El
método “preguntando se llega a roma” puesto en práctica para encontrar a los Rendón
obtiene una referencia sólida y recurrente. Siga por el camino de herradura y
cuando escuché una gritería, como si hubiera cerca una romería, mire hacia
arriba y sobre el filo se ve la casa, ahí viven los Rendón. Son cinco hermanos,
dos hombres y tres mujeres. El papá alto y flaco de bigote espeso. La mamá alta
y gorda, ella dice que alentada. Hablan a los gritos y juegan y se hacen chanzas
y se burlan unos de otros. Cuando llegó le ofrecieron aguapanela, lo mandaron a
entrar y se rieron de lo colorado que tenía los cachetes. Les dijo que se había
muerto el tío Virgilio y la casa estuvo en silencio por cinco minutos, si
alguien los hubiera buscando en ese momento no hubiera dado con ellos. Luego el
papá dijo que el tío Virgilio no podía comer frijoles con coles porque se
podría en pedos y no dejaba dormir y la casa volvió al bullicio.
sábado, 30 de abril de 2016
jueves, 28 de abril de 2016
Pepe
En
días pasados me enteré de la muerte de Pepe. Pepe algo, pepe empanada le dije
siempre, así le decían todos en el pueblo, tenía un negocio cerca a la iglesia y
vendía las empanadas más ricas que me he comido en la vida.
Decían
que Pepe no se bañaba, que se la pasaba cargando a un montón de perros que
tenía y que les sacaba garrapatas con las manos y luego no se lavaba. Que la
mujer lo había dejado por loco y cochino. Que la cicatriz que tenía en la cara
se la hicieron en una de las tantas matanzas en las que participó. El mito alrededor
de Pepe y sus empanadas crecía todos los días.
Alguien
le decía a uno, vamos donde Pepe y uno se sonreía como diciendo ¿enserio vamos
para allá? y claro, allá terminaba uno atragantado de empanadas, no importaba
lo que dijeran y luego a negar uno en el colegio que había estado comiendo
donde Pepe para que las muchachas bonitas no lo miraran mal.
Cómo
olvidarme del día que estábamos allá comiendo y que llegaron unas muchachas lo
más de linda y una de esas la que a mí me gustaba. Pepe hasta se les sabía el nombre a ellas
igual que se sabía el nombre de nosotros, todo el mundo negaba las empanadas de
Pepe y todos eran clientes. Ese día hasta le hablé a la muchacha, no nos quedó
de otra que hablar para superar la incomodidad de ser descubiertos.
No
fui al entierro de Pepe y se llevó la receta de las empanadas con él. Lo que me
dijeron los que fueron es que en la lápida pusieron así “Pepe empanada”
miércoles, 27 de abril de 2016
Hermanos
Esa
noche hablaron de la quebrada. El tema no se tocaba desde hacía mucho y, sin
embargo surgió en ese momento mientras giraban las mazorcas sobre las brasas
para que se doraran bien. Atrapaban renacuajos en los charquitos con tazas de
totumo perforadas como cernidores. Ponían a los animales en baldes y al final
los contaban para saber cuál de los dos era el ganador del juego. En la quebrada
los vieron por última vez antes de que se los llevaran. Él fue sacado de la
pesebrera donde alimentaba las vacas y ella horas después detenida en la huerta
cuando llenaba bolsas negras con tierra para sembrar chapolas de café. Se
movilizaron por el camino de herradura que coronaba el filo de la montaña. Los
vieron alejarse antes de devolver los renacuajos al agua para irse a casa. Alguien
jugaba el mismo juego, pero atrapando papás que no devolvían.
martes, 26 de abril de 2016
Origami
Sigue
recogiendo papeles, lleva tiempo haciéndolo. El campo es grande y los caídos en
guerra son muchos. Esos papeles según él perdieron la lucha contra el viento
que no los elevó más y contra esas manos que los dejaron caer. Los arranca del
piso y se los lleva para su casa al margen del parque, y allí se quedan acompañándose.
lunes, 25 de abril de 2016
Columna
Miraban
de modo extraño las marcas que tenía en la piel. Rallas acompañadas por números
y nombres. Estaban dibujadas con distintos colores, en brazos, cuello, piernas
y espalda. Los demás bañistas que estaban en la playa no disimulaban la
curiosidad. Alguien le preguntó por el significado de sus tatuajes. Usted ha
visto que en algunas familias miden cada cierto tiempo a los niños para saber cuánto
han crecido y, las medidas van quedando ahí marcadas en la casa, dijo él. Lo entiendo esos tatuajes suyos son la
continuidad del crecimiento de sus hijos. No señor, dijo él, lo que pasa es que
yo antes era una columna de una casa vieja y a pesar de la transformación
sufrida las marcas permanecieron.
La frase que se perdía
Todas las mañanas alguien escribía en el parabrisas empañado del carro una frase de Pessoa, una distinta cada vez. Bajada de su apartamento con los ojos vendados empujada por unos tipos fornidos Luisa se perdía la frase que ellos borraban sin tomarse la molestia siquiera de leerla en voz alta antes de subirla al asiento de atrás. Si la hubieran leído tampoco hubiera importado, en sus voces nada era bello.
sábado, 23 de abril de 2016
Nombre
Nombre
Las monedas encontradas por Lucas esa tarde en una lata de galletas
enterrada a la raíz de un árbol de chachafruto estaban oxidadas. Eran viejas y
ya no circulaban. Nada se podía comprar con ellas. Lucas las pegó con cuidado
en una tabla grande que colgó en la portada y en la que se leía el nombre de la
finca: “El entierro de mi apa”.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
Fragmentos 2
La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...
-
—¡Podemos ser otros aquí! —gritó el hombre, mientras se despegaba de la baranda en la que había estado recostado. Dejó caer su prótesis de...
-
La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...
-
Un día por completo perdido, podría decirse, en el encuentro de hoy, al que no sé si llamar asamblea y que fue en la calle, bloqueando el pa...