lunes, 17 de abril de 2023

Ocurrencia #54 - de 100

Yo también sé lo que es buscar tembloroso y angustiado en la cocina el encendedor para prender la estufa y poner a tibiar agua a las dos y media de la mañana. 

Alistar la bañera y meter ahí al niño que no para de llorar y bañarlo poniendo voz de dibujo animado idiota para distraerlo mientras esa operación hace efecto y la fiebre le baja tampoco me es desconocido.

Esas madrugadas eternas que el bebé no recordará y que yo no podré olvidar son mías y son la vida detenida y sin aliento en mí. 

La manta limpia perdida y el taxi que no aparece, la espera en urgencias del hospital y el médico diciéndome indiferente que no es nada como si eso pudiera tranquilizarme. 

Yo desestimando el diagnostico del hombre que sabe porque el bebé sigue llorando y yo no sé qué hacer. La angustia, esa angustia no la tengo que imaginar. 

Cuántas veces se irá a morir trágicamente ese médico en mis sueños sin que lo sepa todavía durante años y años que vendrán. 

Pensé en todo eso ayer cuando me dijo una amiga que me falta mucho para saber lo que es estar vivo, que tengo que ir a concierto y viajar. 

Qué le iba a decir, le dije que sí, que seguro un día saldría de mis resignaciones y me arriesgaría. 

No le iba a decir que uno siente que la vida se va cuando el bebé esta enfermo y que vuelve con más fuerza cuando de nuevo sonríe, como si eso fuera excitante, como si de eso se tratara estar vivo. 








 





sábado, 15 de abril de 2023

Ocurrencia #53 - de 100

Existen escritores a los que les encargan prólogos a diario. También están los que nunca han escrito uno. Yo no conozco a ninguno de los primeros y de los segundos he hablado con un par. 

En entrevistas oigo decir a algunos que escribir ese prólogo fue un honor, y bueno, si los escritores no fueran casi indigentes que mendigan premios y trabajitos chimbos en universidades y hasta en la prensa, yo hasta creería en el honor, pero no, el prólogo es un trabajo, otro trabajo. 

Tampoco debe faltar el escritor que lagrimea de emoción al ver su nombre de prologuista escrito en la cintilla de la edición conmemorativa de algún libro de escritor inalcanzable que seguro siempre le dijo no al trabajo de escribir prólogos.   

Una vez leí en la calle una frase pintada en una pared que decía: "todo me male sal" y esa resuena más en mí que todas las frases del prólogo que escribió Borges para La invención de Morel y cuando vuelvo a leer esa novela me saltó el prólogo porque me interesa la novela. 

Lo prólogos deben ser algo así como la rayuela, están hechos para saltárselos, a Cortázar seguro le encantaban los prólogos. Nadie compra un libro por el prólogo, si fuera así, la editorial sacaría dos tomos y en uno vendría solo el prólogo y en el otro la novela o los cuentos o ensayos o poemas o lo que sea. 

Escribir prólogos para vivir y encargar prólogos para vender libros que igual se vendería sin ese texto de presentación o introducción.

Un prologo se puede remplazar con toda eficacia por la fotografía de unas tetas o de una verga, de gatos pequeñitos o un burrito bebé. La huella de carbono de los prólogos es evitable como lo es la huella de esta ocurrencia o este blog. 

Perdón Gaia.







viernes, 14 de abril de 2023

Ocurrencia #52 - de 100

No vengo del río y esto no es un blus. Con kilo y medio de tomates rojos no sabría qué hacer. Los días no se cuentan, contarlos dice mucho del contador y poco de los días. Un tipo en YouTube que enseña a escribir explicó que no se deben construir frases en negativo y claro, él lo dijo en afirmativo. No le estoy hablando a usted, a usted que compró una botella de aguardiente y la dejó caer antes de descorcharla nadie le habla, nadie debería. No piensa para escribir y lo que escribe es bobada, a una ocurrencia le falta mucho trabajo para ser literatura, lo suyo no es literatura, eso no lo dijo el señor de YouTube, eso lo dijo el poeta de la universidad cuando le hablé de ese cuento mío en el que las tortugas se van para la luna. No tengo un bigote como el de Diego Verdaguer y usted qué haría y usted que haría si lo tuviera. Yo tomaría kumis y no me lo limpiaría, el bigote.






 


jueves, 13 de abril de 2023

Ocurrencia #51 - de 100

Ese piso de acá es super blanco. Yo ayer lo barrí y le di dos pasadas con el trapero. La primera con una cosa ahí espesa como jabón y la segunda con el trapero casi seco. Al rato lo volví a barrer para quedar bien seguro de que se viera muy limpio. Dijeron que van a venir, que no se sabe cuando, pero que estamos en su itinerario y esto debe estar limpio. Se puede correr el riesgo de perseguir una ilusión, seguro que sí, pero no era esto, no era estar pendiente de un piso, lo que decía en los panfletos era otra cosa. Yo sé que pude errar por ingenuo, lo pienso mucho ahora, igual no tiene nada de raro porque cualquiera se imagina que en una base espacial se puede ver implicado en actividades mucho más estimulantes. Luego está la ilusión de ellos, que también deben ir por ahí sobrados de ingenuidad, querer llegar a aquí, perseguir esto, un lugar donde lo único que vamos a ofrecer son pisos limpios. Un señor que representa a millones solo y listo para asegurarles a ellos que sus pies pisaran un piso super blanco. 










miércoles, 12 de abril de 2023

Ocurrencia #50 - de 100

llegaste a la ocurrencia 50 y por eso te das el lujo de hablar así, de tú, que feo, el tú siempre sonará impostado en la voz del gordo sin plata de provincia. 

Hay antes de esta 49 ocurrencias escritas y como la meta son 100 todavía te faltan 50. 

Entonces estás en el la mitad, a medio camino, ubicado en el centro. Cómo está de mal visto el centro. 

Diría una señora de por ahí, una cualquiera, lo que escriben en ese blog no me da ni frío ni calor. 

Está claro que esa señora no va a comprar el libro en el que estas ocurrencias se convertirán. 

Te lo digo para salvarte entonces de la vergüenza, no hace falta que leas esta ocurrencia, ignórala y sigue con la ocurrencia 51.

Es un número importante, ocurrencia 51 y Área 51, un misterio oculto, una verdad a medias, las teorías de la conspiración, la explicación pendiente, sé que te gusta la idea del Área 51. 

Es una solución posible para evitar que estés por un momento pisando ese meridiano del Ecuador, cómo si a alguien de verdad le importara hoy eso de la latitud 0. 

Lo sabes, tú, viejo astuto, sabes que este lío se hubiera evitado si esta ocurrencia, la 50, no existiera. El orden debería ser ocurrencia 49 seguida de la ocurrencia 51. 

También adviertes que sin importar que exista o no la ocurrencia 50 lo que pasa en blog, ese sitio web gratuito, es siempre algo menor. Podrías llegar a 100 y no importa. No eres escritor, no eres lector.

 








martes, 11 de abril de 2023

Ocurrencia #49 - de 100

El filósofo de provincia estaba desconcentrado. Algo lo dejó inquieto. Mientras cruzaba el parque afanado porque iba a llegar tarde a la función de las cuatro, la única en la que pasan las películas en idioma original y con subtítulos, oyó a unos muchachos hilar palabras una tras otra muy de prisa, lo hacía uno y después el otro y se aplaudían y chiflaban, y el filósofo de provincia notó que uno de los presentes dijo: papi, es que este bo es un filósofo. Era tal la seguridad del muchacho que había pronunciado esas palabras que el filósofo de provincia se alcanzó a ruborizar.  Diógenes, pensó. El conocimiento en las plazas, insuperable Grecia está viva. Otro de los muchachos con el parlante en la mano, dijo: que va, filósofo éste, y le subió volumen al parlante. Los muchachos empezaron a mover las manos y la cabeza con cierto ritmo y siguieron la letra de la canción, seguros, sin interés por imitar la voz  que salía del parlante.  El filósofo de provincia empezó a ver la película sin dejar de darle vueltas a las frases de los muchachos del parque, cómo le iban a decir filósofo a un tipo que rimaba fría con creías, él se tenía que comprometer, iba a tener que grabar sus canciones, la labor estaba en la calle, pero podía comenzar después de la película. 












lunes, 10 de abril de 2023

Ocurrencia #48 - de 100

Me pregunto por los amigos. La posibilidad de sobrevivir, de permanecer y crecer en la perspectiva y la ilusión y el sueño de otros.

Está el muchacho, imagínelo flaco, alto, ojeroso, peludo. Escribe cuentos y novelas, nada malo sobresaliente tampoco. Resulta publicado porque puede y cosecha lectores, en especial sus amigos, después se le antoja la muerte y entonces se mata. 

Eso sucede en los años 70 y pasan cincuenta años sin que sus amigos dejen de hablar de él.

Los amigos también se van muriendo y los que van quedando siguen hablando de el que se fue primero y no de los idos después porque el que pega primero pega dos veces. 

El que se muere primero se mata todos los días, se mata una y mil veces en el dolor y el amor de los que lo sobreviven. Así mismo debe renacer. Tal vez ser amigo sea gozar de esa disposición, la de ver morir y ver nacer a la misma idea del amigo que ya no puede ser abrazado. 

Una obra perdura y esos cuentos y novelas se reeditan una y otra vez, los amigos lo tuvieron siempre en el centro de la discusión. Me pregunto por los amigos porque esos que señalo son amigos del pasado, son amigos de otro siglo incluso de otro milenio, pero qué pasará en 2023, será que los amigos de este año o los que vienen sabremos hacer lo mismo.

No me veo absolviendo a un suicida del olvido ni celebrando una novela regular como si fuera buena porque me hubiera gustado tener la pija del amigo muerto en la boca. 

Seguro los amigos de antes eran mejores, seguro yo no sé como ser un amigo, tal vez nuestro tiempo impida que seamos esos amigos y nuestra amistad sea antropófaga. 










Fragmentos 2

La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...