¿Cuántas cocadas de agua hacen falta para bañarse? esa era la pregunta que el pensador de provincia no se había hecho.
Cómo era posible que ni Schopenhauer ni Camus, ni Lacan se lo hubieran preguntado.
Era increíble que un hombre de sus capacidades, el único pensador de es pueblo olvidado no se planteara las preguntas correctas.
Él se había preguntado cómo sería tener en las manos las tetas de Nicole Kidman y nunca se preguntó cuántas cocadas de agua hacían falta para que Nicole Kidman se bañara.

No hay comentarios:
Publicar un comentario