Marcos no sabía que la carne que estaba en un plato
pequeño tapada con otro plato pequeño sobre el aparador de la cocina era para
el primo que había dicho que venía almorzar después de las cuatro de la tarde porque no
podía salir antes de la conferencia. Marcos se comió la carne, estaba dura,
gustosa pero dura. El primo tuvo que comerse los frijoles pelados y aunque la
tía le dijo que Marcos se había comido la carne el primo le escribió un mensaje a su
mamá diciéndole que en la casa de la tía la estaban pasando mal, estaban casi
casi que aguantando hambre. A Marcos lo despetaron los gritos de su mamá que no dejaba de
repetirle enfurecida a su hermana que en la casa todo estaba bien y que comida
había. Cuando vio a Marcos le entregó el celular y le dijo que le explicara a
la tía que él que parecía un muerto de hambre que se había comido la carne del
primo. Marcos le dijo a la tía que la carne estaba dura, gustosa pero dura, y
que todo había sido un mal entendido. Acabó la llamada y le entregó de nuevo el
celular a su mamá, le sonrió y ella lo miró mal. Volvió al cuarto y se envolvió
en la cobija, y así se fue otro lunes en la vida de Marcos.
lunes, 19 de febrero de 2018
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