Marcos le dice a su amiga por teléfono que lo único que supo hacer el
domingo en todo el día fue quemarse la jeta con un arroz con leche caliente que
hizo la mamá para atenderle la visita a unas tías que la visitaron. La amiga de
Marcos le dice que ella en cambio vio a un partido de fútbol del hijo, peleó
con el papá del pelaito porque se hace el marica con la plata la mensualidad
del colegio, se comió un sancocho de pescao que hizo la abuela y durmió toda la
tarde. Marcos le dice que dormir toda la tarde del domingo es usar bien el
domingo. La amiga de Marcos le pregunta qué si quedó arroz con leche y Marcos
le dice que no sabe porque las tías siguen echando cuento en la cocina y él no piensa
salir del cuarto hasta que ellas se vayan. Entonces qué vamos a hacer, pregunta
ella. Pues raspar la olla cuando se vayan las tías, dice Marcos. Así es él, un romántico.
lunes, 10 de septiembre de 2018
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Fragmentos 2
La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...
-
—¡Podemos ser otros aquí! —gritó el hombre, mientras se despegaba de la baranda en la que había estado recostado. Dejó caer su prótesis de...
-
La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...
-
Un día por completo perdido, podría decirse, en el encuentro de hoy, al que no sé si llamar asamblea y que fue en la calle, bloqueando el pa...
No hay comentarios:
Publicar un comentario