viernes, 28 de abril de 2017

Libro

Ángel rechazó las tres propuestas de portada que le entregaron los diseñadores, estaba buscando otra cosa. La primera propuesta era una ilustración en la que un hombre con el torso desnudo y el rostro borroso salía de entre las llamas. La segunda propuesta era una fotografía de una vieja edificación en llamas que parecía ser un castillo. La tercera propuesta era una ilustración del ave fénix. Los diseñadores le preguntaron a Ángel si le disgustaba el fuego, si le parecía que se había excedido con las llamas, sí lo que quería era algo más sombrío. Ángel les dijo que estaba esperando algo más personal. Los diseñadores que no había sido capaces de terminar de leer el libro, acostumbrados a lidiar con los caprichos de los clientes prestaron atención a las sugerencias de Ángel. La portada final del libro autopublicado era la ilustración del ave fénix pero con la fotografía de Ángel en plano medio a todo color justo al lado del fénix pero mucho más grande que el ave despojada de toda imponencia. Ángel vio la propuesta y los felicitó les dijo que era justo eso lo que él quería. 

jueves, 27 de abril de 2017

Dulce

  
A la tía josefina le gustaba mucho el dulce de auyama le gustaba prepararlo, servirlo, compartirlo. Parecía que disfrutaba más compartirlo que comerlo y no había visita que se fuera de su casa sin haberse comido antes una taza considerable de dulce de auyama con leche de vaca. Acá no nos pueden faltar un buen par de vacas lecheras, yo creo que Pina las quiere más a ellas que a mí, decía Josué el esposo de la tía.

Por la casa de la tía josefina pasaba mucha gente y ella le ofrecía dulce a todo el que llegaba, un día le sirvió dulce a un estudiante de agronomía que estaba haciendo su semestre de práctica en las veredas del municipio con el comité de cafeteros, el muchacho se llamaba Jaime Andrés y ese día iba con una compañera que le dejó servido el dulce a la tía porque dizque no le gustaba la auyama. Jaime Andrés se lo comió todo y se despidió agradecido de Josefina que le respondió entre dientes mirando muy mal a la muchacha.

Jaime Andrés volvió arrimar la casa de la tía josefina esa semana y las dos que siguieron y Pina era amable con él pero no le ofrecía dulce, a cambio le ofrecía agua panela. Jaime veía a otra gente llegar y sentarse en el corredor a comer dulce y se antojaba, más cuando lo estaba acosando el hambre pero igual no le ofrecían.

Recorriendo unos tajos mejorados que habían trazado juntos porque según Jaime Andrés el café que sembraba Josué quedaba muy separado y desperdiciaba espacio y perdida utilidades el muchacho se animó a preguntarle a Josué si él sabía porque doña Josefina estaba disgustada y ya no le ofrecía dulce de auyama. A Josué la pregunta la causó gracia y riendo le dijo que a Pina no se le podía dejar servido el dulce nunca. Jaime Andrés le dijo que al él le había encantado que se lo había comido todo. Pero su novia ni lo probó, le dijo Josué. Ella no es mi novia, le dijo Jaime Andrés y si sigue así ni se gradúa. Lo único que yo le digo es que a Pina no se le deja el dulce servido a mí me ha echado de la casa dos veces por eso. 

miércoles, 26 de abril de 2017

Útil


El trabajo le llegó a la casa un jueves por la tarde después de que su odontólogo lo llamará a pedirle ayuda para borrar de la bandeja de mensajes de Facebook unas conversaciones que había sostenido con una de sus amantes.

Su esposa lo había descubierto y en ese mismo momento las estaba leyendo y le estaba llenando el celular de pantallazos con las partes más calientes de la conversación y él necesitaba que David lo ayudara a borrar lo que ella aún no había leído, lo que era caliente de verdad.

David abrió el computador y escribió el correo y la contraseña que su odontólogo le dictó y empezó a borrar sin leer, no tenían tiempo para chisme. El odontólogo le dijo que tenía a la secretaría desde hacía diez minutos borrando conversaciones y que no daba abasto. Él estaba atendiendo a un paciente y no lo podía dejar esperando mientras se ponía a borrar.  

Era la primera vez que David hacia algo así, le habían pedido ayuda para botar perros muertos, entrar a casas sin dueños a desvalijar baños, envenenar gatos, a eso se negó porque no le gustaba trasnochar. Le habían pedido ayuda con trasteos, eso era lo más común y hasta lo había dejado a cargo de niños pequeños pero era la primera vez que borraba las conversaciones privadas de alguien.


Cuando terminó de borrar los mensajes llamó al odontólogo y le dijo que nunca se hubiera imaginado que él lo iba a poner en esas. El odontólogo se disculpó con David diciéndole que lo había llamado porque le tenía confianza y porque en consultas anteriores habían hablado de temas relacionados. David le dijo al odontólogo que cuando lo necesitara bien pudiera. El odontólogo lo recomendó entre sus amigos y esa misma noche David estaba haciendo algo parecido para una abogada amiga de la secretaría del odontólogo. no pasa un día sin que alguien lo contacte. 

martes, 25 de abril de 2017

Rechazar el hecho

El gremio de rechazadores de hechos trabaja duro y sin descanso. Inician labores a las seis de la mañana con aromática caliente, el tinto les alborota la acidez y les mancha los dientes. La actividad de Fernando allí es siempre la misma, rechazar el hecho. Tiene un teléfono a la mano y revisa los periódicos mientras llama a los noticieros radiales y dice que es aterrador y que rechazan el hecho. Sus compañeros hacen lo mismo. Rechazan hechos todo el día y toda la noche. El día nacional del rechazador de hechos es el 25 de abril y los noticieros lo celebran por lo alto. Ningún periodista radial se imagina el horror de informar sin la existencia de los rechazadores de hechos. Muchos dicen que gracias a los rechazadores de hechos se puede contar con una frase tan precisa para finalizar algunas notas, "los" o "las", "ellos" o "ellas", rechazan el hecho. 

lunes, 24 de abril de 2017

Pañales

Cuando un camión cargado de pañales queda volcado en la vía no hacen falta bebés para que la gente se acerque al lugar del accidente y se lleve todos los paquetes que el cuerpo le permita cargar. La romería del pueblo al camión y del camión al pueblo se puede comparar solo con la del año pasado cuando una avioneta se cayó en un cañaduzal cercano a la salida sur. Del piloto no quedó nada, pero el conductor del camión sí, quedó algo que se salvó cuando los pañales se acabaron; sí hubiera sido un camión más grande lo hubieran dejado morir. Por la noche en el parque de la plaza dos viejos toman aguardiente sentados en paquetes de pañales. Si Dios quisiera este pueblo el camión volcado hubiera estado cargado de brandy o ron, dijo uno. Mejor de aguardiente que el ron no me gusta tanto le dijo el otro. 

viernes, 21 de abril de 2017

Dirección

Una señora estaba perdida por el 20 de julio, buscaba la carrera24a. No se baja de la moto y miraba a lado y lado de la calle fijándose en las nomenclaturas de las casas, avanzando muy despacio. Me preguntó a mí y yo no le pude ayudar porque no tenía ni idea de lo que me preguntaba. La vi preguntarle a otra gente que caminaba por ahí sin encontrar una respuesta que la ayudara con la dirección. De haberse encontrado con otra gente que supiera ayudarla o haber dado con una calle vacía la señora hubiera vuelto a la casa contenta o menos frustrada. Mientras caminaba se me ocurrió creer que ese sería un programa de televisión que yo vería, seguro que mi empatía estaría con los que no ayudan porque no quieren o porque no saben y todavía más con los que saben pero mejor no dicen nada porque uno nunca sabe. Aunque ver como no ayudamos a la gente en directo es más entretenido. 

jueves, 20 de abril de 2017

Estrechos

Tres señoras en la cabina de un jeep y un conductor gordo que golpea con la palanca de cambios la rodilla de una de ellas y le dice que disculpe que es que van estrechos y ella le dice que tranquilo que ni se había dado cuenta. El conductor disgustado por el tono de la respuesta le dice a la señora que sí se siente muy incómoda se puede pasar para atrás que allá hay puesto. Las otras señoras no dicen nada. La señora afectada se acaricia la rodilla, y lamenta en silencio que se haya ensuciado el jean. Con cada brinco del carro pareciera que el ataúd se va salir y va caer en medio de la trocha. El conductor las ve preocupadas y les dice que se tranquilicen que el cajón va bien amarrado pero que si quieren se puede ir atrás teniéndolo para que se sientan más tranquilas que bien pueda que ahí están los puestos. Las señoras se miran entre ellas en silencio. Pasado un rato, unas cuantas curvas y uno que otro hueco el conductor les dice que él habla con lo muertos. La señora que va recostada a la puerta le dice que ella también. El conductor le dice que cada vez son más los que pueden y ella le dice que nunca había visto un muerto más callado. La señora que sigue acariciándose la rodilla les dice que seguro incomodos no hablan. El conductor mete el cambio con fuerza y le vuelve a golpear a la señora. 

Fragmentos 2

La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...