Que sí que sí que tiene más emoción un calambre que ver cantar a esa
señora, es que diga a ver, a quién se le ocurre regalarle entradas dizque para
un concierto de alabanza; mejor le hubieran dado trabajo recogiendo sillas y
barriendo la cancha esa donde va ser el concierto, por lo menos le hubiera
quedado plata. Marcos no le dijo nada a su hermana porque ya está acostumbrado
a que lo regañe antes de decirle que no, que no le va a comprar nada de lo que
ofrece. El que se inventó los conciertos de alabanza fue el mismo que se inventó
la cerveza sin alcohol, dijo el cuñado a Marcos para dejarle claro que tampoco
estaba interesado en comprar ninguna entrada. La cantante es una monja
extranjera vieja y monja que toca la guitarra, le dijo Marcos a una de las
vecinas pero la señora muy camandulera dijo que a ella eso no la convencía y
que no había mejor alabanza que rezar el
rosario sin falta por la mañana y por la tarde todos los días sin falta. Marcos
se cansó de ofrecer las entradas y se las regaló al chofer de una buseta que
lleva dos días intentando venderlas diciéndole a la gente que a los futbolistas de la selección les encantan los conciertos de alabanza a ver si por puro animo tendencioso alguien se motiva a comprarle aunque sea una.
miércoles, 27 de junio de 2018
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