Orlando
pasó tres días perdido en el monte y asegura que los guatines lo salvaron, que sin ellos no hubiera sabido cómo volver, los
vio salir de entre los matorrales, pequeños he indiferentes a su presencia. Caminó
tras ellos y entre caída y caída por la inestabilidad del terreno encontró el río. Nunca son unos pocos y no
son menos sólo porque no se noten y están ahí aunque yo pase semanas sin
recordarlos. Orlando dice eso cada que se interna en lo más espeso de la
montaña buscando a los guatines. Le dicen que ya no queda ninguno, que los
cazaron todos. También le dicen que él seguro se soñó viendo animales porque
los guatines eran ariscos. Orlando no sabe que el mismo día que él volvió a casa
los guatines desaparecieron, se fueron lejos. No sabe que fue el último en verlos
y tal vez nunca sepa cómo su presencia contribuyó con esa partida.
miércoles, 10 de mayo de 2017
martes, 9 de mayo de 2017
Sobar
Ya
se van a llevar el carro, mire.
Don
Fabio va llorar, que pesar de él, pero por qué lo vendió, será que va comprar
otro.
Otro
no, lo vendieron porque van dizque a montar un negocio, no ve que la mujer se
quedó sin trabajo.
Que
pesar, don Fabio como quiere de harto ese carro.
Lo
quiere es poquito, es que él pasaba más tiempo acariciándolo que manejándolo, a
veces lo sacaba del garaje no más para lavarlo y para sobarlo toda la tarde con
un trapo y volverlo a guardar.
Entonces
a que va hacer ahora don Fabio, qué va sobar.
Le
tocara sobarse las pelotas.
Mejor y me soba a mí, no espere, que me acaricie mejor que así suena más bonito.
lunes, 8 de mayo de 2017
Equipo
Cada
que estamos juntos protagonizamos la misma escena y sale impecable como si la
hubiéramos ensayado, como si estuviéramos consientes de la representación. Es
una pena que por estar metidos en ella no la podamos ver cuando ocurre. Entran abejas
al salón, pero no juntas, sino de a una y a cada tanto. La abeja rodea a
algunos que se ponen de pie y se desplazan a otro lugar del salón expresando un
temor infantil. Otros los que aseguramos no tener miedo decimos que no es para
tanto, que dejen la bulla y para rematar la misma historia, que las abejas
están en peligro de desaparecer. Entonces esperamos a que la abeja se vaya y la
normalidad vuelva y cuando otra abeja aparece volvemos hacer lo mismo.
viernes, 5 de mayo de 2017
Pepa de aguacate
En
una esquina al fondo del local hay una pila de pepas de aguacate, y en la
entrada del mismo local un señor usa cuchillos y limas de diferentes tamaños
para tallar las pepas. Cada cierto tiempo suelta el cuchillo y se seca el
sudor. Le pregunto por su trabajó y me dice que lleva diez años dedicado a eso
que le encanta y le da para vivir. Me explica que hay que darles tiempo a las
pepas para que se sequen y se pongan duras y siento que me explica antes de que
le pregunte porque me ve muy sorprendido tocando las pepas con la delicadeza
con la que se toca un aguacate maduro.
Le
pregunto por las figuras que talla y me dice que se las dicta la pepa, que él
la mira y la toca un rato y empieza a tallar y hay va saliendo la figura, según
él la mayoría de las pepas quieren ser una lechuza o una cara de duende o de
bruja, muchas pepas quieren ser una A o una M y que casi ninguna quiere ser una
Z. Me dice que los llaveros de iniciales se venden muy bien. Le pregunto que si
alguna pepa ha querido ser Darth Vader y me dice que una vez le encargaron uno
pero que no le salió bien.
Me
habla de los tipos de lijas que usa y también de las lacas y pinturas, lo que
más le cuesta es justamente pintarlas. Guardo la grabadora y la libreta en la
mochila y le agradezco al señor por su tiempo y me dice que cómo así qué ya me
voy a ir y que si no le voy a preguntar cómo perdió la pierna derecha. Le digo
que no le pregunté por la pierna porque lo que importa es su habilidad, su
talento para tallar y el señor me dice que está tallando una pierna
para él. No sé qué decir, me siento muy pendejo, sacó la grabadora otra vez y él me habla de la pierna
perdida sin dejar de tallar.
jueves, 4 de mayo de 2017
Arepas
Otra
vez la misma cosa con la señora de las arepas, tampoco trabajó hoy ¿ahora qué voy
a comer? La dieta que me mandó el medico dice que a las siete de la noche debo
comerme una arepa delgada de maíz blanco y una tajada de queso cuajada de no
pese más de 80 gramos y una taza de café con leche, leche descremada o baja en
grasa. La semana pasada que tampoco trabajó remplacé la arepa con unas galletas
integrales pero me quedé con la misma hambre. El tendero le dice que la señora
de las arepas está en la clínica con la suegra que está muy delicada porque
tuvo un infarto o algo así y que por eso no sacó arepas. Eso se pone uno sin
saber qué comer. El tendero le dice que vaya al asadero de la otra esquina. No
por allá yo no voy, no ve que esa señora no me vende, me dice que no hay y yo
viendo las arepas ahí, como le deje de comprar a ella y le seguí comprando a la
de la cuadra de acá seguro le da rabia. El tendero le dice que entonces cuantas
galletas le vende. Véndame un paquete a ver, que más voy hacer, será aguantar hambre.
miércoles, 3 de mayo de 2017
La caja
Tras
dos semanas de investigación las autoridades no han podido determinar cómo
llegó la caja fuerte al separador vial de la autopista norte ni quién la dejó
allí. Fue necesaria una grúa para levantarla y trasladarla a la bodega del
ejército y un grupo de antimotines para controlar a la multitud que se oponía
al retiro de la caja.
Decían
que estaba llena de esmeraldas y otros que de lingotes de oro, otros decían que
estaba llena de escrituras de fincas ganaderas en el llano. Alguien dijo que
adentro estaba la formula química de un nuevo combustible y otro para no
quedarse atrás y hacerse el interesante dijo que dentro de la caja había algo
así como un hoyo negro y otro que un gato que no estaba ni vivo ni muerto.
Antes
de que el ejército se llevara la caja cientos de personas se habían acercado
para mirarla, tocarla o intentar abrirla. Decían que él que consiguiera abrirla
sería el dueño de su contenido y como el contenido era incierto nadie se
arriesgaba abrirla a las malas, era mejor evitar posibles daños. Un fotógrafo
dijo que estaba seguro de que esa caja fuerte era una pieza de arte moderno y
le hizo fotografías a todo el que se acercara a contemplarla.
Aún
sin saber que había adentro la multitud decía que el ejército se iba a quedar
con todo y que no era justo que siempre pasara lo mismo. La operación de
traslado de la caja apareció en todos los noticieros y periódicos. El general
dijo que la caja estaba segura pero que los expertos consideraban que no era
recomendable intentar abrirla porque era posible que adentro hubiera una bomba.
La
caja fuerte de la autopista norte es la historia que cuentan todos desde hace
más de veinte años en Tuluá, gente viene de otras partes a ver la caja y hasta
la nasa la ha estudiado o eso dicen los boletines oficiales del ejército y la
caja sigue cerrada.
martes, 2 de mayo de 2017
La vaca del tío Arturo
El
tío Arturo dejó de dormir y hasta de comer. Las deudas me van a matar, decía el
tío tomando bebida de manzanilla en leche caliente. Él tenía una vaca lechera muy buena,
24 puchas de leche diarias si la ordeñaba él y un poco menos cuando estaba
aburrida según contaba el tío. Los hijos le dijeron que podía vender la vaca y con la
plata que le dieran pagaba en el banco. El tío Arturo no sabía que si vendía la
vaca y pagaba en el banco quedaba en paz. Cuando el tío pagó lo que debía
siguió sin dormir y sin comer y tomando bebida de manzanilla en agua caliente, les decía
a sus hijos que él había hecho un negocio muy malo, vendí la vaca y quedé en
paz con el banco pero quedé sin vaca.
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