martes, 28 de mayo de 2024

Diario de campo para un segundo periodo -27 mayo del 2024

En lugar de subir a la vereda y comenzar la semana laboral en la institución educativa como con normalidad se suele hacer, el día de ayer lo que hicimos fue quedarnos en Tuluá y asistir a una capacitación en la que una gente muy amable y querida nos habló de la educación emocional y de la resiliencia y de las aulas compasivas, todas palabras hermosas que con tristeza no soportan un enfrentamiento con el cruel contexto de los estudiantes de zona rural. 

Resulta muy curioso que todas esas charlas sobre las emociones y la salud mental le terminen haciendo el quite a cualquier posibilidad de reflexión política, no se mencionan los estratos ni la conciencia social ni la solidaridad de género. Se habla de resiliencia, pero cuál resistir en una zona donde el punto de partida es la derrota. Pienso en las redes de contacto que los estudiantes tejen desde los colegios privados, los hijos de las elites que cierran el mundo para ellos y en esos otros colegios públicos o privados en los que a falta de una elite los que cierran el mundo para ellos son los más acomodados y luego quedan esas redes de contactos a la que tienen alcance en los colegios públicos de la zona urbana que deben ser frágiles y luego los de la zona rural, donde entre jornaleros se entienden. 

No hablamos de esos asuntos en las charlas de educación emocional ni hablamos del poder y de quienes lo ejercen en la zona rural y no hablamos de la enorme fuerza de atracción que tienen los adolescentes por el poder, resiliencia, educación emocional para formar guerrilleros más sensibles quién sabe. 

Tampoco se habla de la lucha armada y de su casi tradición en algunos sectores, de la forma en que está arraigada en las personas esa manera de entender al mundo y reconocer la autoridad, no hablamos de la equivalencias en las zonas afectadas por la guerra en las que un grupo armado estatal genera más miedo que uno ilegal. 

Luego viene el rol del docente en la institución que no se cuál pueda ser si cuando llega a laborar parte del miedo y la angustia que le pueda generar dicho contexto. Se supone que yo no debería escribir esto porque me estoy arriesgando, porque no estoy siendo lo suficientemente discreto, aunque también dijeron en la charla de las emociones que escribir sirve, entonces ya puedo decir que el diario no tiene que ver con el deseo de publicar y con la ilusión boba de ser escritor sino solo con el autocuidado y la salud. 

A partir de sus capacidades los jóvenes de la zona rural pueden conseguir mucho más de lo que creen, de lo que su contexto les ofrece, eso es evidente, que el apoyo emocional es importante y que volver a la sensibilidad después de normalizar la crueldad es también fundamental y que todo esto se puede hacer sin negar o ignorar que se tendrán que esforzar más que el resto, que la tendrán más difícil y que en la competencia natural de un mundo capitalista (profesor pendejo de ciencias sociales echándole la culpa de todo al capitalismo, presente) parte con una gran desventaja. 

Diario de campo para un segundo periodo -24 mayo del 2024

Escribo esto con algo de distancia, corresponde al pasado viernes 24 de mayo y lo estoy poniendo en palabras el martes 27, no es que ese día hubiera sucedió algo impactante como para necesitar el paso de las horas, el tiempo que me ayude a asimilar, nada eso, es mucho más simple, como tantas de las cosas que me pasan y que le pasan a otros, no tuve acceso al computador desde el viernes y hasta hoy. 

Ese viernes se celebró en el colegio el día de la familia y también el día del árbol y también el día del idioma y también se entregaron boletines y también hubo una reunión entre la rectora y los padres de familia en la que se hablaron algunas cosas que cualquier incauto podría decir que sonaron a regaño, porque o era ahí en ese momento en el que se aprovechaba la asistencia de los padres para discutir esos temas o no se discutían.

Lo otro hubiera sido dejar pasar la oportunidad y planear una reunión para luego, pero ya sabemos que no vienen, así que era ahí o nunca. así la celebración tuvo el ingrediente incomodo, como si nuestra realidad fuera una película danesa del dogma 95. Profesores defendieron sus puntos, padres de familia defendieron los suyos, la rectora se tambaleo en la cuerda floja sin tener muy claro de parte de quién debía estar y al final quedaron plasmados unos compromisos que desde ya me aventuro a creer, se perderán en el olvido. 

Hubo torta y gaseosa y hubo helado y la rectora cantó y los niños bailaron y cantaron y presentaron dramatizados, sonó una de esas mediocres piezas de audio a la que yo le llamó podcast y agotada la programación del día también hubo micrófono abierto y a una mamá le dio por cantar una alabanza a jesuscristo y claro, yo pensé, pero por qué eso y no un vallenato, por qué siempre la propaganda que llaman evangelización, debí haberme aventurado a sostener el micrófono y cantarme una canción satanista de esas de Hello Kitty o Pokémon o Peppa Pig, como para hacerle el contrapeso, pero bueno, lo deje pasar. 

El que no dejó pasar ni media fue un perro loco que bajó desde la puta mierda detrás de una madre de familia y les pegó su zarandeada a todos los perros que se amontonan en el colegio y al resto de perros vecinos. La rectora intentaba hablar y los perros la interrumpía con la gazapera y como era de esperarse en algún momento se terminó tocando ese tema de que los perros son un problema en la institución. 

Tal vez el lector crea o se imagine que asistió mucha gente, y no, no fue así, la situación sigue siendo preocupante, a los estudiantes parece importarles poco estudiar y a los padres de familia o asistentes un poco menos. Eso sí, ese día me sirvió para darme cuenta que hay estudiantes con mamás bonitas, hecho que de poco me sirve, pero que desde la frivolidad que no me puedo negar, es un punto que debo destacar. 


jueves, 23 de mayo de 2024

Diario de campo para un segundo periodo -23 mayo del 2024

Me niego a buscar estudiantes. Creo que, aunque sea un baboso que están apenas comenzando en esto de dar clases y pasarse el día completo en un colegio acompañado de estudiantes adolescentes que se comportan de la misma manera que me comporté yo a sus edades, no me corresponder buscar a nadie. 

Claro que es bien sabido por los bien pensantes de este gremio que la experiencia de aprendizaje enseñanza es bidireccional, no tengo nada en contra de eso, sin embargo sigo creyendo que si preparo la clase, soy puntual, integro diferentes recursos o insumos para el aprendizaje y voy del video al audio y a la lectura y a la redacción y el ejercicio y además le sumo la explicación paciente, el problema o la interrupción en esa relación bidireccional ya no depende de mí. 

Yo entro al salón de clases con el computador y unas cuantas copias de material para la clase y la novela que esté leyendo durante esta semana, busco el escritorio y dejó mis cosas y me siento.

Doy la clase a quienes estén ahí, si en ese salón no hay nadie no me voy a andar el colegio buscándolos, nada de eso, el que no entra no se obliga, si no tiene ganas no las tiene y ganas no se le dan a nadie. 

Si la teoría dice que los estudiantes pueden construir su propio conocimiento entonces también pueden saber a que horas y con quien tiene clase. Eso creo yo, supongo que deben funcionar de otro modo. No sé, igual no voy a buscar a nadie.

Lo comento porque hoy entre al salón de grado Once y estaba vació. Los estudiantes andaban en otro lado y como ya dije que no busco a nadie.  Lo que hice fue sentarme a leer y a escribir este diario y a cumplir el tiempo hasta que terminara la hora.

Una compañera habla de la desmotivación de los muchachos y me gusta como ella usa la palabra, lo hace en serio, cree en eso, en que a los chicos le falta motivación. A mí me gustaría creerlo, pero no puedo, yo creo que los muchachos son perezosos, que son insensibles y que perdieron la curiosidad, luego creo también que mi generación le hizo un daño enorme al mundo trayendo niños al mundo, estos tipos y tipas que nacimos después de los ochenta no debimos tener hijos.

Hablo en plural porque me refiero a la generación, pero no niego que si pasados los veinte años me hubiera dado por tener un hijo, ese muchacho sería igual a estos estudiantes con los que comparto a diario, no ganaron las redes sociales, nos ganó la velocidad del internet, nos ganó la ansiedad y la culpa, gente vencida criando muchachos que van al colegio dizque  los inspire un docente que siente la misma derrota que no asumen sus padres.

Si los muchachos hubieran entrado a clase hubiera escrito algo muy distinto, o eso creo, aunque lo importante es que aproveche el tiempo para escribir y ellos seguro aprovecharon la hora para perderla y para eso es también el tiempo, para dejarlo ir, ya vendrá luego el arrepentimiento, pero como digo, vendrá, para eso hace falta un poco más.

miércoles, 22 de mayo de 2024

Diario de campo para un segundo periodo -22 mayo del 2024

Me parece que hay una gran diferencia entre el anónimo y el seudónimo. El que escribe bajo seudónimo no quiere dar a conocer su nombre real, pero quiere que sepan que fue él quien escribió. Cuida su identidad asumiendo un nuevo nombre.


En el caso del que escribe bajo anónimo, ese sujeto o persona busca que no sepan que fue él, escribe pero no responder por lo que escribió, no quieren que sepan que fue él, tal vez algo de cobardía hay en el anónimo, cierta falta de agallas, aunque en este país que es violento desde siempre, terminan diciendo que el anonimato como la capucha está justificado porque lo que peligra es la vida. 


En mi caso con este diario, no he dicho mi nombre, pero está claro que lo escribe un señor que trabaja de profesor, he hablado del área a mi cargo, pero sobre todo he mencionado el nombre y la ubicación del dichoso colegio, más que un anónimo lo que vengo a ser es un señor con un diario que todavía no se ha identificado, pero como este diario está escrito por un pretensioso que asegura que cualquier cosa puede ser publicada, la usencia de mi nombre tiene más que ver con mi propuesta de lo que considero a veces literatura. 


Dicho lo anterior paso a lo que importa y es que una persona actuando de forma anónima escribió una queja que dirigió a secretaría de educación y en la que acusó a un par de profesoras.


No soy muy avezado en esto del tejemaneje administrativo porque supongo que ya lo dije antes, y si no lo dije pues lo digo ahora, yo estoy recién metido en esto de trabajar de profesor y soy nuevo en esto de pasar horas en un colegio como una autoridad ignorada que más o menos es lo que viene a ser un profesor; un pobre tipo que desea que unos pelaos que no quieren aprender aprendan y que a su disposición tiene la ridícula herramienta de la calificación para ejercer presión en unos pelaos a los que tampoco les importan las calificaciones. 


Me desvió un poco de lo que intento decir, ofrezco disculpas, aunque desprovistas de toda sinceridad porque eso es justo lo que estoy buscando con la entrada de hoy, darle largas, ensayar la digresión. 


Retomo, aunque me falta aprender mucho puedo entender sin ser experto que la persona anónima que se quejó de las profesoras se saltó todo el procedimiento al que en esto de la burocracia le llaman conducto regular, la inconformidad de la persona anónima debió ser expresada primero en el colegio y conversada con las profesoras implicadas y la rectora, pero supongo que el problema ahí radicaba en que la persona anónima al llegar al colegio a quejarse se hubiera puesto en evidencia, uno no puede ser anónimo en persona, podría cubrirse el rostro, pero luego queda la voz que se puede reconocer con facilidad en una comunidad tan pequeña como esta. 


El problema de la persona anónima es que según lo escrito en su queja las profesoras faltan mucho y enseñan poco y son muy regañonas y también cuidan perros que no tendría por qué cuidar, porque tampoco sé si ya lo dije, pero si no lo hice entonces lo digo de una vez, esta vereda está podrida en perros sin dueño que por puro instinto de perros saben que tal vez en el colegio alguien les pueda dar comida. 


Y si, ahí entre todos, unos más que otros, algo de comer le damos a los perros, lo otro sería que hagamos una vaca entre todos los que habitamos la vereda para matarlos a todo, pero ese sería un entretenido dilema ético para la educación pública: inspiramos experiencias de aprendizaje que valoren y cuiden la vida de todos los seres sintientes o por el contrario dirigimos esas experiencias de aprendizaje hacía la eliminación de todo lo que nos resulte molesto, diferente o pequeño, en últimas enseñamos a matar.  No sé, supongo que no vamos a llegar a eso.


Sucedió eso y todo maluco porque el clima laboral se va al caño y la tensión a la que yo llamo calma chicha queda ahí haciendo su mella silenciosa. Y listo eso fue lo que hubo para hoy, vamos a ver que puedo traer para mañana. 


martes, 21 de mayo de 2024

Diario de campo para un segundo periodo -21 mayo del 2024

Varios estudiantes comenzaron hoy con un curso sobre cría de pollos de engorde. Una instructora del Sena vino desde Tuluá para darles la inducción. Se reunieron en la biblioteca del colegio que es al mismo tiempo, biblioteca, sala de profesores, aula máxima y bodega. Me gustaría decir que los estudiantes se mostraron animados y receptivos, que participaron y compartieron sus impresiones sobre el mercado avícola, pero no, no puedo decir algo así sin estar por completo incurriendo en la ficción y en la novela. 

Me impresionó saber que los pollos se deshidratan con facilidad, eso lo oí justo en la biblioteca cuando entré a sacar un libro que me hacía falta para mi clase con grado sexto. Según la instructora, un pollo después de 15 minutos de deshidratación empieza a perder peso y en dos horas sin tomar agua puede perder el peso ganado en dos días, luego, dijo lapidaría, es mejor que pongan a sus pollos a aguantar hambre, pero que nunca les falte el agua. Me impresionó saber que nunca en todos mis años de vida se me ocurrió pensar en la hidratación de un pollo. 

No sé si los estudiantes se habrán impresionado, seguro no, cuando uno es adolescente los datos que le pueden resultar estimulantes suele ser muy diferentes. El sueldo de un futbolista o la letra de una canción de reguetón, cosas así, por ejemplo una estudiante me dijo que me aprendiera el siguiente trozo de una canción que a ella le gusta: 

"Ella es mi prepago
Y a punta de chimbo yo le pago
En la cara mi leche le derramo (Prrrrr)
Ese culo se lo mamo
Creo que siento que la amo"

Y pues que puedo decir, no hizo falta que me repitiera la parte dos veces, las bobadas así se aprenden rápido, la pelada cree que una letra así debe ser disruptiva o escandalosa y que devoción tiene uno por el escandalo y la irreverencia en la adolescencia, en este caso si a algún adulto le da por decir que esa canción es denigrante y vulgar oír la canción tiene todavía más sentido; le conté a la estudiante que dentro del metal, la música que yo oigo, hay un subgénero que se llama grindcore y que a su vez ese tiene una variante o subcategoría que se conoce como pornogrind y que al lado de las letras del pornogrind la letra de esa canción que le gustaba no llegaba ni a canción de cuna. 

Sí, a veces me las doy de lamparoso con esos muchachos, porque la chimba, pues, tampoco me voy a quedar atrás, que me haga falta cocimiento duro, pero calle y datos idiotas nunca. 


lunes, 20 de mayo de 2024

Diario de campo para un segundo periodo -20 mayo del 2024

Bien, a esta altura del mes hagamos un pequeño resumen para que sintamos que todos estamos en sintonía. Esto es un diario, lo escribe un señor que trabaja de profesor en la zona rural, en una vereda de la alta montaña de Tuluá a la que se llega después de andar más de dos horas atravesando trochas. 

La última vez que escribí en el tal diario fuel el 15 de mayo, el día que celebraban el día del maestro, un miércoles y luego nos fuimos de días libres el jueves y el viernes y el sábado y el domingo y hoy es lunes otra vez, un 20 de mayo que es el día mundial de las abejas, día que dejamos pasar sin celebrar, no sé por qué razón. 

Lo cierto es que todos sabemos que las abejas son fundamentales para garantizar la vida en la tierra, polinizan y hacen posible la reproducción de las plantas, además, según un dato que oí en la radio, sin las abejas cerca del 33% de los alimentos del mundo desaparecerían, ahora que eso sea cierto o no, yo no lo sé, el tal diario no está pensando para hacerse responsable de lo que es cierto, solo sirve para comunicar que eso oí yo. 

A mí me gusta la miel y me gusta saber que aunque viejo todavía no me he encontrado con ninguna persona que se atreva a decirme que la miel le parece fea o no le gusta. Hoy por ejemplo me dijeron que estudiar es un fastidio, que aprender es una mierda, que la constitución es mera mierda, pero ninguno de esos estudiantes me dijo que la miel le desagrade. 

miércoles, 15 de mayo de 2024

Diario de campo para un segundo periodo -15 mayo del 2024

Es día del profesor y antes de estar metido en esto de trabajar de profesor me parecía que no existe gremio más sobreactuado y tremendista y autocomplaciente que el de los profesores. Celebran su día compartiendo en redes sociales imágenes con textos melosos de mierda en los que se coronan de héroes imprescindibles de la sociedad y salvadores del futuro y constructores de la transformación de la sociedad, todo eso una pura exageración, una mentira, un moco mal limpiado. Ahora que ya estoy metido en esto, sigo creyendo lo mismo. Mi idea de lo que es ético me obliga a ejercer cualquier labor o actividad con honestidad y dentro de lo que el protocolo o la norma indica, tanto si me dedico a lavar cocheras como si lo que hago es hablarle de Simón Bolívar y de Santander a unos estudiantes que lo único que quieren es estar detrás de un árbol metiéndose mano. Yo no soy ningún héroe, no quiero transformar el mundo ni mejorar el futuro, quiero hacer mi trabajo como se debe, sin robarle un peso a nadie y sin fallarme a mí. Tampoco se trata de pasión, porque lo que menos me genera pasión es el trabajo, con pasión, escribo y leo, pero por eso no me celebran un día, por eso no me dan dos días libres, porque además de andar alardeando patrañas hay dos días libres, no uno, dos, a qué otro profesional del país le regalan dos días por hacer lo que le corresponde hacer, no sé. Tampoco es que esté diciendo que quiero trabajar, ya dije que no me apasiona eso, cualquier día libre es bien recibido, solo digo que hace falta mermarle al relato de mártires, de mal pagos, de víctimas del gobierno. 

Como adenda destaco la actitud de los estudiantes que muy consecuentes, con su único propósito de estar en el colegio, por la comida y el descanso, se negaron a estar deseándoles feliz día a los profesores, aunque acá debo ser más puntual, se negaron a decirme a mí, feliz día del profesor, aparte de un par de niñas el resto de los estudiantes omitió ese detalle y yo los respeto por eso. No me gusta el día del profesor, así como no me gusta cumplir años, ni me gusta el Día de la Madre, en este caso que ese desinterés por todo lo que tenga que ver con el colegio les impidiera desearme un feliz día me hizo Feliz y ellos y yo podemos celebrar esa felicidad con un jueves y un viernes en el que no nos veremos las caras ni nos oiremos las voces ni perderemos el tiempo los unos con los otros.



Fragmentos 2

La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...