La
pelota golpea contra la pared una y otra vez, el sonido continuo tiene sus
agudos y sus graves pero la musicalidad es lo de menos, lo importante es la
patada, la manera en que el pie y la pelota se encuentran la una con el otro;
es la perfección de ese toque la causa de la sonrisa en el rostro de Santiago cuando
juega. Elisa grita desde la cocina, le
ha dicho mil veces que no juegue con ese balón en la sala, que va quebrar los
vidrios. Sí señora, dice Santiago y un momento después le pega de nuevo a
la pelota y grita gol de Cristiano Ronaldo aunque él no sea Ronaldo. Elisa
vuelve a gritar, que no juegue con ese balón en la sala y Santiago corre a la
cocina con la pelota bajo el brazo, qué si puede salir a jugar en la calle y Elisa
le dice que no, no puede. Santiago vuelve a la sala y la pelota vuelve a pegar
contra la pared una y otra vez. Es que no tiene tareas para hacer. Santiago
responde que sí pero que no las puede hacer solo porque la profe dijo que era
con ayuda de papá y mamá. Todo es con ayuda de papá y mamá murmura Elisa en la
cocina con cierto fastidio en la voz.
Santiago
va a la cocina con el morral, saca el cuaderno de la tarea y se lo entrega a
Elisa que se seca las manos antes de recibirlo, lo abre y lee la nota. Pero
para qué los ponen hacer esto dice con desagrado, esa profesora será que no
tiene nada mejor que hacer que estar averiguando la vida de los demás. Santiago
no sabe que la mamá no necesita una respuesta y le dice que él no sabe. Elisa
le devuelve el cuaderno, ahora cuando venga su papá de trabajar la hacemos
juntos. Santiago vuelve a la sala pero ya no juega más con la pelota, riega los
colores en el piso y pinta en una cartilla dibujos de peces.
Bueno
y qué le vamos a decir al niño, que lo hicimos detrás de una puerta en la casa
de mis papás con mucho afán y susto y que aunque mi suegra no crea esa fue la
primera vez y sí usamos condón pero nadie puede contra la fertilidad porque la
naturaleza es así. Ay amor cómo le vamos a decir eso, pues obvio hay que
decirle que nos conocimos y nos enamoramos y nos amamos y estamos felices de
que sea nuestro hijo, dijo Elisa. Esa profesora cree que uno no trabaja, que
uno no llega cansado a la casa, con qué ganas va a uno hacer tareas maricas,
dijo Carlos. ¿Habla por usted o habla por los dos? porque yo también trabajo,
también anochezco cansada, dijo Elisa. Carlos la miró fatigado y con voz fría
le dijo que hablaba por los dos.
Elisa
llevó los platos a la mesa, Santiago a comer, amor a comer, dijo Elisa. Carlos
le subió el volumen al televisor para oír el noticiero desde el comedor. El niño
le da vueltas a la sopa con la cuchara, Carlos y Elisa comen animados, más ella
que él.
Santiago
dice que en el entreno hizo dos goles y Carlos le sonríe, muy bien, tiene que
seguir así portándose bien en el entreno y hacerle caso al profe. Si se pone de
rebelde como la semana pasada no lo vuelvo a llevar dice Elisa. Es que la
semana pasada el profe nos hizo correr mucho, un poco de vueltas a la cancha y
ni nos dejó jugar casi, dice Santiago. Así tiene que ser, los jugadores de
verdad entrenan todos los días, dijo Carlos y coma pues vea que ni a probado la
comida, si no come cómo va a meter goles. Elisa le dice que se lo tiene que
comer todo y sin demora para que se pongan hacer las tareas.
Carlos
habla primero. La mamá no podía tener novio, su abuelito no la dejaba que
porque era muy niña, a mí me tocó ir pedirle permiso a decirle que ella me
gustaba y que yo estaba recién graduado del colegio y que estaba trabajando y
estudiando en la universidad que iba en primer semestre y bueno no me acuerdo
muy bien de todo lo que dije pero me acuerdo muy bien del susto que tenía. Su
abuelito no hablaba, ni me miraba tampoco, parecía como si no estuviera ahí y
cuando terminé de hablar me dijo que a él no le parecía que Elisa tuviera
novio, que ni siquiera había salido del colegio y que ya se iba poner a
enredarse la vida. Yo ahí creí que me iba a decir que no, pero luego me dijo
que él había hablado con su abuelita y aunque no le parecía con ella habían
acordado que le iban a dar permiso pero que no quería verme en la casa sino los
fines de semana y yo le dije que bueno y me fui muy contento.
Santiago
escuchaba al papá mientras dibuja en el cuaderno detalles de lo que le iba
diciendo, Elisa a su lado intentaba ayudarlo pero el niño se resistía, porque
yo puedo solito mami, la profe dijo que los dibujos tienen que hacerlos los
niños no papá y mamá.
Santiago
interrumpió a Carlos y le preguntó a la mamá porque el abuelito no la dejaba
tener novio. Elisa le dice que ella tenía catorce años cuando conoció al papá y
que el abuelito pensaban que era mejor
conseguir novio después de los veinte así como había hecho ellos cuando eran
jóvenes. Yo tengo una novia en la escuela se llama valentina y está en segundo
y como yo estoy en primero nos vemos en el recreo y ella me comparte la
lonchera y yo no he tenido que ir a pedirle permiso al papá, pero le dije a la
mamá que dejara venir a valentina a jugar a mí casa.
Carlos
y Elisa se divierten con lo que dice el niño. Carlos quiere saber por qué una
niña de segundo y no una niña que esté en primero como él y Santiago le dice
que Valentina ya sabe leer y que tiene una cartilla donde lee adivinanzas que
son muy chistosas y que a él le gustan las adivinanzas.
Elisa
continua donde había quedado Carlos, el papá iba a la casa todos los sábados y
nos sentábamos en la sala hablar y la abuelita se quedaba con nosotros y nos
cuidaba. Siempre estaba ahí pendiente a toda hora dice Carlos. Y ni así, dice
Elisa con cierto aire de culpa en su voz. Carlos le dice que hay cositas que no
se pueden cuidar y se acomoda cínico en la silla.
Santiago
les pregunta que cuando van a llegar a cuando se casan, que él quiere dibujar a
la mamá con vestido blanco así como Luis dibujo a la mamá de él. Elisa mira a
Carlos y en su rostro se confunde una sorpresa ingenua con una angustiosa incomodidad,
él sonríe burlón como si disfrutara la situación pero más la reacción de Elisa.
Allá
no vamos a llegar porque nosotros no nos hemos casado todavía, se apresura a
responder Carlos. La afirmación tranquilizó a Elisa que parecía esperar o mejor
deseaba que fuera Carlos el que hablara. Al mismo tiempo es Santiago quien parece asombrado. La profe dijo que los novios se casan y luego tiene hijos y
que así es como se forma la familia, dice Santiago. La profe habla de lo que no
sabe Santi, hay un montón de familias distintas así como hay un montón de
equipos y de jugadores y un montón de súper héroes con poderes distintos.
Santiago dice que el mejor es Cristiano Ronaldo y Batman. Carlos se ríe y le
dice que el hombre araña también es muy bueno. Elisa los mira confundida como
si no supiera de lo que hablan, parece dudar de Carlos y el punto al que quiere
llegar. A veces las parejas de novios se van a vivir juntas antes de casarse para
saber si se entienden porque no es fácil formar un hogar, dice Elisa con tono
ceremonial. Lo bueno es que cuando nos casemos usted va a estar ahí viendo como
pasa, le dice Carlos, así como estuvo en el grado de su mamá. Elisa mira Carlos
con ojos acusadores, como si le molestara que hubiera dicho eso.
Santiago
le dice al papá que si un grado así como cuando él se graduó del jardín y
Carlos le dice que sí, que es más o menos parecido sino que el grado de la mamá
fue del colegio y Carlos le dice a Elisa que le muestre las fotos al niño y
ella indecisa va a su cuarto a buscar el álbum de fotos que pagó su mamá, está
guardado en la mesa de noche. Elisa saca el álbum y ve unas películas porno de
Carlos que estaban bajo el álbum las saca y las guarda en la primera gaveta del
armario, está cansada de decirle a Carlos que guarde eso en otra parte donde no
las vaya a encontrar el niño porque si la encuentra y empieza a preguntar no va
a ser ella la que le explique de qué se tratan.
Santiago
deja el cuaderno a un lado y pasa las hojas del álbum, mira las fotos con
cuidado y pregunta por las personas que aparecen en ellas, Elisa le dice que
son compañeros de colegio que se graduaron el mismo año que ella y otros que se
graduaron después, también hay profesores y amigos que se fueron a estudiar en
universidades de otras ciudades. En ninguna de las fotografías del álbum
aparece el abuelito y Santiago lo nota curioso y pregunta angustiado por qué el
abuelito no había ido. Elisa le dice que el abuelo estaba enfermo ese día. La
enfermedad le duró como un año o más dice Carlos. Pero el abuelito ya no está
enfermo dice Santiago. No mi amor ya no, gracias a Dios no se volvió a enfermar
de eso. El remedio del abuelito fue verlo a usted aprender a caminar, dice
Carlos, Fue como una vacuna, del mismo virus que lo enfermó salió la cura. Un
día su abuelito le va contar cómo fue, dice Elisa y Carlos dice que él no cree.
Santiago
le dice a la mamá que le alcance el color azul oscuro y Elisa se lo entrega y
le pregunta qué va dibujar y el niño le dice que la foto del grado donde están
todos y que al abuelito también hay que dibujarlo.
Carlos
se va a ver los deportes del noticiero y Elisa lava los platos en la cocina,
Santiago sigue haciendo la tarea. Le dice a la mamá que el vestido de grado y
el vestido de matrimonio se parecen porque son largos. Elisa le dice que el
vestido de grado se llama Toga. El niño sigue dibujando y Elisa le dice que se
apure que ya casi es hora de irse a dormir. Elisa se sienta en la sala y
después de un rato mirando el televisor sin hablar Carlos dice que sus papás
nunca le ayudaron con las tareas. Elisa dice que a ella tampoco aunque antes no
ponían tareas en las que hubiera que preguntar eso. Carlos le dice que fue más planeado
el 5-0 de Colombia con Argentina que el nacimiento de él y Elisa se ríe, él
también lo hace.