Anoche en Twitter un
tipo se despidió de todos sus seguidores entre ellos yo. El tipo escribió que
nos dejaba porque sus cuadernos de apuntes estaban terminados y no tenía más
que tuitear. Me pareció fascinante ese último tuit. El dueño de esa cuenta
había compartido con nosotros ideas, pensamientos, relatos que estaban escritos
en papel antes de que el Twitter existiera. Los cuadernos habían esperado
pacientes hasta que la tecnología renovara las comunicaciones y les brindara
una superficie para hacerse públicos. Además de eso el señor decidía irse y
dejar la red social, sin convertirse en uno más de nosotros. Se negaba a
compartir con nosotros sus ideas más inmediatas, sus reflexiones menos añejas.
lunes, 23 de mayo de 2016
domingo, 22 de mayo de 2016
Dejó
caer una moneda y no la recogió, es de cincuenta pesos no más. Cuando salió de
la panadería me agache y la recogí, no voy a decir que antes de hacerlo no
sentí un poco de vergüenza, la vi y pensé en dejarla ahí tirada como ya antes
lo había hecho el otro, o quedarme con ella. Una señora estaba cerca y también
vio caer la moneda y supongo que al igual que yo también pensó en recogerla y
lo pensó mucho porque la recogí primero. La moneda no pierde el valor por
caerse al piso, sigue valiendo los mismos cincuenta pesos, sin embargo que el
tipo la despreciara me hizo sentir a mí vergüenza de quererla. Yo por eso
intento recuperar mis cosas cuando se caen sin importar el tamaño o el valor.
Lo hago para evitar esa sensación en otros.
viernes, 20 de mayo de 2016
Tejas
El atractivo en los
techos de tejas de barro sólo se puede apreciar desde arriba pero la frescura
que produce en el interior de la casa se percibe de inmediato. No supo por qué
le dijo eso, sin embargo fue lo primero que le dijo. Estaban al aire libre en
medio del parque y no había ni una sola casa techada con tejas de barro a la
vista. Supongo que vende o fabrica tejas le preguntó. Supone mal, yo robo los
ventiladores y los aires acondicionados. Sonrieron. Hablaron de otra cosa.
jueves, 19 de mayo de 2016
Bostezo
Los
murmullos en el auditorio son controlados cada cierto tiempo por los encargados
de la logística. Periodistas, fotógrafos, curiosos y fans aguantan atentos sin
perder detalle alguno de lo sucedido en el escenario. Han trascurrido cuatro
horas desde que inicio el concurso y el final está cerca. Dos participantes
están sentados en cómodas sillas uno junto al otro de frente a los asistentes.
El juez tiene cronometro en mano y espera el momento crucial. El participante
uno bosteza. El juez apunta los datos en el tablero: duración 5 segundos, medía
lágrima en el ojo derecho. El participante dos lo ve y poco tiempo después
bosteza también. En el publico varios bostezan algunos incluso tienen más
talento que los concursantes. El juez apunta los resultados del concursante dos
en el tablero. Sí el concursante dos supera los 5 segundos será el ganador, si
hace los 5 segundos exactos pero consigue una lagrima completa también será el
ganador. El marcador en el tablero es: 5 segundo vs 5 segundos. Hay un empate y
el concurso debe seguir.
miércoles, 18 de mayo de 2016
Natilla
Nadie creyó que la
recomendación de un carnicero podía ser tan efectiva para encontrar la calma en
momentos de profunda tristeza. Ocurrío cuando Pablo empezó a decirle a sus clientes
achicopalaos que para él funcionaba hacer natilla, eso lo ponía de mejor ánimo.
Algunos lo intentaron, prepararon natilla de caja en sus casas. Es que yo me
pongo a revolver y a sentir el calor en la cara estando ahí cerca de la olla sintiendo
como la mezcla se pone más espesa y toca revolver más duro y no pienso en nada
más que no sea esa natilla y luego cuando apago la estufa o el fogón y pongo la
natilla en platos y la miro con desconfianza porque me asusta que quede maluca me siento y me
raspo el pegado. Mientras eso dura yo estoy bien; a veces dura. Eso decía
Pablo y sonaba convincente. La natilla entonces se hizo popular entre los
tristes del pueblo y se vendió más natilla que en cualquier diciembre y,
parecía servir porque cada vez más personas lo recomendaban. Ese postre
tradicional dejó de ser lo que era para la gente y dejó de estar relacionado
sólo con las festividades de noche buena. Nadie creyó que la recomendación de
un carnicero podía afectar la tradición navideña.
martes, 17 de mayo de 2016
Porrones
Lejos de toda puesta en
escena y de cualquier decoración eventual los porrones con agua dejados en las
puertas de las casas en la noche eran tan normales como la misma luna. Llevaban años haciendo eso, muchos de ellos no
sabían por qué, o mejor para quién. Los porrones amanecían vacíos una y otra
vez. La sed de los caminantes, eso decían en el pueblo. Pero nadie los había
visto pasar. Tampoco estaba claro si se trataba de una ofrenda o del pago de
una deuda por parte de los lugareños que sintieron miedo el día que los
porrones fueron amaneciendo llenos.
lunes, 16 de mayo de 2016
Suegro
La semana pasada leí un
cuento de David Senna que se llama "Las paredes se caen de viejas" y pensé en un amigo mío que por cosas del mercado se quedó sin trabajo, o eso le dijeron a
él para echarlo de la empresa.
Ahora anda
de pintor y su compañero de labor es el suegro. Algo se tiene que poner hacer
porque a esa muchacha ya la mantuve yo mucho tiempo y ahora no la voy a mantener a ella y al marido. Eso dijo el viejo pasándole un par de brochas a mí
amigo.
En el cuento de Senna
hay dos pintores y uno se tira a la mujer del otro, está enamorado de ella,
vive perturbado porque el que duerme con ella todas las noches no es él sino su
compañero, saber eso lo enfurece. En el trabajo lo disimula bien, no puede
quedar en evidencia, el otro no puede sospechar nada. Un día mientras pintan el
amante se deshace del esposo, lo mata a golpes y luego lo pone bajo los restos
de una pared que se fue al piso. El amante dice que todo fue un accidente y
explica con detalle cómo se cayó la pared sobre su compañero.
Mi amigo me había dicho
que el suegro lo jodía mucho y que le decía que era un flojo y mal trabajador,
mi amigo trabajaba porque le tocaba, había pasado hojas de vida pero nada salía
y debía seguir pintando con su suegro. Y yo no podía dejar de imaginarme que en
un momento él también le tiraría una pared vieja encima a su suegro, el viejo
hasta plata tenía para dejar herencia.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
Fragmentos 2
La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...
-
—¡Podemos ser otros aquí! —gritó el hombre, mientras se despegaba de la baranda en la que había estado recostado. Dejó caer su prótesis de...
-
La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...
-
Un día por completo perdido, podría decirse, en el encuentro de hoy, al que no sé si llamar asamblea y que fue en la calle, bloqueando el pa...