Ayer nos dejó el arquero, le resultó trabajo en las extranjas.
Se le quebró la voz anunciando su partida y a mí me temblaron las piernas.
El equipo es cuarto en el campeonato y ahora ya tenemos nuevos uniformes.
"Si quieren mi primo me puede remplazar mientras consiguen a alguien".
Pero cómo vamos a conseguir a otro, con lo escasos que están los arqueros por estos días y con lo difícil que es confiarle esos tres palos a un recién llegado.
Nunca hemos sabido lo que es estar sin arquero. Desde que armamos el equipo contábamos con arquero, él es miembro fundador.
Lo que sí hemos hecho durante años es ver como sufren los otros equipos consiguiendo arqueros.
Nadie quiere ser arquero, la ansiedad, la soledad, los remates violentos y el tiempo para pensar estando atrás sin poder salir mientras los compañeros corren siempre para delante tras la pelota.
Nadie quiere ser arquero y nuestro arquero nos deja y empieza a enturbiarse esa imagen en la que me veía levantando la copa con el equipo.
Vamos a tener que irnos también, vamos a tener que empezar a cotizar tiquetes y tramitar papeles, así sea en Europa, con ese arquero que se va y el equipo que tenemos, allá también podemos ganar.
En 1978 Tuluá tuvo al que sería el primer y único alcalde vampiro de su historia.
Se llamaba Charles Williams Ramírez, era hijo de un acaudalado comerciante de Gran Bretaña y de una fabricante de calzones nacida en Aguaclara.
El mismísimo presidente Turbay le dio la orden a los miembros de su partido para que nombraran a Charles en ese cargo.
En Tuluá el alcalde fue conocido como S3 porque su nombre y sus dos apellidos terminaban en S, eso dice mucho del talento escaso de los tulueños para los apodos, ni siquiera el escritor insigne de ese pueblo pudo granjearse un apodo sonoro o ponerle un apodo preciso a otros.
S3 como cualquier otro vampiro trabajó en las noches, firmaba documentos y aprobaba presupuestos y revisaba proyectos y encomendaba tareas todo durante la noche. Las obras también las entregaba en las noches, escuelas, puestos de salud, vías, parques y puentes todo lo inauguraba en las noches.
Desde el vampiro S3 Tuluá no ha tenido un alcalde tan eficiente y entregado, ningún otro trabaja de noche como lo hacía él.
Tenía sus fallas, eso no se puede ocultar, no hubo señora del tinto o secretaría a la que no le clavara el diente. Se tomó la sangre también de uno que otro líder comunal y más de una vez se encontraron cuerpos de habitantes de la calle completamente drenados ahí en la mitad del parque Boyacá.
No fue un alcalde popular, decían que era muy engreído y que por eso no se dejaba ver, decían que no podía entender las problemáticas de la gente porque tenía vida eterna y también lo criticaban por estrafalario, según la gente sus vestimentas no tenían nada que ver con una ciudad como Tuluá, les parecía un tipo agrandado.
Esas informidades fueron haciendo mella entre la gente y empoderando a un pequeño grupo de estudiantes de La Unidad Central que quería ser revolucionario como los del M19 y realizar sus propios actos simbólicos, esos estudiantes con la ayuda del cura del pueblo planearon la quema del ataúd un sábado de feria en el pueblito artesanal del coliseo Manuel Victoria Rojas.
Allá llegaron con el ataúd del vampiro alcalde y le metieron candela y la gente lo celebró sin entender muy bien de que se trataba y el S3 se tuvo que ir, volver a al Gran Bretaña, a la casa de su padre tras su tierra natal, tras las tumbas de su línea de sangre.
Ese fue el fin de la alcaldía del vampiro Charles Williams Ramírez y el nacimiento de un mito, el de los estudiantes de La Unidad Central y su hazaña revolucionaria que terminaría inspirando la nueva película de Netflix que narra esa y otra de sus hazañas.
Haga de cuenta que mañana en el almacén de cadena de su preferencia lanzan una promoción única y usted y yo y el resto podemos participar y beneficiarnos de lo lindo.
Regalarán litros de aceite de canola y girasol, regalarán también carne de marranos criados al sol en complejos vacacionales cerca del mar.
Lo único que tenemos que hacer para conseguir esos productos es llevar en un sobre sin marcar esos trocitos de uñas cortadas de los dedos de las manos y los pies. No hace falta más, lleva sus uñas cortadas y recibe carne o aceite.
¿Usted aprovecharía la promoción, entregaría esas uñas cortadas sin más? Se preguntaría por qué uñas y no otra cosa y para qué esas uñas.
Podrían surgir grupos de ladrones de uñas, lo pararían a usted en la calle entre tres o cuatro a cortarle las uñas a la fuerza. Tal vez las cabecillas de esas bandas criminales terminen presas y desde la cárcel se animen a grabar videos amenazando con contarles las uñas a todos en Bogotá y en Barranquilla y en Cali y en Chigorodo.
Pero eso es un tal vez, por eso arranque con un haga de cuenta, que no estoy afirmando tampoco, porque también podría ser que las uñas vayan a ser utilizadas por el almacén de cadena para jodernos con brujería porque seguro hace falta recurrir a lo oculto para dañarnos porque de ninguna otra forma podrían lograrlo.
En fin, que yo iría y llevaría mis uñas cortadas porque con sus uñas cortadas cada cuál vera qué hace y todos veremos porque las cambiamos y los que se comen las uñas pues problema de ellos.
"Un día de estos" siempre es nunca "Un día de estos" no es un día ni una noche ni una nada. Lo saben bien todos los que lo dicen y también los que lo oyen.
Cuando le digo: "un día de estos" soy un animal enfermo echado debajo del piso con temor a la transparencia de las palabras apropiadas que se pronuncian en el momento justo.
"Un día de estos" es una incertidumbre y un vacío.
"Un día de estos" no vas a leer esta tontería
"Un día de estos" no vamos a tomarnos ese café pendiente
"Un día de estos" no vamos a ver esa película
"Un día de estos" no iremos a ese lugar.
Es posible que en "un día de estos" vivan nuestros sueños que seguro se cumplen en "estos días".
Horas después de comerse la torta con la que se celebran los 30 años pensamientos determinantes golpean adentro con fuerza.
Así llegan inevitables decisiones cruciales, como si esa cifra obligara y la atmosfera o la gravedad se vieran alteradas.
Entonces la mutación aparece y mi primo resuelto tramita su pasaporte y sale para Europa y mi amiga deja de tomarse las patillas anticonceptivas porque ya es hora...
Mi compañero del trabajo solicita préstamo en el banco para comprar casa y el bajista de la banda se retira porque se tiene que concentrar en su negocio.
Ninguno quiso aceptar la relación de esos virajes en sus vidas con ese cero y ese tres, pero ellos saben tan bien como yo que ahí radicaba el impulso.
Lo otro que también sucede es que la resignación se presenta más liviana y menos penosa lo que permite comprender la vida y las capacidades de otro modo.
Yo entendí que no estaba al nivel de mis contemporáneos y sus metas y que con mi sobrepeso lo mío ya no iba a ser trotar ni montar en bicicleta ni levantar pesas en el gimnasio como tantos otros y que hasta donde me alcances los días voy a caminar, caminar un rato por la noche, despacio.
Una actividad de bajo impacto una vida de bajo impacto.
Mi extorsionista me llamó ayer para decirme que su vida tomará otros rumbos. Que la semana pasada mientras veía en la pantalla del televisor el duelo entre Pogacar y Vingegaard en la cuarta etapa de la Paris-Niza sintió que algo no estaba bien con él y necesitaba mayores retos.
No es que monte en bicicleta y sea un deportista frustrado, no es eso, lo que pasó es que el comentarista de la carrera dijo que Vingegaard había pasado de pescador a campeón del Tour de Francia y eso hizo eco en el extorsionista.
Espera que le cumpla con la cuota rapidito porque se va, en México lo esperan unos negocios que ya tiene hablados y si todo sale bien se posiciona y gana nombre, ya es hora de que sepan de él, no nació para vivir en el anonimato, él también está para podio.
Que se se vaya no me preocupa, pero me parece un mal comienzo que en lugar de perdonarme la última cuota me ponga revolotear y sudar para completarle ese billete, se puede decir que eso sí que hambre sí tiene.
La muerte ajena es mi entretenimiento favorito. Esas fotografías de muertos en accidentes de transito que llegan por los grupos de Telegram todas nítidas y sin censura en las que se puede ver el rostro de esa persona que estuvo viva y ahora es un costal de sangre y vísceras y huesos y ropa molida debajo de un fierro frío o incrustada en un poste, sin alegría, esas me gustan mucho y las veo mientras cago y mientras tomo café y mientras espero en la fila y mientras me habla cualquier guevon amigo mío, que a veces se ponen aburridos y dan hasta tiempo para que uno se informe un poquito.
Tengo también mis medios de comunicación favoritos y mis periodistas estrellas, esos hombre hábiles y veloces que están ahí al lado del cuerpo casi que antes de caer al suelo, esos que corren con su cámara y trasmiten desde el lugar del asesinato sin saber ni como se llamaba el muerto, ni cuántas puñaladas o tiros le metieron, soy su fanático de ellos y me tomaría una fotografía con esos periodistas si me los encontrara en la calle, pero si me los encontrara muertos porque vivos para qué.
Esos videos de masacrados sin recoger y esos videos de tipos que se inmolan que todavía se encuentran por ahí en internet y esas imágenes de esa gente que cae en esos combates de bandas criminales después de enfrentarse durante horas y quemar plomo a lo loco también me gustan mucho. Ni para qué hablar de las fotografías de mujeres asesinadas en sus casas por sus maridos o novios, de esas si que hay en hartas en Telegram.
Yo he intentando entretenerme de otra manera, consumir otros contenidos, pero es que no lo consigo, yo probé con el evangelio y con las maticas de interior que venden en los viveros, también con los influenciadores que hablan de comida y con las criptomonedas y con la marihuana, pero no, nada, la satisfacción y el entretenimiento que a mí me generan las muertes de otros, las secciones judiciales de los noticieros, eso que llaman la crónica roja, eso no consigo remplazarlo con nada. Para mí no hay un héroe más grande que ese proporciona imágenes de muertos o me cuenta como fue que mataron a alguien, tanta gente buena que debería ser reconocida por su trabajo, es que esa página de Facebook que se dedica a mostrar muertos debería recibir premios internacionales, de verdad. Qué haría uno de buen ciudadano sin poder enterar de que otros se muere, uno no podría ni trabajar ni estar feliz ni hacer nada.