lunes, 26 de febrero de 2018

Marcos 61


Marcos no se ha ganado nuca la lotería, tampoco se ha ganado un sueldo completo, no ganarse la lotería es algo que le molesta. Perra suerte uno no estar hecho para ganarse nada en la vida. Marcos dijo eso el lunes por la noche cuando estaba en el centro comercial comprando una empanada de cambray que estaba inflada y medio vacía como un paquete de papas. Le sobraron unas monedas de 500 pesos que echo en un dispensador lleno de pelotas de caucho muy coloridas. Él quería una roja o una verde o una con lunares como los de Kusama, la artista japonesa que le pone lunares a todo. Le hubiera gustado sacar una que parecía pintada por Rothko o una que parecía un balón de baloncesto pequeñito, pero no le salió ninguna de esas y se tuvo que conformar con una pelota blanca sin gracia. Marcos guardó la pelota en el bolsillo de la pantaloneta y sigo maldiciendo su suerte, ni para sacar la hijueputa pelota que quiero, con todas las bonitas que hay y me tiene que salir la fea. Voy a seguir yendo todos los días sacar pelotas hasta que me salga la que quiero le dijo Marcos a su mamá y ella le preguntó que de dónde iba a sacar las monedas. Siempre la misma cosa con usted, a toda ahora hablando de plata, uno viene a contarle que hay pelotas de caucho bonitas y usted hablando de monedas, cómo si las monedas rebotaran, dijo Marcos encerrándose en el cuarto a jugar con la pelota. 

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