lunes, 17 de septiembre de 2018

Marcos


No, Marcos no sabe, no, para él va ser una sorpresa, pues él dice que no le gustan pero eso es puro cuento de él pa dárselas de importante; la sorpresas le gustan a todo el mundo. La mamá de Marcos cuelga el teléfono y le dice a la hermana de Marcos que todo está cuadrado. No va a ser una fiesta, ni una comida grande, va ser algo pequeño con la familia no más, bueno y uno que otro amigo de él. La hermana dice que con los amigos de Marcos nada es pequeño, ellos siempre cargan trago y llaman a más gente y luego nadie es capaz de sacarlos de la casa, ni Marcos. No importa mija, ya todo está organizado a demás para eso están sus tíos, ellos nos ayudan y como le digo, eso invitamos a uno que otro amigo no más Los cumpleaños de Marcos no se celebran porque a él no le gusta que la familia le pregunte por el trabajo que no tiene o la esposa que ya debería tener, no le gusta dar explicaciones sobre la vida que lleva y menos oír al abuelo decir que el pelo largo es de maricas. Media hora después de llegar a la casa y encontrarla llena de gente que quiere cantar cumpleaños feliz Marcos empieza tener el problema invariable con la esposa gorda de su tío que siempre se le come el dulce de guayaba. Marcos le dice a su mamá que no le gustan las sorpresas ni las fiestas y la mamá le dice que a ella le parece que lo que al él no le gusta es la familia. Marcos no responde pero la mamá que lo mira inquisitiva sabe cuál sería la respuesta si le diera por hablar.  

martes, 11 de septiembre de 2018

Marcos



Era una noche oscura y tenebrosa estaban lloviendo truenos y el sobrino de Marcos seguía en su casa esperando a que escampara para ir al parque, su tío le había dicho que le iba a gastar un helado de coco. Eso fue lo que el sobrino de Marcos escribió en el cuaderno de español, la profesora les dijo que llevaran un cuento donde apareciera la familia.

Marcos le dijo a su sobrino que en las noches lluviosas no vendían helado de coco y el sobrino dijo que entonces quería uno de vainilla y Marcos le dijo que en las noches lluviosas tampoco vendían helados de vainilla.

El sobrino de Marcos buscó un borrador y en donde decía helado de coco escribió plátano asado con queso. Marcos le dijo que en las noches lluviosas tampoco vendían plátano asado con queso. El sobrino de marcos volvió a borrar y en donde decía plátano asado con queso escribió arepa con pollo y salda rosada. Marcos le dijo a su sobrino que en las noches lluviosas tampoco vendían arepa con pollo y salsa rosada.

El sobrino de Marcos le dijo a su tío que la hoja le iba a quedar muy fea de tanto borrar y que la profesora le iba a poner un cero. Marcos le dijo a su sobrino que los profesores no podían poner un cero por haber borrado muchas veces.

El sobrino de Marcos volvió a leer lo que había escrito en el cuaderno agarró otra vez el borrador y en donde decía noche oscura y tenebrosa escribió noche estrellada de luna llena y en donde decía que estaban lloviendo truenos escribió que estaba haciendo un viento fresco, luego se lo mostró a su tío.

Marcos leyó lo que había escrito el niño y le dijo que en las noches estrelladas de luna llena si vendían de todo eso en el parque. El sobrino de Marcos le dijo que él quería, un helado de coco y uno de vainilla y un plátano asado con queso y una arepa con pollo y salsa rosada. Marcos le dijo que si se comía todo eso el cuento iba a terminar muy cagado y el sobrino de Marcos le dijo que no importaba.

lunes, 10 de septiembre de 2018

Marcos


Marcos le dice a su amiga por teléfono que lo único que supo hacer el domingo en todo el día fue quemarse la jeta con un arroz con leche caliente que hizo la mamá para atenderle la visita a unas tías que la visitaron. La amiga de Marcos le dice que ella en cambio vio a un partido de fútbol del hijo, peleó con el papá del pelaito porque se hace el marica con la plata la mensualidad del colegio, se comió un sancocho de pescao que hizo la abuela y durmió toda la tarde. Marcos le dice que dormir toda la tarde del domingo es usar bien el domingo. La amiga de Marcos le pregunta qué si quedó arroz con leche y Marcos le dice que no sabe porque las tías siguen echando cuento en la cocina y él no piensa salir del cuarto hasta que ellas se vayan. Entonces qué vamos a hacer, pregunta ella. Pues raspar la olla cuando se vayan las tías, dice Marcos. Así es él, un romántico. 

lunes, 13 de agosto de 2018

Marcos


Si ha visto que los tumbados por esa maquinita son puros menores de treinta años, es que a ustedes los pelados se les van los ojos cuando ven esos numeritos de colores titilando en una pantalla, los ven y se orinan de a poquitos. Marcos miraba a la señora que decía eso y al pelado que tenía al lado. Miraba las piernas de la señora y envidiaba al muchacho que seguro era el novio. La maquinita de la que hablaba ella era una balanza digital ubicada en el pasillo del centro comercial, cuando Marcos se sentó en la banca que estaba al frente de la balanza vio al pelado subirse y echar una moneda de doscientos esperando conocer su peso pero la balanza lo que le dijo fue Hola y un par de segundos después Chao. La señora se rió al principio sin ganas y luego en medio de las carcajadas le decía que le echara otra moneda a ver si le decía otra cosa. Marcos miraba a la señora con ganas de perder monedas en la balanza a ver si ella notaba su presencia. Después del pelado otros cuantos se subieron a la balanza para recibir el mismo Hola-Chao en letras rojas. La señora seguía sosteniendo su afirmación y los tumbados le seguían dando la razón. Lo que le faltaba decir a la señora era que solo intentaban pesarse hombres. Marcos se fue pensando en la balanza, en el saludo y la despedida y el evento pendiente en medio. 

martes, 31 de julio de 2018

Marcos


Marcos ya no compra chocolates. La última vez que compró una caja estuvo media hora en el supermercado mirando los estantes en un pasillo que ese día estaba tan vacío como el pasillo donde están las cervezas sin alcohol. Su cuñado sostiene una caja de chocolates Lindor en la mano, dice que se la regaló el jefe porque él no se los puede comer, lo mata la diabetes si lo hace. Marcos le dice que si fuera un jefe responsable se los hubiera comido. Seguro el que se los regaló pensó lo mismo, dice el cuñado de Marcos. Si usted está pensado lo mismo y por eso se los trajo a mi mamá sepa de una vez que ella no tiene diabetes, dice Marcos, el cuñado se ríe y deja la caja sobre la mesita de centro. La sala se ve distinta y el cuñado lo nota. Y esa foto qué, pregunta, de dónde salió. Marcos le dice que no sabe, que la mamá estuvo un tiempo buscándola pero no sabe dónde la encontró o quién la tenía, ayer apareció con ese cuadro y primero dijo que lo iba a colgar en el cuarto de ella y luego que no que en la sala quedaba mejor, que ahí arriba del sofá y listo la colgó ahí, yo no le ayudé porque yo pa clavar puntillas no sirvo. Su papá era un man bien pinta, de malas usted que no le sacó nada al viejo, dice el cuñado. Marcos no tiene reacción alguna para el cometario, se sienta al lado de su cuñado y mira la caja, la detalla con la misma atención que su mamá pasando las páginas de los álbumes de fotos familiares. Ábralos y no los comemos mientras vemos el partido, dice el cuñado. Marcos intenta abrir la caja y la deja caer al piso; la última vez que Marcos compró una caja de chocolates agarró la primera del estante y se cayeron todas las que estaban detrás, tuvo que venir un empleado del supermercado a ayudarle a recoger. Cuando Marcos salió su papá ya no estaba esperándolo, la ambulancia ya se iba y un vigilante le dijo que el señor se había enfermado, le dio como un infarto, le dijo. No Marcos mijo, pero ni que abrir una caja de chocolates fuera tan complicado como clavar una puntilla, dice el cuñado riéndose mientras agarrando la caja. 

lunes, 30 de julio de 2018

Marcos


Pero a usted qué le pasó mi señora, le pregunta Marcos a la señora del apartamento del cuarto piso cuando se la encuentra subiendo las escaleras. Ella tiene la mano izquierda enyesada y apenas se le alcanzan a ver dos dedos con las uñas pintadas de un rojo que combina perfecto con el blanco del yeso que es el mismo de las baldosas siempre bien barridas de las escaleras del edificio. La señora lleva dos semanas respondiéndole a Marcos la misma pregunta; le ha dicho que se cayó por las escaleras, que la tumbó un caballo, que le robaron la cartera, que la atropelló una moto, que se enredó cogiendo zapotes porque la rama estaba muy alta. Marcos va al edificio a regar las matas y a darle de comer al gato de un amigo que tuvo que hacer un viaje de trabajo. La señora le dice a Marcos que no es una fractura sino una operación que se hizo para tener por fin un brazo robótico. Marcos la mira dudoso y con la voz de estupefacto que no tiene le dice a la señora que le parece buenísimo, yo con plata también me haría poner una cosa de esas también. La señora le sonríe como le sonríe a los descarados y sigue bajando. En el apartamento Marcos le cuenta al gato que hoy la señora casi lo convence, pero mañana le vuelvo a preguntar porque de pronto sale con una mejor.

viernes, 27 de julio de 2018

Marcos


El vecino pregunta por la hermana de Marcos cuando lo ve venir con su sobrino de la mano. El niño dice que la mamá salió a montar en bicicleta con unas amigas y que el tío lo llevó a comer helado. El vecino dice que él también va a empezar a montar en bicicleta pero el año entrante, porque uno se tiene que mover, hacer ejercicio es bueno; el vecino habla rascándose la barriga como si fuera un raspa y gana.  Pero por qué se va a esperar hasta el otro año vecino, le pregunta Marcos. Pues mijo porque yo no sé si usted sabe pero como a mí la mujer se me fue y me dejó y se llevó todas las cosas, entonces yo no puedo sacar tiempo ahora pa el ejercicio porque me toca es trabajar pa comprar otra vez el televisorcito y la neverita y la camita y las poltronitas y luego si pues ya se puede uno relajar. De todos modos hay que tener todas las cositas pa cuando uno se consiga otra mujer; que llegué a la casa y encuentre todo ahí listo que no sea sino llegar a cocinar y voliar clavo así como hice con la que se fue. Oiga vecino y por qué se fue pues su mujer, preguntó Marcos. Hombre vecino, como que se aburrió la vieja, yo no sé, eso terminó unos cursos que le pagué y se fue, se fue hermano. Marcos le grita a su sobrino que vuelva que ya se van a entrar y el niño se despide de los otros niños de la cuadra y vuelve corriendo. Bueno vecino pues ahí se le puede unir entonces a mi hermana y a las amigas de ella, varias son solteras, le dice Marcos, el problema es que les aguante el ritmo. Un aguanta mucha cosa vecino, mucha cosa.

Fragmentos 2

La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...