Marcos se quita las gafas oscuras que se pone cuando sale
por la tarde con rumbo al concejo municipal a visitar a sus amigos que le
gustan tanto cuando se están negando a atender a las personas que los buscan
pidiendo favores y exponiendo problemas chimbos de relevancia insoportable como
la de los vecinos ruidosos o los huecos en las vías dejados por contratistas
borrachos del acueducto que no necesitan reunirse para planear los pasos a seguir para
conseguir que una obra de dos días de demores tres semanas en finalizar. Saber excusarse
es un arte que no conocen los concejales. La señora mira a Marcos como encandilada
y Marcos se ríe con ella porque sabe lo que le va decir. Marcos mijo pero que
ojos tan lindos los suyos, yo no sabía que los tenía de ese color tan claro,
son como verdes, pero como que también amarillos. Marcos no entiende cómo
relaciona ella los colores pero se sigue riendo; él ya sabe cómo reaccionar
cuando la señora le habla del color de sus ojos, debe notarse entre halagado y tímido
y también dudoso. Marcos lo sabe desde que empezó a visitar el concejo hace
cuatro años cuando la señora le dijo por primera vez que no se había fijado
antes en el color de sus ojos. Marcos va al concejo dos o tres veces a la
semana y la señora le dice lo mismo cada que puede y finaliza siempre diciendo,
vea usted cuatro años viéndolo por acá y apenas lo reparo.
miércoles, 18 de julio de 2018
lunes, 16 de julio de 2018
Marcos
Uno de los vecinos de Marcos le dice don Marcos y Marcos
no sabe por qué, cuando él le habla siempre le dice Reynaldo así sin más, sin
formalismo. El vecino trabaja en la galería, vende plátanos y bananos y guineos;
todos los días a las tres de la mañana saca la camioneta del garaje intentando
hacer el menor ruido posible y se va para su local, son más ruidosos los
ronquidos de Marcos que el vecino. Reynaldo le pide a Marcos que le consiga una
de esas pancartas o pasacalles de esos que ponen los políticos en campaña
porque el material es muy fino y le sirve para tapar los racimos del sol. Usted
que es amigo de todos esos candidatos don Marcos la tiene fácil y eso de más
que lo desmontan y lo botan por ahí en cualquier parte. Oiga Reynaldo pero esa
caras de esos candidatos no espantan a la gente cuando vaya a comprar, preguntó
Marcos. De más que no don Marcos pero yo los pongo al revés y eso con una
semana de sol se destiñe y ya ni se queda viendo. Listo Reynaldo cuente con
eso, le dijo Marcos; a usted lo van a envidiar un montón, dándose el lujo de
mancharle la cara a esos personajes. No don Marcos pero no es por eso, no es
por nada político ni nada, es no más por el material de las pancartas esas. Fresco
Reynaldo que a nadie le importa que hacen con eso, las de la campaña pasada las
mandamos pal gallinero de un amigo para que tapara la gallinaza.
jueves, 12 de julio de 2018
Marcos
Cómo así que otra vez está peleando con la esposa de su
tío, no sé cansa de molestar a esa señora. Peleando no, peleando por qué, nada;
yo le dije que ella tenía que preguntar si lo que se iba a comer se podía comer
antes de comérselo. No le dije nada más. Su tío dijo que lo peor que pudo hacer
su papá fue morirse dejando plata y pensión que por eso usted no hace nada y no
es sino un vago atenido y que yo soy una alcahueta que debería echarlo de la
casa a ver si por fin consigue trabajo, y lo dijo muy alterado, se quería salir
de la ropa; que él y la mujer no van a volver por acá hasta que usted no coja
oficio y se vuelva alguien productivo. Oiga mi tío si es exagerado, no le pare
bolas ma que eso vuelve. No se haga el bobo Marcos diga a ver qué pasó. Se acuerda
de esa mascarilla que hice para el pelo con aguacate, banano, huevo, sábila, miel,
aceite de oliva, aceite de resino y hasta unas pastas de planificar, pues la
eche en frasco de mermelada y lo dejé allá sobre la mesa de la cocina porque se
me olvidó meterla a la nevera y hace rato que vino la mujer del tío dizque a
buscarla a usted se sentó y se comió el frasco completo de la mascarilla con
unas tostadas y ahí fue cuando le dije lo de que preguntará por lo que se iba a
comer y listo con eso tuvo la señora pa emputarse y decir lo de siempre que yo
se la estaba montando por gorda. La mamá de Marcos empezó a reír a carcajadas. No
se ría de eso ma, que eso es una pendejada en comparación a lo cagada que debe
estar esa señora a está hora.
jueves, 28 de junio de 2018
Marcos
Que cosa tan horrible Marcos mijo, esta semana he visto cuatro accidentes
de gente en moto, tan impresionante que es ver a esa gente ahí refregada contra
el pavimento. Muy preocupante lo morbosa que se ha vuelto usted ama, eso es muy
feo. Ve este tan pendejo le estoy diciendo que he visto como cuatro accidentes
en una sola semana y entonces el problema soy yo. Claro, por quedarse mirando. Que
he visto le estoy diciendo, que he visto, no que estuve mirando. Entonces le va
tocar es cambiar de ruta mami, eso es que usted está caminando por calles muy
peligrosas. Marcos en esos accidentes muere mucha gente mijo. Por eso le digo
ama que no siga caminando por esas calles que camina, cambien de ruta. Yo no sé
Marcos cómo es que hace la gente para hablar con usted. Pues pa hablar conmigo lo primero que hay que hacer es no haberse matado en accidentes en moto.
miércoles, 27 de junio de 2018
Marcos
Que sí que sí que tiene más emoción un calambre que ver cantar a esa
señora, es que diga a ver, a quién se le ocurre regalarle entradas dizque para
un concierto de alabanza; mejor le hubieran dado trabajo recogiendo sillas y
barriendo la cancha esa donde va ser el concierto, por lo menos le hubiera
quedado plata. Marcos no le dijo nada a su hermana porque ya está acostumbrado
a que lo regañe antes de decirle que no, que no le va a comprar nada de lo que
ofrece. El que se inventó los conciertos de alabanza fue el mismo que se inventó
la cerveza sin alcohol, dijo el cuñado a Marcos para dejarle claro que tampoco
estaba interesado en comprar ninguna entrada. La cantante es una monja
extranjera vieja y monja que toca la guitarra, le dijo Marcos a una de las
vecinas pero la señora muy camandulera dijo que a ella eso no la convencía y
que no había mejor alabanza que rezar el
rosario sin falta por la mañana y por la tarde todos los días sin falta. Marcos
se cansó de ofrecer las entradas y se las regaló al chofer de una buseta que
lleva dos días intentando venderlas diciéndole a la gente que a los futbolistas de la selección les encantan los conciertos de alabanza a ver si por puro animo tendencioso alguien se motiva a comprarle aunque sea una.
viernes, 15 de junio de 2018
Marcos
No hay razón para que alguien disfrute contar monedas de 50 y 100 pesos pero
como eso es plata les toca recibirlas, contarlas y atender al que las trajo
sonrientes y comedidos, dijo la mamá de Marcos, además están es trabajando y no
paseando. Marcos le dijo que a cualquiera le gustaría contar monedas si se las
están regalando. Conozco a más de uno que por cada millón en monedas
de 100 pesos que les regalen pagaría entre 50 y 100 mil pesos solo porque sea
otro el que las cuente y entre esos está usted, y esos serían los mismo que no
contaría un millón de pesos en monedas de cien ni aunque les paguen 100 mil por
millón, dijo la mamá de Marcos y él no la contradijo. La Mamá de Marco seguía
mirando zapatos mientras contaban las monedas con las que pagaba el par que se
estaba llevando. Marcos la esperaba afuera del local recostado en una vitrina
viendo gente pasar; entre la gente pasó Augusto, un vendedor de artículos de
aseo que Marcos llevaba mucho tiempo sin ver, Augusto también lo vio y se
acercó a saludarlo. Marcos quiso estrechar la mano derecha de Augusto como es
costumbre cuando se saluda y la emoción que tenía se desvaneció cuando vio que
Augusto no le ofrecía la mano derecha sino la izquierda que él estrechó de manera
torpe como si no supiera lo que pasaba sin despegar la mirada del brazo derecho
de Augusto que colgaba desde su hombro como el péndulo de un reloj que iba de
un lado a otro cada que él se movía. La situación que parecía incómoda para los
dos duró poco porque Augusto fingió tener prisa. Marcos entró de nuevo al local
y su mamá le mostró otro par de zapatos que también iba a llevar y buscó en el
bolso más monedas, Marcos la miró apesadumbrado y buscó donde sentarse.
jueves, 14 de junio de 2018
Marcos
Se quedaron callados un rato, como si
ambos necesitaran silencio para oír el susurro del olor a guayaba que inundaba
la casa en ese momento. Marcos lavaba las guayabas las partía en cruz y las ponía
en una olla, la hermana miraba el celular sentada al lado de la mesa. Oiga esa porquería
como chilla, dijo Marcos. Ella fue hasta le ventana de la sala y se asomó para
buscarlo pero no lo vio. De dónde salió pues, preguntó la hermana de Marcos. Yo
no sé, pero desde que lo trajeron se la pasa chillando, ese tipo cómo que no sabe
sino recoger gatos y arrumarlos ahí, dijo Marcos. A veces parece como si
estuviera llorando un niño chiquito, dijo la Hermana de Marcos. Y el niño qué
está haciendo, preguntó él. Ahí está en el cuarto suyo viendo televisión, esperando
que este el dulce. Cuándo piensa volver, preguntó Marcos. Cuando se me pase la
rabia, cuando lo pueda mirar sin querer acabarlo, no sé, pero hoy no. Si él
hubiera ganado no estarían acá ustedes y no estaría él solo allá, dijo Marcos. Pero
no ganó, dijo la hermana. Por la noche también chilla horrible el gato, dijo
Marcos, le va poder echar la culpa del desvelo.
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