lunes, 24 de abril de 2017

Pañales

Cuando un camión cargado de pañales queda volcado en la vía no hacen falta bebés para que la gente se acerque al lugar del accidente y se lleve todos los paquetes que el cuerpo le permita cargar. La romería del pueblo al camión y del camión al pueblo se puede comparar solo con la del año pasado cuando una avioneta se cayó en un cañaduzal cercano a la salida sur. Del piloto no quedó nada, pero el conductor del camión sí, quedó algo que se salvó cuando los pañales se acabaron; sí hubiera sido un camión más grande lo hubieran dejado morir. Por la noche en el parque de la plaza dos viejos toman aguardiente sentados en paquetes de pañales. Si Dios quisiera este pueblo el camión volcado hubiera estado cargado de brandy o ron, dijo uno. Mejor de aguardiente que el ron no me gusta tanto le dijo el otro. 

viernes, 21 de abril de 2017

Dirección

Una señora estaba perdida por el 20 de julio, buscaba la carrera24a. No se baja de la moto y miraba a lado y lado de la calle fijándose en las nomenclaturas de las casas, avanzando muy despacio. Me preguntó a mí y yo no le pude ayudar porque no tenía ni idea de lo que me preguntaba. La vi preguntarle a otra gente que caminaba por ahí sin encontrar una respuesta que la ayudara con la dirección. De haberse encontrado con otra gente que supiera ayudarla o haber dado con una calle vacía la señora hubiera vuelto a la casa contenta o menos frustrada. Mientras caminaba se me ocurrió creer que ese sería un programa de televisión que yo vería, seguro que mi empatía estaría con los que no ayudan porque no quieren o porque no saben y todavía más con los que saben pero mejor no dicen nada porque uno nunca sabe. Aunque ver como no ayudamos a la gente en directo es más entretenido. 

jueves, 20 de abril de 2017

Estrechos

Tres señoras en la cabina de un jeep y un conductor gordo que golpea con la palanca de cambios la rodilla de una de ellas y le dice que disculpe que es que van estrechos y ella le dice que tranquilo que ni se había dado cuenta. El conductor disgustado por el tono de la respuesta le dice a la señora que sí se siente muy incómoda se puede pasar para atrás que allá hay puesto. Las otras señoras no dicen nada. La señora afectada se acaricia la rodilla, y lamenta en silencio que se haya ensuciado el jean. Con cada brinco del carro pareciera que el ataúd se va salir y va caer en medio de la trocha. El conductor las ve preocupadas y les dice que se tranquilicen que el cajón va bien amarrado pero que si quieren se puede ir atrás teniéndolo para que se sientan más tranquilas que bien pueda que ahí están los puestos. Las señoras se miran entre ellas en silencio. Pasado un rato, unas cuantas curvas y uno que otro hueco el conductor les dice que él habla con lo muertos. La señora que va recostada a la puerta le dice que ella también. El conductor le dice que cada vez son más los que pueden y ella le dice que nunca había visto un muerto más callado. La señora que sigue acariciándose la rodilla les dice que seguro incomodos no hablan. El conductor mete el cambio con fuerza y le vuelve a golpear a la señora. 

martes, 18 de abril de 2017

Conejo



Sebas les dice a los amigos que llegó tarde porque cuando venía para la cancha se encontró a un conejo y le tocó perseguirlo para agarrarlo. Uno de ellos, el arquero, que siempre ha querido ser delantero sin que lo dejen sus compañeros porque es mejor tapando, le preguntó si se lo había encontrado o se lo había robado. Mientras el equipo hacia chistes con lo que acababa de decir el arquero Sebas sacó del maletín un conejo grande y gris. Les dijo que lo había tenido que perseguir porque era muy arisco. El arquero lo tomó en sus manos y lo acarició, luego lo puso en el suelo y el conejo empezó a morder el pasto, manso y tranquilo, apena si se movía en el área chica. Vean lo arisco que es, miren no más, dijo un defensa y otra vez volvieron las risas y los chistes. Quién sabe a qué niño habrá dejado sin mascota este guevón, dijo otro de los muchachos. Está mansito acá seguro porque estamos todos, dijo Sebas. Sí seguro le da pena, completó el arquero. No enserio allá estaba arisco, casi que no lo agarró, se metió por entre unos mangones ahí cerca de la autopista, dijo Sebas. Es más fácil encontrarse billetes o carteras dijo un volante, no hay que perseguirlas. Y le dijeron que eso que siguiera así, que le estaba haciendo mucho provecho la vitacerebrina que se estaba tomando. El arquero levantó al conejo y lo siguió acariciando, le preguntó a Sebas que él para qué una mascota y Sebas soltó una carcajada, que mascota la chimba, que no señor, que el conejo era para comer, apenas terminaran de jugar se iba para la casa a prepararlo. No le da pesar, preguntó el arquero. Pesar da no comérselo con lo rico que es, dijo Sebas. No le da asco, preguntó un defensa. Sebas dijo que asco por qué si eran animalitos muy limpios. El arquero dijo que mejor iban a la autopista por donde se lo había encontrado a buscar al dueño. Sebas dijo que ni por el putas que él ya se lo había encontrado. 

lunes, 17 de abril de 2017

Viajes



El final del viaje no es el viaje final le decía Elkin a Diana cada que regresaban, retirándole un mechón de pelo del rostro. Guardaban la moto en el garaje y ella le decía que no abusara de la bobada retirándole la mano. Él le decía que era enserio. Diana entraba a la casa y saluda a su marido que estaba en la sala viendo fútbol. Elkin encontraba a su esposa en la cocina sirviendo la comida y a los niños en la mesa. Todo parecía fijado de antemano, libreteado. Elkin no hablaba de Diana durante la comida y Diana no mencionaba a Elkin mientras metía la carne en el horno. Ambas parejas se habían conocido en una fiesta del trabajo. La esposa de Elkin le agrada a Diana y Elkin va con el esposo de Diana al estadio, son hinchas del mismo equipo. Elkin existe en la mente del esposo de Diana y Diana existe en la mente de la esposa Elkin. El viaje de Diana y Elkin sucede allí. 

viernes, 14 de abril de 2017

Florecer

Cada hombre tiene en sus manos un ramo de flores. Rosas, claveles, azucenas, hortensias, tulipanes, margaritas, anturios, begonias, dalias. Los hombres se parecen entre ellos, altos, atléticos, peinando con abundante cera, todos de traje y relucientes zapatos negros. Están en completo silencio uno tras otro en una fila que apenas se mueve. La diferencia notable entre unos y otros es el tipo de flores que llevan. La gente que pasa por allí desconoce el motivo de la fila pero disfruta mirarlos tan quietos, elegantes e indiferentes. La fila sigue creciendo con el pasar de las horas y no tiene razón de ser, está ahí para que la vean para que la recuerden. Para que la disuelvan o comercialicen, lo que pase primero. 

jueves, 13 de abril de 2017

El efecto trapo


El invitado central de la tercera convención nacional de buscadores de patentes era Manolo Gutiérrez Plaza director del programa radial “una vida para curarse” dedicado a promover la medicina alternativa, emitido en una emisora comunitaria de Cali. Reconocido por sus conferencias sobre el poder de las plantas para cuidar la vida y de cómo usar la vida cuidada haciendo parte del mejor trabajo del mundo donde cada quién puede ser su propio jefe en varias de las empresas multinivel que lo contrataban.

La asistencia al coliseo Victoria Rojas donde se desarrollaba el evento contaba con una discreta asistencia que esperaba inquieta la intervención de Manolo Gutiérrez que según rumores expondría los casos de curación absoluta de molestias como la migraña y los lumbagos usando correctamente el trapo de la cocina. 

Sectores más interesados en obtener patentes que les permitieran hacer dinero no confiaban en Gutiérrez y lo que se rumoreaba, sólo a un idiota se le ocurría compartir gratuitamente la cura para males menores, los más rentables. Creían o primero que el cuento del trapo de la cocina ocultaba algo más grande, algo por lo que pensaba cobrar, o segundo que Gutiérrez era en efecto un idiota. No se decidían por ninguna.

Manolo se subió a la tarima micrófono en mano, sonriente y seguro. Al igual que en todas sus conferencias inició contando detalles de su infancia, les habló de la huerta de su abuela y de las bebidas que le daba cuando le dolía el estómago y del barbasco con el que le lavaban la cabeza para matar los piojos. Los que lo escuchaban en radio sabían que de eso hablaba siempre. Poco después habló de lo que todos esperaban, el trapo de la cocina.

Las personas que usaban toallas desechables en sus cocinas se estaban privando de las posibilidades milagrosas de curación que les podía ofrecer un trapo húmedo y curtido, decía Manolo. Pero él no tenía mucho que decir porque los efectos positivos del trapo de la cocina hablaban por si solos y en se momento empezó el video con los testimonios de sus pacientes: María se había curado de la migraña, Juana de un espolón, Pablo del dolor en la nunca que le generaba el constante estrés, José incluso decía que el trapo de la cocina desaparecía verrugas y quitaba arrugas. Los testimonios estaban grabados por las personas desde sus casas con el celular, eran cortos, ágiles y convincentes. Los asistentes aplaudieron a Manolo cuando volvió a tomar la palabra.

El trapo de la cocina se toma del aparador tal y como esté sin importar que se haya limpiado con él y se lleva al lugar del dolor se deja puesto allí como un emplasto o una venda por un rato, es elemental usar el trapo sin lavar. La operación debe realizarse diariamente y si se puede hacer más de una vez al día mucho mejor.

Cuando Manolo terminó de hablar uno de los asistentes Edgar Herrera que en la convención pasada había conseguido la patente de las camisetas talla L y XL para hombres gordos y bajitos, espaldones y bajitos o mal armados y paticorticos, camisetas disponibles en distintos materiales más cortas y más anchas que las camisetas talla L y XL para hombres gordos y altos, espaldones y altos y mal armados y altos, le preguntó a Manolo cual era el objetivo de patentar algo que no se podía comercializar, algo que no se podía vender, para qué quería curar los males menores de la gente con algo que no les iba a costar nada.

Manolo le dijo que no todo se hacía por plata que algunas cosas se hacían para cambiar las vidas de la gente y ser recordados por eso, con el trapo de la cocina lo que él quería era rendir un homenaje a su abuela, guardó silencio y bajó la vista por un momento como si la palabra abuela incluyera la obligación inmediata del minuto de silencio después de ser dicha.

Pasado el minuto le dijo al asistente que para conseguir dinero y ascender en la escala social lo mejor era ser su propio jefe y hacer parte del negocio seguro e incluyente de las empresas multinivel, aprovechó para invitarlo a él y a los demás a la serie de conferencias para emprendedores que iba a dictar la próxima semana, una serie denominada “para qué soñar con el yate si lo grande es el mar, para qué soñar con el jet si lo grande es el cielo, para qué soñar con los otros si el grande es usted”.  

Otro asistente se preguntaba por la intensidad de los efectos del trapo, quería saber si el trapo de la cocina era más efectivo cuando más comida se preparaba, qué pasaba con las personas que vivían solas y cocinaban poco, servía usar el trapo de cualquier cocina o era necesario que el trapo fuera el de la cocina de uno. Manolo le pidió al participante tranquilidad y le recordó que la medicina alternativa necesitaba siempre una dosis de voluntad por parte del paciente y esa voluntad ese deseo de curarse eran tan importante como el trapo de la cocina, ninguno de los factores que él había enumerado influían en el proceso de curación mientras se combinaran ambos.

Manolo les avisó que respondería solo una pregunta más. Una señora de la primera fila le preguntó que sí los trapos con los que limpiaban las barras y las mesas de los bares tenían un efecto similar. Manolo sonriente le dijo que le encantaba esa pregunta, que era visionaria, ambiciosa. No podía afirmar aún cuales eran los efectos de los trapos de los bares cantinas y discotecas pero le podía asegurar que la investigación estaba muy adelantada.


Entre los asistentes más adinerados se comentaba con cierto desprecio que sí el trapo de la cocina era tan efectivo como decía Manolo por lo único que iba a ser recordado era por su culpabilidad de la quiebra de un importante sector de la industria. Antes de retirarse Manolo Gutiérrez los invitó a todos a usar el trapo de la cocina y comprobar los beneficios por sí mismos. Luego anunció a la siguiente ponente que además era también su esposa. Se bajó de la tarima y le entregó el micrófono a ella que saludó efusiva y agradeció que estuvieran allí acompañándola en la presentación de la marca “Milagro” especializada en toallas para cocina, “tan buena que limpia hasta el dolor”. 

Fragmentos 2

La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...