miércoles, 15 de mayo de 2024

Diario de campo para un segundo periodo -14 mayo del 2024

Martes 14 de mayo, la única persona que se acuerda de leer estas publicaciones mostró cierta preocupación por la continuidad de este diario, qué como así que solo de lunes a viernes, qué dónde quedaban el sábado y domingo, a ella le dije lo que voy a poner por escrito en este momento, todo por una razón simple, hoy fue un día aburrido, los estudiantes anduvieron con la misma desidia que los caracteriza, el día estuvo lluvioso, hizo frío, me dolió la cintura porque la carretera para llegar al colegio, que es tremendo camino de herradura hace que el carro brinque así como brincan los carros en los caminos de herradura. Está claro, eso sí, que comenzar la semana en martes es mucho mejor que comenzarla en lunes, pero a veces esos fines de semana con puente festivo no resultan como uno los imagina y esa tristeza o esa desilusión de ese fin de semana ido inevitablemente termina haciendo eco en la semana laboral que comienza, pero tampoco voy a hablar de esa otra capa de mi vida que puede resultar más íntima porque este es un diario de colegio. En fin, que lo que le dije a mi lectora fue que como este es justo un diario escrito por un tipo que trabaja de profesor lo lógico es que los días escritos correspondan a los días hábiles de trabajo, porque todos sabemos que los profesores no regalan ni un minuto y mucho menos un día completo, por esa razón no sería un ejercicio apegado a la realidad si me dedicara a escribir los fines de semana y festivos. 


viernes, 10 de mayo de 2024

Diario de campo para un segundo periodo -10 mayo del 2024

 

Teniendo en cuenta que es viernes y que pocos quieren hacer algo y que está ahí el puente festivo respirando en la nuca y que varios profesores pidieron permiso para quedarse en Tuluá haciendo sus vueltas personales, terminamos usando un par de horas del día de clases para ver una película. 

Cualquiera creería que los adolescentes les gusta ver películas, o bueno, cualquiera no, eso creía yo porque como a mí siempre me gustó ver películas, pensé que a los otros también. 

Para mi sorpresa deslumbró por acá en medio del monte que a estos pelaos no les gusta ver pelís, que les da igual, que no se sorprenden ni se entusiasman, que no consiguen concentrarse en la trama, que le resulta imposible aguantar hora y media sentados en una silla mirando a una pantalla. No entiendo todavía la relación tan extraña que tienen estos muchachos con la ficción. Por qué la ficción les repele. Qué pasa con la imaginación, por qué les cuesta tanto disfrutar de una película o una novela. 

No sé si ponerme en plan de repartir culpas y decir que es culpa de los creadores de contenidos que se hacen llamar influenciadores o si es culpa de TikTok y su exitoso formato de videos cortos con un algoritmo adictivo. No sé. Tal vez estamos presenciando la muerte de la ficción y para estos muchachos resulten más atractivas diez videos de TikTok en los que una muchacha cuenta como rompió con su novio que sentarse a ver una adaptación de Drácula. 

Una entrada muy aburridora para un viernes, también lo sé yo, nada de esto debería importarme. Con que yo pueda disfrutar todavía de la ficción me basta. 

jueves, 9 de mayo de 2024

Diario de campo para un segundo periodo -09 mayo del 2024

Llovió todo el día. No hubo más. Horas y horas de una brisa menuda y constante que cesaba solo para darle paso a un aguacero que de nuevo se dejaba relevar tranquilo por esa brisa. Botas plásticas, ruana, gafas como parabrisas de automóvil. Esta zona en la que se encuentra ubicado el colegio carece por completo de atractivo, pero cuando llueve, ay cuando llueve. 

Ahora, además de poner en práctica el performance educativo con los grados de bachillerato, también debo hacerlo con los grados de cuarto y quinto. Antes de seguir explico lo del performance, que seguro ya lo dije en una de las entradas anteriores y que comprendí muy bien hace un par de meses mientras trabaja con octavo grado.

Ese día llegamos a la conclusión de que todos en ese grupo están en clase porque les toca, los obligan en sus casas. Otros están por el desayuno y el almuerzo, o sea, ninguno está por el deseo de aprender, lo que me llevo a pensar que si ellos no están ahí por la posibilidad de que se pueda construir conocimiento, yo tampoco lo estoy, los estudiantes están en el colegio por la comida y el descanso y yo estoy por el sueldo, en el salón de clases ellos hacen como que les interesan las ciencias sociales, intentan interpretar ese rol y por supuesto yo intento interpretar el rol de profesor interesado y dedicado y empático y comprensivo, pero sobre todo interpreto ese rol de soñador que cree que con su trabajo transformara la educación y cambiara vidas y construirá un mejor futuro. 

Hablo mucha mierda, en resumen el performance educativos es que yo hago como que enseño y ellos como que les importa, ellos comen y se dan picos y yo cobro mi sueldo y compro libros que acumulo porque no me dan ni el tiempo ni los ojos para leerlos. Así, entre todos nos evitamos desilusiones futuras. 

Ahora sí, regreso al asunto de los niños de cuarto y quinto a los que todos los profesores de bachillerato les empezamos a dar clase esta semana, hay dos explicaciones para eso y los que leen, que por supuesto no existen, pueden elegir la que prefieran, la primera es que a la profesora de primaria le quedaron grandes esos niños o la segunda que como en el colegio no hay grado décimo y sobran profesores una manera de solucionar ese desface es trasladar esas horas que tendríamos con décimo a los niños de cuarto y quinto. Como decía antes, pueden elegir la que prefieran, obvio yo ya elegí. 

Pero de nuevo, estoy hablando mucha mierda, el punto de todo esto es que me sorprendí en mi segunda clase con los niños porque hablamos de límites y fronteras y por alguna razón que no conozco, todos están muy bien informados sobre los métodos usados por los colombianos para ingresar ilegalmente a Estados Unidos, hasta me explicaron que es un coyote, y lo que es todavía más curioso, uno de ellos no sabía que un coyote es un animal, y me dio mucho pesar de ese niño porque por alguna otra razón que tampoco comprendo, nunca ha visto el correcaminos. Triste porque cualquiera saber que ver el correcaminos enseña más que cualquier escuela, uno por ejemplo aprende viendo el correcaminos que la marca ACME vende casi de todo y que si lo que uno necesita es un cartón de bachiller lo puede comprar. 

Después de oír a los niños, que más o menos eso es lo que yo hago, dejar que los estudiantes hablen y oírlos con interés y opinar sobre lo que me dicen, es que no sé qué pensar, no sé si lo mejor sería que en algún momento esos niños puedan poner en práctica ese conocimiento y salir de este país o si, por el contrario, deberían permanecer en este lugar olvidado de la mano de dios, no sé. Lo que sé es que el editor podría decirme que este último párrafo sobra, aunque considerando mi talento a ojos de un editor, todo el diario sobra. 

miércoles, 8 de mayo de 2024

Diario de campo para un segundo periodo -08 mayo del 2024

Fui a trabajar sin bañarme, no es la primera vez que lo hago en la vida, pero sí la primera vez que lo hago en este lugar. Aunque no había agua, resultó que el único que no se bañó fui yo porque según los estudiantes todos tenían agua recogida y se bañaron a cocadas. No voy a decir que lo pongo en duda porque no me corresponde hacer ese juicio. Lo cierto es que a mí me tocó recurrir a los pañitos húmedos que suelo tener a la mano. 

En mi casa hubiera sido de otro modo, pero no hay que olvidar que aunque viva por acá de lunes a viernes no dejó de ser un tipo que juega de visitante. Pago el alquiler de un cuarto que como saben todos los que alquilan no ofrece las mismas comodidades que pagar por el alquiler de toda una casa o todo un apartamento, ventajas mucho más reducidas si hablamos de un cuarto sin baño. 

Uno de los profesores, el que pertenece a la comunidad indígena que habita la vereda, me contó que en temporada de lluvias el servicio de agua siempre se ve afectado porque hay mucho barro en la bocatoma. A diferencia de ese viernes en el que los estudiantes fueron devueltos para sus casas, esta vez sí se dictaron clases porque la rectora dijo que así debía ser. 

Estaría bueno decir que durante la temporada de lluvias solo presenta fallas el acueducto, pero eso sería mentir, en la zona rural, cuando la lluvia arrecia, también falla el servicio de energía y también el del internet y no hay como secar la ropa y las botas plásticas se vuelven el calzado habitual y las carreteras quedan intransitables. Aunque lo cierto es que todo esto que he dicho es una minucia boba al lado de tener a dos hijos con dengue hospitalizados al mismo tiempo. Lo digo porque justo eso es lo que le está pasando a una de mis compañeras de trabajo que durante esta semana cambió los salones de clase por los pasillos y cuartos de los hospitales. 

Ahora, que esto no suene como una actitud mía de baboso interesado, que solo estoy señalando un hecho, justo la compañera profesora que anda pasando por ese momento maluco es la que acostumbra llegar todas las mañas con un termo lleno de café, o sea que al hecho de no haberme bañado debo sumarle que no he podido tomarme la cantidad de café que necesito para sentirme despierto. 

Hablo de cantidad de café porque un café si me tomé, uno que me gestionó otra compañera en la cocina del colegio y para dejarlo claro de una vez, sin ese café no me hubiera sentado a escribir la entrada de hoy. 

Ya entrados en el tema del café, hoy varios estudiantes empezaron un curso de catación de café, por ahí vino una señora, no sé de qué entidad y los tuvo oliendo frasquitos con esencias, digamos que los muchachos estuvieron entrenando sus sentidos. Les llamó la atención saber que uno de esos frasquitos olía a humo, humo de fogón de leña, mejor puntualizar que tipo de humo. 

Otro día en el colegio, otro día alimentando el diario, escribiendo más como un vendedor de humo que como un profesor en ejercicio. Un miércoles cualquiera para que los estudiantes digan a cada tanto, pero qué es esta mierda, profesor, y uno responda que es la clase y que es la vida y como lo mío es con las ciencias sociales, también podría decir que es el capitalismo, aunque eso sí sería graduarme de vendedor de humo. 


martes, 7 de mayo de 2024

Diario de campo para un segundo periodo -07 mayo del 2024

En la biblioteca del colegio hay un televisor. El único. Cada que lo encendemos funciona menos, primero aparecían unas líneas en la parte baja de la pantalla que se iban y volvían. 

Era molesto, pero se podía trabajar con él así, luego empezó a dividir la pantalla, media se podía ver y la otra media no, ahora combina esos dos síntomas y sumó un tercero, por momentos, un intervalo de ocho segundos, como por dar una cifra, se queda en blanco, pero no un blanco liso, más bien parece que uno estuviera viendo un primerísimo primer plano de una guanábana madura. 

Aunque en este caso esa imagen no genera que la boca se me haga agua, sino que, por el contrario, me amarga el momento. 

Hoy quise ver el final de la cuarta etapa del giro de Italia y bueno, supongo que tendría más sentido la narración si digo que no la pude ver, aunque lo cierto es que sí la vi, pero la vi irritado porque el televisor estaba presentando sus fallas. 

Se está despidiendo, no sabe como más decirnos que está en las últimas. Un televisor que se va, un televisor que muere. 

La idea de quedarme sin televisor me molesta más porque la cercanía de la copa América que por la falta de herramientas para trabajar con los estudiantes. 

Claro que sería bueno poder mostrarles material audiovisual en un televisor de calidad, pero sería mucho mejor saber que voy a poder los partidos en una pantalla más grande que la de mi celular. 

Ahora, para que no haya lugar a malentendidos, el final de la etapa coincidió justo con la hora del descanso, que luego no salga a decir que los profesores no trabajar porque se la pasan viendo deportes en la TV, porque eso dicen, aun sabiendo que no hay TV. 



lunes, 6 de mayo de 2024

Diario de campo para un segundo periodo -06 mayo del 2024

 Como se supone que este diario es para escribir sobre lo que pasa en el colegio y lo que me pasa a mí con el trabajo y lo que le pasa a los estudiantes con las clases y lo que le pasa a la educación con esos estudiantes y lo que le pasa al futuro del país con el sistema educativo y lo que hay entre un fin de semana y otro, se me había pasado comentar una que otra cosa sobre el entorno, aunque más que comentar es señalar que un poco más abajo del colegio, póngale cien metros, hay una casa pequeña y vieja llena de flores de colores, en esa casa vive una viejita sola, o vivía una viejita sola porque hoy vi un muchacho, un tipo de unos 24 o 25 años, estaba sentado en el corredor trenzando una cabuya. Lo saludé, pero no respondió. Pregunté por él en el colegio y uno de los estudiantes me dijo que es el hijo de la viejita, que vivía en cali y estudiaba en la universidad, no pregunté más, pero me quedó la duda, el tipo estaba sin camisa y le alcancé a ver un tatuaje que no imaginé encontrarme por estos lares, supongo que ese tatuaje a la gente por acá no le dice nada. Pensé en eso un rato y luego me distraje con los estudiantes hablando de perforaciones y de fiestas y del jeanday del pasado viernes, pero ahora que saqué unos minutos para escribir el registro correspondiente a este día me volví a acordar del tipo y del tatuaje. 


viernes, 3 de mayo de 2024

Diario de campo para un segundo periodo -03 mayo del 2024

Es viernes tres de mayo, día de la santa cruz, en el colegio nadie va a cortar madera para hacer una cruz y nadie va a invocar el nombre de jesús mil veces. 

Lo más parecido a la tortura que esa cruz representan es que también hoy hay un convite en la vereda y las personas de la comunidad se amontonan en la caceta comunal con picas, palas, machetes y azadones, todos listos para regalar el jornal y doblar la espalda el día completo en la trocha que tienen por carretera. 

Cuando iba entrando uno de los señores me dijo que si iba a trabajar con ellos, esa parte siempre me resulta incómoda, esa diferencia entre la actividad ruda que realizan ellos y la que mía, que a ojos de ellos es simple, qué bueno, tampoco es que yo les vaya a llevar la contraria. 

Para complementar la jornada en la que ya llevamos día de la cruz y convite, sumamos un Jeanday planeado por el grado Once que anda recolectando fondos para irse de paseo a fin de año. 

El asunto es muy simple, los estudiantes pagan por el derecho de venir al colegio en jean, como si no vinieran a estudiar en jean en otros días. 

Supongo que también pagan por no ver tres horas de clase, es decir, pelean por la educación gratuita y luego pagan para no estudiar. 

En otro campo de la información, también relacionado con el jeanday, los estudiantes pueden poner la música que quieran, pero como requisito de rectoría la música no puede ser vulgar. Porque aunque la gente tenga que salir a trabajar presionada por grupos armados ilegales en la vereda, el verdadero problema es que los estudiantes escuchen una canción en la que hablan de sexo sin misterios, en fin, que no voy a decir más al respecto, por lo menos no por ahora. 

También nos dimos cuenta de que es muy fácil parecer un leñador, basta llevar una camisa a cuadros roja, lo digo porque hoy un compañero decidió usar una y no sé por qué terminamos riéndonos de eso, supongo que porque en medio del entorno agreste en el que trabajamos lo único de lo que podemos echar mano para hacernos más fácil la vida es del humor, de la posibilidad de reírnos de nosotros. 

Después de esto vamos entonces a decir mil veces Jesús. 

Fragmentos 2

La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...