jueves, 31 de agosto de 2017

Villa T - Motorratones

Domingo nublado con lluvias intermitentes, calles mojadas en donde había pavimento y empantanadas donde no lo había. La necesidad política le ponía color a las horas y los candidatos se esforzaban por movilizar a los votantes para ganar las elecciones a la alcaldía.

El jefe de campaña le anunció al candidato que más adelante sería alcalde que el presupuesto debía ser bien utilizado para que la movilización de los votantes hasta los puestos de votación resultara barata y el dinero alcanzara para comprar votos; pagar buses y taxis resultaría más costoso y menos discreto, por esa razón el candidato decidió que los motoratones eran la mejor opción y les pagó para que fueran ellos quienes se encargaran del trasporte de los votantes ese domingo

Los cientos de motorizados recorrieron a Villa T desde las ocho de la mañana hasta las cuatro de la tarde sin descanso. Los votantes salían de sus casa subían en las motos, entraban a los colegios, marcaban la cara del candidato en el tarjetón y subían de nuevo en el vehículo para volver a sus casas. El día de trabajo lo pagó HP exigiendo un valor agregado por parte de los motoratones; ellos y sus familias debían votar por él.

Nadie más en esa confrontación política tuvo la idea de usar el vehículo más popular de los villanos para llevar a los ciudadanos a votar y no fue por falta de inteligencia de los demás candidatos, fue simplemente que se les ocurrió después.

Pero no se puede decir que HP fue quien inventó a los motoratones porque cuando él llegó al cargo y antes de eso cuando solo se dedicaba a hacer campaña y a realizar reuniones en barrios y veredas de Villa T para hablar de sus títulos universitarios, de su moral y su ética y ante todo de su interés por la producción económica de la ciudad, cosa que los votantes interpretaron mal y que HP no vio necesidad de explicar. Dinamismo económico para Villa T. eso fue lo que la gente entiendo; lo que atendía HP era dinamismo económico en Villa T para él. Antes de HP los motoratones ya existían aunque aún no se reconocían a sí mismos como un movimiento o un sindicato libre de trabajadores callejeros sin la menor garantía de seguridad social que sudaba la gota amarga para pagar el arriendo y la comida del día.

Cualquiera puede entender lo que sucedió en Villa T, todo era por el instinto de supervivencia, en este caso se diría un instinto de movilidad, que viene a ser lo mismo. Las tarifas de taxis eran muy caras. Los buses muy viejos, muy feos, muy malos, muy pequeños, muy lentos y en resumen los vehículos de cuatro ruedas eran la certeza absoluta para el pasajero de llegar tarde a su trabajo, salón de clases, cita de amor o misa de entierro.

Esos villanos al ver que podía hacerse tarde sacaban sus bicicletas y llegaban sudados, otros sacaban su moto; los que no tenían moto les quedaba aprovechar a los conductores que iban en sus motos sin parrilleros pero con un casco libre colgado de la dirección del vehículo, los pasajeros ponía la mano como parando un taxi y los motociclistas paraban. De ese modo y poco a poco los motoratones fueron apareciendo y el ejercicio de llevar y traer de parrillero a alguien que no pertenece a la familia del dueño de la moto se convirtió en el trabajo de una cantidad considerable de villanos hombres y mujeres que viven de sus motos y de estar bajo el sol y el agua todos los días.

Del ir y venir en moto por la calle de Villa T hubo dinero para que más de uno de los tenderos de la ciudad vendiera el arroz y los huevos. Hay que hablar de los tenderos y de los motoratones poniéndolos en la misma condición porque tienen algo en común que los determina y los iguala y es que ni los motoratones y ni los tenderos soñaron de niños con serlo y si lo son es porque más opción no les quedo. Bueno y también que si hay plata para unos la hay para los otros.

los motociclistas estaban acostumbrados a ser perseguidos por la ilegalidad del trabajo que realizaban, sin embargo en los primeros seis meses de gobierno del alcalde HP las persecuciones de los uniformados cesaron y el incremento de los motoratones fue notable para la comunidad que utilizaba el servicio. El trasporte se popularizó y se convirtió en un negocio rentable para más de un villano, según se decía algunas personas tenían tres y cuatro motos que alquilaban para que la gente trabajara.

Todo iba bien en Villa T hasta que el alcalde HP se vio obligado a escoger entre los legales y los ilegales. Los propietarios de taxis y buses protestaron contra el alcalde por su docilidad con los motoratones  y rechazaron de manera tajante que les permitieran trabajar. Las pérdidas ocasionadas al sector del trasporte público que si paga impuestos y le ofrece seguridad a los pasajeros fue monumental. En un años más y si las cosas seguían como iban el quiebre de las empresas de trasporte sería inevitable. HP no tuvo más elección que estar de lado de los legales, era más fácil perseguir a los ilegales que legalizarlos; al finalizar la reunión con los trasportadores públicos el alcalde autorizó la percusión de los motoratones que con su voto y trabajo le habían ayudado a ganar las elecciones.

La persecución agotó rápidamente a los motociclistas; no le estaban haciendo mal a nadie, se levantaban a trabajar como todos los demás ciudadanos y sin embargo debían estar atentos por que en cualquier momento un uniformado podía atacarlos, quitarles el vehículo, multarlos e incluso detenerlos si mostraban resistencia. Las acciones de las autoridades les parecía injustas y peligrosas y no hay nada que agite más al ciudadano de Villa T que las acciones arbitrarias y represivas de los uniformados.

El gremio intento de distintas maneras comunicarse con el alcalde HP para discutir el problema y exigirle lealtad, después de todo ellos la merecían porque sin su ayuda él nunca habría llegado a ese puesto. Pero HP  no se dejó ver, se negó a recibir a los motoratones, se negó a hablar con ellos afirmando que no los conocía. Estaban los demás funcionarios de la alcaldía dispuestos a atenderlos, pero no era lo mismo, ellos necesitaban a HP, era él quien debía darles la cara. Hombres y mujeres con sus motos se agruparon a las afueras de la alcaldía a protestar en contra de la hostilidad con que eran tratados, todos tenían derecho al trabajo y no los podían inmovilizar a menos que fuera para darles un trabajo mejor.

HP miraba desde su ventana el parque donde se concentraba la multitud, se comía las uñas de los nervios y llamaba a su casa para avisar que no iría a comer; eso el primer día, luego llamaba para que le llevaran ropa y cobijas porque no pensaba volver a la casa hasta que los motoratones se fueran.

La esposa de HP que había estudiado historia en la capital se la pasaba en su casa adelantando las investigaciones que necesitaba para escribir un libro sobre los años 20 en la ciudad de Villa T época que le interesaba de manera particular por la fundación de la ciudad y el amplio número de caminos que en ella confluían y que le dieron su reconocida riqueza multicultural.

A la señora del alcalde la tenía sin cuidado lo que pasaba con su marido, había dejado de interesarse por él desde que la ambición por la política se apoderó de sus pensamientos, la relación siempre tuvo problemas, pero el deseo de su marido por gobernar una ciudad que ella consideraba perdida, la terminó de alejar por completo del hombre que en algún momento le interesó, ella recordaba cuando su marido deseaba construir casas usando menos cemento y más acero y madera, ella no entendía cómo el ingeniero inquieto al que le gustaba experimentar con diferentes materiales para construir había terminado edificándose una vida política basada en los mismo cimientos que la de todos los otros politiqueros de la ciudad. 

Siguieron viviendo juntos para cuidar las apariencias, HP necesitaba una imagen de hombre de familia porque a los votantes eso le gustaba, o eso era lo que le habían dicho sus asesores, hombres expertos en campañas políticas para Villa T y el resto del mundo; F no le dio importancia a la campaña de su marido pero por un respeto que ella tenía por los hombres que luchaban por sus cosas aunque no fueran las que a ella le gustaran le ayudó en la campaña hasta que ganó la alcaldía y después de eso planeó irse de la casa de HP pero este le ofreció quedarse, él había construido una casa tan grande que estaría tan deshabitada en esos cuatro años de gobierno si ella se iba, en ese tiempo él viviría más en su oficina que en su casa. F se podía quedar en la casa, HP vendría solo en las noches y dudaba que en la amplitud de la construcción se encontraran, eso a menos que se buscaran. La casa tenía cuatro patios y HP no usaba ninguno porque el sereno no le gustaba, F por el contrario usaba siempre el patio que estaba al lado de su estudio para fumarse la cajetilla y media de cigarrillos que se quemaban a diario en los largos dedos de uñas pintadas de rojo que golpeaban insistentes el teclado del computador. 

Cuando la empleada de la casa empacaba en una maleta negra un par de jeans azules y unas cuantas camisas blancas de manga larga además de los pantaloncillos y las medias  F preguntó por lo que estaba sucediendo; la empleada sin parar de preparar la maleta le explicó a la señora que HP estaba encerrado en la alcaldía rodeado por los motoratones y que no pensaba salir de allí hasta que esos enfurecidos hombres de casco y mangas largas para no quemarse los brazos mientras trabajaban no se alejaran de las afueras de la alcaldía.

F ya sabía lo que sucedía con los matoratones se lo había dicho el hombre con el que se acostaba desde hacía unos meses. Ella lo había visto mientras compraba un libro y sacaba de la biblioteca del centro algunos otros que necesitaba para continuar la escritura de su ensayo. Él parqueó su moto cerca de la librería y  ofreció llevarla, ella accedió y mientras él conducía intercambiaron un par de palabras; él estudiaba derecho y era motoraton por que no tenia de otra y ella le dijo que era historiadora, nunca se había presentado como la esposa de alguien por que iba en contra de su independencia. Fue ella quien le pidió el número de teléfono en caso tal de que necesitara nuevamente su servicio y no tardó mucho en necesitarlos.

HP recibió con gusto la ropa y las demás cosas que de su casa le habían enviado con uno de sus escoltas, esperaba encontrar en la maleta alguna señal de F pero sabía que nada encontraría, ella ya no lo quería. Era una mujer inteligente él siempre lo había dicho, ella estaba siempre a la vanguardia de todo incluso lo dejó de querer antes de que toda Villa T dejara de quererlo.

Los días pasaron y los motoratones no abandonaron el parque que estaba al frente de la alcaldía, los uniformados intentaban dispersarlos pero no lograban nada, además no podían usar la fuerza porque la protesta era un derecho de los ciudadanos, más si era pacífica. Pero con una persecución que terminó en la muerte de una madre soltera que mantenía a sus dos hijos con lo que se ganaba trabajando en su moto los motoratones concentrados en el parque olvidaron los fines pacíficos de la protesta y se fueron en contra de la alcaldía arrojando piedras a los ventanales y a la puerta principal que fue cerrada para prevenir una catástrofe en el interior de las instalaciones donde se escondía HP y los demás funcionarios de la administración.

Los uniformados que estaban listos para usar la fuerza desde horas antes del incidente tuvieron razones de sobra para lanzar gas lacrimógeno, usar sus bolillos y macanas eléctricas y de más armas utilizadas por los antidisturbios, el parque se convirtió en campo de batalla y los heridos salían de lado y lado, todos ponían su cuota de sangre que brotaba de narices, bocas y frentes rotas. El alcalde miraba desde la ventaba, escondido tras la cortina, se echaba la bendición aunque nunca hubiera sido muy católico, estaba aterrado por lo que pasaba, su secretario de gobierno intentaba calmarlo mientras se comunicaba con los uniformados para ordenar el fortalecimiento de la seguridad alrededor de la alcaldía y los lugares de Villa T a donde también se pudiera trasladar el enfrentamiento.

Cuando los uniformados se multiplicaron y fue inútil para los motoratones seguir combatiendo contra la autoridad empezaron a marcharse, las autoridades efectuaban las detenciones y las ambulancias subían con cuidado a los heridos en las camillas para llevarlos a los hospitales sin hacer diferencias entre unos y otros todo eran atendidos por la comunidad médica que no daba a basto con la llegada de tantos heridos.

El despliegue de la fuerza pública que dejó solo el parque donde antes estaban los motociclistas le permitió al alcalde regresar a su casa, tenía ganas de ver a F pero ella dormía en su habitación y él evitó despertarla.

La ciudad se había salido de control por un problema que en otros lugares los mandatarios supieron manejar. La madrina política de HP estaba furiosa llamando a todos sus conocidos en las altas esferas del poder para asesorarse sobre lo ocurrido y tener una idea de lo que pasaría en Villa T, ella no entendía en que momento había decidido darle su apoyo político a un inepto como HP.

Las calles fueron militarizadas y la mayoría de motoraontes salieron esa noche sin moto, tomaron taxis entre varios y otros usaron sus bicicletas para asistir al velorio de la colega. la mujer, según se decía en el velorio tuvo que dejar a su marido por que le pegaba mucho a sus hijos y siempre estaba borracho, ella para cuidarlos prefirió irse a vivir sola y a falta de opciones lo único que pudo hacer fue trabajar en su moto, antes de hacerlo intentó con un restaurante pero las cosas no salieron bien y perdió el poco dinero con él contaba, después de su muerte sus hijos se quedarían con un tío materno, ellos no estaba en el velorio y en el entierro tampoco estuvieron presentes.

En medio de los vasos desechables con tinto que iban y venían y las lágrimas de la familia de la fallecida agrupada alrededor del ataúd la gran asistencia de motoratones empezó a gestar la conspiración que cambiaría el destino de Villa T. Estaban de acuerdo en una cosa y era que la culpa de todo la tenía el alcalde HP por haberles dado la espalada después de utilizarlos para alcanzar sus fines, todos opinaba y expresaban su desprecio por las opiniones del alcalde, ninguno de ellos defendía su trabajo, todos estaban dispuestos a dejar las motos para dedicarse a otra cosa pero no les ofrecían nada mejor. Si trabajan en sus motos era por necesidad, lo que defendían era su derecho a trabajar y ganarse el dinero de manera honesta. Como eran tantos y las opiniones se convertían en arengas de odio y en bullicio intraducible en pleno velorio uno de los motoratones un espigado de ojos negros tomo la vocería de la discusión esa noche y para el resto de los días por venir.

No fue una votación unánime ni una elección a dedo, tampoco una auto elección, N simplemente vio un grupo sin rumbo y creyó que él podía guiarlo así que se puso al frente de ellos habló y nadie lo calló, siguió hablando y a la gente le gustó y cuando terminó de hablar lo aplaudieron, incluso la familia de la difunta lo aplaudió cuando guardó silencio.

Al amanecer del siguiente día los motoratones regresaron al parque sin sus herramientas de trabajo fueron llegando de a pocos y se agruparon al frente de la alcaldía, las autoridades intentaron detenerlos por las buenas sin lograr ningún efecto en los protestantes decididos a recuperar el sitio que antes se había convertido en un campo de batalla entre motoratones y uniformados.

El plan que propuso N iniciaba como él lo había planteado, primero la llegada de la gente al parque. Segundo la llegada del ataúd con la fallecida y tras él una extensa marcha fúnebre a la que se unieron los ciudadanos indignados que apoyaban a los motoratones. El ataúd no llevaba ningún cuerpo pero eso era algo que el alcalde y sus funcionarios no sabían como tampoco lo sabían los uniformados que no supieron que hacer al ver que los protestantes dejaban el ataúd en medio del parque y lo rodeaban mientras gritaban que HP era el único culpable de la muerte de esa mujer y de los muertos que vendrían.

El alcalde fue informado de la situación antes de salir de la casa, pensó en quedarse escondido pero no lo hizo porque la orden que había dado su madrina política era la de ponerle el pecho al problema y solucionarlo lo antes posible, se subió a la camioneta y condujo a la alcaldía mientras un gran número de uniformados lo escoltaba.

Se paró en la venta y miró hacia el parque y se mordió los dedos por que las uñas ya se las había comido. No sabía qué hacer, sus asesores decían que lo mejor que podía hacer era hablar con los motoratones, levantar las restricciones y adelantar un decreto que permitiera  legalizarlos y regularlos antes de que se convirtieran en un problema de mayores proporciones para la sociedad. HP sabía que la propuesta de los asesores era viable y podía funcionar a largo plazo y era eso lo que no tenía, plazo. Si hacia lo que le decían no solucionaría el problema lo único que haría sería cambiar el rostro de sus opositores y no sabía quiénes eran peores si los buseteros y los taxistas o los motoratones.
HP expuso sus dudas sobre la propuesta, los asesores estuvieron de acuerdo con él y sus temores de que una solución apresurada llevara a un problema mayor, así que uno de los  asesores sugirió un método parecido al anterior con una diferencia puntual y era hacer que los motoratones funcionaran organizados y legales como los taxistas afiliando a cada vehículo a una empresa; de esa manera solo podrían trabajar las personas que estuvieran en la capacidad de afiliarse a una empresa y pagar su cupo, quienes no tuvieran afiliación serian ilegales. El asesor era consciente de que su iniciativa no acabaría con los motoratones pero por lo menos disminuirá el número y para cualquiera era obvio que es más fácil negociar con pocos.

La propuesta que tomó fuerza en la sala de juntas fue aplaudida por todos aunque también le encontraron problemas, el más grande de todos era que los motoratones lo eran por falta de plata y sin plata nadie tendría con que pagar una matrícula, eso por un lado y por el otro que si el negocio permitía obtener algunas ganancias a pesar de la fuerte competencia era precisamente que la ilegalidad los eximia de cualquier tipo de pago que no fuera el del seguro de la moto.

Según el secretario de hacienda el municipio por medio de un ente descentralizado  podía financiar las matriculas de quienes quisieran legalizase, les prestarían con bajo interés para que todos pudieran pagar. El alcalde de Villa T aceptó la propuesta y empezaron a trabajar para tener todo en papel cuando fueran al parque a darles la cara a los protestantes.

En el parque los motoratones también debatían sobre el rumbo que tomaría la protesta, lo primero que propuso N fue cambiar el discurso; si antes habían exigido su derecho a trabajar de manera digna sin conseguir que el alcalde los escuchara entonces lo que exigirían sería la renuncia de alcalde HP por su ineptitud para manejar la ciudad y por su capacidad para mentir y además incumplir sus compromisos. No tenía prueba alguna de que HP fuera corrupto pero no dudaban que la hubiera; sin embargo lo que tenían como prueba eran ellos mismos los motoratones que él había patrocinado sin importar su ilegalidad, N con sus estudios de derecho sabía que esa acción podía tener alguna consecuencia legal si se sabía manejar.

Punto uno exigir la renuncia del alcalde, punto dos involucrar a mas sectores con algún interés en la renuncia de alcalde HP a las manifestaciones y protestas, punto tres cuidarse entre ellos de cualquier abuso policial, el punto cuatro lo discutieron entre todos y tenía que ver con la posición pacifica de los protestantes, que pensaban en sus familias hijos y esposas, nadie quería terminar herido o muerto.

El punto cinco que era la cereza del pastel fue una idea de N que consistía en hacer correr el rumor de que dentro del ataúd no estaba el cuerpo de la mujer muerta en la persecución, todos debían empezar a hablar del verdadero contenido del ataúd, la gente y en especial la autoridad debían creer que en ese cajón en lugar de cuerpo había una bomba para volar la alcaldía con HP y todos los que estuvieran adentro

Alguien más debía hacer del rumor una chiva periodística, N sabía que el afán de los periodistas por la primicia los llevaba a convertir cualquier indicio en un hecho digno de emitir como boletín urgente.

El parque además de motoratones albergó a los estudiantes universitarios que tan comúnmente se solidarizaban con las causas que estuvieran en contra del establecimiento, se escuchaban arengas en contra de HP y se hacían pancartas con mensajes en contra de su mandato, la idea había funcionado, el problema de los motoratones pasó a segundo plano y la gente lo que pedía era la renuncia del alcalde de Villa T.

El rumor de la bomba empezó a ir de uno en uno y tardo unos minutos en explotar en los oídos de un uniformado de alto rango, para cuando eso sucedió el alcalde HP y su grupo de asesores ya habían salido de las oficinas de la administración municipal y se dirigían a la multitud con carpetas y papeles en mano para negociar con los motoratones el fin de las protestas sin saber cuál era la nueva inconformidad de los protestantes.

Cuando HP preguntó por el líder de la protestas apareció N quien le explicó a alcalde lo que estaba sucediendo, mientras el dialogo se llevaba a cabo los uniformados hicieron sonar las sirenas de los carros y las fuerza especiales entraron en acción pateando y golpeando a quienes interferían en su camino para llegar hasta el ataúd.

“cuidado con el alcalde, en el ataúd ahí una bomba” en el parque apareció el caos y el abuso de la autoridad no se hizo esperar, Los rostros de civiles heridos por el uso innecesario de la violencia por parte de la autoridad no se hicieron esperar.

El alcalde fue sacado rápidamente del parque junto a los asesores que lo acompañaban, los subieron a un carro y los llevaron a un lugar seguro mientras los grupos antiexplosivos de acercaban al ataúd para ver de qué tipo de bomba se trataba, N y algunos otros protestantes estaban detenidos y eran interrogados, la evacuación de parque no había tomado mucho tiempo, los uniformados revisaban el ataúd, desde lo alto de los edificios cercanos las cámaras de video aprovechaban sus potentes zoom para seguir trasmitiendo, la sorpresa de los televidentes y más de la autoridades se dio cuando la tapa del cajón fue levantada y solo encontraron volantes y afiches de la campaña de HP a la alcaldía, en ellos decía “todos somos Villa T”.

Cuando N fue entrevistado por los noticieros dijo que la solución a los problemas de orden público que se estaba presentando en ese momento en la ciudad solo se podrían solucionar con la renuncia del alcalde, la solución era simple y HP la tenía en sus manos, esa era la única forma en que él podía demostrarle a Villa T que de verdad estaba comprometió con los ciudadanos y no con él y sus deseos de hacer fortuna.

HP no entendía lo que estaba pasando y se rehusaba a pensar en la posibilidad de renunciar por petición de unos ciudadanos que desconocían lo difícil que era ganar unas elecciones y la cantidad de dinero y sonrisas postizas que había que regalarle a un pueblo desagradecido; pero lo que pensara el alcalde no importaba porque arriba de él estaban quienes de verdad mandaban, fue suficiente una llamada de la madrina política de HP para que él entendiera que su permanecía en la alcaldía había terminado, el partido no lo apoyaría más si decidía seguir, su decisión ya no dependía de él, renunciar no era una petición del pueblo, era una orden de los verdaderos dueños de la alcaldía.

Con la renuncia del alcalde que se hizo real esa misma noche cuando él lo anuncio en la televisión los motoratones quisieron salir en caravana a las calles para celebrar el triunfo de su protesta, trabajar como motoraton seguiría siendo ilegal pero ellos habían hecho renunciar al alcalde. Pero nadie salió a celebrar, las calles estaban militarizadas y el ambiente no era el mejor.

F no se dio cuenta de la hora a la que se fue HP. después de dejar la alcaldía no quiso permanecer un día más en la ciudad, de él no se volvió a saber nada aunque algunos dicen que se dedicó a brindar asesoría política a los nuevos candidatos y que además diseña modelos de trasporte urbano que prohíban la circulación de motos.

Cuando N llego a la casa de HP con la felicidad en el rostro por el triunfo de esa pequeña lucha que él había liderado F estaba en el patio que le gustaba fumándose un cigarrillo y hojeando un libro relacionado con uno de los temas que estaba desarrollando en su trabajo. N dejó el libro al lado y lo abrazó.

La ex mujer del alcalde tenia curiosidad por saber que haría N después de lo que acaba de suceder en Villa T, su marido se había marchado y en su lugar habían dejado a un tipo que desconocía por completo el modo de administrar una ciudad, los motoratones seguían trabajando sin ninguna regulación por parte de las autoridades y los taxistas y buseteros seguían reclamando al alcalde que tomara medidas al respecto. La situación estaba como al principio pero de ella había surgido N el motoraton que sería alcalde y que con su experiencia y visión lograría mejorar el transporte en Villa T y disminuir las cifras de desempleo.

En la casa del ex alcalde donde desde ese día viviría el próximo alcalde de Villa T la mujer de HP y ahora la mujer de N pensaba en lo sucedió y se preguntaba por su situación, por su emparejamiento constante con la alcaldía. habían pasado cosas en la ciudad, pequeños cambios pero ella estaba como al principio viviendo con el alcalde. Sacó de su bolsillo un cigarro y fumó. 

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