lunes, 26 de junio de 2017

Tarea

La pelota golpea contra la pared una y otra vez, el sonido continuo tiene sus agudos y sus graves pero la musicalidad es lo de menos, lo importante es la patada, la manera en que el pie y la pelota se encuentran la una con el otro; es la perfección de ese toque la causa de la sonrisa en el rostro de Santiago cuando juega.  Elisa grita desde la cocina, le ha dicho mil veces que no juegue con ese balón en la sala, que va quebrar los vidrios. Sí señora, dice Santiago y un momento después le pega de nuevo a la pelota y grita gol de Cristiano Ronaldo aunque él no sea Ronaldo. Elisa vuelve a gritar, que no juegue con ese balón en la sala y Santiago corre a la cocina con la pelota bajo el brazo, qué si puede salir a jugar en la calle y Elisa le dice que no, no puede. Santiago vuelve a la sala y la pelota vuelve a pegar contra la pared una y otra vez. Es que no tiene tareas para hacer. Santiago responde que sí pero que no las puede hacer solo porque la profe dijo que era con ayuda de papá y mamá. Todo es con ayuda de papá y mamá murmura Elisa en la cocina con cierto fastidio en la voz.

Santiago va a la cocina con el morral, saca el cuaderno de la tarea y se lo entrega a Elisa que se seca las manos antes de recibirlo, lo abre y lee la nota. Pero para qué los ponen hacer esto dice con desagrado, esa profesora será que no tiene nada mejor que hacer que estar averiguando la vida de los demás. Santiago no sabe que la mamá no necesita una respuesta y le dice que él no sabe. Elisa le devuelve el cuaderno, ahora cuando venga su papá de trabajar la hacemos juntos. Santiago vuelve a la sala pero ya no juega más con la pelota, riega los colores en el piso y pinta en una cartilla dibujos de peces.

Bueno y qué le vamos a decir al niño, que lo hicimos detrás de una puerta en la casa de mis papás con mucho afán y susto y que aunque mi suegra no crea esa fue la primera vez y sí usamos condón pero nadie puede contra la fertilidad porque la naturaleza es así. Ay amor cómo le vamos a decir eso, pues obvio hay que decirle que nos conocimos y nos enamoramos y nos amamos y estamos felices de que sea nuestro hijo, dijo Elisa. Esa profesora cree que uno no trabaja, que uno no llega cansado a la casa, con qué ganas va a uno hacer tareas maricas, dijo Carlos. ¿Habla por usted o habla por los dos? porque yo también trabajo, también anochezco cansada, dijo Elisa. Carlos la miró fatigado y con voz fría le dijo que hablaba por los dos.

Elisa llevó los platos a la mesa, Santiago a comer, amor a comer, dijo Elisa. Carlos le subió el volumen al televisor para oír el noticiero desde el comedor. El niño le da vueltas a la sopa con la cuchara, Carlos y Elisa comen animados, más ella que él.

Santiago dice que en el entreno hizo dos goles y Carlos le sonríe, muy bien, tiene que seguir así portándose bien en el entreno y hacerle caso al profe. Si se pone de rebelde como la semana pasada no lo vuelvo a llevar dice Elisa. Es que la semana pasada el profe nos hizo correr mucho, un poco de vueltas a la cancha y ni nos dejó jugar casi, dice Santiago. Así tiene que ser, los jugadores de verdad entrenan todos los días, dijo Carlos y coma pues vea que ni a probado la comida, si no come cómo va a meter goles. Elisa le dice que se lo tiene que comer todo y sin demora para que se pongan hacer las tareas.

Carlos habla primero. La mamá no podía tener novio, su abuelito no la dejaba que porque era muy niña, a mí me tocó ir pedirle permiso a decirle que ella me gustaba y que yo estaba recién graduado del colegio y que estaba trabajando y estudiando en la universidad que iba en primer semestre y bueno no me acuerdo muy bien de todo lo que dije pero me acuerdo muy bien del susto que tenía. Su abuelito no hablaba, ni me miraba tampoco, parecía como si no estuviera ahí y cuando terminé de hablar me dijo que a él no le parecía que Elisa tuviera novio, que ni siquiera había salido del colegio y que ya se iba poner a enredarse la vida. Yo ahí creí que me iba a decir que no, pero luego me dijo que él había hablado con su abuelita y aunque no le parecía con ella habían acordado que le iban a dar permiso pero que no quería verme en la casa sino los fines de semana y yo le dije que bueno y me fui muy contento.

Santiago escuchaba al papá mientras dibuja en el cuaderno detalles de lo que le iba diciendo, Elisa a su lado intentaba ayudarlo pero el niño se resistía, porque yo puedo solito mami, la profe dijo que los dibujos tienen que hacerlos los niños no papá y mamá.

Santiago interrumpió a Carlos y le preguntó a la mamá porque el abuelito no la dejaba tener novio. Elisa le dice que ella tenía catorce años cuando conoció al papá y que el abuelito  pensaban que era mejor conseguir novio después de los veinte así como había hecho ellos cuando eran jóvenes. Yo tengo una novia en la escuela se llama valentina y está en segundo y como yo estoy en primero nos vemos en el recreo y ella me comparte la lonchera y yo no he tenido que ir a pedirle permiso al papá, pero le dije a la mamá que dejara venir a valentina a jugar a mí casa.

Carlos y Elisa se divierten con lo que dice el niño. Carlos quiere saber por qué una niña de segundo y no una niña que esté en primero como él y Santiago le dice que Valentina ya sabe leer y que tiene una cartilla donde lee adivinanzas que son muy chistosas y que a él le gustan las adivinanzas.

Elisa continua donde había quedado Carlos, el papá iba a la casa todos los sábados y nos sentábamos en la sala hablar y la abuelita se quedaba con nosotros y nos cuidaba. Siempre estaba ahí pendiente a toda hora dice Carlos. Y ni así, dice Elisa con cierto aire de culpa en su voz. Carlos le dice que hay cositas que no se pueden cuidar y se acomoda cínico en la silla.

Santiago les pregunta que cuando van a llegar a cuando se casan, que él quiere dibujar a la mamá con vestido blanco así como Luis dibujo a la mamá de él. Elisa mira a Carlos y en su rostro se confunde una sorpresa ingenua con una angustiosa incomodidad, él sonríe burlón como si disfrutara la situación pero más la reacción de Elisa.

Allá no vamos a llegar porque nosotros no nos hemos casado todavía, se apresura a responder Carlos. La afirmación tranquilizó a Elisa que parecía esperar o mejor deseaba que fuera Carlos el que hablara. Al mismo tiempo es Santiago quien parece asombrado. La profe dijo que los novios se casan y luego tiene hijos y que así es como se forma la familia, dice Santiago. La profe habla de lo que no sabe Santi, hay un montón de familias distintas así como hay un montón de equipos y de jugadores y un montón de súper héroes con poderes distintos. Santiago dice que el mejor es Cristiano Ronaldo y Batman. Carlos se ríe y le dice que el hombre araña también es muy bueno. Elisa los mira confundida como si no supiera de lo que hablan, parece dudar de Carlos y el punto al que quiere llegar. A veces las parejas de novios se van a vivir juntas antes de casarse para saber si se entienden porque no es fácil formar un hogar, dice Elisa con tono ceremonial. Lo bueno es que cuando nos casemos usted va a estar ahí viendo como pasa, le dice Carlos, así como estuvo en el grado de su mamá. Elisa mira Carlos con ojos acusadores, como si le molestara que hubiera dicho eso.

Santiago le dice al papá que si un grado así como cuando él se graduó del jardín y Carlos le dice que sí, que es más o menos parecido sino que el grado de la mamá fue del colegio y Carlos le dice a Elisa que le muestre las fotos al niño y ella indecisa va a su cuarto a buscar el álbum de fotos que pagó su mamá, está guardado en la mesa de noche. Elisa saca el álbum y ve unas películas porno de Carlos que estaban bajo el álbum las saca y las guarda en la primera gaveta del armario, está cansada de decirle a Carlos que guarde eso en otra parte donde no las vaya a encontrar el niño porque si la encuentra y empieza a preguntar no va a ser ella la que le explique de qué se tratan.

Santiago deja el cuaderno a un lado y pasa las hojas del álbum, mira las fotos con cuidado y pregunta por las personas que aparecen en ellas, Elisa le dice que son compañeros de colegio que se graduaron el mismo año que ella y otros que se graduaron después, también hay profesores y amigos que se fueron a estudiar en universidades de otras ciudades. En ninguna de las fotografías del álbum aparece el abuelito y Santiago lo nota curioso y pregunta angustiado por qué el abuelito no había ido. Elisa le dice que el abuelo estaba enfermo ese día. La enfermedad le duró como un año o más dice Carlos. Pero el abuelito ya no está enfermo dice Santiago. No mi amor ya no, gracias a Dios no se volvió a enfermar de eso. El remedio del abuelito fue verlo a usted aprender a caminar, dice Carlos, Fue como una vacuna, del mismo virus que lo enfermó salió la cura. Un día su abuelito le va contar cómo fue, dice Elisa y Carlos dice que él no cree.

Santiago le dice a la mamá que le alcance el color azul oscuro y Elisa se lo entrega y le pregunta qué va dibujar y el niño le dice que la foto del grado donde están todos y que al abuelito también hay que dibujarlo.


Carlos se va a ver los deportes del noticiero y Elisa lava los platos en la cocina, Santiago sigue haciendo la tarea. Le dice a la mamá que el vestido de grado y el vestido de matrimonio se parecen porque son largos. Elisa le dice que el vestido de grado se llama Toga. El niño sigue dibujando y Elisa le dice que se apure que ya casi es hora de irse a dormir. Elisa se sienta en la sala y después de un rato mirando el televisor sin hablar Carlos dice que sus papás nunca le ayudaron con las tareas. Elisa dice que a ella tampoco aunque antes no ponían tareas en las que hubiera que preguntar eso. Carlos le dice que fue más planeado el 5-0 de Colombia con Argentina que el nacimiento de él y Elisa se ríe, él también lo hace. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Fragmentos 2

La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...