martes, 28 de febrero de 2023

Ocurrencia #12 - de 100

¿Cuántas cocadas de agua hacen falta para bañarse? esa era la pregunta que el pensador de provincia no se había hecho.  

Cómo era posible que ni Schopenhauer ni Camus, ni Lacan se lo hubieran preguntado.  

Era increíble que un hombre de sus capacidades, el único pensador de es pueblo olvidado no se planteara las preguntas correctas.


Él se había preguntado cómo sería tener en las manos las tetas de Nicole Kidman y nunca se preguntó cuántas cocadas de agua hacían falta para que Nicole Kidman se bañara.


A veces, debía aceptarlo, su optimismo lo avergonzaba, soñaba como un hombre ordinario y no como el pensador que era. Esperaba que algún día su estrella de cine lo visitara y contaba con que para ese entonces el pueblo todavía tuviera agua potable que saliera de una llave.



 






No hay comentarios:

Publicar un comentario

Fragmentos 2

La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...