viernes, 10 de marzo de 2023
Ocurrencia #21 -de 100
jueves, 9 de marzo de 2023
Ocurrencia #20 - de 100
Un comedido rector explica en la reunión que los niños son niños y esas cosas pasan.
Qué es un pulmón perforado comparado con la sonrisa iluminadora de esos rostros imberbes.
Podrán decir ustedes: eso no son juegos, que con qué lo chuzó, que casi lo mata, pero él sigue vivo, no podemos perder de vista eso.
Porque acá los pequeños vienen a aprender y como ya sabemos lo mucho que se aprende jugando acá están estos machetes para que los papitos y mamitas voluntarios se batan a duelo de planazos.
miércoles, 8 de marzo de 2023
Ocurrencia #19 - de100
Escuché en la radio esta mañana que murió un editor de apellido y nombre extranjero. Trabajó muchos años en una revista de esas por suscripción, de las que nunca hay en las salas de espera, de las que lee la gente culta y se canalean los poetas en bibliotecas públicas.
Con voz afectada un escritor que lo conoció lamentaba su partida. Le hablaba a los oyentes de la generosidad y el profesionalismo y el humor y su gusto por la buena comida, un gastrónomo excelso dijo para terminar.
Un hombre hermoso comentó una periodista y tan joven, dijo otro, apenas 31 años. Me quedó sonando la edad, corrí al computador y escribí el nombre y lo vi, el editor que se tuvo que morir para que yo quisiera saber como se veía el editor que se murió sin saber de mí.
martes, 7 de marzo de 2023
Ocurrencia #18 - de 100
De Villarica a Pueblo Escondido hay tres bostezos y un hormigueo en una pierna, un cucarrón que entra por la ventana y el olor permanente a cagajón.
De Montefrío a San Jerónimo hay cinco paquetes de plátano maduro frito y tres aguaceros y ladridos de perros incontables.
De Rompetierra a Potrerillo hay un pensamiento agudo y peligroso que duele en la frente y unas palmas mecidas por el viento que amenaza desde lejos.
De la desidia y el olvido en que caí al deseo de ver salir el sol en ese pueblito suyo al que nunca fui hay una decisión apresurada y un error y una carga pesada.
lunes, 6 de marzo de 2023
Ocurrencia #17 - de 100
El escritor, exdrogadicto, exborracho, exnocturno consiguió por fin publicar su libro de cuentos.
Es el autor de una pequeña editorial que recibe proyectos de libros por arrobas en su correo electrónico oficial. Ocho millones de pesos pagó para publicar su libro.
Tuvo que trabajar duro como relacionista público de un concejal de Bogotá hasta que juntó lo suficiente y renunció. Conocía un par de detalles de la vida personal de su exjefe que le sirvieron para extorsionarlo un poquito y sacarle algunos billetes de más. También le dio culo al concejal, pero por eso no le cobró, él es un escritor con principios.
Sus cuentos hablan de punk, de drogas, de sectas, de la noche, del realismo sucio, de Bukowski, de Morrisey, del realismo sucio y de las ganas de morirse porque él es un escritor de esos que cree que todavía tiene sentido decir en primera persona en un cuento que me quiero morir. Sus cuentos hablan de la selva de cemento y de la injusticia y de los políticos corruptos y del alcohol y de Nietzsche y de la vida espiritual y de alcohol.
El escritor, exdrogadicto, exborracho, exnocturno también es crítico literario y reseña libros y discos y películas y en sus reseñas también habla de drogas y de sectas y de realismo sucio y de alcohol y de sexo y de estar vivo. Otra cosa que le gusta es decir que los famosos escritores de cuento de Colombia son muy malos.
Incursiona en el activismo y escribe panfletos digitales, quiere ser un gran escritor y ya está buscando como reunir otros ocho millones para publicar su nuevo libro que ahora será una novela. Lo importante para conseguir sus metas como escritor, es mantenerse exdrogadicto, exborracho, exnocturno.
sábado, 4 de marzo de 2023
Ocurrencia #16 - de 100
Había una vez un vendedor de huevos que cansado de malgastar su inversión y ver disminuidas sus utilidades se plantó en la puerta de la alcaldía municipal con un cartel en las manos y su voz de fumador para pedir a gritos que arreglaran las calles y taparan los huecos. Me voy a quebrar, decía. Hasta cuándo iba a tener que responder él por los huevos rotos en cada panal, gritaba. Arreglan las vías o pagan ustedes la tortilla diaria, una cosa o la otra, pero de una vez, repetía.
El primer día lo ignoraron y al segundo lo sacaron a empujones un par de policías. El personal encargado del aseo de la alcaldía se quejó, el señor que protestaba dejaba la entrada del edificio llena de huevos quebrados y desde la plaza se sentía el mal olor.
El vendedor de huevos no se rindió y volvió resuelto y listo para seguir reclamando. Pasado el rato un funcionario le dio la cara, le recomendó manejar despacio y le recordó que los huevos eran delicados. Reparto huevos en un triciclo, zumbambico, qué tan rápido puedo ir. El problema es lo que reparte, venda otra cosa, zahorias o lechuga, eso no se quiebra, o venda aguacates, acá ningún vendedor de aguacates ha venido a protestar porque las calles tengan uno que otro huequito, dijo el funcionario. Acá trabajos y lo importante es que nos dejen trabajar. Y el funcionario se marchó y siguió con lo suyo y el vendedor de huevos gritó otro rato esa tarde y gritó otro rato al día siguiente y otro rato a la semana siguiente y el personal del aseo limpió y el vendedor de huevos no volvió.
viernes, 3 de marzo de 2023
Ocurrencia #15 - de 100
Fragmentos 2
La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...
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—¡Podemos ser otros aquí! —gritó el hombre, mientras se despegaba de la baranda en la que había estado recostado. Dejó caer su prótesis de...
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La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...
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Un día por completo perdido, podría decirse, en el encuentro de hoy, al que no sé si llamar asamblea y que fue en la calle, bloqueando el pa...






