Me hubiera visto con el rostro colorado sudando sobre un plato de sancocho, peleando con un plátano pasmado, con la cabeza huera por el guayabo y el vientre adolorido por las arcadas de la madrugada. Imagen suficiente para decirse avergonzada, y por ese lloré y por ese casi me morí. Por ese que se asustó y me dejó en medio de los parciales y entre desconocidos en una ciudad hostil. Solo esa imagen. Todo lo otro sobraba. Decirle todo lo que no hice, todo lo que no fui, todo lo que no tengo, todo que no soy. Para qué. Para qué contarle y abusar de las palabras cuando podía verme. Una imagen, un alivio.
lunes, 27 de febrero de 2023
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