lunes, 16 de octubre de 2017

Ají

Hay peleas tan fáciles de evitar que permitirlas no deja de ser una muestra exacta de lo que es la maldad pura y dura volando invisible alrededor de los implicados. Pura mierda, dizque maldad, uno si queda con unos vicios muy bobos. Maldad, ese era el calificativo que usaba mi abuelita para cualquier otra cosa que no fuera rezar el rosario y eso que si uno se dormía rezando era porque tenía al diablo sobándole los cachetes con la cola. Pero más que un vicio es como una obsesión porque voy a contar algo concreto y termino es hablando de mi abuelita y de la costumbre camandulera de la familia.

El cuento con la pelea es que esta semana casi a las cinco de la tarde venia caminando por la calle 22 con la mano izquierda en el bolsillo del pantalón rascándome disimuladamente una gueva porque todavía me da pena rascármelas así sin importar que me estén viendo o no. Venia del trabajo un poquito más temprano de lo normal porque la ruta nos rindió y bueno ahí en la fritanga de la esquina de la quinta un tipo en pantaloneta ancha y sin camiseta y una muchacha en short y un tatuaje de un demonio de Tasmania mal hecho en una teta, se comían una empanada; la estaban compartiendo, ella la mordió primero y dijo que estaba caliente, pudo haber dicho que estaba maluca pero no, dijo que estaba caliente y se la entregó a él y él antes de morderla buscó uno de los pocillos con ají y antes de llenar la empanada de ají ella le dijo que no le echará ají que la dejará así que a ella el ají no le gustaba y él la dejó terminar de hablar y después le echo el ají a la empanada que estaban compartiendo como si no la hubiera escuchado y le dio un mordisco y le ofreció el resto de la empanada que quedaba y ella no la quiso recibir, se cruzó de brazos y volvió la cara y estuvo así por un momento mientras de reojo vio como él ser terminó la empanada y ahí volteó y le dijo algo que no alcance a oír porque la señora de la fritanga me preguntó que cuantas empanadas quería.

Me hice el que le echaba ají a una empanada para estar más cerca de la pareja. Ella le dijo que siempre era lo mismo con él que hacía lo que se le daba la gana que por qué le tenía que echar ají a una empanada que se estaban comiendo los dos si sabía que a ella no le gustaba el ají y el tipo parecía divertirse, como si ella estuviera hablando en broma y esa actitud del tipo parecía molestarla más. El tipo le dijo que no había problema que compraba otra empanada y listo se la comía ella sola sin ají. Que no que ella no quería una empanada que ella lo que quería era que él la escuchará que claramente le había dicho que no le echara ají y él le había echado, que siempre era lo mismo con él, que lo que ella decía valía un culo, lo miró fijo y le temblaban las manos. Parecía que no iba a decir más pero luego le dijo que la empanada la había comprado ella, lo dijo en un tono más bajo, como con pena.

Cuando le di el primer mordisco a la empanda con ají entendí al tipo. Como no le iba a echar ají si es que estaba buenísimo, esas empanadas sin ají eran un bagazo, es que si se tratara de calidad en esa fritanga lo que cobraban era el ají, fácilmente podía uno llegar allá cargado de cartón y comérselo con ese ají, es que tampoco es que haya mucha diferencia entre una empanada de esas y un pedazo de cartón. Que cosa tan dura tener que ver como una empanada maluca genera una pelea de pareja en la que lo menos importante es el sabor de la empanada. Si alguno de los dos hubiera dicho que la empanada estaba muy maluca yo le hubiera dicho a la señora de la fritanga que la culpable de la pelea era ella y que una mala sazón también podía acabar con el mundo, pero no, no dijeron nada.

Lo que sí dijo el tipo o mejor gritó el tipo era que si le iba a echar la plata en la cara que se comiera una mierda que ella no lo iba a venir a humillar por putos 500 pesos que la que había dicho que se comieran una empanada a ver si estaba buena había sido ella y que acaso qué creía pues que él se iba a quedar toda la vida sin trabajo que no que él no se iba a quedar andando pelado toda la vida. Ella miraba al tipo manotear, yo miraba la camiseta que el tipo había tenido sobre el hombro tirada en el piso. Si yo hubiera sido esa muchacha le hubiera dicho al tipo que si seguía andado por ahí con el pecho al aire con esa camiseta en el hombro no iba a conseguir ningún trabajo, o bueno sí, un trabajo en la playa siendo salva vida pero como estábamos en Tuluá y el mar quedaba lejos lo que quedaba más cerca era la galería para que bulteara todo el día así sin camiseta, pero la muchacha no le dijo nada de eso porque seguro la muchacha no tuvo una abuelita como la que tuve yo que no nos dejaba andar por ahí sin camiseta porque era muy malo.

Por ahí por la fritanga pasaba gente pero el único interesado en la pareja era yo o eso parecía porque el único que estaba ahí comiendo empanadas y parando oreja era yo, a bueno y la señora de la fritanga también.

La muchacha le dijo que no se hiciera la víctima y se agachó y recogió la camiseta y se la entregó, ella no lo estaba humillando ni le estaba echando nada en cara, le estaba diciendo que le había pedido que no le echara ají a la empanada y que él se había hecho el güevón  y que si quería conseguir trabajo entonces que comenzara por ponerse la camiseta y ahí me brillaron a mí lo ojos de la emoción porque la muchacha le dijo lo que le hubiera dicho yo y entonces ahí me cambié de bando y empecé a apoyar a la mucha sin importar que fuera una berrinchuda que armaba un problema de la nada solo porque le habían querido mejorar la empanada y sin importar que dijera que no le gustaba el ají sin siquiera haber probado el que preparaba esa señora en esa fritanga que estaba tan rico; es que uno no podía ir por ahí diciendo que no le gustaba el ají pensando que en cualquier parte picaba del mismo modo o peor creyendo que solo picaba, aunque también es verdad que si es ají pues tiene que picar.

El tipo le dijo que puede que a veces él no escuche lo que ella dice pero que también es que ella era muy alharacosa y que le gustaba joder, es que como va a decir que no le gusta el ají si no lo ha probado, le dijo el tipo. Y yo ya no supe que hacer, ya no sabía de qué lado estar porque de pronto uno decía una cosa que me gustaba y luego otro decía otra cosa que también me gustaba y era como ver una pelea mía conmigo pero ahí entre esa pareja y yo le pague las empanadas a la señora y me fui porque ya para qué me iba a quedar ahí si no iba a ser capaz de ser hincha de ninguno.

Ella era pura alharaca y bulla y él un descamisado sin atractivo que lucir andando sin un peso y él no la escuchaba y ella no probaba el ají a ver si estaba rico y los dos peleaban ahí y luego qué, luego arreglaban como arreglan siempre las parejas, que terminan culiando para reconciliarse, ojalá esa pareja haya terminado en esas y no agarrando cada uno por su lado.

Si no hubiera sentido que esa pareja peleaba al gusto mío me hubiera quedado a ver como terminaba. Mi abuelita tanto que hablaba del mal y de ser buena persona y para el chisme no había quien le ganara y había que verla enojada cuando uno se averiguaba los chismes primero que ella. Pero con lo de la pareja no fue chisme fue más un ejercicio de observación, aunque tampoco me gusta comer solo.


Yo de haber sido el tipo también le hubiera dicho que menos mal no le gustaba el ají porque de pronto el picante la enojaba, aunque no, mejor no porque ese es un comentario muy bobo, mejor que el tipo no le dijo eso. No le hubiera echado ají a la empanada y no hubieran peleado, por lo menos no ahí y no por eso y me hubiera tocado comer solo. Abuelita el ají es pura maldad, que ganas de decirle eso a mi abuelita.

martes, 3 de octubre de 2017

Otra vez David Senna

David Senna el cuentista mayor de Tuluá ampliamente reconocido en la universidad de Tuluá lleva meses sin escribir un solo cuento. No se repone del susto que se pegó después de oír en una entrevista a un escritor que tiene cara de gamín y voz de hijo de presidente con sotana y cama en un monasterio jesuita de la ilustración, el escritor dijo que la ficción no debía ser instrumentalizada, que la ficción era la ficción y que él sabía mucho de critica porque leía a críticos literarios y además leía a Lacan y a Heidegger y que los entendía y todo y que en el país apenas estaban empezando a escribir cosas decentes y que él sospechaba que tenía que ver con su deseo de que así fuera porque él era un intelectual.

David Senna se sintió como un culo porque él era un cuentista que no leía así como los otros escritores a esos señores filósofos porque le deba mucha pereza y se quedaba dormido y se cansaba de no entender y además porque David Senna creía que él era como un juglar vallenato y que lo que importaba era contar las historias que uno iba conociendo por ahí en el camino en medio de las fiestas y los rones y patiadas por carretera destapada cuando uno se gastaba hasta lo del pasaje y que lo que importaba eran los cafetales y las riñas de gallos y los atracos en los buses y burlarse de los que leen a Harry Potter y mirar feo a los que lo llamaban costumbrista.

David Senna ya no sabía que escribir porque lo inmovilizaba imaginar que el escritor ese de la entrevista de pronto lo leyera y escribiera de él en una columna de opinión y que dijera que él era uno más de esos cuentista infumables que escriben sin nunca haber leído nada y que no reflexionan la literatura y que no piensan en la forma y que lo que importa es la forma. 

David Senna quería escribir pero no podía y entonces pensó que se iba a sentar a escribir un cuento super original en el que un escritor dice que no le importa lo que piensen y digan de él entonces monta una banda de punk y escribe novelas muy punk y les manda fotos de él en bola a sus seguidoras por redes sociales virtuales y les dice que rico que todo muy sabroso y que le manden fotos en bola también que sí que así es y que nada importa porque todos son muy punk.


Pero no, David Senna sabe que no puede escribir eso porque sería un cuento muy chimbo y que entonces mejor no va a escribir nada hasta que se le ocurra algo bueno que escribir y que mientras tanto va a leer teoría a ver si aprende tanto como esos escritores que leen y saben de crítica y se las dan de beligerantes y piensan y salvan al mundo, literario. 

lunes, 18 de septiembre de 2017

Dilemas de un tipo que hace la siesta


 El tipo que hace la siesta se pregunta:
¿Llorar antes de la siesta o después de la siesta?
El tipo que hace la siesta no confía en su respuesta.
Será que me despierto solo o mejor pongo el despertador del celular
El tipo que hace la siesta es prevenido o por lo menos se hace las preguntas que un tipo prevenido que hace la siesta se hace antes de hacer la siesta.
Antes el tipo que hace la siesta era un tipo renovado después de hacer la siesta. Ahora el tipo que hace la siesta es el mismo malparido vaciado que era antes de hacer la siesta pero con lagañas pequeñitas en el ojo derecho.
El tipo que hace la siesta sabe que la siesta sigue siendo la siesta y sabe que antes la siesta y él hacían una buena pareja pero ahora no porque él se puso maluco.
El tipo que hace la siesta no se queda dormido y le echa la culpa al café.
El tipo que hace la siesta a veces no hace la siesta pero la piensa mucho. 

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Villa T- Hijos

Camila y Matías se fueron a vivir a la casa del tío Anselmo después del entierro. Su madre había muerto en un accidente de tránsito mientras huía de las autoridades que la perseguían por ser motoratona. El tío Anselmo vivía con su esposa en una casa pequeña y los recién llegados compartieron camarote en un cuarto estrecho y sin puerta que estaba al lado del baño.

En la noche mientras la mujer de Anselmo servía sopa de arroz  el tío llamó a los nuevos inquilinos que estaban en su cuarto sin salir y sin hablar. Se sentaron los cuatro a la mesa y Anselmo fue claro cuando dijo las primeras palabras de lo que había pensado toda la mañana. La situación no era fácil y él no podía mantenerlos a los cuatro con el trabajo que tenía. Podían vivir juntos los cuatro pero todos tenían que trabajar. Él y su mujer ya lo hacían y ahora ellos deberían iniciar también, no pedía que dejaran de estudiar, podían seguir haciéndolo pero con el compromiso de trabajar después de clases. Ninguno de los hermanos tuvo nada que decir, se acogieron a las reglas que planteaba su tío porque era eso o quedarse en la calle. Comieron en silencio. En las calles seguía vivo el alboroto de los motoratones que protestaban contra el alcalde  pero en la mesa nadie habló de ello.

Después de las clases Camila salía con la esposa de su tío a pintar uñas y Matías salía con su tío a vender aguacates, naranjas, mangos o lo que más barato estuviera en la galería, ninguno de los dos tuvo problema con el trabajo y eso alegró a Anselmo que pudo tranquilizarse al ver que la obligación que creía imposible podía llevarse con facilidad, siempre pensó que su hermana consentía mucho  a los muchachos y que ellos no servían para nada, opinión que cambió cuando los vio colaborar sin reproche alguno.

Los cuatro se partían el alma para pagar el arriendo y los servicios y la comida que no se embolataba. La situación a Matías no le gustaba para nada y a Camila tampoco pero a ella la martirizaba menos. Lo que pasa es que a usted no le toca asolearse toda la tarde para vender una caja de mangos, le decía Matías a su hermana y ella le decía que a él tampoco le tocaba pasarse horas con la espalda encorvada pintando las uñas de los pies feos de sus clientas. Trabajo es trabajo, todos cansan, todos aburren y son duros, si fueran divertidos no se llamarían trabajo, decía el Tío Anselmo cuando oía que Matías se quejaba.

Desde la muerte de su madre hasta el día en que entraron a la universidad los días fueron muy parecidos para los dos, trabajan iban al colegio y en la casa veían televisión y a veces charlaban, no tenían muchos amigos ni salían en las noches, no quedaba mucho tiempo para el ocio. Camila tenía una buena relación con la mujer de su tío, se habían hecho amigas, Matías por el contrario casi no hablaba con su tío y no porque no lo deseara sino porque Anselmo hablaba poco.

Los días de tranquilidad aprendida cambiaron en la universidad. Matías y Camila se veían menos. Camila empezó a pasar varias de las noches de la semana en la casa de sus compañeras o en la de su novio, un tipo grande que andaba en una moto roja ruidosa, a Matías el tipo no le agradaba y a duras penas lo saludaba. Matías en cambio estaba incómodo en la universidad, le gustaban las clases pero sentía que no tenía nada en común con sus compañeros, le faltaba algo que ellos tenían aunque no estaba seguro de qué. El tío Anselmo le dijo que lo que le hacía falta no era calle porque se la trabajaba a diario. Lo que estaba necesitando era un trabajo y una novia, tenía que dejar de vender mangos y papayas y ponerse hacer otra cosa así como él que había conseguido un puesto de conductor en la alcaldía.

Al igual que Anselmo muchos de los motoratones, vendedores ambulantes y de más trabajadores callejeros habían conseguido trabajo con la alcaldía. El alcalde N que Matías recordaba dando un discurso en el velorio de su madre le estaba cumpliendo a la gente que lo había apoyado en el inicio de su carrera política después de la renuncia del alcalde HP. Matías le dijo a su tío que le ayudará a conseguir un trabajo allá y Anselmo le dijo que iba intentar pero que no se comprometía porque a él le había tocado esperar mucho para que le dieran algo.

El cambio en Villa T durante la administración de N era evidente y no solo se reflejaba en la creación de nuevos empleos y en la resolución del problema con los motoratones y los trasportadores sino también en la construcción de nuevas obras de infraestructura para la ciudad. N a pesar de las críticas de los ambientalistas había otorgado permisos para que empresas construyeran centrales hidroeléctricas en las montañas de Villa T, esa decisión explicaba la bonanza económica que vivía la ciudad.  Uno de los beneficios de la producción de energía en Villa T fue la inversión en la educación superior razón por la cual Matías y Camila podían estudiar sin pagar un peso.

Entre las ventas, las frutas maduras y los trabajos de la universidad Matías no se dio cuenta sino hasta dos días después de que su hermana se fuera de la casa que el cuarto y el camarote le quedaban solos para a él porque Camila se había ido a vivir con el novio. Matías no sabía que era lo que más le molestaba, si seguir en la casa de su tío y que Camila se hubiera ido primero que él o que se hubiera ido con ese tipo que no le gustaba. Anselmo le dijo que afán no tenía que él se podía quedar viviendo con ellos el tiempo que quisiera y que Camila sabía que si no le iba bien con el novio a la casa podía volver cuando quisiera. Matías le agradeció a su tío y se fue a dormir. Sabía que su tío hablaba en serio, sabía que Camila no iba a volver y sabía que él tampoco se podía quedar.

En la universidad después de salir de una de las clases Matías vio a Camila, estaba en compañía de otras dos muchachas, se reían y tomaban gaseosa. Matías levantó la mano para saludarla y Camila hizo lo mismo. Si no hubiera ido sobre el tiempo se hubiera acercado y le hubiera preguntado cómo iba su nueva vida, pero no podía llegar tarde. Iba para el auditorio donde esa tarde estaba hablando el alcalde N sobre el futuro de Villa T y la generosa inversión de las empresas generadoras de energía eléctrica en la región.  

Matías se sentó en la parte de atrás del auditorio. El lugar estaba lleno de estudiantes que aplaudían a rabiar cada una de las cosas que decía el alcalde N que sonreía y agradecía la muestra de afecto de los asistentes. Si alguien le hubiera dicho a Matías en ese momento que antes en las universidades los alcaldes como N no eran aclamados sino abucheados él no lo hubiera creído.


En la casa el tío Anselmo le dijo a Matías que le había conseguido un trabajo en la alcaldía y Matías le preguntó que haciendo qué y Anselmo le dijo que de secretario en alguna de esas oficinas, que no tenía claro cuál. Matías fue a la alcaldía y empezó a trabajar y siguió yendo a la universidad, siguió saludando a su hermana de lejos y sintiendo que no tenía de que hablar con sus compañeros de clase. Con el nuevo trabajo lo que cambió fue el sueldo y con él la casa. Se despidió del tío Anselmo y de la esposa, les dios las gracias por todo y se fue a vivir a un apartamento cercano a la universidad. Y siguió así y conoció a N en persona y le dijo que recordaba el velorio de su mamá y que le parecía que decir madre sonaba muy artificial y le dijo que cuente con un puesto en la administración cuando se gradué de la universidad y le dijo que esperaba bautizar un nuevo parque con el nombre de su mamá y Matías le dio las gracias y siguió trabajando. 



miércoles, 6 de septiembre de 2017

Villa T - Publireportaje

La rueda de prensa programada por el organismo encargado de atender a los extraterrestres fue un fracaso. Lo extraterrestres respondieron todas las preguntas hechas por los periodistas pero los periodistas no entendieron nada de lo que decían. El relacionista público de la multinacional que alojaba a los extraterrestres explicó lo sucedido a los medios que lo criticaron de manera descarnada al día siguiente. Según él la rueda de prensa había sido realizada con el único fin de hacer públicos los videos que los extraterrestres traían y que eran de interés para Villa T. Aunque en la rueda de prensa ninguno había entendido lo que decían los extraterrestres todos habían visto los videos y eso era lo importante. Si lo que importaba eran los videos para que abrieron un espacio de preguntas fue lo que preguntó un periodista en su programa de radio pero eso no lo supo explicar el relacionista público.

La ciudadanía sabia que los extraterrestres estaban en Villa T porque algunos medios habían presentado su visita como un logro conseguido por la dura y comprometida gestión de la alcaldía actual. Según decían, la visita de los extraterrestres tenía que ver con los proyectos que la administración estaba preparando y con los que mejorarían el futuro de Villa T. Información que aún no estaba confirmada.

La asociación de periodistas lo único que tenía claro era el desconocimiento total de las intenciones extraterrestres. Aunque estaban los videos hacía falta conocer la manera en que los extraterrestres interpretaban su contenido, sin eso la información seguía coja.  Para solucionar al problema los periodistas consiguieron a un experto en idiomas que pudiera enseñarle a los extraterrestres  a hablar en español a ver si así podían explicar con comodidad a que se debía su presencia en Villa T

El elegido para la misión fue Duan Toro. Se sabía que él había pasado gran parte de su tiempo buscando huacas en la cordillera y además de eso había incursionado también  en el campo de la literatura escribiendo una novela sobre el origen de las camisetas con chistes malos estampados a la altura del pecho, novela que ningún editor quiso ver publicada. También escribió una relato de misterio en el que un hombre se escondía de unos criminales en una finca donde encontraba una huaca de origen alienígena; material que tampoco fue bien recibido por los editores y que ni siquiera los fanzines de moda quisieron publicar.

La gente que conocía a Duan decía que trabajaba de manera incansable y que era terco. Muchos recordaban la ocasión en que Duan escribió un guion para un cortometraje que se grabaría sobre una cuerda floja y que al final no se realizó por que la floja que era también su hermana dejo de estar cuerda justo cuando se disponían a grabar a los niños que saltaban sobre ella imitando a pulgas gigantes que se habían caído de la perra de Manrique el cuñado de la floja que siempre estaba borracho aunque nunca compraba un trago.

Se decía que Duan fue quien le enseñó a hablar a los loros que no paran de conversar en la novela “Mi hermano el alcalde” de Fernando Vallejo.  Además de eso había estado casado nada más y nada menos que con la poeta más grande de Villa T. la famosa Camila Vaca quien escribió el poemario más vendido de la ciudad, titulado “la vida no tiene la contextura de la mierda de vaca, la vida es vinagre como el kumis” donde ella proponía a la vaca como símbolo de superioridad femenina afirmando que si el toro tenía dos huevas las vacas tenía cuatro tetas que daban más leche. El libro no fue bien recibido pero con el tiempo los jóvenes universitarios lo convirtieron en un libro de culto; los críticos solo dijeron que los poemas no eran más que una manera de ventilar los problemas de una relación de pareja que no había funcionado, hipótesis que se confirmó cuando el señor Toro y la señora Vaca se divorciaron. La prensa del amor al final de cada artículo relacionado con el divorcio de la poeta recomendó que si alguien quería conocer el motivo exacto del divorcio debía leer el poemario.

Los extraterrestres estaban bajo un palo de mangos en el parque principal de Villa T al frente de la alcaldía comiendo mazamorra con bocadillo de guayaba fabricado por Tulia Pachón que heredó de su papá un cultivo de guayaba de quinientas hectáreas y dos ingenios azucareros que producían suficiente dinero como para comprar la empresa de energía de Villa T, sin embargo doña Tulia desconocía por completo las ganancias que dejaban los negocios que administraban sus hijos y por esa razón no dejaba de fabricar los bocadillos porque si no trabajaba se moría de hambre.

Esos bocadillos le habían encantado a los hijos de los extraterrestres, la última vez que visitaron la ciudad llevaron una gran cantidad del dulce de guayaba porque les habían dicho que ese era un presente muy popular para llevarles a los familiares que esperaban en casa.

No era la primera vez que de su planeta los enviaban a desarrollar misiones en la tierra, aunque siempre cambiaban de agentes, eso desde la misión de exploración 01 que fue la primera en la que de los tres enviados solo uno regresó y los demás se quedaron en Villa T; ese suceso hizo más estrictas las reglas del planeta. El código de relaciones interplanetarias decía que un mismo agente no podía hacer nunca dos misiones a un mismo lugar y que estaba prohibido quedarse en un lugar para el resto de la vida, quien lo hiciera sería ejecutado o borrado del plan de cuidado capilar, beneficio que los ciudadanos extraterrestres querían más que a sus vidas.

Cuando Duan llegó a Villa T los extraterrestres ya estaban en el hotel y hablaban entre ellos casi todo el tiempo y delante de cualquiera aprovechando que los demás no entendían lo que decían. La multinacional que los representaba había aceptado hacerlo sin entender nada de lo que decían cosa que no habían necesitado porque los visitantes tenían dinero suficiente para convertir la barrera idiomática en una insignificancia.

Duan Toro fue recibido en el mismo hotel y le asignaron una habitación al lado de la de los extraterrestres. El señor Toro después de darse una ducha y comer lo que no había comido en todo el viaje pasó al cuarto de sus alumnos para conocerlos y empezar a elaborar el plan de enseñanza que usaría para tenerlos hablando español en un santiamén.

La primera impresión de Duan al ver a los extraterrestres fue de alivio, había pensado que eran cabezones y feos como los que mostraban en las películas; la idea de una cabeza grande lo tenía asustado porque en el colegio uno de sus compañero que tenía una gran cabeza le había pegado más de una golpiza a él y a otros amiguitos suyos por burlarse del mapamundi que su compañero llevaba sobre el cuello.

Duan inicio su clase un día después de haber llegado al hotel, llevo un tablero y unos cuantos marcadores, empezó por el abecedario como si le enseñara a leer a niños de escuela y se dio cuenta de entrada que los extraterrestres no tenían ningún problema con la lectura y la escritura del español lo que tenían era una dificultad con la pronunciación que estaba relacionada con la forma de la lengua y los labios lo que hacía que el intento de pronunciar cualquier palabra terminara en puros ruidos indescifrables.

Duan empezó entonces a escribir en un papel ciertas dudas y ellos las iban respondiendo en otro cuaderno. Una de ellas era cómo sabían el idioma, los extraterrestres le explicaron en un par de párrafos que en la primera misión de reconocimiento consiguieron algunos libros que les permitieron aprender a leer y a escribir el español, la verdad era que no tenían ningún problema con aprender rápidamente los idiomas de cualquier planeta, cosa que les permitía acumular información de cualquier lugar para extender su presencia en toda civilización medianamente avanzada.

Duan les preguntó por los videos que habían traído,  por qué eran importantes qué veían en ellos. Lo extraterrestres empezaron a escribir y mientras lo hacían Duan llamó a la asociación de periodistas para explicarles lo que estaba pasando.

El papel donde escribieron estaba sobre la mesa, Duan no lo tocó hasta que los periodistas llegaron. Mientras esperaba habló con los extraterrestres, les preguntó el motivo por el cual los periodistas creían que no podían comunicarse con ellos en un idioma que pudieran entender. Los extraterrestres escribieron que nadie les había preguntado si sabían escribir.

Los periodistas cruzaron con velocidad el pasillo y entraron a la habitación donde estaban Duan y los extraterrestres, aun no sabían que la información era algo que les interesaba solo a ellos. Los Extraterrestres permanecieron sentados en el sofá de la sala de estar de la habitación, Duan estaba recostado en una ventana escribiendo en su agenda una pregunta sobre el sexo en el planeta de los extraterrestres, escribía concentrado sin fijarse en la reacción de los periodistas al leer lo que estaba escrito en la hoja. Cuando abrieron la puerta para entrar levantando apenas la cabeza mientras seguía escribiendo Duan les señaló la página sin explicarles que los extraterrestres escribían en perfecto español.

Lo que decía la página dejó desubicados a los dos periodista. Los videos que se vieron en la rueda de prensa mostraban varias imágenes de la ciudad, y también de la líder política más influyente de los últimos años. Los periodistas no lograban entender la relación entre los videos y lo que los extraterrestres habían escrito en ese papel, vacilaron un momento y luego se sentaron en la sala esperando una explicación de los extraterrestres que los miraban circunspectos y pacientes.  

Uno de los extraterrestres tomo papel y lápiz y escribió otra nota en la que explicaba  la razón por la cual el periodismo de Villa T era una vergüenza. La chapucería informativa tenía un nombre propio y era la alcaldesa F que llevaba más de tres periodos seguidos en el cargo. Según los extraterrestres la manera de informar en la ciudad había dejado de ser lo que era cuando F asumió el poder en remplazo de su marido, el señor N quien fue uno de los alcaldes más admirables y productivos de la historia de Villa T. el retiro de N de la carrera política afecto mucho a la ciudadanía que estaba más que conforme con su gestión y ese dolor fue el que aprovecho F dejando la historia y los libros que escribía para presentarse como candidata a la alcaldía de villa T, cargo conseguido con suma facilidad dada la fama de su esposo. 

La llegada de F a la alcaldía fue revolucionaria, ella continúo con los proyectos que su marido tenía establecidos para la ciudad, hizo que creciera en infraestructura, generó nuevos empleos, invirtió en salud y en educación, y convirtió a los medios de comunicación de Villa T en las agencias publicitarias de la alcaldía. Según los extraterrestres Villa T inventó el publirreportaje y lo vendió como el único género periodístico valido para la ciudad.

Los villanos reeligieron a F una y otra vez, no había nadie más que le ganara las elecciones; el problema de la alcaldesa llegó con una decisión que generó revuelo en Villa T. La mujer anunció que gran parte del presupuesto de la ciudad sería destinado a la investigación científica, el objetivo era desarrollar una sustancia que aumentara la expectativa de vida de los villanos. Los ciudadanos se dividieron, unos apoyaban la idea de la alcaldesa y los otros consideraron incensario gastar la plata buscando lo que no se les había perdido.

Nada de eso había sucedido aún, aclaraba el extraterrestre; sin embargo ellos sabían que sucedería. La sustancia en efecto sería creada y suministrada a los ciudadanos en capsulas que no generarían ninguno de los efectos buscados por F, la gente no viviría más por tomar el medicamento pero sí sería victima del efecto secundario del medicamento y en el futuro Villa T sería una ciudad de calvos.

Los periodistas tiraron el papel al piso, estaba sorprendidos por lo que acababan de leer, no les parecía serio lo que los extraterrestres aseguraban ¿a quién se le podía ocurrir que el periodismo de Villa T fuera una vergüenza galáctica? uno de los extraterrestres al ver la cara de desagrado en uno de los presentes tomó un nuevo trozo de papel y escribió que esa era la verdad, podían creerlo o no.

El otro hombre después de revisar de nuevo el papel quiso saber que se podía hacer para evitar lo que ellos decían sucedería, lo extraterrestres se miraron, sonrieron y tomaron de nuevo papel.

La calvicie del futuro no tendría solución, eso no se podía cambiar, las decisiones que desatarían en F el deseo por prolongar la vida ya había sucedido, Villa T sería calva; pero el periodismo si tenía solución y era la más fácil, los medios debían darle la espalda a F, la alcaldesa podía seguir siendo la líder única de la ciudad pero los periodistas no podían seguir tras ella esperando las obras como perros hambrientos. 

Los periodistas salieron del cuarto rumbo a las oficinas  de la asociación de periodistas, discutirían el caso con las directivas llevando como pruebas los documentos escritos por los mismos extraterrestres, serian ellos en reunión urgente quienes estudiarían el tema y definirían las acciones a futuro.

Duan también dejó la habitación para ir a la suya a escribir ciertas cosas que le habían parecido interesantes para una futura novela, rechazó la invitación de los extraterrestres que iban al parque a comer mazamorra y se encerró a teclear en su viejo computador mientras los extraterrestres salían del edificio.

La reunión de los periodistas terminó en la realización de una gran cumbre en la que participaron todos los medios de la ciudad y en ella se discutió lo dicho por lo extraterrestres, bastaba revisar los archivos de cada periódico o noticiero de radio o televisión para entender la precariedad de su trabajo, aunque también se notaba que los mejores contratos publicitarios los pagaba la alcaldía de Villa T. Lo último pesó más, la plata siembre es buen argumento y los periodistas decidieron ser la vergüenza en cualquier parte pero ganando bien. 

Lo extraterrestres se marcharon llevando como recomendación única en su informe de misión prohibir la entrada de cualquier periodista de Villa T a otra ciudad o planeta de ser posibles para siempre. Duan se fue después, llevaba entre sus pensamientos una nueva novela y entre su bolsillo un papel con las indicaciones para llegar a una finca donde según le había dicho estaba la huaca más grande jamás encontrada.


jueves, 31 de agosto de 2017

Villa T - Motorratones

Domingo nublado con lluvias intermitentes, calles mojadas en donde había pavimento y empantanadas donde no lo había. La necesidad política le ponía color a las horas y los candidatos se esforzaban por movilizar a los votantes para ganar las elecciones a la alcaldía.

El jefe de campaña le anunció al candidato que más adelante sería alcalde que el presupuesto debía ser bien utilizado para que la movilización de los votantes hasta los puestos de votación resultara barata y el dinero alcanzara para comprar votos; pagar buses y taxis resultaría más costoso y menos discreto, por esa razón el candidato decidió que los motoratones eran la mejor opción y les pagó para que fueran ellos quienes se encargaran del trasporte de los votantes ese domingo

Los cientos de motorizados recorrieron a Villa T desde las ocho de la mañana hasta las cuatro de la tarde sin descanso. Los votantes salían de sus casa subían en las motos, entraban a los colegios, marcaban la cara del candidato en el tarjetón y subían de nuevo en el vehículo para volver a sus casas. El día de trabajo lo pagó HP exigiendo un valor agregado por parte de los motoratones; ellos y sus familias debían votar por él.

Nadie más en esa confrontación política tuvo la idea de usar el vehículo más popular de los villanos para llevar a los ciudadanos a votar y no fue por falta de inteligencia de los demás candidatos, fue simplemente que se les ocurrió después.

Pero no se puede decir que HP fue quien inventó a los motoratones porque cuando él llegó al cargo y antes de eso cuando solo se dedicaba a hacer campaña y a realizar reuniones en barrios y veredas de Villa T para hablar de sus títulos universitarios, de su moral y su ética y ante todo de su interés por la producción económica de la ciudad, cosa que los votantes interpretaron mal y que HP no vio necesidad de explicar. Dinamismo económico para Villa T. eso fue lo que la gente entiendo; lo que atendía HP era dinamismo económico en Villa T para él. Antes de HP los motoratones ya existían aunque aún no se reconocían a sí mismos como un movimiento o un sindicato libre de trabajadores callejeros sin la menor garantía de seguridad social que sudaba la gota amarga para pagar el arriendo y la comida del día.

Cualquiera puede entender lo que sucedió en Villa T, todo era por el instinto de supervivencia, en este caso se diría un instinto de movilidad, que viene a ser lo mismo. Las tarifas de taxis eran muy caras. Los buses muy viejos, muy feos, muy malos, muy pequeños, muy lentos y en resumen los vehículos de cuatro ruedas eran la certeza absoluta para el pasajero de llegar tarde a su trabajo, salón de clases, cita de amor o misa de entierro.

Esos villanos al ver que podía hacerse tarde sacaban sus bicicletas y llegaban sudados, otros sacaban su moto; los que no tenían moto les quedaba aprovechar a los conductores que iban en sus motos sin parrilleros pero con un casco libre colgado de la dirección del vehículo, los pasajeros ponía la mano como parando un taxi y los motociclistas paraban. De ese modo y poco a poco los motoratones fueron apareciendo y el ejercicio de llevar y traer de parrillero a alguien que no pertenece a la familia del dueño de la moto se convirtió en el trabajo de una cantidad considerable de villanos hombres y mujeres que viven de sus motos y de estar bajo el sol y el agua todos los días.

Del ir y venir en moto por la calle de Villa T hubo dinero para que más de uno de los tenderos de la ciudad vendiera el arroz y los huevos. Hay que hablar de los tenderos y de los motoratones poniéndolos en la misma condición porque tienen algo en común que los determina y los iguala y es que ni los motoratones y ni los tenderos soñaron de niños con serlo y si lo son es porque más opción no les quedo. Bueno y también que si hay plata para unos la hay para los otros.

los motociclistas estaban acostumbrados a ser perseguidos por la ilegalidad del trabajo que realizaban, sin embargo en los primeros seis meses de gobierno del alcalde HP las persecuciones de los uniformados cesaron y el incremento de los motoratones fue notable para la comunidad que utilizaba el servicio. El trasporte se popularizó y se convirtió en un negocio rentable para más de un villano, según se decía algunas personas tenían tres y cuatro motos que alquilaban para que la gente trabajara.

Todo iba bien en Villa T hasta que el alcalde HP se vio obligado a escoger entre los legales y los ilegales. Los propietarios de taxis y buses protestaron contra el alcalde por su docilidad con los motoratones  y rechazaron de manera tajante que les permitieran trabajar. Las pérdidas ocasionadas al sector del trasporte público que si paga impuestos y le ofrece seguridad a los pasajeros fue monumental. En un años más y si las cosas seguían como iban el quiebre de las empresas de trasporte sería inevitable. HP no tuvo más elección que estar de lado de los legales, era más fácil perseguir a los ilegales que legalizarlos; al finalizar la reunión con los trasportadores públicos el alcalde autorizó la percusión de los motoratones que con su voto y trabajo le habían ayudado a ganar las elecciones.

La persecución agotó rápidamente a los motociclistas; no le estaban haciendo mal a nadie, se levantaban a trabajar como todos los demás ciudadanos y sin embargo debían estar atentos por que en cualquier momento un uniformado podía atacarlos, quitarles el vehículo, multarlos e incluso detenerlos si mostraban resistencia. Las acciones de las autoridades les parecía injustas y peligrosas y no hay nada que agite más al ciudadano de Villa T que las acciones arbitrarias y represivas de los uniformados.

El gremio intento de distintas maneras comunicarse con el alcalde HP para discutir el problema y exigirle lealtad, después de todo ellos la merecían porque sin su ayuda él nunca habría llegado a ese puesto. Pero HP  no se dejó ver, se negó a recibir a los motoratones, se negó a hablar con ellos afirmando que no los conocía. Estaban los demás funcionarios de la alcaldía dispuestos a atenderlos, pero no era lo mismo, ellos necesitaban a HP, era él quien debía darles la cara. Hombres y mujeres con sus motos se agruparon a las afueras de la alcaldía a protestar en contra de la hostilidad con que eran tratados, todos tenían derecho al trabajo y no los podían inmovilizar a menos que fuera para darles un trabajo mejor.

HP miraba desde su ventana el parque donde se concentraba la multitud, se comía las uñas de los nervios y llamaba a su casa para avisar que no iría a comer; eso el primer día, luego llamaba para que le llevaran ropa y cobijas porque no pensaba volver a la casa hasta que los motoratones se fueran.

La esposa de HP que había estudiado historia en la capital se la pasaba en su casa adelantando las investigaciones que necesitaba para escribir un libro sobre los años 20 en la ciudad de Villa T época que le interesaba de manera particular por la fundación de la ciudad y el amplio número de caminos que en ella confluían y que le dieron su reconocida riqueza multicultural.

A la señora del alcalde la tenía sin cuidado lo que pasaba con su marido, había dejado de interesarse por él desde que la ambición por la política se apoderó de sus pensamientos, la relación siempre tuvo problemas, pero el deseo de su marido por gobernar una ciudad que ella consideraba perdida, la terminó de alejar por completo del hombre que en algún momento le interesó, ella recordaba cuando su marido deseaba construir casas usando menos cemento y más acero y madera, ella no entendía cómo el ingeniero inquieto al que le gustaba experimentar con diferentes materiales para construir había terminado edificándose una vida política basada en los mismo cimientos que la de todos los otros politiqueros de la ciudad. 

Siguieron viviendo juntos para cuidar las apariencias, HP necesitaba una imagen de hombre de familia porque a los votantes eso le gustaba, o eso era lo que le habían dicho sus asesores, hombres expertos en campañas políticas para Villa T y el resto del mundo; F no le dio importancia a la campaña de su marido pero por un respeto que ella tenía por los hombres que luchaban por sus cosas aunque no fueran las que a ella le gustaran le ayudó en la campaña hasta que ganó la alcaldía y después de eso planeó irse de la casa de HP pero este le ofreció quedarse, él había construido una casa tan grande que estaría tan deshabitada en esos cuatro años de gobierno si ella se iba, en ese tiempo él viviría más en su oficina que en su casa. F se podía quedar en la casa, HP vendría solo en las noches y dudaba que en la amplitud de la construcción se encontraran, eso a menos que se buscaran. La casa tenía cuatro patios y HP no usaba ninguno porque el sereno no le gustaba, F por el contrario usaba siempre el patio que estaba al lado de su estudio para fumarse la cajetilla y media de cigarrillos que se quemaban a diario en los largos dedos de uñas pintadas de rojo que golpeaban insistentes el teclado del computador. 

Cuando la empleada de la casa empacaba en una maleta negra un par de jeans azules y unas cuantas camisas blancas de manga larga además de los pantaloncillos y las medias  F preguntó por lo que estaba sucediendo; la empleada sin parar de preparar la maleta le explicó a la señora que HP estaba encerrado en la alcaldía rodeado por los motoratones y que no pensaba salir de allí hasta que esos enfurecidos hombres de casco y mangas largas para no quemarse los brazos mientras trabajaban no se alejaran de las afueras de la alcaldía.

F ya sabía lo que sucedía con los matoratones se lo había dicho el hombre con el que se acostaba desde hacía unos meses. Ella lo había visto mientras compraba un libro y sacaba de la biblioteca del centro algunos otros que necesitaba para continuar la escritura de su ensayo. Él parqueó su moto cerca de la librería y  ofreció llevarla, ella accedió y mientras él conducía intercambiaron un par de palabras; él estudiaba derecho y era motoraton por que no tenia de otra y ella le dijo que era historiadora, nunca se había presentado como la esposa de alguien por que iba en contra de su independencia. Fue ella quien le pidió el número de teléfono en caso tal de que necesitara nuevamente su servicio y no tardó mucho en necesitarlos.

HP recibió con gusto la ropa y las demás cosas que de su casa le habían enviado con uno de sus escoltas, esperaba encontrar en la maleta alguna señal de F pero sabía que nada encontraría, ella ya no lo quería. Era una mujer inteligente él siempre lo había dicho, ella estaba siempre a la vanguardia de todo incluso lo dejó de querer antes de que toda Villa T dejara de quererlo.

Los días pasaron y los motoratones no abandonaron el parque que estaba al frente de la alcaldía, los uniformados intentaban dispersarlos pero no lograban nada, además no podían usar la fuerza porque la protesta era un derecho de los ciudadanos, más si era pacífica. Pero con una persecución que terminó en la muerte de una madre soltera que mantenía a sus dos hijos con lo que se ganaba trabajando en su moto los motoratones concentrados en el parque olvidaron los fines pacíficos de la protesta y se fueron en contra de la alcaldía arrojando piedras a los ventanales y a la puerta principal que fue cerrada para prevenir una catástrofe en el interior de las instalaciones donde se escondía HP y los demás funcionarios de la administración.

Los uniformados que estaban listos para usar la fuerza desde horas antes del incidente tuvieron razones de sobra para lanzar gas lacrimógeno, usar sus bolillos y macanas eléctricas y de más armas utilizadas por los antidisturbios, el parque se convirtió en campo de batalla y los heridos salían de lado y lado, todos ponían su cuota de sangre que brotaba de narices, bocas y frentes rotas. El alcalde miraba desde la ventaba, escondido tras la cortina, se echaba la bendición aunque nunca hubiera sido muy católico, estaba aterrado por lo que pasaba, su secretario de gobierno intentaba calmarlo mientras se comunicaba con los uniformados para ordenar el fortalecimiento de la seguridad alrededor de la alcaldía y los lugares de Villa T a donde también se pudiera trasladar el enfrentamiento.

Cuando los uniformados se multiplicaron y fue inútil para los motoratones seguir combatiendo contra la autoridad empezaron a marcharse, las autoridades efectuaban las detenciones y las ambulancias subían con cuidado a los heridos en las camillas para llevarlos a los hospitales sin hacer diferencias entre unos y otros todo eran atendidos por la comunidad médica que no daba a basto con la llegada de tantos heridos.

El despliegue de la fuerza pública que dejó solo el parque donde antes estaban los motociclistas le permitió al alcalde regresar a su casa, tenía ganas de ver a F pero ella dormía en su habitación y él evitó despertarla.

La ciudad se había salido de control por un problema que en otros lugares los mandatarios supieron manejar. La madrina política de HP estaba furiosa llamando a todos sus conocidos en las altas esferas del poder para asesorarse sobre lo ocurrido y tener una idea de lo que pasaría en Villa T, ella no entendía en que momento había decidido darle su apoyo político a un inepto como HP.

Las calles fueron militarizadas y la mayoría de motoraontes salieron esa noche sin moto, tomaron taxis entre varios y otros usaron sus bicicletas para asistir al velorio de la colega. la mujer, según se decía en el velorio tuvo que dejar a su marido por que le pegaba mucho a sus hijos y siempre estaba borracho, ella para cuidarlos prefirió irse a vivir sola y a falta de opciones lo único que pudo hacer fue trabajar en su moto, antes de hacerlo intentó con un restaurante pero las cosas no salieron bien y perdió el poco dinero con él contaba, después de su muerte sus hijos se quedarían con un tío materno, ellos no estaba en el velorio y en el entierro tampoco estuvieron presentes.

En medio de los vasos desechables con tinto que iban y venían y las lágrimas de la familia de la fallecida agrupada alrededor del ataúd la gran asistencia de motoratones empezó a gestar la conspiración que cambiaría el destino de Villa T. Estaban de acuerdo en una cosa y era que la culpa de todo la tenía el alcalde HP por haberles dado la espalada después de utilizarlos para alcanzar sus fines, todos opinaba y expresaban su desprecio por las opiniones del alcalde, ninguno de ellos defendía su trabajo, todos estaban dispuestos a dejar las motos para dedicarse a otra cosa pero no les ofrecían nada mejor. Si trabajan en sus motos era por necesidad, lo que defendían era su derecho a trabajar y ganarse el dinero de manera honesta. Como eran tantos y las opiniones se convertían en arengas de odio y en bullicio intraducible en pleno velorio uno de los motoratones un espigado de ojos negros tomo la vocería de la discusión esa noche y para el resto de los días por venir.

No fue una votación unánime ni una elección a dedo, tampoco una auto elección, N simplemente vio un grupo sin rumbo y creyó que él podía guiarlo así que se puso al frente de ellos habló y nadie lo calló, siguió hablando y a la gente le gustó y cuando terminó de hablar lo aplaudieron, incluso la familia de la difunta lo aplaudió cuando guardó silencio.

Al amanecer del siguiente día los motoratones regresaron al parque sin sus herramientas de trabajo fueron llegando de a pocos y se agruparon al frente de la alcaldía, las autoridades intentaron detenerlos por las buenas sin lograr ningún efecto en los protestantes decididos a recuperar el sitio que antes se había convertido en un campo de batalla entre motoratones y uniformados.

El plan que propuso N iniciaba como él lo había planteado, primero la llegada de la gente al parque. Segundo la llegada del ataúd con la fallecida y tras él una extensa marcha fúnebre a la que se unieron los ciudadanos indignados que apoyaban a los motoratones. El ataúd no llevaba ningún cuerpo pero eso era algo que el alcalde y sus funcionarios no sabían como tampoco lo sabían los uniformados que no supieron que hacer al ver que los protestantes dejaban el ataúd en medio del parque y lo rodeaban mientras gritaban que HP era el único culpable de la muerte de esa mujer y de los muertos que vendrían.

El alcalde fue informado de la situación antes de salir de la casa, pensó en quedarse escondido pero no lo hizo porque la orden que había dado su madrina política era la de ponerle el pecho al problema y solucionarlo lo antes posible, se subió a la camioneta y condujo a la alcaldía mientras un gran número de uniformados lo escoltaba.

Se paró en la venta y miró hacia el parque y se mordió los dedos por que las uñas ya se las había comido. No sabía qué hacer, sus asesores decían que lo mejor que podía hacer era hablar con los motoratones, levantar las restricciones y adelantar un decreto que permitiera  legalizarlos y regularlos antes de que se convirtieran en un problema de mayores proporciones para la sociedad. HP sabía que la propuesta de los asesores era viable y podía funcionar a largo plazo y era eso lo que no tenía, plazo. Si hacia lo que le decían no solucionaría el problema lo único que haría sería cambiar el rostro de sus opositores y no sabía quiénes eran peores si los buseteros y los taxistas o los motoratones.
HP expuso sus dudas sobre la propuesta, los asesores estuvieron de acuerdo con él y sus temores de que una solución apresurada llevara a un problema mayor, así que uno de los  asesores sugirió un método parecido al anterior con una diferencia puntual y era hacer que los motoratones funcionaran organizados y legales como los taxistas afiliando a cada vehículo a una empresa; de esa manera solo podrían trabajar las personas que estuvieran en la capacidad de afiliarse a una empresa y pagar su cupo, quienes no tuvieran afiliación serian ilegales. El asesor era consciente de que su iniciativa no acabaría con los motoratones pero por lo menos disminuirá el número y para cualquiera era obvio que es más fácil negociar con pocos.

La propuesta que tomó fuerza en la sala de juntas fue aplaudida por todos aunque también le encontraron problemas, el más grande de todos era que los motoratones lo eran por falta de plata y sin plata nadie tendría con que pagar una matrícula, eso por un lado y por el otro que si el negocio permitía obtener algunas ganancias a pesar de la fuerte competencia era precisamente que la ilegalidad los eximia de cualquier tipo de pago que no fuera el del seguro de la moto.

Según el secretario de hacienda el municipio por medio de un ente descentralizado  podía financiar las matriculas de quienes quisieran legalizase, les prestarían con bajo interés para que todos pudieran pagar. El alcalde de Villa T aceptó la propuesta y empezaron a trabajar para tener todo en papel cuando fueran al parque a darles la cara a los protestantes.

En el parque los motoratones también debatían sobre el rumbo que tomaría la protesta, lo primero que propuso N fue cambiar el discurso; si antes habían exigido su derecho a trabajar de manera digna sin conseguir que el alcalde los escuchara entonces lo que exigirían sería la renuncia de alcalde HP por su ineptitud para manejar la ciudad y por su capacidad para mentir y además incumplir sus compromisos. No tenía prueba alguna de que HP fuera corrupto pero no dudaban que la hubiera; sin embargo lo que tenían como prueba eran ellos mismos los motoratones que él había patrocinado sin importar su ilegalidad, N con sus estudios de derecho sabía que esa acción podía tener alguna consecuencia legal si se sabía manejar.

Punto uno exigir la renuncia del alcalde, punto dos involucrar a mas sectores con algún interés en la renuncia de alcalde HP a las manifestaciones y protestas, punto tres cuidarse entre ellos de cualquier abuso policial, el punto cuatro lo discutieron entre todos y tenía que ver con la posición pacifica de los protestantes, que pensaban en sus familias hijos y esposas, nadie quería terminar herido o muerto.

El punto cinco que era la cereza del pastel fue una idea de N que consistía en hacer correr el rumor de que dentro del ataúd no estaba el cuerpo de la mujer muerta en la persecución, todos debían empezar a hablar del verdadero contenido del ataúd, la gente y en especial la autoridad debían creer que en ese cajón en lugar de cuerpo había una bomba para volar la alcaldía con HP y todos los que estuvieran adentro

Alguien más debía hacer del rumor una chiva periodística, N sabía que el afán de los periodistas por la primicia los llevaba a convertir cualquier indicio en un hecho digno de emitir como boletín urgente.

El parque además de motoratones albergó a los estudiantes universitarios que tan comúnmente se solidarizaban con las causas que estuvieran en contra del establecimiento, se escuchaban arengas en contra de HP y se hacían pancartas con mensajes en contra de su mandato, la idea había funcionado, el problema de los motoratones pasó a segundo plano y la gente lo que pedía era la renuncia del alcalde de Villa T.

El rumor de la bomba empezó a ir de uno en uno y tardo unos minutos en explotar en los oídos de un uniformado de alto rango, para cuando eso sucedió el alcalde HP y su grupo de asesores ya habían salido de las oficinas de la administración municipal y se dirigían a la multitud con carpetas y papeles en mano para negociar con los motoratones el fin de las protestas sin saber cuál era la nueva inconformidad de los protestantes.

Cuando HP preguntó por el líder de la protestas apareció N quien le explicó a alcalde lo que estaba sucediendo, mientras el dialogo se llevaba a cabo los uniformados hicieron sonar las sirenas de los carros y las fuerza especiales entraron en acción pateando y golpeando a quienes interferían en su camino para llegar hasta el ataúd.

“cuidado con el alcalde, en el ataúd ahí una bomba” en el parque apareció el caos y el abuso de la autoridad no se hizo esperar, Los rostros de civiles heridos por el uso innecesario de la violencia por parte de la autoridad no se hicieron esperar.

El alcalde fue sacado rápidamente del parque junto a los asesores que lo acompañaban, los subieron a un carro y los llevaron a un lugar seguro mientras los grupos antiexplosivos de acercaban al ataúd para ver de qué tipo de bomba se trataba, N y algunos otros protestantes estaban detenidos y eran interrogados, la evacuación de parque no había tomado mucho tiempo, los uniformados revisaban el ataúd, desde lo alto de los edificios cercanos las cámaras de video aprovechaban sus potentes zoom para seguir trasmitiendo, la sorpresa de los televidentes y más de la autoridades se dio cuando la tapa del cajón fue levantada y solo encontraron volantes y afiches de la campaña de HP a la alcaldía, en ellos decía “todos somos Villa T”.

Cuando N fue entrevistado por los noticieros dijo que la solución a los problemas de orden público que se estaba presentando en ese momento en la ciudad solo se podrían solucionar con la renuncia del alcalde, la solución era simple y HP la tenía en sus manos, esa era la única forma en que él podía demostrarle a Villa T que de verdad estaba comprometió con los ciudadanos y no con él y sus deseos de hacer fortuna.

HP no entendía lo que estaba pasando y se rehusaba a pensar en la posibilidad de renunciar por petición de unos ciudadanos que desconocían lo difícil que era ganar unas elecciones y la cantidad de dinero y sonrisas postizas que había que regalarle a un pueblo desagradecido; pero lo que pensara el alcalde no importaba porque arriba de él estaban quienes de verdad mandaban, fue suficiente una llamada de la madrina política de HP para que él entendiera que su permanecía en la alcaldía había terminado, el partido no lo apoyaría más si decidía seguir, su decisión ya no dependía de él, renunciar no era una petición del pueblo, era una orden de los verdaderos dueños de la alcaldía.

Con la renuncia del alcalde que se hizo real esa misma noche cuando él lo anuncio en la televisión los motoratones quisieron salir en caravana a las calles para celebrar el triunfo de su protesta, trabajar como motoraton seguiría siendo ilegal pero ellos habían hecho renunciar al alcalde. Pero nadie salió a celebrar, las calles estaban militarizadas y el ambiente no era el mejor.

F no se dio cuenta de la hora a la que se fue HP. después de dejar la alcaldía no quiso permanecer un día más en la ciudad, de él no se volvió a saber nada aunque algunos dicen que se dedicó a brindar asesoría política a los nuevos candidatos y que además diseña modelos de trasporte urbano que prohíban la circulación de motos.

Cuando N llego a la casa de HP con la felicidad en el rostro por el triunfo de esa pequeña lucha que él había liderado F estaba en el patio que le gustaba fumándose un cigarrillo y hojeando un libro relacionado con uno de los temas que estaba desarrollando en su trabajo. N dejó el libro al lado y lo abrazó.

La ex mujer del alcalde tenia curiosidad por saber que haría N después de lo que acaba de suceder en Villa T, su marido se había marchado y en su lugar habían dejado a un tipo que desconocía por completo el modo de administrar una ciudad, los motoratones seguían trabajando sin ninguna regulación por parte de las autoridades y los taxistas y buseteros seguían reclamando al alcalde que tomara medidas al respecto. La situación estaba como al principio pero de ella había surgido N el motoraton que sería alcalde y que con su experiencia y visión lograría mejorar el transporte en Villa T y disminuir las cifras de desempleo.

En la casa del ex alcalde donde desde ese día viviría el próximo alcalde de Villa T la mujer de HP y ahora la mujer de N pensaba en lo sucedió y se preguntaba por su situación, por su emparejamiento constante con la alcaldía. habían pasado cosas en la ciudad, pequeños cambios pero ella estaba como al principio viviendo con el alcalde. Sacó de su bolsillo un cigarro y fumó. 

Fragmentos 2

La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...