martes, 7 de mayo de 2024

Diario de campo para un segundo periodo -07 mayo del 2024

En la biblioteca del colegio hay un televisor. El único. Cada que lo encendemos funciona menos, primero aparecían unas líneas en la parte baja de la pantalla que se iban y volvían. 

Era molesto, pero se podía trabajar con él así, luego empezó a dividir la pantalla, media se podía ver y la otra media no, ahora combina esos dos síntomas y sumó un tercero, por momentos, un intervalo de ocho segundos, como por dar una cifra, se queda en blanco, pero no un blanco liso, más bien parece que uno estuviera viendo un primerísimo primer plano de una guanábana madura. 

Aunque en este caso esa imagen no genera que la boca se me haga agua, sino que, por el contrario, me amarga el momento. 

Hoy quise ver el final de la cuarta etapa del giro de Italia y bueno, supongo que tendría más sentido la narración si digo que no la pude ver, aunque lo cierto es que sí la vi, pero la vi irritado porque el televisor estaba presentando sus fallas. 

Se está despidiendo, no sabe como más decirnos que está en las últimas. Un televisor que se va, un televisor que muere. 

La idea de quedarme sin televisor me molesta más porque la cercanía de la copa América que por la falta de herramientas para trabajar con los estudiantes. 

Claro que sería bueno poder mostrarles material audiovisual en un televisor de calidad, pero sería mucho mejor saber que voy a poder los partidos en una pantalla más grande que la de mi celular. 

Ahora, para que no haya lugar a malentendidos, el final de la etapa coincidió justo con la hora del descanso, que luego no salga a decir que los profesores no trabajar porque se la pasan viendo deportes en la TV, porque eso dicen, aun sabiendo que no hay TV. 



lunes, 6 de mayo de 2024

Diario de campo para un segundo periodo -06 mayo del 2024

 Como se supone que este diario es para escribir sobre lo que pasa en el colegio y lo que me pasa a mí con el trabajo y lo que le pasa a los estudiantes con las clases y lo que le pasa a la educación con esos estudiantes y lo que le pasa al futuro del país con el sistema educativo y lo que hay entre un fin de semana y otro, se me había pasado comentar una que otra cosa sobre el entorno, aunque más que comentar es señalar que un poco más abajo del colegio, póngale cien metros, hay una casa pequeña y vieja llena de flores de colores, en esa casa vive una viejita sola, o vivía una viejita sola porque hoy vi un muchacho, un tipo de unos 24 o 25 años, estaba sentado en el corredor trenzando una cabuya. Lo saludé, pero no respondió. Pregunté por él en el colegio y uno de los estudiantes me dijo que es el hijo de la viejita, que vivía en cali y estudiaba en la universidad, no pregunté más, pero me quedó la duda, el tipo estaba sin camisa y le alcancé a ver un tatuaje que no imaginé encontrarme por estos lares, supongo que ese tatuaje a la gente por acá no le dice nada. Pensé en eso un rato y luego me distraje con los estudiantes hablando de perforaciones y de fiestas y del jeanday del pasado viernes, pero ahora que saqué unos minutos para escribir el registro correspondiente a este día me volví a acordar del tipo y del tatuaje. 


viernes, 3 de mayo de 2024

Diario de campo para un segundo periodo -03 mayo del 2024

Es viernes tres de mayo, día de la santa cruz, en el colegio nadie va a cortar madera para hacer una cruz y nadie va a invocar el nombre de jesús mil veces. 

Lo más parecido a la tortura que esa cruz representan es que también hoy hay un convite en la vereda y las personas de la comunidad se amontonan en la caceta comunal con picas, palas, machetes y azadones, todos listos para regalar el jornal y doblar la espalda el día completo en la trocha que tienen por carretera. 

Cuando iba entrando uno de los señores me dijo que si iba a trabajar con ellos, esa parte siempre me resulta incómoda, esa diferencia entre la actividad ruda que realizan ellos y la que mía, que a ojos de ellos es simple, qué bueno, tampoco es que yo les vaya a llevar la contraria. 

Para complementar la jornada en la que ya llevamos día de la cruz y convite, sumamos un Jeanday planeado por el grado Once que anda recolectando fondos para irse de paseo a fin de año. 

El asunto es muy simple, los estudiantes pagan por el derecho de venir al colegio en jean, como si no vinieran a estudiar en jean en otros días. 

Supongo que también pagan por no ver tres horas de clase, es decir, pelean por la educación gratuita y luego pagan para no estudiar. 

En otro campo de la información, también relacionado con el jeanday, los estudiantes pueden poner la música que quieran, pero como requisito de rectoría la música no puede ser vulgar. Porque aunque la gente tenga que salir a trabajar presionada por grupos armados ilegales en la vereda, el verdadero problema es que los estudiantes escuchen una canción en la que hablan de sexo sin misterios, en fin, que no voy a decir más al respecto, por lo menos no por ahora. 

También nos dimos cuenta de que es muy fácil parecer un leñador, basta llevar una camisa a cuadros roja, lo digo porque hoy un compañero decidió usar una y no sé por qué terminamos riéndonos de eso, supongo que porque en medio del entorno agreste en el que trabajamos lo único de lo que podemos echar mano para hacernos más fácil la vida es del humor, de la posibilidad de reírnos de nosotros. 

Después de esto vamos entonces a decir mil veces Jesús. 

jueves, 2 de mayo de 2024

Diario de campo para un segundo periodo -02 mayo del 2024

Me gusta ver como se manifiesta la complicidad, ese me parece un momento en el que nos transparentamos de manera inevitable y de algún modo también un objetivo en común queda expuesto. 

Lo digo porque hoy estaba trabajando con grado noveno, hablábamos y consignábamos en el cuaderno información relacionada con la revolución en marcha de Alfonso López Pumarejo, también hablábamos de otros temas que se iban filtrando, lo que sucede mucho con ese grupo, empezamos hablando de la falange española y terminamos hablando de la torta de banano con leche o de las viejas gordas y de que en cuatro no se ve. 

El salón de noveno está cerca a un pozo séptico y en algunas ocasiones el lugar huele literalmente a mierda. Por esa razón uno se va a trabajar a otra parte, por ejemplo, a la caceta, donde estuvimos esta mañana. 

Como nos rindió el trabajo faltando unos quince minutos para que sonara el timbre de cambio de hora, les dije a los muchachos que ya podían ir guardando y que quedaban libres, a mi espalda estaba la rectora, en la cocina de la caceta, pero yo no me había dado cuenta, razón por la cual uno de los muchachos me dijo bajito que la rectora estaba ahí en la cocina, que de pronto me decía algo por darles ese tiempo libre, aunque no solo me lo dijo a mí, ya entre los otros estudiantes se había percatado de que la rectora estaba ahí. 

Me resulto curioso, de algún modo intentaron cubrirme, como si hiciera falta. La complicidad estuvo ahí presente y me gustó verla. Les dije que en mi hora de clase mandaba yo y que si el trabajo estaba hecho porque habíamos sido productivos, podíamos tomarnos los últimos minutos de la hora. Lo dije en voz alta, sin esconder o disimular como trabajo y supongo que la rectora lo pudo oír, ahora veremos, tal vez me llame la atención, tal vez me diga que soy muy vulgar en clase o que permito que los estudiantes digan que deberían resucitar a Hitler y que eso es horroroso y que debería reprenderlos y enloquecerme porque los estudiantes de una zona rural ocupada históricamente por la guerrilla creen que la única manera de ejercer la autoridad e imponer la justicia es por las vías de hecho. Un adolescente dice muchas cosas y piensa muchas más. Como profesores podemos acompañarlos y sacarlos de uno que otro error mientras se pueda. Tal vez buscar también cierta complicidad pueda servir. No sé. Igual ya me puse en evidencia. 


miércoles, 1 de mayo de 2024

Diario de campo para un segundo periodo -01 mayo del 2024

No debería escribir nada hoy porque es miércoles festivo y no hubo clase y los estudiantes se quedaron en sus casas metiendo el culo hasta tarde en los cafetales y plataneras y cocinas y yo me quedé en el cuarto todo el día leyendo y viendo putaspelículasmalas de tiburones. 

Apegándome además a la dinámica del buen servidor público que trabaja de docente, no debería escribir esto porque esto nadie me lo paga y en el gremio no hacemos nada si no es por plata, pero de todas formas lo escribo porque hoy se murió Paul Auster y no es cualquier cosa saber que ese señor no va a seguir escribiendo, por eso como muestra de respeto escribo aunque escriba mal, porque digamos que estoy siendo fiel al zumbido en mi cabeza, cosa que Auster entendería muy bien, ya que fue él quien lo dijo en una entrevista con el "The Paris Review" en 2003: "Cada libro que he escrito ha empezado con lo que yo llamo un zumbido en la cabeza. Una especie de música o ritmo, un tono. La mayor parte del esfuerzo que implica escribir una novela para mí está en ser fiel a ese zumbido, ese ritmo. Es un asunto muy intuitivo. No puedes justificarlo o defenderlo racionalmente, pero sabes cuándo has tocado una nota falsa y normalmente estás bastante seguro de cuándo has acertado."

Y ahí está, como con todo lo que escribo en este blog, ya estoy dando por hecho que estoy va a terminar en libro, que va a dar el salto a otro formato y no que ya se agotó acá en internet apenas comenzando.

Creo que será un libro y creo que será una novela y creo que muy pronto no podrá ser más algo parecido a un diario porque me pone muy incómodo saber que estoy diciendo algo que quiere ser la verdad o el retrato de la realidad y también me pone incómodo esa cavilación sobre mi trabajo que ni tengo derecho a hacer porque apenas estoy empezando en esto.

Por eso creo que esto puede mutar y convertirse en otra cosa o por lo menos quedar con el insumo para algo distinto. Al fin y al cabo esto es real solo para los dos o tres lectores que me conocen y saben que no estoy en Tuluá, sino en la montaña trabajando en un colegio como profesor, para el resto, para los que no saben quién soy, esto puede ser una ficción, un mero ejercicio de la imaginación, una voz sin nombre, porque en ninguna parte hasta ahora he dado mi nombre. Detalle nada despreciable.

Me gustaba Auster, su Trilogía en Nueva York al parecer nos hizo felices a todos sus lectores y ahí tengo la supergorda 4321 que compré hace como siete años y que sigo sin leer. Tal vez aguante hacerlo ahora.

 

martes, 30 de abril de 2024

Diario de campo para un segundo periodo -30 de abril del 2024

 La particularidad de este martes 30 de abril está justo en que el miércoles 1 de mayo es festivo. No importa que el 30 de abril sea el día del niño y el 1 de mayo sea el día mundial del trabajo. Lo importante es que el miércoles es festivo y eso lo ambienta todo, por eso esta tarde se siente como de viernes, porque mañana nadie viene. Es como un día se comiera al otro, un día caníbal. Estar aquí para ver como el futuro salva al presente.  

Aunque siempre me han hablado de la importancia del sindicato de maestros y de su poder de convocatoria y de su impacto y su alcance, de su actividad constante y de su compromiso con el autodenominado primer gobierno de izquierda en el país, ninguno de mis compañeros maestros me habló de su deseo de salir a marchar este primero de mayo, ninguno me expresó las ganas de sacrificar el día festivo ejerciendo la democracia en las calles.  

En mi caso tampoco voy a marchar y aunque sea festivo ni siquiera voy a bajar a Tuluá, me voy a quedar entre las montañas durmiendo y viendo películas argentinas porque en épocas de internet ningún monte es monte si hay conexión a plataformas audiovisuales.  

Lo correcto para hacerle justicia a este día que genera emoción solo porque el que le sigue es festivo es hablar de él, el cielo está oscuro y la lluvia amenaza, en la cocina se acabó el gas y los estudiantes almorzaron tarde, la celebración del día del niño quedó aplazada para el viernes, el partido de la liga de campeones suena en la radio y aunque de Alemania lo único que tengo es la manilla que me salió en un paquete de papitas de pollo durante el mundial de 2018, prefiero que gane el Bayern o que pierda el Real Madrid, almorcé sancocho con unas yucas muy buenas, lo otro es que hoy es el día internacional del jazz y a mí me gusta oír a Chick Corea y a Herbie Hancock y a John McLaughlin y a Wes Montgomery, podría seguir nombrando músicos geniales, pero no quiero presumir, aunque obvio quería presumir.  

Para el final deje lo más importante del 30 de abril y no tiene nada que ver con el colegio ni con dar clases ni llenar formatos de asistencia o de registro de horas extras, lo más importante es que el 30 de abril cumple años Ana de Armas, semanalmente veo fotos de Ana de Armas para recuperar el aliento y las ganas de seguir vivo, aunque sea para verla en otra película, también me pregunto a que se dedicará Ana de Armas un primero de mayo será que sale a marchar, será que duerme hasta tarde y ve películas, quién sabe, lo cierto es que mañana es el quinto mes del año y es festivo.  

lunes, 29 de abril de 2024

Diario de campo para un segundo periodo -29 de abril del 2024

Para llegar al trabajo debo tomar un bus que sale de Tuluá y llega hasta Sevilla y de Sevilla agarrar un jeep que llega al colegio, a ese carro que yo le digo jeep por acá le dicen la línea, en otras partes le dicen ruta o turno. El problema con el transporte es que uno termina llegando tarde al colegio porque la jornada comienza a las ocho de la mañana y cuando el reloj está indicándome justo esa hora voy a mitad de camino, colgado de las varillas del vehículo aquel que sabe tener tantos nombres. Normalmente, le dejó trabajo al grupo con el que me corresponde la clase de la primera hora, o sea, ellos ya saben que tienen que hacer. Pongo mi confianza en ellos y mal sería decir que fallan, no decepciona, la verdad es esa, se comportan a la altura.  

El día de hoy el carro nos dejó un par de kilómetros antes del colegio y tocó caminar, venía con una compañera que se iba quedando, no me constó moderar el paso para ir a su ritmo porque tampoco es que yo me muera por llegar al trabajo. Me robé un par de naranjas de un palo que está al bordo de la carretera y me estaba comiendo la segunda con poniendo mi vida entera en el disfrute de ese momento cuando nos alcanzó una compañera que venía en su moto dejando atrás el polvo, berraca resuelta e independiente, una mujer que nunca va a ir por la carretera caminando hasta el trabajo porque la línea no la dejó en la puerta del colegio. Se detuvo y pregunto que a quien llevaba y yo dije que llevará a mi compañera, yo iba a caminar más rápido solo, pensé, y así fue, mis compañeras se fueron y yo seguí el camino pensando que justo sobre eso iba a escribir hoy. Me apreté las correas del morral a la espalda y avance a buen ritmo. Para mi sorpresa la compañera de la moto volvió a bajar por mí. Me ahorro parte del camino y me dijo que ella no tenía corazón para dejarme tirado. A veces, en momentos como ese me dan ganas de creer en dios de verdad, creer en ese ser para darle la gracias por la gente de la que me rodea, porque si algo ha tenido bueno este trabajo para un tipo como yo que llega de nuevo a la región y a la profesión han sido los compañeros de trabajo y sé que, así como la naturaleza en su arbitrariedad me rodeo de estos con los que estoy agradecido me pudo haber rodeado de los peores.  

Pasaron varias cosas después en el colegio, un muchacho me habló de su frustración por no tener plata suficiente para comprarse un computador que le mueva los juegos que quiere, otro me dijo que en el puteadero del pueblo solo había gordas y otro que nunca había ido a cine. Para terminar, cuando llegó la noche me tome una botella de tequila con esos mismos compañeros de los que hablo, como si no fuera lunes, como si hubiera algún motivo para tomar. Puede que esto lo escriba bajo los efectos del alcohol y que esté prohibido escribir en dicho estado y que pierda la licencia para escribir, para machacar con mis palabras, lo que ya está machacado. En fin, que otro lunes se fue.  

Fragmentos 2

La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...