jueves, 31 de mayo de 2018

Marcos

A veces las recomendaciones de Marcos son cosméticas y están relacionadas solo con la imagen que sus amigos proyectan. En sus repetidas visitas al concejo municipal Marcos le hizo ver a varios de sus amigos que siendo concejales lo peor que podían hacer era ir por ahí luciendo cortes de pelo que parecían sacados de una cancha de fútbol. Si yo fuera concejal quisiera verme siempre como un ejecutivo respetable y no como un hincha barra brava. Uno de los amigos concejales de Marcos que es concejal porque logró que su hijo que es el dirigente de la barra brava del Cortuluá convenciera a todos los hinchas de votar por él, mostró su molestia por el comentario. Hombre Marcos pero qué son esos prejuicios, quién dijo pues que los cortes de pelo influyen en las gestiones que se adelantan acá, dijo el concejal. Mi honorable edil, pa qué nos decimos mentiras, si de equiparar gestión y cortes de pelo se tratará entonces en el concejo todos ustedes tendrían que estar calvos, es que mejor dicho hasta las cejas se les habrían caído, es que ustedes no trabajan sino en campaña y en campaña si hasta el pelo se lo cortan bien. Este Marcos si es la cagada, dijo otro de los concejales que tenía la cabeza llena de rayas como si estuviera llevando la cuenta de las promesas incumplidas en la cabeza. Yo les digo pa que sepan no más, sí se ven como ejecutivo generan menos sospechas, nada les cuesta tenerlo en cuenta. 


domingo, 27 de mayo de 2018

Marcos

Marcos en su cabeza despeinada y peluda se pregunta todos los días cómo sonara la voz en off de su mamá o la de su hermana o la de los vecinos y los amigos. Marcos cree que la voz en off de la gente suena distinta de la voz que el oye cuando los mira hablar porque la de él se parece mucho a la voz de una señora que lavaba ropa al bordo del río que pasaba más abajo de la casa donde pasaba las vacaciones navideñas y donde su abuelita fritaba buñuelos que parecían roscones. Marcos se acuerda de la señora, se acuerda de que hablaba con ella y le preguntaba por los pescados del río y qué si no era mejor pescar que lavar ropa, se acuerda de la voz de la señora pero no sabe en que momento su voz en off empezó a sonar como la de ella y tampoco recuerda como sonaba su voz en off antes de conocer a la señora. Marcos cree que la voz en off de su mamá debe ser chillona e irritable y seguro mandona y por eso ella habla de trabajo cada que puede. 

viernes, 25 de mayo de 2018

Marcos

la teoría de la mamá de Marcos era simple y estaba sostenida en un argumento tan solido que sonaba extraño oírla decir que por primera vez había fracasado. La mamá de Marcos decía que cuando llegaba una visita maluca no había que ofrecerle nada para que no se amañara y se fuera prontico. Pero la señora no contaba con las visitas de su primo, un señor gordo y cabezón que contaba cuatro o cinco veces la misma historia como si estuviera haciendo una plana oral en la cara su prima. el cabezón llegaba a la casa de la prima con una mochila llena de paquetes de rosquitas caleñas y un par de botellas de agua de litro y se sentaba en la sala, o en la cocina o en donde fuera que estuviera su prima a comer rosquitas y a repetir cuentos hasta que se le acabaran las rosquitas para poder irse. Marcos le dijo a su mamá que el hueco de las rosquitas debería tragarse las visitas malucas y vomitarlas en en otra galaxia. La mamá de Marcos le dijo que con qué el medico le prohibiera las harinas a su primo sería suficiente. De momento y como gesto de apoyo con su madre Marcos se sienta al lado del primo a comer rosquitas caleñas con él. 


jueves, 24 de mayo de 2018

Marcos

Que susto tan malparido el que se pega Marcos cuando lo saluda en la calle alguien que él no conoce o que no identifique con un solo vistazo rápido porque Marcos conoce a tanta gente y se acuerda de tanta otra que si los relámpagos tuvieran cara él sabría como se llaman y de quién son hijos. La semana pasada le pasó eso, un tipo que Marcos no recordaba haber visto lo saludó por su nombre y apellido. Marcos se fue para la casa pensando en el tipo y le contó a su mamá lo sucedido que parecía ser insignificantes como si el tipo que lo saludó hubiera sido un Marcos que venía del futuro o de otro universo. La mamá de Marcos le dijo que dejará el drama, lo normal es que lo saluden, usted no se la pasa pues haciendo eso, consiguiendo amigos haciendo contactos, dejándose ver. Lo que pasa es que ahora me va a tocar seguir pasando por allá todos los días hasta que me vuelva a encontrar a ese señor para poderle preguntar de donde es qué me conoce y para conocerlo yo a él y saber cómo se llama para venderle rifas si hace falta o para invitarlo a votar por algún amigo mio. Menos mal que no tiene que pedir permiso en el trabajo para dedicarse de tiempo completo a buscar a ese señor, dijo la mamá de Marcos. Él entendió la ironía pero para molestar a su mamá, le preguntó, cuál trabajo mami. 

lunes, 21 de mayo de 2018

Marcos


Uno se puede enamorar cualquier día a cualquier hora, Marcos se enamoró un sábado a las nueve y media de la mañana cuando la muchacha que tenía al lado le preguntó si tenía ganas de tomar tinto. Marcos le dijo que no, que no tenía intención alguna de ir a la cafetería. Yo creí que de pronto si iba a comprar porque como varias veces lo he visto tomando tinto acá, le iba a pedir que me trajera uno. Marcos miró a la muchacha de reojo sin perder del todo la atención que le estaba prestando al tipo que hablaba al frente. Tengo ganas de tinto pero no voy porque no me siento bonita para caminar hasta la cafetería. La muchacha terminó de decir eso y a Marcos le pareció estar viendo en la espontaneidad de esa expresión a Eva Green en la pantalla de una sala de cine y para ocultar su reacción siguió mirando al hombre que habla al frente. Marcos veía a la muchacha y en su cabeza se repetía la oración, no me siento bonita para caminar hasta la cafetería. Marcos se decía en su cabeza que era al contrario que el mundo no se iba a poder sentir nunca tan bonito como para que ella caminara por él. Luego Marcos se dijo que el mundo era bonito porque reflejaba el encanto de ella. Marcos dijo más cosas pero ninguna que ella pudiera escuchar, menos mal porque no se dijo nada original. Quiso decirle que sí, que sí iba por café y que sí le traía uno pero no le dijo nada porque para qué, él no estaba para comprarle tinto a nadie porque él tampoco se sentía bonito como para caminar hasta la cafeteria y volver con dos tintos de los que apenas se iba a tomar uno. 

martes, 8 de mayo de 2018

Marcos


Marcos cortó una flor y llovió y llovió y Marcos se acordó que eso era una canción y botó la flor y se metió debajo del paraguas negro que le prestó una amiga a su mamá y que él nunca devolvió porque estaba muy bueno como para dejar de usarlo por andar devolviéndolo. Se paró al lado de la reja en medio de un montón de madres envueltas en sacos y chaquetas impermeables que cargaban bajo brazo y brazo más chaquetas y bufandas y ruanas. Cuando los niños fueron saliendo de la escuela las madres saludaban a sus niños enfundándolos en tanta prenda calurosa que traían. El sobrino de Marcos salió y Marcos le entregó el paraguas, métase usted ahí debajo que compartir paraguas es una pendejada incomoda que no se ve bonita sino en películas, además ya está escampando, dijo Marcos. Pero qué pasó tío porque no le trajo chaquetica al niño, preguntó la profesora que estaba encargada de coordinar la salida y el sobrino de Marcos se apresuró a responder que al tío no le gustaban las chaquetas. Marcos miró a su sobrino con gustó y agregó a la respuesta que no estaba haciendo frío, los niños recién enfundados creían lo mismo pero Marcos no era el tío de todos.

lunes, 7 de mayo de 2018

Marcos


La señora se llama Etelvina y parece mentira que tenga los ojos abiertos. Está sentada en un sofá tan arrugado como ella. El periodista le pregunta si ha pensado en volverse a enamorar y la señora le dice que no porque eso para los jóvenes; en el tono de voz que uso para decir lo que dijo hay incredulidad, como si de eso que es para los jóvenes estuviera excluido el periodista.
El periodista cree que la edad de la señora validad su trabajo, su presencia en esa casa. En su cabeza seguro se dijo que conseguir a una señora que esté cumpliendo 105 años y no le tenga miedo a la cámara es suficiente para ganar el premio Simón Bolívar. Pero si 105 años no son suficientes para hacer quedar como un idiota zascandil a un periodista de 25 con perfil de libretista de telenovela mala entonces la longevidad no tendría sentido.
Marcos sigue la entrevista gozando de esa diversión que se mezcla con la incomodidad de la pena ajena. Será que en estos días que esas señora se muera ese periodista va a cubrir también el velorio y el entierro haciendo preguntas tan pendejas a los familiares así como las que le hizo a la vieja cuando estaba vivía. Deje la bobada Marcos, ese periodista no anda yendo a entierros eso no tiene gracia, dice el cuñado de Marcos, ponga el partido mejor vea que ya empezó.

miércoles, 2 de mayo de 2018

Marcos


Una vecina dijo que el tipo roncaba fuerte y que rumbaba como un camión viejo. Otra vecina confirmó lo anterior y agregó que el tipo no olía a licor y que tampoco estaba sucio o golpeado. Un chofer de bus que pasó por ahí dijo que no se movía y que estaba boca abajo sin respirar. Marcos oyó muchas versiones porque se levantó tarde y de lo sucedió le tocaron las narraciones ajenas y no la participación directa como chismoso desde la barrera. Alguien llamó y pidió una ambulancia, seguro asustado de ver a ese tipo ahí tirado y el que llamó tiene que ser madrugador porque vea que apenas son las cinco y media. Levantaron al tipo lo acostaron en la camilla y lo alcanzaron a subir a la ambulancia y ya iban a arrancar cuando se despertó el tipo, desubicado y más puto que una quema les gritó que si era que se había enguevonado o qué hijueputas, que porqué lo tenía ahí subido si él no estaba enfermo. Es que usted estaba tirado en la calle y la moto estaba tirada al lado, le dijeron los que venían en la ambulancia. Y dónde me ven accidentado, a ver dónde me ven la sangre, digan a ver.  Entre gritos que más parecían berrinches de niño mal dormido el tipo se sentó en la mitad de la calle impidiendo el paso de los carros que bajaban y de los buses grandes que a esa hora recogen a tanta gente que va para sus trabajos. El tipo seguía puto y vino la policía y vino más policía y vino Marcos y vio como se lo llevaban en la patrulla y se iban todos y ahí quedaban los vecinos sin saber que había pasado y porqué el tipo estaba durmiendo en la calle.

martes, 1 de mayo de 2018

Marcos


Ella empezó a decir que tenía frío. Lo dijo una vez y cruzó los brazos acariciándose con velocidad los hombros pero sin perder la delicadeza que al parecer era la más interesada en quedarse hasta esa hora en el restaurante. Marcos notó que la muchacha quería su saco cuando por tercera vez le dijo que estaba haciendo mucho frío repitiendo el mismo movimiento con los brazos. Acá es donde deberíamos recrear ese lugar común de las películas en el que el hombre se quita la chaqueta y se la entrega a la mujer en un gesto de protección que su brío es incapaz de perdonar. Marcos le dijo eso a ella muy serio, no había estado tan serio durante la comida ni  en la conversación con los diputados. Ella le sonrió como esperando a que Marcos materializara las palabras que acaba de pronunciar, pero Marcos no se quitó el sacó. Si acá estuviéramos haciendo una película yo le prestaría la chaqueta pero viendo que no es así y que de verdad está haciendo frío mejor me quedó admirando su capacidad para tolerar las bajas temperaturas. 

Mandados


Miré con cuidado el paño blanco donde estaban dispuesta las nimiedades por las que me encontraba ahí de pie contemplando el orden. Como en esa cacharrería enorme a la que iba de niño a comprar esos carritos de plástico de color pastel con los que jugaba en el patio. Así como lucían esa vitrinas así me parecía que se veía ese paño. 

En la derecha de arriba hasta abajo 17 pinzas de diferentes colores unas simples y otras decoradas con aplicaciones de flores o mariposas. Justo al lado de las pinzas y también en fila 4 botones, 2 negros de plástico, 1 café de madera, todos redondos y el ultimo rojo y cuadrado más parecido a un arete. En ese mismo orden pelotas de plástico, un trompo que seguro habían sacado del fogón antes de que empezara a quemarse, una cuchara, gafas sin lentes, todas negras. Pilas, calendarios de bolsillo, monedas viejas de un peso, llaves largas y otras más cortas oxidadas.

Del ensimismamiento que me provocó estar mirando las chucherias me sacó la orden del tipo que frente a mí tras la mesa cuidaba del paño antes de que yo llegara. Me dijo que tenía que ir a Gualanday y quemar en el horno de la estancia panelera de Elías todas esas piezas una por una, calló y recogió el paño. Para qué se toman el tiempo de ordenar estas maricadas y que uno las vea así de coquetas si luego las van a juntar como en una piñata, me pregunté y sentí como si al mismo tiempo me estuviera respondiendo.
Hice lo que me dijeron como lo hago cada año, razón por la cuál lo puedo seguir haciendo. Me mandan a quemar lo que hay en el paño y cuando termino me dicen que me quede con la ropa nueva que llevo puesta y me vuelven a encerrar en la celda.

Fragmentos 2

La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...