El lamento del filósofo de provincia. Ignorado como sus postulados. Nada nuevo dice y tampoco lo dirá. Resume libros, eso es, un buen lector. Admira a los rebeldes, los celebra, podría venerarlos, si estuvieran vivos, si fueran reales. Tiene miedo, es su condena. Semilla vieja que se pierde y no retoña. Está cansado de ser lo mismo. Crecen sus imitadores, cada vez hay más tipos tristes en esquinas gritando que es culpa del capital. Yo lo dije primero, se repite el filósofo de provincia que no se decide. Lee y no actúa y culpa a su tiempo, antes era otra cosa. Antes él no estaba.
martes, 21 de febrero de 2023
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