jueves, 12 de julio de 2018

Marcos


Cómo así que otra vez está peleando con la esposa de su tío, no sé cansa de molestar a esa señora. Peleando no, peleando por qué, nada; yo le dije que ella tenía que preguntar si lo que se iba a comer se podía comer antes de comérselo. No le dije nada más. Su tío dijo que lo peor que pudo hacer su papá fue morirse dejando plata y pensión que por eso usted no hace nada y no es sino un vago atenido y que yo soy una alcahueta que debería echarlo de la casa a ver si por fin consigue trabajo, y lo dijo muy alterado, se quería salir de la ropa; que él y la mujer no van a volver por acá hasta que usted no coja oficio y se vuelva alguien productivo. Oiga mi tío si es exagerado, no le pare bolas ma que eso vuelve. No se haga el bobo Marcos diga a ver qué pasó. Se acuerda de esa mascarilla que hice para el pelo con aguacate, banano, huevo, sábila, miel, aceite de oliva, aceite de resino y hasta unas pastas de planificar, pues la eche en frasco de mermelada y lo dejé allá sobre la mesa de la cocina porque se me olvidó meterla a la nevera y hace rato que vino la mujer del tío dizque a buscarla a usted se sentó y se comió el frasco completo de la mascarilla con unas tostadas y ahí fue cuando le dije lo de que preguntará por lo que se iba a comer y listo con eso tuvo la señora pa emputarse y decir lo de siempre que yo se la estaba montando por gorda. La mamá de Marcos empezó a reír a carcajadas. No se ría de eso ma, que eso es una pendejada en comparación a lo cagada que debe estar esa señora a está hora. 


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