Esta
semana hablé con un tipo malvado, desalmado y mezquino. Lo vi desde lejos preparándose
para acabar con la armonía de la noche, sonriente, incluso se puede decir que
le pone amor a lo que hace. El tipo se
llama German y trabaja en el parque del barrio Villa Colombia. Hasta hace un
año ese era un parque a secas y hoy es un parque biosaludable, o sea que
instalaron un montón de fierros bien pintados que están al sol y al agua y que
sirven para que la gente haga ejercicio y en efecto muchos gordos y otros no
tan gordos pasan ahí la ultima hora de la tarde y la primera de la noche
sudando la gota amarga. Ese es el entorno en el cual German se vuelve malo,
enciende el horno a las 6.30pm y empieza preparar pizzas y la piña empieza a
oler y las personas que se ejercitan no dejan de míralo y él amasa y manipula
los ingredientes sonriente sabiendo que es la tentación, la amenaza de la
dieta. German me dice que lleva dos semanas en el parque y que nunca había
vendido tanto que es el mejor punto en el que ha estado y que espera que siga
así. El tipo es un monstruo.
jueves, 6 de abril de 2017
miércoles, 5 de abril de 2017
Dacia 1970
Tengo
un amigo que empujaba carros cuando estaba triste y está triste porque cada vez
hay menos carros que empujar. En la casa mi amigo tiene enmarcada una foto grande de una
camioneta Mazda que había que empujar dos o tres días a la semana, el vecino
vendió la camioneta y compró una Chevrolet nueva de última tecnología que ya no
se vara, y como tuvo con qué comprar la camioneta también tuvo conque comprar
casa en otro barrio. Anoche mi amigo me llamó a mí y a otros tantos para
celebrar con nosotros la compra de un Dacia modelo 70 acabado y oxidado que
vamos a empujar juntos y que él va a seguir empujando cada que la congoja lo
acose.
martes, 4 de abril de 2017
Atraco
Nunca
me había dicho un atracador que trabajáramos juntos, nunca hasta hoy me había
tocado un atracador tan simpático, sí hubiera llevado el teléfono me hubiera
sacado una selfi con él pero igual la foto se la hubiera llevado él, es que si
yo hubiera tenido algo encima que el tipo me pudiera quitar se nos hubiera perdido
la posibilidad de conversar, una tristeza porque lo disfrutamos, hablar nos
vino bien. Me paró a las nueve de la
noche por la transversal 12 yo venía caminando muy sudoroso con una pinta de
perdedor que solo se me quita cuando estoy dormido.
Y entonces papi qué es lo
mío, me dijo el flaco y yo le dije cómo lo suyo pana, pues nada. Entonces me
puedo ir me dijo. Claro parce cuando quiera, le dije yo. Pero no estábamos parados
en medio de la calle hablando, no. Estábamos caminando, yo seguí, por miedo no
me detuve cuando el flaco apareció, él siguió caminando a mi lado y yo
recreando en mi cabeza el atraco esperaba que el flaco sacara el cuchillo y el
tipo tremendo de esos que no decepcionan saca un chuzo y me dice que no está
jugando que le pase lo que tenga.
Ahí me cague de miedo y tembloroso y
tartamudo le dije que no llevaba nada, que salía a caminar no más, que todas
las noches caminaba una hora para no ponerme más gordo y cuando le dije eso el
tipo bajo el chuzo y se rió.
Pa eso lo que tiene que hacer es meter vicio, véame
a mí ni un gramo de grasa, me dijo el flaco. Seguimos caminando y yo le dije
que no podía volverme vicioso porque me echaban de la casa y que yo era
mantenido y el flaco me dijo que se me notaba en lo gordo y yo me reí y el tipo
se rió también y me dijo que ya había atracado a tres por esa misma calle y que
yo era el gallo tapao de la noche, que siempre había uno como yo que estaba
igual de vaciado que él pero que estaba bien vestido. Yo le dije que a uno
mantenido no se le perdía la comida pero que siempre andaba en limpio y ahí fue
donde me dijo el tipo cuando quiera atracamos juntos que usted como es gordo no
genera sospecha porque los gamines no son gordos. Yo le dije que no, que era muy
torpe para eso y el tipo me dijo que a él le iba bien porque era ágil, más lizo
que un jabón. Yo le dije que bacano y él me dijo que sí y ahí me dijo que si me
acompañaba y yo le dije que ya casi llegaba y él me dijo que entonces seguía a
ver si cuadraba la noche.
domingo, 2 de abril de 2017
Llaves
Dolores
golpea la puerta tres veces y nadie le abre, vuelve a golpear más fuerte y nadie
le abre, golpea de nuevo tiene los nudillos colorados y siguen sin abrirle. James
ábrame. James. James. James. James abra esa maldita puerta. La luz encendida en el interior se deja ver por la ventana y bajo la puerta. Dolores es la abuela y James es el
nieto, viven juntos desde el año pasado. El papá de James existe como
referencia y la mamá que es la hija de Dolores trabaja lejos. James quiere
llaves de la casa y Dolores le dice que no las necesita porque es un niño,
James dice que no es excusa. James. James abra esa puerta James si no quiere
que lo acabe a tiestazos. Dolores grita sin dejar de golpear la puerta. Nadie abre.
Uno de tantos vecinos mirones le dice que rompa el vidrio de la ventana del segundo piso que
seguro la casa está sola o a James le paso algo. Dolores entra por la ventana
con la ayuda del vecino que le presta una escalera, le duelen las manos de golpear, le tiemblan los
labios, se seca el sudor. Va al cuarto de James y lo ve en la cama bajo las
sabanas que ella retira con fuerza dejándolo al descubierto. Dolores le
pregunta que por qué no le abrió y James le dice que estaba dormido que seguro
no golpeo fuerte. Dolores lo golpea con una sabana enrollada y James intenta
protegerse. Le dice que no se haga el pendejo y James le dice que no le pegue
que es enserio que estaba dormido. James le pregunta por las llaves y Dolores
le dice que las botó, James le dice que si el tuviera llaves no las botaría.
sábado, 1 de abril de 2017
Feas
En
la fila para entrar a cine que estaba larga y se enroscaba vi a una concejala
que habla mucho y muy feo que no sé cómo se llama pero que tengo presente
porque la voz le va perfecta con la cara delgada, filosa, aguda. La he oído en
radio dando unas entrevistas aburridoras sobre su gestión, pero lo importante
no es ella sino la hija que estaba ahí en la fila acompañándola, una muchacha
alta con el pelo morado y los ojos negros. La gente hablaba animada y yo también estaba
hablando con Carlos de la película que íbamos a ver que era una secuela, él me
contaba cómo había terminado la anterior porque yo no me acordaba. Cuando me
fije en la muchacha no le preste más atención a Carlos porque vi que abría los
labios y yo necesitaba oírla y saber si la voz era como la de la mamá y no, no
era como la de la mamá, era peor. Seguí hablando con Carlos y luego en la sala
gracias a él que eligió los lugares nos sentamos justo al lado de ellas de la
mamá y la hija. Carlos me dijo que lo bueno era que viendo la película iban a
estar calladas. No estuve tranquilo ni un solo minuto dentro de la sala temiendo oírlas, a fuera le dije a Carlos que peor que las voces feas son las voces feas susurradas.
viernes, 31 de marzo de 2017
Somos muchos
Mi
papá me mando a comprar algo con este billete falso porque pasó y vio que
estaba usted y no el otro señor, me dio permiso de comprar lo que yo quiera sin
importar que valga, él dice que de los billetes falsos uno siempre sale metiéndoselo
a los aguevados. Menos mal su papá lo recibió primero le dije al niño, le di un
bombón y le dije que se llevara el billete. Me gusta ese niño el papá debería
aprender más de él. Pasada medía hora vino el señor con el billete a acusarme
de ladrón, que yo lo estaba robando que le había cambiado el billete al hijo
del por uno falso y me cogió puto porque me había acabado de echar un tinto
caliente encima y no le respondí nada al señor sino que de una le salí de detrás
del mostrador con el machete en la mano listo para que nos acabáramos, me va a
es a tener que probar quién es el puto ladrón aquí pero ya mismo, le dije yo. El
señor me dijo que iba a llamar a la policía y yo le dije que llamará pues que
llamará y el tipo se fue, pero que iba a volver me dijo. Cuando salió de la
tienda deje de ver borroso y me di cuenta que la gente me miraba desde la
calle. Cuando llegó papá me regañó, que porque me pongo a pelear con la gente y
que qué me pasa y bueno que no era para tanto y yo le dije que era que con la
gente no se podía hablar y papá me dijo que me creía. Me fui para la heladería
de la cuadra a comprar una paleta y me encontré con el niño me dijo que el papá
le había pegado una pela y yo le dije que a mí mi papá ya no me pegaba.
jueves, 30 de marzo de 2017
No poder seguir a oscuras
Si
le hubieran avisado que las pilas estaban tan gastadas no se habría quedado a oscuras
en mitad de la noche. Guardó la linterna en el bolsillo de atrás del pantalón,
no tenía sentido seguirla sosteniendo en la mano sí ya no servía.
El abuelo había ido y vuelto por ese mismo camino durante treinta años noche tras noche, se lo sabía de memoria y lo que menos necesitaba era luz. De niño le decía que uno con tantos enemigos no podía puchar el culo así no más y que la luz de una linterna la veían desde lejos.
Lo mataron los años y la abuela dijo que enemigos no tenía ninguno pero le gustaba ver la cara que ponían él y sus primos cuando les narraba sus peleas que era siempre peleas de otros.
Se sentó al bordo del camino en lo que adivinó era una piedra y ahí se quedó esperando a que amaneciera. Sin luz no podía seguir, le daba miedo salirse del camino y echarse a rodar por uno de los tantos filos de esa montaña.
Si
no lo hubieran requisado tantas veces y si no hubiera tenido que mostrar su cédula y su carnet de estudiante universitario tantas veces y si esos tipos no
hubieran tardado tanto en encontrar al cura del pueblo para que lo mirara a la
cara y lo reconociera y dijera que sí estaba cambiado que estaba muy gordo y
peludo pero que sí era el nieto de doña Mercedes y que él no lo veía desde
hacías más de seis años, desde el entierro del abuelo y si luego no les hubiera
tenido que explicar que iba a visitar a su abuela y que llevaba el computador porque iba aprovechar los días en la finca para terminar de escribir una novela
y si en vez de haberles dicho eso les hubiera dicho otra cosa porque fue muy difícil
explicar que escribía pero no era escritor entonces seguro habría llegado a la
casa antes de que anocheciera.
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