jueves, 2 de mayo de 2024

Diario de campo para un segundo periodo -02 mayo del 2024

Me gusta ver como se manifiesta la complicidad, ese me parece un momento en el que nos transparentamos de manera inevitable y de algún modo también un objetivo en común queda expuesto. 

Lo digo porque hoy estaba trabajando con grado noveno, hablábamos y consignábamos en el cuaderno información relacionada con la revolución en marcha de Alfonso López Pumarejo, también hablábamos de otros temas que se iban filtrando, lo que sucede mucho con ese grupo, empezamos hablando de la falange española y terminamos hablando de la torta de banano con leche o de las viejas gordas y de que en cuatro no se ve. 

El salón de noveno está cerca a un pozo séptico y en algunas ocasiones el lugar huele literalmente a mierda. Por esa razón uno se va a trabajar a otra parte, por ejemplo, a la caceta, donde estuvimos esta mañana. 

Como nos rindió el trabajo faltando unos quince minutos para que sonara el timbre de cambio de hora, les dije a los muchachos que ya podían ir guardando y que quedaban libres, a mi espalda estaba la rectora, en la cocina de la caceta, pero yo no me había dado cuenta, razón por la cual uno de los muchachos me dijo bajito que la rectora estaba ahí en la cocina, que de pronto me decía algo por darles ese tiempo libre, aunque no solo me lo dijo a mí, ya entre los otros estudiantes se había percatado de que la rectora estaba ahí. 

Me resulto curioso, de algún modo intentaron cubrirme, como si hiciera falta. La complicidad estuvo ahí presente y me gustó verla. Les dije que en mi hora de clase mandaba yo y que si el trabajo estaba hecho porque habíamos sido productivos, podíamos tomarnos los últimos minutos de la hora. Lo dije en voz alta, sin esconder o disimular como trabajo y supongo que la rectora lo pudo oír, ahora veremos, tal vez me llame la atención, tal vez me diga que soy muy vulgar en clase o que permito que los estudiantes digan que deberían resucitar a Hitler y que eso es horroroso y que debería reprenderlos y enloquecerme porque los estudiantes de una zona rural ocupada históricamente por la guerrilla creen que la única manera de ejercer la autoridad e imponer la justicia es por las vías de hecho. Un adolescente dice muchas cosas y piensa muchas más. Como profesores podemos acompañarlos y sacarlos de uno que otro error mientras se pueda. Tal vez buscar también cierta complicidad pueda servir. No sé. Igual ya me puse en evidencia. 


miércoles, 1 de mayo de 2024

Diario de campo para un segundo periodo -01 mayo del 2024

No debería escribir nada hoy porque es miércoles festivo y no hubo clase y los estudiantes se quedaron en sus casas metiendo el culo hasta tarde en los cafetales y plataneras y cocinas y yo me quedé en el cuarto todo el día leyendo y viendo putaspelículasmalas de tiburones. 

Apegándome además a la dinámica del buen servidor público que trabaja de docente, no debería escribir esto porque esto nadie me lo paga y en el gremio no hacemos nada si no es por plata, pero de todas formas lo escribo porque hoy se murió Paul Auster y no es cualquier cosa saber que ese señor no va a seguir escribiendo, por eso como muestra de respeto escribo aunque escriba mal, porque digamos que estoy siendo fiel al zumbido en mi cabeza, cosa que Auster entendería muy bien, ya que fue él quien lo dijo en una entrevista con el "The Paris Review" en 2003: "Cada libro que he escrito ha empezado con lo que yo llamo un zumbido en la cabeza. Una especie de música o ritmo, un tono. La mayor parte del esfuerzo que implica escribir una novela para mí está en ser fiel a ese zumbido, ese ritmo. Es un asunto muy intuitivo. No puedes justificarlo o defenderlo racionalmente, pero sabes cuándo has tocado una nota falsa y normalmente estás bastante seguro de cuándo has acertado."

Y ahí está, como con todo lo que escribo en este blog, ya estoy dando por hecho que estoy va a terminar en libro, que va a dar el salto a otro formato y no que ya se agotó acá en internet apenas comenzando.

Creo que será un libro y creo que será una novela y creo que muy pronto no podrá ser más algo parecido a un diario porque me pone muy incómodo saber que estoy diciendo algo que quiere ser la verdad o el retrato de la realidad y también me pone incómodo esa cavilación sobre mi trabajo que ni tengo derecho a hacer porque apenas estoy empezando en esto.

Por eso creo que esto puede mutar y convertirse en otra cosa o por lo menos quedar con el insumo para algo distinto. Al fin y al cabo esto es real solo para los dos o tres lectores que me conocen y saben que no estoy en Tuluá, sino en la montaña trabajando en un colegio como profesor, para el resto, para los que no saben quién soy, esto puede ser una ficción, un mero ejercicio de la imaginación, una voz sin nombre, porque en ninguna parte hasta ahora he dado mi nombre. Detalle nada despreciable.

Me gustaba Auster, su Trilogía en Nueva York al parecer nos hizo felices a todos sus lectores y ahí tengo la supergorda 4321 que compré hace como siete años y que sigo sin leer. Tal vez aguante hacerlo ahora.

 

martes, 30 de abril de 2024

Diario de campo para un segundo periodo -30 de abril del 2024

 La particularidad de este martes 30 de abril está justo en que el miércoles 1 de mayo es festivo. No importa que el 30 de abril sea el día del niño y el 1 de mayo sea el día mundial del trabajo. Lo importante es que el miércoles es festivo y eso lo ambienta todo, por eso esta tarde se siente como de viernes, porque mañana nadie viene. Es como un día se comiera al otro, un día caníbal. Estar aquí para ver como el futuro salva al presente.  

Aunque siempre me han hablado de la importancia del sindicato de maestros y de su poder de convocatoria y de su impacto y su alcance, de su actividad constante y de su compromiso con el autodenominado primer gobierno de izquierda en el país, ninguno de mis compañeros maestros me habló de su deseo de salir a marchar este primero de mayo, ninguno me expresó las ganas de sacrificar el día festivo ejerciendo la democracia en las calles.  

En mi caso tampoco voy a marchar y aunque sea festivo ni siquiera voy a bajar a Tuluá, me voy a quedar entre las montañas durmiendo y viendo películas argentinas porque en épocas de internet ningún monte es monte si hay conexión a plataformas audiovisuales.  

Lo correcto para hacerle justicia a este día que genera emoción solo porque el que le sigue es festivo es hablar de él, el cielo está oscuro y la lluvia amenaza, en la cocina se acabó el gas y los estudiantes almorzaron tarde, la celebración del día del niño quedó aplazada para el viernes, el partido de la liga de campeones suena en la radio y aunque de Alemania lo único que tengo es la manilla que me salió en un paquete de papitas de pollo durante el mundial de 2018, prefiero que gane el Bayern o que pierda el Real Madrid, almorcé sancocho con unas yucas muy buenas, lo otro es que hoy es el día internacional del jazz y a mí me gusta oír a Chick Corea y a Herbie Hancock y a John McLaughlin y a Wes Montgomery, podría seguir nombrando músicos geniales, pero no quiero presumir, aunque obvio quería presumir.  

Para el final deje lo más importante del 30 de abril y no tiene nada que ver con el colegio ni con dar clases ni llenar formatos de asistencia o de registro de horas extras, lo más importante es que el 30 de abril cumple años Ana de Armas, semanalmente veo fotos de Ana de Armas para recuperar el aliento y las ganas de seguir vivo, aunque sea para verla en otra película, también me pregunto a que se dedicará Ana de Armas un primero de mayo será que sale a marchar, será que duerme hasta tarde y ve películas, quién sabe, lo cierto es que mañana es el quinto mes del año y es festivo.  

lunes, 29 de abril de 2024

Diario de campo para un segundo periodo -29 de abril del 2024

Para llegar al trabajo debo tomar un bus que sale de Tuluá y llega hasta Sevilla y de Sevilla agarrar un jeep que llega al colegio, a ese carro que yo le digo jeep por acá le dicen la línea, en otras partes le dicen ruta o turno. El problema con el transporte es que uno termina llegando tarde al colegio porque la jornada comienza a las ocho de la mañana y cuando el reloj está indicándome justo esa hora voy a mitad de camino, colgado de las varillas del vehículo aquel que sabe tener tantos nombres. Normalmente, le dejó trabajo al grupo con el que me corresponde la clase de la primera hora, o sea, ellos ya saben que tienen que hacer. Pongo mi confianza en ellos y mal sería decir que fallan, no decepciona, la verdad es esa, se comportan a la altura.  

El día de hoy el carro nos dejó un par de kilómetros antes del colegio y tocó caminar, venía con una compañera que se iba quedando, no me constó moderar el paso para ir a su ritmo porque tampoco es que yo me muera por llegar al trabajo. Me robé un par de naranjas de un palo que está al bordo de la carretera y me estaba comiendo la segunda con poniendo mi vida entera en el disfrute de ese momento cuando nos alcanzó una compañera que venía en su moto dejando atrás el polvo, berraca resuelta e independiente, una mujer que nunca va a ir por la carretera caminando hasta el trabajo porque la línea no la dejó en la puerta del colegio. Se detuvo y pregunto que a quien llevaba y yo dije que llevará a mi compañera, yo iba a caminar más rápido solo, pensé, y así fue, mis compañeras se fueron y yo seguí el camino pensando que justo sobre eso iba a escribir hoy. Me apreté las correas del morral a la espalda y avance a buen ritmo. Para mi sorpresa la compañera de la moto volvió a bajar por mí. Me ahorro parte del camino y me dijo que ella no tenía corazón para dejarme tirado. A veces, en momentos como ese me dan ganas de creer en dios de verdad, creer en ese ser para darle la gracias por la gente de la que me rodea, porque si algo ha tenido bueno este trabajo para un tipo como yo que llega de nuevo a la región y a la profesión han sido los compañeros de trabajo y sé que, así como la naturaleza en su arbitrariedad me rodeo de estos con los que estoy agradecido me pudo haber rodeado de los peores.  

Pasaron varias cosas después en el colegio, un muchacho me habló de su frustración por no tener plata suficiente para comprarse un computador que le mueva los juegos que quiere, otro me dijo que en el puteadero del pueblo solo había gordas y otro que nunca había ido a cine. Para terminar, cuando llegó la noche me tome una botella de tequila con esos mismos compañeros de los que hablo, como si no fuera lunes, como si hubiera algún motivo para tomar. Puede que esto lo escriba bajo los efectos del alcohol y que esté prohibido escribir en dicho estado y que pierda la licencia para escribir, para machacar con mis palabras, lo que ya está machacado. En fin, que otro lunes se fue.  

viernes, 26 de abril de 2024

Diario de campo para un segundo periodo -26 de abril del 2024

Es viernes y ya nadie tiene ganas de hacer algo por la vida académica que nos relaciona. Los estudiantes dicen que ya deberíamos dejar la actividad de la clase para la próxima semana y dedicarnos a otra cosa, a jugar fútbol, por ejemplo. Digo esto porque normalmente es lo que sucede el último día de la semana, pero hoy es diferente, hoy llegamos al colegio y descubrimos, no sé si para bien o para mal, que hay un tubo  roto y que el colegio no tiene agua. Como diría el periodista, "con la ausencia del vital líquido" no podemos permanecer en el colegio. Que sin agua cómo le van a preparar a los estudiantes el desayuno y después del almuerzo. Que sin agua como van a permanecer abiertos los baños y que no falta el que la caga. Que sin agua como van a estar los muchachos aguantando calor y con sed y sin que tomar. Los profesores abogan por despachar a los muchachos para sus casas y la rectora por solucionar la situación y conseguir agua en las casas vecinas, la necesaria para preparar los alimentos del día, por lo menos mientras llega el fontanero a reparar el tubo. La señora de la cocina, a la que llaman con frecuencia, "la manipuladora" como si fuera la protagonista de una telenovela mexicana de principios de los 2000, asegura que ella ya habló con el fontanero y que él antes del medio día no va a poder llegar hasta el colegio para realizar el trabajo. Recordemos que hablo desde un colegio rural, que los estudiantes vienen de lejos, que disponen de rutas escolares, y que el acueducto es comunitario y que el señor que ejerce el rol de fontanero es a su vez el dueño de una finca que también debe administrar. Mientras se toma la decisión de despachar a los estudiantes o permanecer en el colegio, los conductores del transporte escolar esperan y asaran, que les digan de una vez si los pelaos se van o se quedan porque ellos se tiene que ir. Los muchachos están fastidiados, ahora resulta que aunque es viernes ellos sí se quieren quedar en el colegio, que sí desean hacer las actividades de clase, que irse para la casa tan temprano es inconveniente y que muy chimbo tener que llegar a la casa a que los pongan a trabajar. Se toma la decisión, los pelaos se devuelven para sus casas después de que "la manipuladora" les dé un chocolate con galletas. Los profesores permanecemos en la institución cumpliendo con la jornada, planeando clases y organizando maricadas algunos, otros hablando mierda y otro seguro escribiendo babosadas como esta. Lo cierto es que a la rectora tampoco le gustó la decisión y sus palabras fueron: "veo con preocupación que despachen a los estudiantes".  

 

jueves, 25 de abril de 2024

Diario de campo para un segundo periodo -25 de abril del 2024

Supongo que también debo hablar de mí, de lo que pasa conmigo estando acá, en medio de la montaña, en un colegio rural, un lugar del que nunca antes había odio hablar y al que de seguro no vendría si no fuera por razones de trabajo. 

Cuando estoy en Tuluá la gente me pregunta que dónde estoy trabajando y después de oír el nombre de la vereda que tampoco conocen, pero que se imaginan muy lejos, me preguntan por la guerrilla, como si yo viniera a darle clases a los grupos armados y no a los pelados de la región. 

El tema es que resulta más simple hablar de ellos, de los estudiantes, y de los otros profesores, y de las tareas y de la dinámica particular en que sucedemos juntos cada día en la institución. 

Aunque claro que estoy hablando de mí, no necesito nombrarme ni decir si me da frío o calor, si estoy contento o aburrido, si me da diarrea el agua que no es potable o si me rayo la cara con una rama cualquier tarde de esas en las que salgo a caminar y me robo una que otra naranja. 

Tampoco tengo que hablar de lo raro que resulta estar todo el tiempo sin señal de celular y tener un internet que funciona mal, porque eso afecta más a los estudiantes en su proceso de aprendizaje que a mí.

Tal vez el ejercicio debería buscar lo contrario, intentar en lo posible no hablar de mí, sacarme de la ecuación, hacerme a un lado, ser apenas un loro que repite, no querer interpretar ni reflexionar. Podría ser interesante conocer el resultado y seguro también sería aburrido, porque ese texto se parecería mucho a las decenas de trabajos de grado de las maestrías que tantos profesores haces buscando mejorar el sueldo. 

Llevar un diario para hablar de mí de manera directa me hace pensar en el lector, si yo fuera el lector de un tipo que escribe como yo, no me leería más, renunciaría al texto y diría si este hijo de puta vive tan aburrido y frustrado porque no se mata y luego me iría a ver videos en Facebook, videos cortos de esos productores de contenido que hacen reír apelando a la capacidad que tenga el que los ve de identificarse con ellos y así ir acabando con el humor de una vez por todas. 

El fin de la comicidad. El fin de la imaginación. El fin de la entrada de hoy. 

miércoles, 24 de abril de 2024

Diario de campo para un segundo periodo -24 de abril del 2024

A veces siento como motivación, no sé, por alguna razón creo que se pueden realizar algunos proyectos con los estudiantes, entonces sacó el celular con la aplicación de grabadora de voz abierta porque vamos a hacer un podcast y nadie habla, el silencio golpea fuerte en la cara, ninguno quiere que su voz quede grabada y los que quieren grabar porque les da igual que uno u otro oiga su voz no tiene nada que decir, aunque eso suena violento e incluso irrespetuoso, digamos que sí, que todos tienen algo que decir, pero no saben cómo decirlo, a Shakira se le agotaba el argumento y a estos les faltan las palabras, por eso ni van a hablar ni a escribir el guion ni a hacer entrevistas. Digamos que es así para poder seguir con el resto, lo que viene es empezar a elaborar la opinión de otro, preguntar una y otra vez, una y otra vez qué es lo que desean decir, darle vueltas a la idea de lo que el pelao cree que quiere expresar para irle dando la forma.

Se juega con esas palabras, se estiran y se encogen y se estrujan hasta que alcancen su punto exacto, como si uno estuviera tirando un alfandoque en medio de un trapiche de caña panelera.
No cuesta mucho dar una opinión sobre el entorno, o eso cree uno hasta que desea oírlas.
El otro problema es que esos proyectos que el tonto en el cumplimiento de su rol de profesor cree que son enriquecedores para la institución no significan nada para los estudiantes.

Venga deme su opinión para un podcast, digo yo, y ellos responden con una pregunta, y eso para qué, luego otra pregunta, con eso gano nota, con esa pregunta les alcanzan a brillar los ojos, convencidos de que articulando tres palabras frente a un celular que hace de micrófono están consiguiendo la nota final del periodo y entonces se puede relajar el resto de los días, cómo si no vivieran relajados en cada clase, cómo si les importara el colegio, cómo si no hubiera que tratarlos con una incómoda compasión porque pobrecitos es que trabajan en la casa y cogen café y cargan plátano.

Lo cierto es que uno empieza a darse cuenta de que con el tal podcast no se puede y entonces no se ilusiona más con ramitas secas y proyectos que nadie pide o exige y mira para otro lado y cumple con lo que le toca.

Aunque ahora no sé por qué, oyendo hablar a un par de pelados que ignoraban mi presencia en el pasillo, me dio por creer que tal vez podríamos hacer una especie de periódico escolar, un fanzine, aunque sea.

Fragmentos 2

La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...