martes, 31 de julio de 2018

Marcos


Marcos ya no compra chocolates. La última vez que compró una caja estuvo media hora en el supermercado mirando los estantes en un pasillo que ese día estaba tan vacío como el pasillo donde están las cervezas sin alcohol. Su cuñado sostiene una caja de chocolates Lindor en la mano, dice que se la regaló el jefe porque él no se los puede comer, lo mata la diabetes si lo hace. Marcos le dice que si fuera un jefe responsable se los hubiera comido. Seguro el que se los regaló pensó lo mismo, dice el cuñado de Marcos. Si usted está pensado lo mismo y por eso se los trajo a mi mamá sepa de una vez que ella no tiene diabetes, dice Marcos, el cuñado se ríe y deja la caja sobre la mesita de centro. La sala se ve distinta y el cuñado lo nota. Y esa foto qué, pregunta, de dónde salió. Marcos le dice que no sabe, que la mamá estuvo un tiempo buscándola pero no sabe dónde la encontró o quién la tenía, ayer apareció con ese cuadro y primero dijo que lo iba a colgar en el cuarto de ella y luego que no que en la sala quedaba mejor, que ahí arriba del sofá y listo la colgó ahí, yo no le ayudé porque yo pa clavar puntillas no sirvo. Su papá era un man bien pinta, de malas usted que no le sacó nada al viejo, dice el cuñado. Marcos no tiene reacción alguna para el cometario, se sienta al lado de su cuñado y mira la caja, la detalla con la misma atención que su mamá pasando las páginas de los álbumes de fotos familiares. Ábralos y no los comemos mientras vemos el partido, dice el cuñado. Marcos intenta abrir la caja y la deja caer al piso; la última vez que Marcos compró una caja de chocolates agarró la primera del estante y se cayeron todas las que estaban detrás, tuvo que venir un empleado del supermercado a ayudarle a recoger. Cuando Marcos salió su papá ya no estaba esperándolo, la ambulancia ya se iba y un vigilante le dijo que el señor se había enfermado, le dio como un infarto, le dijo. No Marcos mijo, pero ni que abrir una caja de chocolates fuera tan complicado como clavar una puntilla, dice el cuñado riéndose mientras agarrando la caja. 

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