lunes, 8 de mayo de 2023

Ocurrencia #73 - de 100

Reciba un cordial saludo, señor Drácula, nos dio mucho gusto leerlo y es para la organización un orgullo enterarse de que una figura de su importancia quiere hacer parte de los nuestros, por eso también lamento tener que decirle que usted no puede ser un miembro de la organización Intrusos por convicción. 

Señor Drácula, ni siquiera siendo el príncipe de las tinieblas, podría conseguir ser un intruso, no tiene ninguna posibilidad. 

Cualquiera que haya visto un par de película sobre usted sabe que Drácula debe ser invitado a entrar. Estoy seguro de que usted también ha visto las películas basadas o inspiradas en su vida. Sé que entiende lo que le digo. 

Nosotros, en cambio, no necesitamos que nos inviten a entrar, de eso se trata esta organización, señor, de ir por ahí, de entrometidos, siempre tercos y constantes. 

La verdad es que es una pena que Drácula se encuentre impedido para ser un intruso porque usted podría ser un intruso eterno y cualquier situación complementada con la palabra eterno cobra unas características llamativas e intensas que nos vendría muy bien para comercializar la organización. 

Señor Drácula, un intruso por convicción, trabaja en algo para lo que no estudió. Un intruso por convicción asiste a rituales que no le importan y luce con gusto la camiseta de una liga deportiva que no entiende. Un intruso por convicción escribe novelas sin saber poner las comas y publica libros sin mamársela a ningún poeta de pueblo. 

Un intruso por convicción no solicita su ingreso a la organización y nunca esperaría una invitación formal. Un intruso por convicción un día no hace parte de la organización y al otro sí, de eso se trata, de encontrar la manera de burlar cualquier tipo de autorización. 

En cada reunión somos más, en cada reunión veo rostros nuevos de gente que lo consiguió, hombres y mujeres que se infiltraron, que no reclamaron un derecho, por eso, señor Drácula, le ratifico nuestros agradecimientos por interesarse y me despido deseando verlo muy pronto en una de nuestras reuniones. Confió en que encontrará la manera. 


Con respeto, se despide un vocero más de la organización Intruso por convicción. 




 



viernes, 5 de mayo de 2023

Ocurrencia #72 - de 100

Podrán mirar a la derecha y ver tu casa y decir tu nombre. Allá vive el señor que narró los últimos días del productor audiovisual más importante de este pueblo.

 Murmuran entre ellos diciendo que sí, que recuerdan la fachada y el jardín que salía en los videos cuando el señor regresaba de la clínica y ayudaba a bajar del carro al paciente cada vez más reducido y más demacrado y más roto después de cada sesión.  

Podrán tocar a tu puerta y verte abrir y podrán darte las gracias personalmente por haber hecho lo que hiciste. 

Nadie creyó que un enfermero y cuidador se iba a tomar la cámara en serio para permitir que ese creador de contenido que ya no podía crear y se desvanecía en el mundo sin creer pudiera seguir en la pantalla de los celulares y computadores de millones. 

Podrán reconocértelo porque fuiste tú. Por ti la gente pudo ver como ese creador de contenido perdió el habla y dejó de caminar y terminó postrado en una cama. Por ti la gente pudo ver como ese creador de contenido un día ya no pudo más limpiarse el culo solo. 

Podrán oír tu voz, todos recuerdan tu voz y lo que decías mientras grababas al creador de contenido y la manera en que te mantuviste humilde y nunca aunque fueras el que sostenía la cámara y narraba la situación, nunca te sentiste un creador de contenido, porque siempre, siempre tuviste presente que lo tuyo era ser enfermero y cuidador. 

Podrán preguntarte por qué después de la muerte del creador de contenido te quedaste con su casa que ahora es tu casa. Podrán preguntar cuánto pagaste por ella y cómo la pagaste. Podrán y lo harán porque ahora y aunque no lo creas también les importas y también quieren saber de ti y por eso el resto y yo les seguiremos indicando donde queda la casa, ahora es una responsabilidad que tenemos con los turistas y aunque no te guste, primero el turista.  










jueves, 4 de mayo de 2023

Ocurrencia #71 - de 100

Me encontré con un viejo compañero del colegio que no veía hacía más de 20 años. Muy formal, quiso estrecharme la mano y yo, impredecible para él, me le arrojé encima y lo abracé. No sé qué me pasó, no calculé la inconveniencia de ese gesto. Después de tantos años, un abrazo. Qué me pasó, en qué estaba pensando, que fue lo que vi en su mirada, que me conmovió así. Por qué me di esa libertad de ponerlo en una situación incómoda justo en ese lugar. Yo saliendo de un chochal y él entrando. Se río nervioso con mi efusividad y como si llevara equivocado el paso dio media vuelta y se alejó diciendo con nerviosismo que había sido un gusto verme de nuevo. Le dañé un polvo a ese hombre, con qué derecho lo hice, a un tipo que sentó a mi lado en el colegio todo el bachillerato. Qué vergüenza. Qué tarde tan difícil y qué culpa, igual yo ya había hecho lo mío en el chochal y había estado muy rico, pero de todas formas, qué culpa y que tarde difícil. 











Ocurrencia #70 - de 100

En todos los noticieros de la mañana anunciaron el calor y ninguno se equivocó. Caen las gotas de sudor al suelo y en el cielo azul no hay rastro de nubes con formas de caballos, carros, palacios o brujas. Me acomodo mis gafas para las que la nariz sudada resulta un tobogán y sigo subiendo las escaleras. Me imagino que abrirá alguien distinto a ella, un tipo barbado y alto y bello y flaco, de camisa planchada que dirá con voz varonil y perfecta dicción que ella no está, aunque respire nerviosa, escondida en el baño, luego dirá entregándome una caja que ahí están mis libros y las cenizas de Tango, que ella cree que lo mejor es que las tenga yo. Guardará silencio esperando de mí más palabras de las que podré decir y al oír mi desganado agradecimiento cerrará la puerta. Parezco marica, sí sé, si sabía desde que salí del apartamento, que así será, para qué voy, para qué vine. Hubiera mandado a mi hermana, o hubiera venido con ella, y la hubiera esperado en el carro mientras ella subía. Saludo al portero del edificio que me sonríe amable y me invita a pasar generoso, como si yo todavía viviera ahí, le digo que voy para el apartamento de ella y no me deja ni decirle el nombre, me dice que bien pueda. Toco la puerta y abre ella, sus ojos manzanillas frente a mí. Me da un saludo que es una muralla y me dice que creyó que iba a mandar a mi hermana. No le respondo. 








miércoles, 3 de mayo de 2023

Ocurrencia #69 - de 100

Buenas noches a todos y bienvenidos. Estamos una vez más en este programa hecho con mucha dedicación para todos los lectores y escritores y amantes de los libros que sabemos siempre nos sintonizan. 

Como todos saben, en No escritores hablamos con esas personas que están relacionadas con la industrial del libro aún si escribir. 

Hemos charlado con editores, ilustradores, diagramadores, directores de talleres de imprenta, fabricantes de papel y siguiendo esa línea hoy nuestra invitada es doña Babilonia, la señora que se encarga de llevarle el tinto y mantenerle la casa limpia y la comida lista a los escritores que se ganan la beca de creación Relojes de cuerda, proyecto que cada año le permite a dos escritores de cualquier lugar de Colombia pasar seis meses en Pijao, Quindío, dedicados solo a escribir. 

Bienvenida, doña Babilonia, es un gusto tenerla en este programa, cuéntenos, cómo es trabajar con la fundación Relojes de cuerda. 

Son muy buenos jefes, pagan bien y joden poquito, el problema    son los escritores, lidiar con ellos no es fácil. 

Por qué lo dice doña Babilonia, acaso a tenido algún problema con alguno de ellos o de ellas. 

Con todos, con todos la paso mal, uno ve esos libros todos bonitos cuando por fin los publica, a mí siempre me regalan una copia de los libros publicados por los escritores ganadores de la beca, nunca los leo, pero igual se ven bonitos, entonces como le decía, uno ve esos libros y no se alcanza a imaginar la calidad de hijueputa que es el que lo escribió. 

Fuertes declaraciones, como dicen por ahí, doña Babilonia y yo que pensaba que esta charla iba a ser más ligera. Deme un nombre, dígame cuál ha sido el escritor que más la molestó durante su paso por Pijao y la casa de la fundación. 

Nombres, para qué le voy a decir nombres, confórmese con saber que todos son unos hijueputas, de ahí no se salva nadie, ojalá pudiera uno trabajar en algo que no tenga que ver con escritores, que clase de gente tan desagradable. 

Justo por eso existe este programa, doña Babilonia, porque creemos que es importante hablar con esas otras personas que también con su trabajo permiten que un libro exista aunque su nombre no termine en la portada. Pero cuéntenos doña Babilonia, de qué le hablaban los escritores mientras están ahí entregados al trabajo. 

Yo ya ni me acuerdo, es una tiene que escuchar y olvidar rapidito porque las bobadas que dicen son muchas, usted se imagina que uno memorizará toda esa mierda que hablan, quedaría listo para vivir internado. Uno de ellos se emputaba y rasgaba lo que había escritor durante toda la mañana justo antes de almorzar, dizque la voz de un personaje le estaba saliendo muy parecida a la de él, yo lo dejaba para que no me fuera a contar más. Otro ponía música y vez de escribir cantaba y me decía cuando me veía cerca que si me gustaba el rock. Pero no le voy a decir nada más, nada más detallado porque en el trabajo mío también se aplica eso de la confidencialidad. 

Lo entendemos doña Babilonia, le damos las gracias por acompañarnos y a ustedes oyentes gracias por seguir ahí, nos vamos con la canción de la semana, Caspa, el éxito punk del pukero de provincia y al regreso hablaremos con un carpintero experto en construir sillas para escritores, nadie como él conoce lo que pesa el culo de las plumas nacionales. Ya volvemos, no se despeguen, esto es No escritores.














martes, 2 de mayo de 2023

Ocurrencia #68 - de 100

Un soltero en Londres quita sus sábanas de la cama y las sacude, las mira a contra luz y le parece que aguantan unos días más, las vuelve a poner y se queda tan tranquilo. Como debe ser. Abre un libro y se echa a leer. Mentira, esa ultima oración lo es. Leer, por qué habría de leer. Un soltero de Londres tiene que leer, acaso. Qué tontería. Debe pasar algo mejor. Se hecha a dormir, eso por muchas razones me resulta una elección ganadora. Sale a buscar una mujer amistosa que se anime a pasar la noche con él, está seguro de tener unas sábanas que después de tres meses sin lavar todavía pueden aguantar otros tres meses. Se lava los dientes y mientras se mira al espejo el soltero de Londres entienden que no existe manera de que unas sábanas que llevan tres meses sin ser cambiadas aguanten otros tres meses. Podría cambiar las sábanas por unas limpias y llevar las sucias a la lavandería. Cambiar una salida a buscar una mujer por una salida para lavar unas sábanas tendría sentido solo  sí le garantizaran que en la lavandería habrá una soltera de Londres también lavando y también buscando un hombre amistoso que quiera pasar la noche con ella y que tal vez pueda ser él. No pasará, no es una película la vida del soltero de Londres y en últimas por qué cambiar unas sábanas que todavía aguanta si es soltero y vive solo y si quiere dormir en la mugre es problema suyo. Fin del soltero en Londres que dejó las sábanas como estaba porque todavía aguantan. 










Ocurrencia #67 - de 100

El punkero de provincia repite que el punk no muere y por eso anuncia nuevo disco y acá nos envía su primer sencillo, se titula Caspa y desea que lo programemos en nuestro espacio  de baladas de las ocho de la noche, dice el punkero de provincia que el punk no puede seguir siendo compuesto para el punkero y por eso debe llegarle a la jefa del hogar y gomelo enamorado:

Caspa


Ya tengo caspa 

ricos de mierda 

pido la cuenta y 

me voy sin pagar 

caspa caspa caspa 

caspa caspa caspa 

Me pica la cabeza de

pura ansiedad 

caspa ansiosa 

caspa ansiosa 

caspa ansiosa 

billetes de 100 

llenan la piscina 

que no es mía 

que no es mía

lo mío es la caspa 

y la gula en pausa 

por la vida amarga 

caspa caspa caspa 

caspa caspa caspa 











Fragmentos 2

La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...