miércoles, 19 de abril de 2023

Ocurrencia #56 - de 100

Si un sofá ocupa más espacio que una mesa de billar me quedo con la mesa de billar, partiendo, claro, de una ilusión en la que yo tengo una casa grande como para estar planteándome la cuestión. 

La gente que vive en un villar puede tener casas amplias pero yo no vivo en un villar, yo ocupo un apartamento en el que tengo que entrar agachado y caminando de lado en un edificio viejo que no tiene por donde subir una mesa de billar hasta mi piso. 

No poder ocupar una sala con una mesa de billar me convierte en un hombre de sofá cama, así me describió un grupo de personas en un almacén y ahora yo voy por el mundo presentándome así. 

Cuando me piden que hable de mí digo que soy un hombre de sofá cama y la gente entiende. De inmediato saben que no tengo una mesa de billar y que no vivo en un villar. 

Lo que puedo tener dice todo sobre lo que no puedo tener, soy otro hombre de sofá cama en está ciudad. 








martes, 18 de abril de 2023

Ocurrencia #55 - de 100

Dice el activista de provincia que la solución a los problemas del mundo están en la jardinería.

Un niño que siembra y cuida y ve crecer a su mata de mariguana no se fuma a su mata de mariguana y en caso de que lo haga lo hará con cariño. 

Un joven que siembra y cuida y vea crecer a su mata de coca no permitirá nunca que su mata de coca termine convertida en ese oro blanco irresistible del capital. 

El activista de provincia es activista a secas porque en todos sus años de actividad no ha podido decidirse por una sola causa.

Él es un activista de corazón y necesita estar del lado de los mas vulnerables y tiene que defenderlos. 

El activista de provincia sabe que él es la voz del bosque y del río y del océano, él sabe que su lucha es por la salvación del planeta, por la protección y rescate de los animales, sabe que lo suyo es velar por el bienestar de las comunidades, que su grito está para reclamar libertades individuales y bobo fuera si no defendiera los derechos humanos que siempre están en peligro. 

El activista de provincia quiere la libertad de Palestina y la libertad del Tíbet y la autonomía del pueblo mapuche. 

Dice el activista de provincia que el pueblo no quiere entender y a veces se encadena en el parque Boyacá. 

La gente le grita vago al activista de provincia, pero sólo él sabe lo ocupado que vive y lo agotador que es pensar tanto en los otros. 

Dice el activista de provincia que planea marcharse, su lugar es la capital, debe desplazarse y buscar quien lo escuche, debe tocar conciencias y agarrar pueblo. 

Lo dice con resolución y si alguien los escuchará se preocuparía o por lo menos se pondría alerta, porque si se va el tipo, qué haremos sin activista, qué es un pueblo sin activista, tiene más sentido un pueblo sin párroco que un pueblo sin su activista de provincia. 










lunes, 17 de abril de 2023

Ocurrencia #54 - de 100

Yo también sé lo que es buscar tembloroso y angustiado en la cocina el encendedor para prender la estufa y poner a tibiar agua a las dos y media de la mañana. 

Alistar la bañera y meter ahí al niño que no para de llorar y bañarlo poniendo voz de dibujo animado idiota para distraerlo mientras esa operación hace efecto y la fiebre le baja tampoco me es desconocido.

Esas madrugadas eternas que el bebé no recordará y que yo no podré olvidar son mías y son la vida detenida y sin aliento en mí. 

La manta limpia perdida y el taxi que no aparece, la espera en urgencias del hospital y el médico diciéndome indiferente que no es nada como si eso pudiera tranquilizarme. 

Yo desestimando el diagnostico del hombre que sabe porque el bebé sigue llorando y yo no sé qué hacer. La angustia, esa angustia no la tengo que imaginar. 

Cuántas veces se irá a morir trágicamente ese médico en mis sueños sin que lo sepa todavía durante años y años que vendrán. 

Pensé en todo eso ayer cuando me dijo una amiga que me falta mucho para saber lo que es estar vivo, que tengo que ir a concierto y viajar. 

Qué le iba a decir, le dije que sí, que seguro un día saldría de mis resignaciones y me arriesgaría. 

No le iba a decir que uno siente que la vida se va cuando el bebé esta enfermo y que vuelve con más fuerza cuando de nuevo sonríe, como si eso fuera excitante, como si de eso se tratara estar vivo. 








 





sábado, 15 de abril de 2023

Ocurrencia #53 - de 100

Existen escritores a los que les encargan prólogos a diario. También están los que nunca han escrito uno. Yo no conozco a ninguno de los primeros y de los segundos he hablado con un par. 

En entrevistas oigo decir a algunos que escribir ese prólogo fue un honor, y bueno, si los escritores no fueran casi indigentes que mendigan premios y trabajitos chimbos en universidades y hasta en la prensa, yo hasta creería en el honor, pero no, el prólogo es un trabajo, otro trabajo. 

Tampoco debe faltar el escritor que lagrimea de emoción al ver su nombre de prologuista escrito en la cintilla de la edición conmemorativa de algún libro de escritor inalcanzable que seguro siempre le dijo no al trabajo de escribir prólogos.   

Una vez leí en la calle una frase pintada en una pared que decía: "todo me male sal" y esa resuena más en mí que todas las frases del prólogo que escribió Borges para La invención de Morel y cuando vuelvo a leer esa novela me saltó el prólogo porque me interesa la novela. 

Lo prólogos deben ser algo así como la rayuela, están hechos para saltárselos, a Cortázar seguro le encantaban los prólogos. Nadie compra un libro por el prólogo, si fuera así, la editorial sacaría dos tomos y en uno vendría solo el prólogo y en el otro la novela o los cuentos o ensayos o poemas o lo que sea. 

Escribir prólogos para vivir y encargar prólogos para vender libros que igual se vendería sin ese texto de presentación o introducción.

Un prologo se puede remplazar con toda eficacia por la fotografía de unas tetas o de una verga, de gatos pequeñitos o un burrito bebé. La huella de carbono de los prólogos es evitable como lo es la huella de esta ocurrencia o este blog. 

Perdón Gaia.







viernes, 14 de abril de 2023

Ocurrencia #52 - de 100

No vengo del río y esto no es un blus. Con kilo y medio de tomates rojos no sabría qué hacer. Los días no se cuentan, contarlos dice mucho del contador y poco de los días. Un tipo en YouTube que enseña a escribir explicó que no se deben construir frases en negativo y claro, él lo dijo en afirmativo. No le estoy hablando a usted, a usted que compró una botella de aguardiente y la dejó caer antes de descorcharla nadie le habla, nadie debería. No piensa para escribir y lo que escribe es bobada, a una ocurrencia le falta mucho trabajo para ser literatura, lo suyo no es literatura, eso no lo dijo el señor de YouTube, eso lo dijo el poeta de la universidad cuando le hablé de ese cuento mío en el que las tortugas se van para la luna. No tengo un bigote como el de Diego Verdaguer y usted qué haría y usted que haría si lo tuviera. Yo tomaría kumis y no me lo limpiaría, el bigote.






 


jueves, 13 de abril de 2023

Ocurrencia #51 - de 100

Ese piso de acá es super blanco. Yo ayer lo barrí y le di dos pasadas con el trapero. La primera con una cosa ahí espesa como jabón y la segunda con el trapero casi seco. Al rato lo volví a barrer para quedar bien seguro de que se viera muy limpio. Dijeron que van a venir, que no se sabe cuando, pero que estamos en su itinerario y esto debe estar limpio. Se puede correr el riesgo de perseguir una ilusión, seguro que sí, pero no era esto, no era estar pendiente de un piso, lo que decía en los panfletos era otra cosa. Yo sé que pude errar por ingenuo, lo pienso mucho ahora, igual no tiene nada de raro porque cualquiera se imagina que en una base espacial se puede ver implicado en actividades mucho más estimulantes. Luego está la ilusión de ellos, que también deben ir por ahí sobrados de ingenuidad, querer llegar a aquí, perseguir esto, un lugar donde lo único que vamos a ofrecer son pisos limpios. Un señor que representa a millones solo y listo para asegurarles a ellos que sus pies pisaran un piso super blanco. 










miércoles, 12 de abril de 2023

Ocurrencia #50 - de 100

llegaste a la ocurrencia 50 y por eso te das el lujo de hablar así, de tú, que feo, el tú siempre sonará impostado en la voz del gordo sin plata de provincia. 

Hay antes de esta 49 ocurrencias escritas y como la meta son 100 todavía te faltan 50. 

Entonces estás en el la mitad, a medio camino, ubicado en el centro. Cómo está de mal visto el centro. 

Diría una señora de por ahí, una cualquiera, lo que escriben en ese blog no me da ni frío ni calor. 

Está claro que esa señora no va a comprar el libro en el que estas ocurrencias se convertirán. 

Te lo digo para salvarte entonces de la vergüenza, no hace falta que leas esta ocurrencia, ignórala y sigue con la ocurrencia 51.

Es un número importante, ocurrencia 51 y Área 51, un misterio oculto, una verdad a medias, las teorías de la conspiración, la explicación pendiente, sé que te gusta la idea del Área 51. 

Es una solución posible para evitar que estés por un momento pisando ese meridiano del Ecuador, cómo si a alguien de verdad le importara hoy eso de la latitud 0. 

Lo sabes, tú, viejo astuto, sabes que este lío se hubiera evitado si esta ocurrencia, la 50, no existiera. El orden debería ser ocurrencia 49 seguida de la ocurrencia 51. 

También adviertes que sin importar que exista o no la ocurrencia 50 lo que pasa en blog, ese sitio web gratuito, es siempre algo menor. Podrías llegar a 100 y no importa. No eres escritor, no eres lector.

 








Fragmentos 2

La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...