jueves, 23 de febrero de 2023

Ocurrencia #7 - de 100

El escritor famoso del pueblo publicó en sus redes las fotografías de dos pinturas. El pie de foto explicaba que las obras estarían expuestas en un museo de Nueva York. Las vi como feas y sin rigor, otro cuadro pintado por un drogadicto en rehabilitación. Alcancé a poner en palabras mis prejuicios y casi le doy enviar a mi nada necesaria opinión. Volví a leer y me detuve en el nombre del pintor. Casi nadie, el marido del escritor. Comentario olvidado y asunto zanjado, que buen gusto el del señor. 





 

Ocurrencia #6 - de 100

No tiene el poder la vocación de derretirse sobre las arepas como la mantequilla de vaca. Tener vocación de mantequilla, qué será eso. El problema en la vida es comerse las uñas. Para agarrar al poder hacen falta garras. Son los moretones por estrangulamiento marcas dibujadas en el cuerpo por el poder que agarró otro. Trotar por la 28 y ver como hábiles rebasan los ligeros a los lentos. Silencio. Viento en la cara. Gotas de sudor en el suelo. Saber que todos pueden correr tras el poder y que no todos van a poder con el poder. Ajustarse el reloj con gracia, estar tentado, o aplastado. Sin poder. 





miércoles, 22 de febrero de 2023

Ocurrencia #5 - de 100

Dicen los vecinos que él llegó primero. Ese gallo era de la gente que vivía ahí, me gritaron hace una semana. Su primer canto llega pasadas las tres de la madrugada y sigue cantando muy seguido, hasta que sale el sol y empieza la mañana. No me deja dormir. Quién tiene un gallo en su vida y lo abandona así de fácil cuando se cambia de casa. Lo veo por las ventanas dando vueltas, aturdido. Un día se va a echar a perder y será el recuerdo de un gallo perdido. Eso creo, me gusta creerlo. Quiero dormir y no saber de cacareos antimodernos. Incluso busqué en YouTube como ahuyentarlo de acá, quemarle incienso, indicaban, como si de el mal se tratara y no de un emplumado animal. Lo fácil que hubiera sido agarrarlo y reunirlo en una olla con yuca, plátano y cilantro. Un gallo inusual, me pone nerviosa mirarlo, se queda ahí quieto en el patio mientras llueve, se apara todo el aguacero, cómodo, estoico el animal.  Cuál será la relación de ese solitario gallo con la lluvia. Cómo era que lo trataban los que lo dejaron, lo habrán entrenado para eso. Me lo pregunto mientras espero y deseo que el gallo se vaya con su canto a otra parte. El gallo parece tener un secreto y no quiero conocerlo. Por eso mi desprecio. No me interesa. Me planteo algunas cuestiones al rededor de su presencia acá, pero no me despierta curiosidad, eso es lo peor, por eso no puedo con él, me despierta a mí dejando que mi curiosidad siga dormida. 





martes, 21 de febrero de 2023

Ocurrencia #4 - de 100

Una carta recibió María. Era tiempo de cartas todavía. Generoso de papel el remitente le habló de la granadilla, del lulo y la sandía. Le confeso su amor por esas frutas y por el salpicón que vendían en el parque de las tres cruces las hermanas Mejía. No sabía María por qué el tipo le escribía. Lo había saludado en la notaría un día mientras hacía la fila. Por qué tenía su dirección, acaso era un espía. También hablaba de canciones y de la amabilidad de sus tías. Señoras pensionadas dueñas de un balneario que se llamaba Algarabía. La invitaba a visitarlo si no le daba pereza y si podía. María rompió la carta y siguió con la manta que tejía. No estaba convencida, si quería que fuera entonces llamaría, ya tenía su dirección, el teléfono también conseguiría. Sonaba el teléfono y corría a responder María. Nunca el tipo de la carta, siempre la vendedora de suscripciones a revistas deportivas. Ahora anda ansiosa María, una carta la dejó pensativa. 






Ocurrencia #3 - de 100

Cojeaba al alejarse patidañado sapo viejo. Una moneda de quinientos en el sombrero fue lo que vio. Los trucos que hacía con las pelotas valían más. Por su cara nadie se la iba a montar. Si le iban a gritar por la espalda que pagaran de verdad. Más careplasta será su madre, tacaño montador. El viejo se volteó y también algo le gritó. Ni 30 segundos estuvo ahí el que los observó, los oyó y su camino siguió. 







Ocurrencia #2 - de 100

El lamento del filósofo de provincia. Ignorado como sus postulados. Nada nuevo dice y tampoco lo dirá. Resume libros, eso es, un buen lector. Admira a los rebeldes, los celebra, podría venerarlos, si estuvieran vivos, si fueran reales. Tiene miedo, es su condena. Semilla vieja que se pierde y no retoña. Está cansado de ser lo mismo. Crecen sus imitadores, cada vez hay más tipos tristes en esquinas gritando que es culpa del capital. Yo lo dije primero, se repite el filósofo de provincia que no se decide. Lee y no actúa y culpa a su tiempo, antes era otra cosa. Antes él no estaba.   







viernes, 17 de febrero de 2023

Ocurrencia #1 - de 100

Escribe y habla y graba. Nadie lo ve, nadie lo vio. El optimismo sugiere que será diferente. Mirar al sol encandila y el sujeto lo sabe y lo olvida. El viento también le habla al sujeto, es profundo, es actual, el viento siempre de hoy siempre acertado es ignorado. Ayer el sujeto hubiera podido decir que gritó en una plaza vacía, ahora no, las palabras son nuevas y las plazas pueden ser otra cosa y estar en ninguna parte. El sujeto no está en la plaza, el sujeto no está en una audiencia y no tiene audiencia, la audiencia es la plaza. Y el sujeto... ay el sujeto. 





Fragmentos 2

La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...