Desde
que se llevaron el pedazo de nave que había en la finca de Antonio las gallinas
ponen menos huevos y se mueren de manera inesperada. Antonio hizo un gallinero
con guaduas justo en el mismo punto donde antes estaba la parte de la nave en
la que las gallinas dormían pero no les gustó y lo ignoraron. A cambio del
pedazo de nave las gallinas empezaron a dormir en un palo de naranjo que está
en la huerta de la casa. De vez en cuando una que otra gallina se chuza con las
espinas del naranjo pero a Antonio lo que le preocupa es el palo porque se va
apestar con esa subidera de las gallinas con esas uñas largas afiladas que no
hacen sino aporrearlo.
Con los cinco millones que la empresa le dio por llevarse
el pedazo de nave Antonio sembró aguacates en un tajo de la finca que antes
tenía sembrado café. Al principio estuvo entusiasmado con el negocio que había
hecho pero los huevos escasos y las gallinas muertas no estaban en sus cuentas
y eso lo preocupa. La esposa de Antonio le dice que lo que pasa con las
gallinas es culpa de esa nave y que por eso están enfermas y Antonio le dice
que de todos mondos más plata no les van a dar. La esposa le dice a Antonio que
resultaron más afectado con la retirada de la nave que con la caída de la misma
y Antonio le dice que ojalá no se vaya a morir el naranjo.
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