Cortico hoy porque la congoja me gana y porque a veces me parece que este proyecto es un desperdicio de energía el hijueputa. A eso de las once de la mañana entré a grado octavo a seguir hablando de Antonio Nariño y de la declaración de los derechos del hombre cuando una estudiante me dice que no va a estar en mi clase porque tienen mucha rabia. Inmediatamente después, en efecto, se fue. Pude haberle dicho que fue justo la rabia lo que movió la revolución francesa que terminó entre otras cosas regalándonos el documento ese de la declaración de los derechos del hombre, pero no, no siempre y no todo se puede usar a favor del tema de la clase o de la posibilidad del aprendizaje, a veces, así como ella, uno está puto y lo único que quiere es transitar esa ira en paz, bacano por ella que lo hizo, que lo puede hacer, no sé si yo tal vez pueda en algún momento escribirle a la rectora que no voy a trabajar un lunes porque ando muy puto.
martes, 28 de mayo de 2024
Diario de campo para un segundo periodo -27 mayo del 2024
En lugar de subir a la vereda y comenzar la semana laboral en la institución educativa como con normalidad se suele hacer, el día de ayer lo que hicimos fue quedarnos en Tuluá y asistir a una capacitación en la que una gente muy amable y querida nos habló de la educación emocional y de la resiliencia y de las aulas compasivas, todas palabras hermosas que con tristeza no soportan un enfrentamiento con el cruel contexto de los estudiantes de zona rural.
Resulta muy curioso que todas esas charlas sobre las emociones y la salud mental le terminen haciendo el quite a cualquier posibilidad de reflexión política, no se mencionan los estratos ni la conciencia social ni la solidaridad de género. Se habla de resiliencia, pero cuál resistir en una zona donde el punto de partida es la derrota. Pienso en las redes de contacto que los estudiantes tejen desde los colegios privados, los hijos de las elites que cierran el mundo para ellos y en esos otros colegios públicos o privados en los que a falta de una elite los que cierran el mundo para ellos son los más acomodados y luego quedan esas redes de contactos a la que tienen alcance en los colegios públicos de la zona urbana que deben ser frágiles y luego los de la zona rural, donde entre jornaleros se entienden.
No hablamos de esos asuntos en las charlas de educación emocional ni hablamos del poder y de quienes lo ejercen en la zona rural y no hablamos de la enorme fuerza de atracción que tienen los adolescentes por el poder, resiliencia, educación emocional para formar guerrilleros más sensibles quién sabe.
Tampoco se habla de la lucha armada y de su casi tradición en algunos sectores, de la forma en que está arraigada en las personas esa manera de entender al mundo y reconocer la autoridad, no hablamos de la equivalencias en las zonas afectadas por la guerra en las que un grupo armado estatal genera más miedo que uno ilegal.
Luego viene el rol del docente en la institución que no se cuál pueda ser si cuando llega a laborar parte del miedo y la angustia que le pueda generar dicho contexto. Se supone que yo no debería escribir esto porque me estoy arriesgando, porque no estoy siendo lo suficientemente discreto, aunque también dijeron en la charla de las emociones que escribir sirve, entonces ya puedo decir que el diario no tiene que ver con el deseo de publicar y con la ilusión boba de ser escritor sino solo con el autocuidado y la salud.
A partir de sus capacidades los jóvenes de la zona rural pueden conseguir mucho más de lo que creen, de lo que su contexto les ofrece, eso es evidente, que el apoyo emocional es importante y que volver a la sensibilidad después de normalizar la crueldad es también fundamental y que todo esto se puede hacer sin negar o ignorar que se tendrán que esforzar más que el resto, que la tendrán más difícil y que en la competencia natural de un mundo capitalista (profesor pendejo de ciencias sociales echándole la culpa de todo al capitalismo, presente) parte con una gran desventaja.
Diario de campo para un segundo periodo -24 mayo del 2024
Escribo esto con algo de distancia, corresponde al pasado viernes 24 de mayo y lo estoy poniendo en palabras el martes 27, no es que ese día hubiera sucedió algo impactante como para necesitar el paso de las horas, el tiempo que me ayude a asimilar, nada eso, es mucho más simple, como tantas de las cosas que me pasan y que le pasan a otros, no tuve acceso al computador desde el viernes y hasta hoy.
Ese viernes se celebró en el colegio el día de la familia y también el día del árbol y también el día del idioma y también se entregaron boletines y también hubo una reunión entre la rectora y los padres de familia en la que se hablaron algunas cosas que cualquier incauto podría decir que sonaron a regaño, porque o era ahí en ese momento en el que se aprovechaba la asistencia de los padres para discutir esos temas o no se discutían.
Lo otro hubiera sido dejar pasar la oportunidad y planear una reunión para luego, pero ya sabemos que no vienen, así que era ahí o nunca. así la celebración tuvo el ingrediente incomodo, como si nuestra realidad fuera una película danesa del dogma 95. Profesores defendieron sus puntos, padres de familia defendieron los suyos, la rectora se tambaleo en la cuerda floja sin tener muy claro de parte de quién debía estar y al final quedaron plasmados unos compromisos que desde ya me aventuro a creer, se perderán en el olvido.
Hubo torta y gaseosa y hubo helado y la rectora cantó y los niños bailaron y cantaron y presentaron dramatizados, sonó una de esas mediocres piezas de audio a la que yo le llamó podcast y agotada la programación del día también hubo micrófono abierto y a una mamá le dio por cantar una alabanza a jesuscristo y claro, yo pensé, pero por qué eso y no un vallenato, por qué siempre la propaganda que llaman evangelización, debí haberme aventurado a sostener el micrófono y cantarme una canción satanista de esas de Hello Kitty o Pokémon o Peppa Pig, como para hacerle el contrapeso, pero bueno, lo deje pasar.
El que no dejó pasar ni media fue un perro loco que bajó desde la puta mierda detrás de una madre de familia y les pegó su zarandeada a todos los perros que se amontonan en el colegio y al resto de perros vecinos. La rectora intentaba hablar y los perros la interrumpía con la gazapera y como era de esperarse en algún momento se terminó tocando ese tema de que los perros son un problema en la institución.
Tal vez el lector crea o se imagine que asistió mucha gente, y no, no fue así, la situación sigue siendo preocupante, a los estudiantes parece importarles poco estudiar y a los padres de familia o asistentes un poco menos. Eso sí, ese día me sirvió para darme cuenta que hay estudiantes con mamás bonitas, hecho que de poco me sirve, pero que desde la frivolidad que no me puedo negar, es un punto que debo destacar.
jueves, 23 de mayo de 2024
Diario de campo para un segundo periodo -23 mayo del 2024
Me niego a buscar estudiantes. Creo que, aunque sea un baboso que están apenas comenzando en esto de dar clases y pasarse el día completo en un colegio acompañado de estudiantes adolescentes que se comportan de la misma manera que me comporté yo a sus edades, no me corresponder buscar a nadie.
Claro que es bien sabido por los bien pensantes de este gremio que la experiencia de aprendizaje enseñanza es bidireccional, no tengo nada en contra de eso, sin embargo sigo creyendo que si preparo la clase, soy puntual, integro diferentes recursos o insumos para el aprendizaje y voy del video al audio y a la lectura y a la redacción y el ejercicio y además le sumo la explicación paciente, el problema o la interrupción en esa relación bidireccional ya no depende de mí.
Yo entro al salón de clases con el computador y unas
cuantas copias de material para la clase y la novela que esté leyendo durante
esta semana, busco el escritorio y dejó mis cosas y me siento.
Doy la clase a quienes estén ahí, si en ese salón no hay
nadie no me voy a andar el colegio buscándolos, nada de eso, el que no entra no
se obliga, si no tiene ganas no las tiene y ganas no se le dan a nadie.
Si la teoría dice que los estudiantes pueden construir su
propio conocimiento entonces también pueden saber a que horas y con quien tiene
clase. Eso creo yo, supongo que deben funcionar de otro modo. No sé, igual no
voy a buscar a nadie.
Lo comento porque hoy entre al salón de grado Once y
estaba vació. Los estudiantes andaban en otro lado y como ya dije que no busco
a nadie. Lo que hice fue sentarme a leer
y a escribir este diario y a cumplir el tiempo hasta que terminara la hora.
Una compañera habla de la desmotivación de los muchachos
y me gusta como ella usa la palabra, lo hace en serio, cree en eso, en que a
los chicos le falta motivación. A mí me gustaría creerlo, pero no puedo, yo
creo que los muchachos son perezosos, que son insensibles y que perdieron la
curiosidad, luego creo también que mi generación le hizo un daño enorme al
mundo trayendo niños al mundo, estos tipos y tipas que nacimos después de los
ochenta no debimos tener hijos.
Hablo en plural porque me refiero a la generación, pero
no niego que si pasados los veinte años me hubiera dado por tener un hijo, ese
muchacho sería igual a estos estudiantes con los que comparto a diario, no
ganaron las redes sociales, nos ganó la velocidad del internet, nos ganó la
ansiedad y la culpa, gente vencida criando muchachos que van al colegio dizque los inspire un docente que siente la misma
derrota que no asumen sus padres.
Si los muchachos hubieran entrado a clase hubiera escrito
algo muy distinto, o eso creo, aunque lo importante es que aproveche el tiempo
para escribir y ellos seguro aprovecharon la hora para perderla y para eso es
también el tiempo, para dejarlo ir, ya vendrá luego el arrepentimiento, pero
como digo, vendrá, para eso hace falta un poco más.
miércoles, 22 de mayo de 2024
Diario de campo para un segundo periodo -22 mayo del 2024
Me parece que hay una gran diferencia entre el anónimo y el seudónimo.
El que escribe bajo seudónimo no quiere dar a conocer su nombre real, pero
quiere que sepan que fue él quien escribió. Cuida su identidad asumiendo un
nuevo nombre.
En el caso del que escribe bajo anónimo, ese sujeto o persona busca que no
sepan que fue él, escribe pero no responder por lo que escribió, no quieren que
sepan que fue él, tal vez algo de cobardía hay en el anónimo, cierta falta de
agallas, aunque en este país que es violento desde siempre, terminan diciendo
que el anonimato como la capucha está justificado porque lo que peligra es la
vida.
En mi caso con este diario, no he dicho mi nombre, pero está claro que lo
escribe un señor que trabaja de profesor, he hablado del área a mi cargo, pero
sobre todo he mencionado el nombre y la ubicación del dichoso colegio, más que
un anónimo lo que vengo a ser es un señor con un diario que todavía no se ha
identificado, pero como este diario está escrito por un pretensioso que asegura
que cualquier cosa puede ser publicada, la usencia de mi nombre tiene más que
ver con mi propuesta de lo que considero a veces literatura.
Dicho lo anterior paso a lo que importa y es que una persona actuando de forma
anónima escribió una queja que dirigió a secretaría de educación y en la que
acusó a un par de profesoras.
No soy muy avezado en esto del tejemaneje administrativo porque supongo que ya
lo dije antes, y si no lo dije pues lo digo ahora, yo estoy recién metido en
esto de trabajar de profesor y soy nuevo en esto de pasar horas en un colegio
como una autoridad ignorada que más o menos es lo que viene a ser un profesor;
un pobre tipo que desea que unos pelaos que no quieren aprender aprendan y que
a su disposición tiene la ridícula herramienta de la calificación para ejercer
presión en unos pelaos a los que tampoco les importan las calificaciones.
Me desvió un poco de lo que intento decir, ofrezco disculpas, aunque
desprovistas de toda sinceridad porque eso es justo lo que estoy buscando con
la entrada de hoy, darle largas, ensayar la digresión.
Retomo, aunque me falta aprender mucho puedo entender sin ser experto que la
persona anónima que se quejó de las profesoras se saltó todo el procedimiento
al que en esto de la burocracia le llaman conducto regular, la inconformidad de
la persona anónima debió ser expresada primero en el colegio y conversada con
las profesoras implicadas y la rectora, pero supongo que el problema ahí
radicaba en que la persona anónima al llegar al colegio a quejarse se hubiera
puesto en evidencia, uno no puede ser anónimo en persona, podría cubrirse el
rostro, pero luego queda la voz que se puede reconocer con facilidad en una
comunidad tan pequeña como esta.
El problema de la persona anónima es que según lo escrito en su queja las
profesoras faltan mucho y enseñan poco y son muy regañonas y también cuidan
perros que no tendría por qué cuidar, porque tampoco sé si ya lo dije, pero si
no lo hice entonces lo digo de una vez, esta vereda está podrida en perros sin
dueño que por puro instinto de perros saben que tal vez en el colegio alguien
les pueda dar comida.
Y si, ahí entre todos, unos más que otros, algo de comer le damos a los perros,
lo otro sería que hagamos una vaca entre todos los que habitamos la vereda para
matarlos a todo, pero ese sería un entretenido dilema ético para la educación
pública: inspiramos experiencias de aprendizaje que valoren y cuiden la vida de
todos los seres sintientes o por el contrario dirigimos esas experiencias de
aprendizaje hacía la eliminación de todo lo que nos resulte molesto, diferente
o pequeño, en últimas enseñamos a matar. No sé, supongo que no vamos a
llegar a eso.
Sucedió eso y todo maluco porque el clima laboral se va al caño y la tensión a
la que yo llamo calma chicha queda ahí haciendo su mella silenciosa. Y listo
eso fue lo que hubo para hoy, vamos a ver que puedo traer para mañana.
martes, 21 de mayo de 2024
Diario de campo para un segundo periodo -21 mayo del 2024
lunes, 20 de mayo de 2024
Diario de campo para un segundo periodo -20 mayo del 2024
Bien, a esta altura del mes hagamos un pequeño resumen para que sintamos que todos estamos en sintonía. Esto es un diario, lo escribe un señor que trabaja de profesor en la zona rural, en una vereda de la alta montaña de Tuluá a la que se llega después de andar más de dos horas atravesando trochas.
La última vez que escribí en el tal diario fuel el 15 de mayo, el día que celebraban el día del maestro, un miércoles y luego nos fuimos de días libres el jueves y el viernes y el sábado y el domingo y hoy es lunes otra vez, un 20 de mayo que es el día mundial de las abejas, día que dejamos pasar sin celebrar, no sé por qué razón.
Lo cierto es que todos sabemos que las abejas son fundamentales para garantizar la vida en la tierra, polinizan y hacen posible la reproducción de las plantas, además, según un dato que oí en la radio, sin las abejas cerca del 33% de los alimentos del mundo desaparecerían, ahora que eso sea cierto o no, yo no lo sé, el tal diario no está pensando para hacerse responsable de lo que es cierto, solo sirve para comunicar que eso oí yo.
A mí me gusta la miel y me gusta saber que aunque viejo todavía no me he encontrado con ninguna persona que se atreva a decirme que la miel le parece fea o no le gusta. Hoy por ejemplo me dijeron que estudiar es un fastidio, que aprender es una mierda, que la constitución es mera mierda, pero ninguno de esos estudiantes me dijo que la miel le desagrade.
Fragmentos 2
La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...
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—¡Podemos ser otros aquí! —gritó el hombre, mientras se despegaba de la baranda en la que había estado recostado. Dejó caer su prótesis de...
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Un día por completo perdido, podría decirse, en el encuentro de hoy, al que no sé si llamar asamblea y que fue en la calle, bloqueando el pa...