viernes, 2 de marzo de 2018

Marcos 59


Tía no se siente ahí que la acaba de partir, Le dijo Marcos a la mujer de uno de sus tíos una tarde que estaban en la casa del abuelo almorzando en familia. La silla estaba rajada y Marcos por reflejo quiso proteger el culo gordo de la mujer de su tío de un buen golpe contra el suelo. La señora no entendió muy bien que la sugerencia de Marcos era puro gesto de filantropía. Pues es que todos no somos unos flacuchentos viciosos como usted, le dijo la gorda, fastidiada y ofendida. Pero por qué tan grosera, si yo no le dije gorda, le dije que no se siente ahí que la acaba de partir, no hay que tener mucho sentido común para ver que mientras más pesado sea el que se siente más posibilidades hay de que se parta, le dijo Marcos sonriente como si le divirtiera la situación. El grosero es siempre usted Marcos, le dijo el tío queriendo defender a su mujer y la señora agregó que ella hacía poco había estado sentada en esa silla, lo dijo con sobrades como si estuviera demostrando que Marcos estaba hablando mierda. Entonces fue usted la que la partió, si ve, es lo que le digo, los culos grandes pasan factura. Se Pasó Marcos, ahora sí se pasó, le dijo su tío y a las palabras las siguió un puño en el pómulo derecho de Marcos. Si ve es lo que le digo los culos grandes pasan factura, dijo marcos sobándose la cara mientras salia de la casa. 

martes, 27 de febrero de 2018

Marcos 60


No le diga nada a esa señora vaya de una vez a la secretaría de educación y se queja allá y pida que la echen, si quiere vamos juntos que yo soy amigo del secretario y del alcalde, le dijo Marcos a su hermana. El problema era que la profesora no le ponía nunca un 5 a su sobrino aunque las tareas estuvieran bien hechas y además le devolvía al niño los cuadernos llenos de tachones con marcador rojo en donde no había que poner tachones. Esa señora se la montó al niño porque es cansón, es por eso, y lo peor es que me lo va a desanimar al niño, le va coger pereza a estudiar si esa señora lo sigue jodiendo así. No mija es lo que yo le digo camine y hagamos que la echen de una vez. Marcos no estaba mintiendo, si de algo puede presumir es de la cantidad de amigos importantes que tiene. La mamá de Marcos les dice a las vecinas que no hay nada como ser vago para conseguir amigos. Marcos dice que para hacer amistades hay que invertir tiempo. Yo no quiero que echen a la profe yo lo que quiero es que no se la monte al niño, dijo la hermana de Marcos. Oiga mijo y a usted cuantas veces es lo han echado del trabajo, preguntó la mamá de Marcos. Lo que pasa mamá es que a mí más de una vez me la han montado, por mal trabajador no ha sido sino por bronca de los jefes, dijo Marcos. De todos modos si quiere hace echar a esa profesora me cuenta le dijo Marcos a su hermana. Y ese de dónde sacó que puede ir haciendo echar a la gente así como si nada, le preguntó la hermana a la mamá. Pues de más que él habla de lo que conoce y quién mejor que él para hablar de despidos.

lunes, 26 de febrero de 2018

Marcos 61


Marcos no se ha ganado nuca la lotería, tampoco se ha ganado un sueldo completo, no ganarse la lotería es algo que le molesta. Perra suerte uno no estar hecho para ganarse nada en la vida. Marcos dijo eso el lunes por la noche cuando estaba en el centro comercial comprando una empanada de cambray que estaba inflada y medio vacía como un paquete de papas. Le sobraron unas monedas de 500 pesos que echo en un dispensador lleno de pelotas de caucho muy coloridas. Él quería una roja o una verde o una con lunares como los de Kusama, la artista japonesa que le pone lunares a todo. Le hubiera gustado sacar una que parecía pintada por Rothko o una que parecía un balón de baloncesto pequeñito, pero no le salió ninguna de esas y se tuvo que conformar con una pelota blanca sin gracia. Marcos guardó la pelota en el bolsillo de la pantaloneta y sigo maldiciendo su suerte, ni para sacar la hijueputa pelota que quiero, con todas las bonitas que hay y me tiene que salir la fea. Voy a seguir yendo todos los días sacar pelotas hasta que me salga la que quiero le dijo Marcos a su mamá y ella le preguntó que de dónde iba a sacar las monedas. Siempre la misma cosa con usted, a toda ahora hablando de plata, uno viene a contarle que hay pelotas de caucho bonitas y usted hablando de monedas, cómo si las monedas rebotaran, dijo Marcos encerrándose en el cuarto a jugar con la pelota. 

sábado, 24 de febrero de 2018

Marcos 62


Señor así no puedo llevar esto mire que no hay de dónde agarrarlo ni nada, dice la muchacha en la tienda señalando una bolsa con tres gajas de plátano que está sobre el mostrador. Marcos necesita comprar un desodorante en papeleta pero el tendero no lo atiende porque sigue buscando una bolsa con orejas que le sirva a la muchacha que no dice bolsa sino chuspa. Marcos sabe que el tendero no tiene bolsas grandes de más de doce kilos donde quepan sin timidez tres gajas de plátano verde, que seguro son para un sancocho que no va hacer la muchacha porque tiene la uñas pintadas y no tiene cara de pelar biches. Marcos le repite al tendero que necesita una papeleta de desodorante y el tendero sigue sin prestarle atención. Saca bolsas de todos los rincones y las mira con cuidado buscando algún roto que las imposibilite para llevar plátanos en su interior. Que cosa tan berraca con este pendejo se dice Marcos y mira la muchacha que espera impaciente. El tendero sigue sin encontrar en donde empacar los plátanos y Marcos le dice que él se va a poner a venderle bolsas grandes a los tenderos porque parece buen negocio. El tendero lo mira mal y Marcos levanta la bolsa del mostrador y le pregunta a la muchacha para dónde va con eso que él la acompaña y le lleva la bolsa para que no sufra. La muchacha le da las gracias y le dice que ahí adelantico que son dos cuadras no más. Marcos camina al lado de la muchacha y ella al lado de él pero como queriendo alejarse y tocándose cada tanto la nariz. Marcos le dice que a veces comprar desodorante es demorado.

jueves, 22 de febrero de 2018

Marcos 63



Marcos le dice a la secretaría que tranquila que no importa que él puede esperar y le muestra la broma infinita de Foster Wallace. Se sienta en la banca que está frente al escritorio de la señora muy bien peinada que no deja de teclear en el computador  y empieza a leer. Lee el principio de la página 599 y va a la parte de atrás del libro a buscar unas de las tantas notas. No pierde de vista a la secretaría que lo mira con desconfianza casi que con fastidio como si lo quisiera echar, como si le repugnara. La secretaria le vuelve a decir que la doctora se demora. Yo es que por eso traigo siempre libros, a mí me gusta tener que hacer mientras espero, mire que si estoy de buenas puede que hasta termine de leer este libro acá con usted, Marcos baja la vista y sigue leyendo. Después de unas cuantas paginas leídas Marcos le dice a la secretaria que seguro de tanto mirarlo se antojó de leer el libro, le dice que se esté tranquila que cuando lo termine de leer él se lo puede prestar.

martes, 20 de febrero de 2018

Marcos 64


La mamá de Marcos no volvió a hacerse la manicura y la pedicura en los locales del centro porque las señoras que la atendían no le tenían paciencia. Decidirse por un decorado le tomaba el doble de tiempo que al resto de la clientela. Ella quería flores pero no como estaban en la cartilla de decorados que le entregaba para que eligiera. Quería mariposas y mariquitas pero no le servían cuando finalizaban porque no quedaban bonitas y ella estaba pagando por algo bonito. Después de pelear en varios locales y decirles que ella no era ningún moco pegado en la pared ni ningún monigote mal pintado en una uña lo que hizo fue convertir la manicura y la pedicura en algo parecido a un paseo de olla. Consiguió el número de teléfono de una amiga que trabajaba a domicilio y llamó a sus hermanas y su consuegra y a su hija y se reunían todas un día por la tarde para que le arreglaran las uñas a todas una tras otra, y entre uñas y talones masajeados se iban poniendo al días en chismes nuevos.

Marcos veía pasar a los hijos de su hermana y a los hijos de la vieja que arreglaba las uñas corriendo unos para alcanzar a los otros por todos los pasillos de la casa y oía a su mamá y sus tías reír a carcajadas o azuzarse entre ellas porque la una o la otra no había dicho lo que debía decir en una situación hostil cualquiera. Marcos maldecía los martes y a las viejas de los locales del centro por no tener paciencia por trabajar de afán por no consentir al cliente por no pintar bien en una puta uña una flor. Marcos se quería volver fósil y estar enterrado bien profundo para no oírlas, para no sentir el olor a removedor. Pero como la tarde era larga y Marcos no tenía para donde irse porque ser mantenido también tiene sus desventajas, el terminaba haciendo tinto y llevándole a su mamá y las demás. A veces Marcos se miraba los pies después de tomar tinto y maldecir a las señoras y a las viejas de los locales y a los esmaltes y a los niños y se sentaba para que la vieja que arreglaba las uñas se las arreglará un poquito a él porque cuando se es vago queda mucho tiempo para andar en chanclas.


lunes, 19 de febrero de 2018

Marcos 65


Marcos no sabía que la carne que estaba en un plato pequeño tapada con otro plato pequeño sobre el aparador de la cocina era para el primo que había dicho que venía almorzar  después de las cuatro de la tarde porque no podía salir antes de la conferencia. Marcos se comió la carne, estaba dura, gustosa pero dura. El primo tuvo que comerse los frijoles pelados y aunque la tía le dijo que Marcos se había comido la carne el primo le escribió un mensaje a su mamá diciéndole que en la casa de la tía la estaban pasando mal, estaban casi casi que aguantando hambre. A Marcos lo despetaron los gritos de su mamá que no dejaba de repetirle enfurecida a su hermana que en la casa todo estaba bien y que comida había. Cuando vio a Marcos le entregó el celular y le dijo que le explicara a la tía que él que parecía un muerto de hambre que se había comido la carne del primo. Marcos le dijo a la tía que la carne estaba dura, gustosa pero dura, y que todo había sido un mal entendido. Acabó la llamada y le entregó de nuevo el celular a su mamá, le sonrió y ella lo miró mal. Volvió al cuarto y se envolvió en la cobija, y así se fue otro lunes en la vida de Marcos.


Fragmentos 2

La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...