Ángel
rechazó las tres propuestas de portada que le entregaron los diseñadores,
estaba buscando otra cosa. La primera propuesta era una ilustración en la que
un hombre con el torso desnudo y el rostro borroso salía de entre las llamas. La
segunda propuesta era una fotografía de una vieja edificación en llamas que
parecía ser un castillo. La tercera propuesta era una ilustración del ave
fénix. Los diseñadores le preguntaron a Ángel si le disgustaba el fuego, si le
parecía que se había excedido con las llamas, sí lo que quería era algo más
sombrío. Ángel les dijo que estaba esperando algo más personal. Los diseñadores
que no había sido capaces de terminar de leer el libro, acostumbrados a lidiar
con los caprichos de los clientes prestaron atención a las sugerencias de Ángel.
La portada final del libro autopublicado era la ilustración del ave fénix pero
con la fotografía de Ángel en plano medio a todo color justo al lado del fénix pero
mucho más grande que el ave despojada de toda imponencia. Ángel vio la
propuesta y los felicitó les dijo que era justo eso lo que él quería.
viernes, 28 de abril de 2017
jueves, 27 de abril de 2017
Dulce
A
la tía josefina le gustaba mucho el dulce de auyama le gustaba prepararlo,
servirlo, compartirlo. Parecía que disfrutaba más compartirlo que comerlo y no
había visita que se fuera de su casa sin haberse comido antes una taza
considerable de dulce de auyama con leche de vaca. Acá no nos pueden faltar un
buen par de vacas lecheras, yo creo que Pina las quiere más a ellas que a mí,
decía Josué el esposo de la tía.
Por
la casa de la tía josefina pasaba mucha gente y ella le ofrecía dulce a todo el
que llegaba, un día le sirvió dulce a un estudiante de agronomía que estaba
haciendo su semestre de práctica en las veredas del municipio con el comité de
cafeteros, el muchacho se llamaba Jaime Andrés y ese día iba con una compañera
que le dejó servido el dulce a la tía porque dizque no le gustaba la auyama.
Jaime Andrés se lo comió todo y se despidió agradecido de Josefina que le
respondió entre dientes mirando muy mal a la muchacha.
Jaime
Andrés volvió arrimar la casa de la tía josefina esa semana y las dos que
siguieron y Pina era amable con él pero no le ofrecía dulce, a cambio le
ofrecía agua panela. Jaime veía a otra gente llegar y sentarse en el corredor a
comer dulce y se antojaba, más cuando lo estaba acosando el hambre pero igual
no le ofrecían.
Recorriendo
unos tajos mejorados que habían trazado juntos porque según Jaime Andrés el
café que sembraba Josué quedaba muy separado y desperdiciaba espacio y perdida
utilidades el muchacho se animó a preguntarle a Josué si él sabía porque doña
Josefina estaba disgustada y ya no le ofrecía dulce de auyama. A Josué la
pregunta la causó gracia y riendo le dijo que a Pina no se le podía dejar
servido el dulce nunca. Jaime Andrés le dijo que al él le había encantado que
se lo había comido todo. Pero su novia ni lo probó, le dijo Josué. Ella no es
mi novia, le dijo Jaime Andrés y si sigue así ni se gradúa. Lo único que yo le
digo es que a Pina no se le deja el dulce servido a mí me ha echado de la casa
dos veces por eso.
miércoles, 26 de abril de 2017
Útil
El
trabajo le llegó a la casa un jueves por la tarde después de que su odontólogo
lo llamará a pedirle ayuda para borrar de la bandeja de mensajes de Facebook
unas conversaciones que había sostenido con una de sus amantes.
Su
esposa lo había descubierto y en ese mismo momento las estaba leyendo y le
estaba llenando el celular de pantallazos con las partes más calientes de la
conversación y él necesitaba que David lo ayudara a borrar lo que ella aún no
había leído, lo que era caliente de verdad.
David
abrió el computador y escribió el correo y la contraseña que su odontólogo le dictó
y empezó a borrar sin leer, no tenían tiempo para chisme. El odontólogo le dijo
que tenía a la secretaría desde hacía diez minutos borrando conversaciones y
que no daba abasto. Él estaba atendiendo a un paciente y no lo podía dejar
esperando mientras se ponía a borrar.
Era
la primera vez que David hacia algo así, le habían pedido ayuda para botar
perros muertos, entrar a casas sin dueños a desvalijar baños, envenenar gatos,
a eso se negó porque no le gustaba trasnochar. Le habían pedido ayuda con
trasteos, eso era lo más común y hasta lo había dejado a cargo de niños
pequeños pero era la primera vez que borraba las conversaciones privadas de
alguien.
Cuando
terminó de borrar los mensajes llamó al odontólogo y le dijo que nunca se
hubiera imaginado que él lo iba a poner en esas. El odontólogo se disculpó con
David diciéndole que lo había llamado porque le tenía confianza y porque en
consultas anteriores habían hablado de temas relacionados. David le dijo al odontólogo
que cuando lo necesitara bien pudiera. El odontólogo lo recomendó entre sus
amigos y esa misma noche David estaba haciendo algo parecido para una abogada amiga de la secretaría del odontólogo. no pasa un día sin que alguien lo contacte.
martes, 25 de abril de 2017
Rechazar el hecho
El
gremio de rechazadores de hechos trabaja duro y sin descanso. Inician labores a
las seis de la mañana con aromática caliente, el tinto les alborota la acidez y
les mancha los dientes. La actividad de Fernando allí es siempre la misma,
rechazar el hecho. Tiene un teléfono a la mano y revisa los periódicos mientras
llama a los noticieros radiales y dice que es aterrador y que rechazan el
hecho. Sus compañeros hacen lo mismo. Rechazan hechos todo el día y toda la
noche. El día nacional del rechazador de hechos es el 25 de abril y los
noticieros lo celebran por lo alto. Ningún periodista radial se imagina el
horror de informar sin la existencia de los rechazadores de hechos. Muchos dicen
que gracias a los rechazadores de hechos se puede contar con una frase tan
precisa para finalizar algunas notas, "los" o "las", "ellos" o "ellas", rechazan el
hecho.
lunes, 24 de abril de 2017
Pañales
Cuando
un camión cargado de pañales queda volcado en la vía no hacen falta bebés para
que la gente se acerque al lugar del accidente y se lleve todos los paquetes que el cuerpo le permita cargar. La romería del pueblo al camión y
del camión al pueblo se puede comparar solo con la del año pasado cuando una avioneta se
cayó en un cañaduzal cercano a la salida sur. Del piloto no quedó nada, pero el
conductor del camión sí, quedó algo que se salvó cuando los pañales se
acabaron; sí hubiera sido un camión más grande lo hubieran dejado morir. Por la
noche en el parque de la plaza dos viejos toman aguardiente sentados en
paquetes de pañales. Si Dios quisiera este pueblo el camión volcado hubiera
estado cargado de brandy o ron, dijo uno. Mejor de aguardiente que el ron no me
gusta tanto le dijo el otro.
viernes, 21 de abril de 2017
Dirección
Una
señora estaba perdida por el 20 de julio, buscaba la carrera24a. No se baja de
la moto y miraba a lado y lado de la calle fijándose en las nomenclaturas de
las casas, avanzando muy despacio. Me preguntó a mí y yo no le pude ayudar
porque no tenía ni idea de lo que me preguntaba. La vi preguntarle a otra gente
que caminaba por ahí sin encontrar una respuesta que la ayudara con la
dirección. De haberse encontrado con otra gente que supiera ayudarla o haber dado con una calle vacía la señora hubiera vuelto a la casa contenta o
menos frustrada. Mientras caminaba se me ocurrió creer que ese sería un
programa de televisión que yo vería, seguro que mi empatía estaría con los que no
ayudan porque no quieren o porque no saben y todavía más con los que saben pero
mejor no dicen nada porque uno nunca sabe. Aunque ver como no ayudamos a la
gente en directo es más entretenido.
jueves, 20 de abril de 2017
Estrechos
Tres
señoras en la cabina de un jeep y un conductor gordo que golpea con la palanca
de cambios la rodilla de una de ellas y le dice que disculpe que es que van
estrechos y ella le dice que tranquilo que ni se había dado cuenta. El conductor
disgustado por el tono de la respuesta le dice a la señora que sí se siente muy
incómoda se puede pasar para atrás que allá hay puesto. Las otras señoras no
dicen nada. La señora afectada se acaricia la rodilla, y lamenta en silencio
que se haya ensuciado el jean. Con cada brinco del carro pareciera que el ataúd
se va salir y va caer en medio de la trocha. El conductor las ve
preocupadas y les dice que se tranquilicen que el cajón va bien amarrado pero que
si quieren se puede ir atrás teniéndolo para que se sientan más tranquilas que
bien pueda que ahí están los puestos. Las señoras se miran entre ellas en
silencio. Pasado un rato, unas cuantas curvas y uno que otro hueco el conductor
les dice que él habla con lo muertos. La señora que va recostada a la puerta le
dice que ella también. El conductor le dice que cada vez son más los que pueden
y ella le dice que nunca había visto un muerto más callado. La señora que sigue
acariciándose la rodilla les dice que seguro incomodos no hablan. El conductor
mete el cambio con fuerza y le vuelve a golpear a la señora.
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Fragmentos 2
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