Reciba un cordial saludo, señor Drácula, nos dio mucho gusto leerlo y es para la organización un orgullo enterarse de que una figura de su importancia quiere hacer parte de los nuestros, por eso también lamento tener que decirle que usted no puede ser un miembro de la organización Intrusos por convicción.
Señor Drácula, ni siquiera siendo el príncipe de las tinieblas, podría conseguir ser un intruso, no tiene ninguna posibilidad.
Cualquiera que haya visto un par de película sobre usted sabe que Drácula debe ser invitado a entrar. Estoy seguro de que usted también ha visto las películas basadas o inspiradas en su vida. Sé que entiende lo que le digo.
Nosotros, en cambio, no necesitamos que nos inviten a entrar, de eso se trata esta organización, señor, de ir por ahí, de entrometidos, siempre tercos y constantes.
La verdad es que es una pena que Drácula se encuentre impedido para ser un intruso porque usted podría ser un intruso eterno y cualquier situación complementada con la palabra eterno cobra unas características llamativas e intensas que nos vendría muy bien para comercializar la organización.
Señor Drácula, un intruso por convicción, trabaja en algo para lo que no estudió. Un intruso por convicción asiste a rituales que no le importan y luce con gusto la camiseta de una liga deportiva que no entiende. Un intruso por convicción escribe novelas sin saber poner las comas y publica libros sin mamársela a ningún poeta de pueblo.
Un intruso por convicción no solicita su ingreso a la organización y nunca esperaría una invitación formal. Un intruso por convicción un día no hace parte de la organización y al otro sí, de eso se trata, de encontrar la manera de burlar cualquier tipo de autorización.
En cada reunión somos más, en cada reunión veo rostros nuevos de gente que lo consiguió, hombres y mujeres que se infiltraron, que no reclamaron un derecho, por eso, señor Drácula, le ratifico nuestros agradecimientos por interesarse y me despido deseando verlo muy pronto en una de nuestras reuniones. Confió en que encontrará la manera.
Con respeto, se despide un vocero más de la organización Intruso por convicción.






