Hay
una escena en La muerte del árbol viejo una película del año pasado donde un
niño le pide a su papá que le ayude a cavar un hoyo grande para enterrar a
Nacha su tortuga que encontró muerta cuando volvió del colegio. El papá le dice
que no la pueden enterrar porque no tienen jardín, el apartamento es pequeño y
en el parque está prohibido abrir huecos. El niño empieza a llorar, no quiere
que echen a Nacha a la basura, él necesita enterrarla. El señor lo deja solo en
el cuarto llorando sobre la almohada y aparece pocos minutos después con una
matera de barro y un par de bolsas con tierra. Cuando el papá está fuera de escena
en el cuadro sólo se ve al niño llorando. El papá y el niño entierran a Nacha
en el fondo de la matera y luego siembran las únicas semillas que tienen a
mano, un par de fríjoles. Me acorde de esa escena ahorita que iba a regar las
maticas y no había agua.
martes, 21 de marzo de 2017
lunes, 20 de marzo de 2017
Capilla
En
la vía que conduce al corregimiento de La Garza hay una capilla que lleva años en un lento
proceso de restauración que vuelve a iniciar cada que lo dan por terminado,
nunca han tenido plata suficiente para pagar el trabajo completo. En la parte
de atrás de la capilla hay una casa de techo bajo muy ancho y un amplio
corredor sin chambrana en el que se cagan las gallinas, los patos, los gansos y
los piscos cuando la señora no está para espantarlos con una escoba.
El
dueño de la casa vecina sufre cada domingo, la santa misa en la capilla le
genera disgustos incontenibles que sólo pueden imitar los piscos que alborotan las
plumas marchando a sus pies en el patio con las cabezas enrojecidas. Lo que no deja dormir al vecino son diez metros
de largo por tres de ancho de tierra en el lateral derecho de la capilla que son de su
propiedad y en los que se queda la gente que va a misa y no encuentra lugar
adentro.
La
semana pasada la gente que fue a la misa se encontró con una cerca de no más de
medio metro de alto que separaba la propiedad del dueño de la casa de la de la
capilla y la gente que no se pudo ubicar adentro tampoco pudo quedarse afuera o
por lo menos no ahí en ese lateral sino amontonados en la puerta principal.
Aunque
hubiera con que comprar esos metros de tierra el dueño de la casa vecina no los
vendería, no le interesa hacer ningún negocio con la iglesia porque le caen mal
los curas aunque si tuviera con qué compraría la capilla sólo para darse el
gusto de tumbarla. La gente que visita con devoción el lugar mira molesta al
señor y lo tacha de intransigente y el señor dice que si en vez de una capilla
hubiera una escuela o un puesto de salud o algo útil para la sociedad él no
tendría problema en regalar ese trozo de tierra pero que para la iglesia nada, ni chimba.
El
sacerdote dice que no se puede hacer nada porque el vecino tiene derecho a
cercar lo que es suyo. Dentro de ocho días cuando el padre y los feligreses
lleguen a la capilla se van a encontrar con la cancha de tejo que el señor está armando en su propiedad. El señor dice que ojalá el cura no sea nervioso, no sea que se vaya angustiar cuando revienten mecha.
Reunión
El
tipo aburrido de la fila de atrás se come las uñas con una angustia que
observada de lejos contiene un gusto que se antoja imitable y temeroso porque
las uñas se le van acabar y algo más va a querer comer, a nosotros tal vez. Lo peor
es que la profesora parece no darse cuenta de lo tediosa que está la reunión y
sigue hablando y poniendo quejas.
viernes, 17 de marzo de 2017
Grillo
Lejos
en la montaña bajo la cama de un cuarto frío dentro de una bota plástica con
rastros de lodo hay un grillo de los verdes que no cabe en la palma de la mano
del niño que duerme chupándose un dedo. El grillo está incómodo y desvelado pero sabe que está ahí para acompañar al niño. Lo adoptó y cree que puede ser buen padre.
jueves, 16 de marzo de 2017
De cómo elegir donde perder el tiempo
Venía
caminado por la trasversal pasadas las siete de la noche y vi a una señora acompañada
de una muchacha su hija supongo, no sé no le pregunté, estaban escondiéndose tras
un arbusto más bien pobre de follaje aprovechando la escasez de alumbrado
público en el sector. Hablaban bajo y miraban detenidamente a una cantina que
estaba como a cuadra y media en diagonal. Iba seguir pero me gustó como se
veían, algo en ellas me hizo pensar en detectives. Me acordé de una tía de mi
papá que se disfrazaba de hombre y se metía al putiadero del pueblo a pelar con
las muchachas y a sacar a su marido a botellazos. Me quedé con las esperanza de
ver pelea, ellas miraban a la cantina y yo las miraba a ellas sentado en una banca
fingiendo usar el celular. Pasados varios minutos, de la cantina salió un
tipo grande que caminaba muy tieso y les entregó un paquete pequeño que una de
ellas guardó en el bolsillo del pantalón, luego se fueron ellas y se fue el
tipo y yo me quede otro rato ahí.
miércoles, 15 de marzo de 2017
Líos de cama
Felipe es
experto creando situaciones que le permitan sentirse cómodo. En las noches
calurosas de La Dorada enciende un ventilador de aspas azules empolvadas y lo
deja al pie de la cama, luego desdobla la cobija y se acuesta a dormir cubierto de pies a cabeza. Para que
la noche le brinde el descanso esperado son necesarios todos los elementos
dispuestos de ese modo. Felipe duerme solo, una novia se aburrió del ventilador
y la otra de la cobija, eso le dijeron.
martes, 14 de marzo de 2017
Las reuniones de tíos son mejores que las de papás
En
las reuniones de tíos hay más sinceridad que en las reuniones de papás. Los tíos
dicen sin miedo y con algo de exageración lo que no quieren decir el papá o la
mamá. Yo por ejemplo en las reuniones de tíos soy el arrogante que presume de
lo cansones que son mis sobrinos, y digo ese huevón es un terremoto, ese
verraco es un huracán, es que no se lo mama nadie, no le puede devolver el libro porque los niños lo dañaron, si no viviera con mis
sobrinos leería más, y cuando digo eso evito decir que si no viviera con mis
sobrino cantaría menos. En las reuniones de tíos yo disfruto convertir en
relatos que no son atractivos y se quedan en el lánguido intento mío por ser
gracioso aprovechándome de lo que hacen ellos teniendo en cuenta que yo no hago
nada y ellos hacen mucho, y los tíos al igual que papá y mamá sabemos lo mucho
que hacen cuando nos toca limpiar los desastres.
En
las reuniones de papás y de mamás en cambio no hay nadie dándoselas de café con
leche porque el hijo le diga gorda marrana a la profesora o porque digan delante
de la visita que tienen ganas de echarse una cagada, o que hagan pataleta porque se acabaron las pilas de los juguetes, en esas reuniones entre
ellos los que se las dan de dueños de los sobrinos de uno lo que ahí es puros
cuentos aburridos de niños entrenando fútbol o de niñas inteligentes que son
excelentes en el colegio, en esas reuniones no hay adultos gordos y fracasados
o en camino al fracaso comentando los mejores capítulos de programas infantiles
que dicen ver sólo porque a los sobrinos les gusta.
Las
reuniones de tíos me gustan más que las de papás y mamás porque no hay mujeres
comentando con exactitud y sin elipsis los momentos exactos en que iniciaron
los dolores y lo traumático o no que fue el parto y lo mucho o poco que pesaron
los niños. Esas mamás no dicen con tanta frecuencias que sus hijos nacieron muy
feos pero uno de tío si lo dice y lo repite sin problema. Las reuniones de tíos
me gustan más porque incluso se dan muy poquitas veces, las reuniones son entre
papás y mamás y los tíos nos quedamos en la casa cuidando a los niños y descabezando
muñecos, deseando no ser tíos, regañando con estilo en vez de con autoridad
mientras los papás y mamás hablan entre ellos y se niegan a ver que sus hijos
se están pareciendo mucho a los tíos treintañeros y mantenidos que siguen en la
casa oyendo los ramones.
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