Benjamín
juega en un parque cercano a su casa, a veces lo acompaña su mamá y otras su
hermano mayor. A su papá lo mataron
cuando él era un bebé y sólo lo conoce por las fotos de marcos dorados que
están colgadas en la sala de la casa. De tarde en tarde su mamá lo recuerda y le
cuenta algunas cosas, pero pocas. Cuando no lleva una pelota para practicar
tiros libres con otros niños Benjamín juega la lleva y al escondite.
En
el parque unas señoras sembraron árboles frutales, naranjos, zapotes, mangos
guayabos y al pie de cada árbol dejaron un letrero con nombres y fechas. Al pie
de uno de los zapotes se lee “Néstor López 10 de marzo de 1998 toma de Arboleda”. Benjamín
leyó todos los nombres, se detuvo en ese y lo leyó varias veces, se fijó en que
nadie lo estuviera mirando y arrancó la estaca con el letrero y lo cambio por
el letrero que estaba al pie de otro árbol. Benjamín se fue a buscar a su hermano
que hablaba con una muchacha para pedirle que volvieran a la casa y una señora
que lo vio mover los letreros lo alcanzó y lo reprendió, le dijo que ellas
estaban intentando hacer un parque de la memoria y que él era un irrespetuoso. Benjamín
le dijo que la mamá le había dicho que al papá no le gustaban los zapotes y siguió.
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