martes, 20 de febrero de 2018

Marcos 64


La mamá de Marcos no volvió a hacerse la manicura y la pedicura en los locales del centro porque las señoras que la atendían no le tenían paciencia. Decidirse por un decorado le tomaba el doble de tiempo que al resto de la clientela. Ella quería flores pero no como estaban en la cartilla de decorados que le entregaba para que eligiera. Quería mariposas y mariquitas pero no le servían cuando finalizaban porque no quedaban bonitas y ella estaba pagando por algo bonito. Después de pelear en varios locales y decirles que ella no era ningún moco pegado en la pared ni ningún monigote mal pintado en una uña lo que hizo fue convertir la manicura y la pedicura en algo parecido a un paseo de olla. Consiguió el número de teléfono de una amiga que trabajaba a domicilio y llamó a sus hermanas y su consuegra y a su hija y se reunían todas un día por la tarde para que le arreglaran las uñas a todas una tras otra, y entre uñas y talones masajeados se iban poniendo al días en chismes nuevos.

Marcos veía pasar a los hijos de su hermana y a los hijos de la vieja que arreglaba las uñas corriendo unos para alcanzar a los otros por todos los pasillos de la casa y oía a su mamá y sus tías reír a carcajadas o azuzarse entre ellas porque la una o la otra no había dicho lo que debía decir en una situación hostil cualquiera. Marcos maldecía los martes y a las viejas de los locales del centro por no tener paciencia por trabajar de afán por no consentir al cliente por no pintar bien en una puta uña una flor. Marcos se quería volver fósil y estar enterrado bien profundo para no oírlas, para no sentir el olor a removedor. Pero como la tarde era larga y Marcos no tenía para donde irse porque ser mantenido también tiene sus desventajas, el terminaba haciendo tinto y llevándole a su mamá y las demás. A veces Marcos se miraba los pies después de tomar tinto y maldecir a las señoras y a las viejas de los locales y a los esmaltes y a los niños y se sentaba para que la vieja que arreglaba las uñas se las arreglará un poquito a él porque cuando se es vago queda mucho tiempo para andar en chanclas.


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