jueves, 6 de junio de 2024

Diario de campo para un segundo periodo -4 de junio del 2024

Dice un estudiante que no tiene sentido celebrar el día de la bicicleta porque en la montaña no hay bicicletas y porque las bicicletas no le han aportado nada a este país. 

Obvio pregunté por Parra y Patrocinio y Niño y Botero y Bernal y Quintana y Rigo y Cochise y todos esos grandes deportistas que desde los ochenta han estado metidos en las carreras extranjeras poniendo a sonar el nombre de Colombia durante la transmisión internacional de cada etapa; quise saber dónde queda eso de que el Colombia tenemos escarabajos y eso otro de que la movilidad limpia va a salvar el planeta del calentamiento. 

Nada de eso le importa al estudiante porque él lo que quiere es tener una moto y un carro y no le interesa dar pedal en una ciudad apestada de hubo y en una montaña menos y saber de historia del deporte no le sirve ni para atrancar puertas. 

Aunque eso no es para llenarse de esperanza y creer que los jóvenes se quieren quedar en el campo, no, no se quieren quedar, quieren estar en otra parte, pero en moto y en carro. Así funciona la vuelta, porque una cosas es celebrar días y otra hablar de aspiraciones y otra de como lograr las aspiraciones si querer estudiar. 

Vale huevo el bachillerato, todos sabemos que sirve para poco pero, la universidad, esas es la que me pone a pensar, porque, no quieren ir a la universidad, eso es respetable, se pueden formar en carreras técnicas para el trabajo, cosa que tampoco les interesa mucho. Uno que otro quiere hacer una carrera, esa parte me parece todavía más triste, porque uno sabe, al evaluarlos, que no van a pasar del primer semestre, como digo, es raro esto de estar constantemente jugando a apagarnos la fe.  


Diario de campo para un segundo periodo -30 mayo del 2024

Llega el momento de posar de ocupado y decir que no he podido actualizar en diario porque estoy muy ocupado, porque el trabajo no me deja avanzar con esta actividad, con este pase de salida a la ilusión, con esta forma de lucha constante por el cumplimiento de mis compromisos con la escritura de algo, cualquier cosa. 

La oportunidad soñada de lucirme, de por fin ser lamparoso como mis conocidos cercanos que siempre me han señalado de desocupado porque le hago el quite por gusto a esa excusa tonta de no tener tiempo. porque todo el mundo sabe que uno saca tiempo para todo si quiere y le provoca. 

Nos dijeron en secretaría de educación que los planes de área de la institución están malos y que los tenemos que arreglar y que hace falta mucho y que somos vagos y no conocernos nuestras áreas y que prácticamente estamos perdidos, según me dicen los que saben, ninguna novedad, porque eso es lo que le dicen a todos los profesores de todas las instituciones del municipio y que por eso muchos andamos dizque ajustando planes de área, aunque Instagram este lleno de profesores mostrando fotografías de sus planes personales divertidos de puente festivo. 

Pero me pongo al día con el diario porque pienso en los lectores, en todas esas decenas de miles de personas que a diario vienen a este sitio urgidos de refugio y necesitados de saber como viene funcionando le proyecto de escritura y cuáles son las novedades en la montaña. Cabe decir que las novedades son ninguna, no ha pasado nada notable o de destacar, esto sigue siendo el reino de la desesperanza y del hastió y de la rendición, acá seguimos apagando la fe, de la ruralidad para el mundo diciéndole no al futuro. 

miércoles, 29 de mayo de 2024

Diario de campo para un segundo periodo -29 mayo del 2024

Empezó a llover después del medio día y eso no les impidió a los estudiantes pedir prestada la pelota para jugar. 

Los vi mojándose felices desde la caseta en la que me escampé, casi realizados. 

Un momento para quedarse a vivir. 

La pura acción de contemplarlos me llenó. 

Está claro para mí que el colegio más que generar experiencias de aprendizaje o escenificar métodos de control y alienación está hecho para construir recuerdos. 

Desde ese supuesto entiendo mi rol en el colegio. No buscó interferir en la construcción de esos recuerdos. 


martes, 28 de mayo de 2024

Diario de campo para un segundo periodo -28 mayo del 2024

Cortico hoy porque la congoja me gana y porque a veces me parece que este proyecto es un desperdicio de energía el hijueputa. A eso de las once de la mañana entré a grado octavo a seguir hablando de Antonio Nariño y de la declaración de los derechos del hombre cuando una estudiante me dice que no va a estar en mi clase porque tienen mucha rabia. Inmediatamente después, en efecto, se fue. Pude haberle dicho que fue justo la rabia lo que movió la revolución francesa que terminó entre otras cosas regalándonos el documento ese de la declaración de los derechos del hombre, pero no, no siempre y no todo se puede usar a favor del tema de la clase o de la posibilidad del aprendizaje, a veces, así como ella, uno está puto y lo único que quiere es transitar esa ira en paz, bacano por ella que lo hizo, que lo puede hacer, no sé si yo tal vez pueda en algún momento escribirle a la rectora que no voy a trabajar un lunes porque ando muy puto. 

Diario de campo para un segundo periodo -27 mayo del 2024

En lugar de subir a la vereda y comenzar la semana laboral en la institución educativa como con normalidad se suele hacer, el día de ayer lo que hicimos fue quedarnos en Tuluá y asistir a una capacitación en la que una gente muy amable y querida nos habló de la educación emocional y de la resiliencia y de las aulas compasivas, todas palabras hermosas que con tristeza no soportan un enfrentamiento con el cruel contexto de los estudiantes de zona rural. 

Resulta muy curioso que todas esas charlas sobre las emociones y la salud mental le terminen haciendo el quite a cualquier posibilidad de reflexión política, no se mencionan los estratos ni la conciencia social ni la solidaridad de género. Se habla de resiliencia, pero cuál resistir en una zona donde el punto de partida es la derrota. Pienso en las redes de contacto que los estudiantes tejen desde los colegios privados, los hijos de las elites que cierran el mundo para ellos y en esos otros colegios públicos o privados en los que a falta de una elite los que cierran el mundo para ellos son los más acomodados y luego quedan esas redes de contactos a la que tienen alcance en los colegios públicos de la zona urbana que deben ser frágiles y luego los de la zona rural, donde entre jornaleros se entienden. 

No hablamos de esos asuntos en las charlas de educación emocional ni hablamos del poder y de quienes lo ejercen en la zona rural y no hablamos de la enorme fuerza de atracción que tienen los adolescentes por el poder, resiliencia, educación emocional para formar guerrilleros más sensibles quién sabe. 

Tampoco se habla de la lucha armada y de su casi tradición en algunos sectores, de la forma en que está arraigada en las personas esa manera de entender al mundo y reconocer la autoridad, no hablamos de la equivalencias en las zonas afectadas por la guerra en las que un grupo armado estatal genera más miedo que uno ilegal. 

Luego viene el rol del docente en la institución que no se cuál pueda ser si cuando llega a laborar parte del miedo y la angustia que le pueda generar dicho contexto. Se supone que yo no debería escribir esto porque me estoy arriesgando, porque no estoy siendo lo suficientemente discreto, aunque también dijeron en la charla de las emociones que escribir sirve, entonces ya puedo decir que el diario no tiene que ver con el deseo de publicar y con la ilusión boba de ser escritor sino solo con el autocuidado y la salud. 

A partir de sus capacidades los jóvenes de la zona rural pueden conseguir mucho más de lo que creen, de lo que su contexto les ofrece, eso es evidente, que el apoyo emocional es importante y que volver a la sensibilidad después de normalizar la crueldad es también fundamental y que todo esto se puede hacer sin negar o ignorar que se tendrán que esforzar más que el resto, que la tendrán más difícil y que en la competencia natural de un mundo capitalista (profesor pendejo de ciencias sociales echándole la culpa de todo al capitalismo, presente) parte con una gran desventaja. 

Diario de campo para un segundo periodo -24 mayo del 2024

Escribo esto con algo de distancia, corresponde al pasado viernes 24 de mayo y lo estoy poniendo en palabras el martes 27, no es que ese día hubiera sucedió algo impactante como para necesitar el paso de las horas, el tiempo que me ayude a asimilar, nada eso, es mucho más simple, como tantas de las cosas que me pasan y que le pasan a otros, no tuve acceso al computador desde el viernes y hasta hoy. 

Ese viernes se celebró en el colegio el día de la familia y también el día del árbol y también el día del idioma y también se entregaron boletines y también hubo una reunión entre la rectora y los padres de familia en la que se hablaron algunas cosas que cualquier incauto podría decir que sonaron a regaño, porque o era ahí en ese momento en el que se aprovechaba la asistencia de los padres para discutir esos temas o no se discutían.

Lo otro hubiera sido dejar pasar la oportunidad y planear una reunión para luego, pero ya sabemos que no vienen, así que era ahí o nunca. así la celebración tuvo el ingrediente incomodo, como si nuestra realidad fuera una película danesa del dogma 95. Profesores defendieron sus puntos, padres de familia defendieron los suyos, la rectora se tambaleo en la cuerda floja sin tener muy claro de parte de quién debía estar y al final quedaron plasmados unos compromisos que desde ya me aventuro a creer, se perderán en el olvido. 

Hubo torta y gaseosa y hubo helado y la rectora cantó y los niños bailaron y cantaron y presentaron dramatizados, sonó una de esas mediocres piezas de audio a la que yo le llamó podcast y agotada la programación del día también hubo micrófono abierto y a una mamá le dio por cantar una alabanza a jesuscristo y claro, yo pensé, pero por qué eso y no un vallenato, por qué siempre la propaganda que llaman evangelización, debí haberme aventurado a sostener el micrófono y cantarme una canción satanista de esas de Hello Kitty o Pokémon o Peppa Pig, como para hacerle el contrapeso, pero bueno, lo deje pasar. 

El que no dejó pasar ni media fue un perro loco que bajó desde la puta mierda detrás de una madre de familia y les pegó su zarandeada a todos los perros que se amontonan en el colegio y al resto de perros vecinos. La rectora intentaba hablar y los perros la interrumpía con la gazapera y como era de esperarse en algún momento se terminó tocando ese tema de que los perros son un problema en la institución. 

Tal vez el lector crea o se imagine que asistió mucha gente, y no, no fue así, la situación sigue siendo preocupante, a los estudiantes parece importarles poco estudiar y a los padres de familia o asistentes un poco menos. Eso sí, ese día me sirvió para darme cuenta que hay estudiantes con mamás bonitas, hecho que de poco me sirve, pero que desde la frivolidad que no me puedo negar, es un punto que debo destacar. 


jueves, 23 de mayo de 2024

Diario de campo para un segundo periodo -23 mayo del 2024

Me niego a buscar estudiantes. Creo que, aunque sea un baboso que están apenas comenzando en esto de dar clases y pasarse el día completo en un colegio acompañado de estudiantes adolescentes que se comportan de la misma manera que me comporté yo a sus edades, no me corresponder buscar a nadie. 

Claro que es bien sabido por los bien pensantes de este gremio que la experiencia de aprendizaje enseñanza es bidireccional, no tengo nada en contra de eso, sin embargo sigo creyendo que si preparo la clase, soy puntual, integro diferentes recursos o insumos para el aprendizaje y voy del video al audio y a la lectura y a la redacción y el ejercicio y además le sumo la explicación paciente, el problema o la interrupción en esa relación bidireccional ya no depende de mí. 

Yo entro al salón de clases con el computador y unas cuantas copias de material para la clase y la novela que esté leyendo durante esta semana, busco el escritorio y dejó mis cosas y me siento.

Doy la clase a quienes estén ahí, si en ese salón no hay nadie no me voy a andar el colegio buscándolos, nada de eso, el que no entra no se obliga, si no tiene ganas no las tiene y ganas no se le dan a nadie. 

Si la teoría dice que los estudiantes pueden construir su propio conocimiento entonces también pueden saber a que horas y con quien tiene clase. Eso creo yo, supongo que deben funcionar de otro modo. No sé, igual no voy a buscar a nadie.

Lo comento porque hoy entre al salón de grado Once y estaba vació. Los estudiantes andaban en otro lado y como ya dije que no busco a nadie.  Lo que hice fue sentarme a leer y a escribir este diario y a cumplir el tiempo hasta que terminara la hora.

Una compañera habla de la desmotivación de los muchachos y me gusta como ella usa la palabra, lo hace en serio, cree en eso, en que a los chicos le falta motivación. A mí me gustaría creerlo, pero no puedo, yo creo que los muchachos son perezosos, que son insensibles y que perdieron la curiosidad, luego creo también que mi generación le hizo un daño enorme al mundo trayendo niños al mundo, estos tipos y tipas que nacimos después de los ochenta no debimos tener hijos.

Hablo en plural porque me refiero a la generación, pero no niego que si pasados los veinte años me hubiera dado por tener un hijo, ese muchacho sería igual a estos estudiantes con los que comparto a diario, no ganaron las redes sociales, nos ganó la velocidad del internet, nos ganó la ansiedad y la culpa, gente vencida criando muchachos que van al colegio dizque  los inspire un docente que siente la misma derrota que no asumen sus padres.

Si los muchachos hubieran entrado a clase hubiera escrito algo muy distinto, o eso creo, aunque lo importante es que aproveche el tiempo para escribir y ellos seguro aprovecharon la hora para perderla y para eso es también el tiempo, para dejarlo ir, ya vendrá luego el arrepentimiento, pero como digo, vendrá, para eso hace falta un poco más.

Fragmentos 2

La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...