Que cosa tan horrible Marcos mijo, esta semana he visto cuatro accidentes
de gente en moto, tan impresionante que es ver a esa gente ahí refregada contra
el pavimento. Muy preocupante lo morbosa que se ha vuelto usted ama, eso es muy
feo. Ve este tan pendejo le estoy diciendo que he visto como cuatro accidentes
en una sola semana y entonces el problema soy yo. Claro, por quedarse mirando. Que
he visto le estoy diciendo, que he visto, no que estuve mirando. Entonces le va
tocar es cambiar de ruta mami, eso es que usted está caminando por calles muy
peligrosas. Marcos en esos accidentes muere mucha gente mijo. Por eso le digo
ama que no siga caminando por esas calles que camina, cambien de ruta. Yo no sé
Marcos cómo es que hace la gente para hablar con usted. Pues pa hablar conmigo lo primero que hay que hacer es no haberse matado en accidentes en moto.
jueves, 28 de junio de 2018
miércoles, 27 de junio de 2018
Marcos
Que sí que sí que tiene más emoción un calambre que ver cantar a esa
señora, es que diga a ver, a quién se le ocurre regalarle entradas dizque para
un concierto de alabanza; mejor le hubieran dado trabajo recogiendo sillas y
barriendo la cancha esa donde va ser el concierto, por lo menos le hubiera
quedado plata. Marcos no le dijo nada a su hermana porque ya está acostumbrado
a que lo regañe antes de decirle que no, que no le va a comprar nada de lo que
ofrece. El que se inventó los conciertos de alabanza fue el mismo que se inventó
la cerveza sin alcohol, dijo el cuñado a Marcos para dejarle claro que tampoco
estaba interesado en comprar ninguna entrada. La cantante es una monja
extranjera vieja y monja que toca la guitarra, le dijo Marcos a una de las
vecinas pero la señora muy camandulera dijo que a ella eso no la convencía y
que no había mejor alabanza que rezar el
rosario sin falta por la mañana y por la tarde todos los días sin falta. Marcos
se cansó de ofrecer las entradas y se las regaló al chofer de una buseta que
lleva dos días intentando venderlas diciéndole a la gente que a los futbolistas de la selección les encantan los conciertos de alabanza a ver si por puro animo tendencioso alguien se motiva a comprarle aunque sea una.
viernes, 15 de junio de 2018
Marcos
No hay razón para que alguien disfrute contar monedas de 50 y 100 pesos pero
como eso es plata les toca recibirlas, contarlas y atender al que las trajo
sonrientes y comedidos, dijo la mamá de Marcos, además están es trabajando y no
paseando. Marcos le dijo que a cualquiera le gustaría contar monedas si se las
están regalando. Conozco a más de uno que por cada millón en monedas
de 100 pesos que les regalen pagaría entre 50 y 100 mil pesos solo porque sea
otro el que las cuente y entre esos está usted, y esos serían los mismo que no
contaría un millón de pesos en monedas de cien ni aunque les paguen 100 mil por
millón, dijo la mamá de Marcos y él no la contradijo. La Mamá de Marco seguía
mirando zapatos mientras contaban las monedas con las que pagaba el par que se
estaba llevando. Marcos la esperaba afuera del local recostado en una vitrina
viendo gente pasar; entre la gente pasó Augusto, un vendedor de artículos de
aseo que Marcos llevaba mucho tiempo sin ver, Augusto también lo vio y se
acercó a saludarlo. Marcos quiso estrechar la mano derecha de Augusto como es
costumbre cuando se saluda y la emoción que tenía se desvaneció cuando vio que
Augusto no le ofrecía la mano derecha sino la izquierda que él estrechó de manera
torpe como si no supiera lo que pasaba sin despegar la mirada del brazo derecho
de Augusto que colgaba desde su hombro como el péndulo de un reloj que iba de
un lado a otro cada que él se movía. La situación que parecía incómoda para los
dos duró poco porque Augusto fingió tener prisa. Marcos entró de nuevo al local
y su mamá le mostró otro par de zapatos que también iba a llevar y buscó en el
bolso más monedas, Marcos la miró apesadumbrado y buscó donde sentarse.
jueves, 14 de junio de 2018
Marcos
Se quedaron callados un rato, como si
ambos necesitaran silencio para oír el susurro del olor a guayaba que inundaba
la casa en ese momento. Marcos lavaba las guayabas las partía en cruz y las ponía
en una olla, la hermana miraba el celular sentada al lado de la mesa. Oiga esa porquería
como chilla, dijo Marcos. Ella fue hasta le ventana de la sala y se asomó para
buscarlo pero no lo vio. De dónde salió pues, preguntó la hermana de Marcos. Yo
no sé, pero desde que lo trajeron se la pasa chillando, ese tipo cómo que no sabe
sino recoger gatos y arrumarlos ahí, dijo Marcos. A veces parece como si
estuviera llorando un niño chiquito, dijo la Hermana de Marcos. Y el niño qué
está haciendo, preguntó él. Ahí está en el cuarto suyo viendo televisión, esperando
que este el dulce. Cuándo piensa volver, preguntó Marcos. Cuando se me pase la
rabia, cuando lo pueda mirar sin querer acabarlo, no sé, pero hoy no. Si él
hubiera ganado no estarían acá ustedes y no estaría él solo allá, dijo Marcos. Pero
no ganó, dijo la hermana. Por la noche también chilla horrible el gato, dijo
Marcos, le va poder echar la culpa del desvelo.
miércoles, 13 de junio de 2018
Marcos
Solo cuando la mamá de Marcos vio que a la iglesia no le cabía ni un alma
se convenció de que su hijo si conocía a media ciudad; él los llama amigos
porque decir que son sus contactos le parece muy de lava perros sin patrón y él
de esos no es, ni lo primero ni lo segundo. Le contó a todos los que pudo que
iban a sacar los restos de su papá y esperaba que lo acompañaran. Si los restos
se pudieran sacar más de una vez Marcos lo hubiera hecho buscando que no se
quedara nadie sin asiento como si fuera el organizador de un concierto de
Arjona que llena un estadio tres y cuatro noches consecutivas. En un momento de
la homilía la asistencia se dio cuenta de que el único en la iglesia que no conocía
a Marcos era el sacerdote porque dijo que en el cielo Manuel debía estar
orgullo de su hija tan buena madre y tan buena esposa y de su hijo tan
responsable y trabajador, cuando dijo trabajador los asistentes empezaron a
cruzar miradas entre ellos y desde el atril parecía que estuvieran esquivando algún
bicho que se les quería asentar en el cuello, el mismo Marcos parecía
sorprendido. De dónde sacó mamá al curita éste le dijo Marcos a su hermana y
ella le dijo que no sabía, pero que era machista como todos.
jueves, 7 de junio de 2018
Marcos
Marcos no tiene que
recurrir a los clasificados para vender o comprar cosas porque no ha pasado de
vender una que otra rifa menesterosa de vez en cuando para ayudarle a algún amigo.
Pero no importa porque Marcos compra revistas y periódicos solo por los
clasificados, lo que más le gusta es ver las fotografías de las casas y de cada
uno de los espacios que la componen mientras se inventa el motivo por el cual
la venden y la cara del posible comprador que nunca tiene una cara parecida a la
suya. El sobrino de Maros lo busca
cuando necesita revistas para hacer tareas en las que tiene que recortar imágenes
y después de pasar y pasar páginas se va aburrido porque no encuentra lo que
necesita. Marcos le dice que esas revistas sirven es para envolver tasas y
vasos para empacarlos en cajas y llevarlos de un lado a otro y no se quiebre si
se golpean, si le hubieran dejado de tarea envolver vajilla en papel periódico tendría
con que sacar cinco. Marcos dice eso y termina haciendo las cuentas de la cantidad de revistas y periódicos que debe necesitar esa gente que vende y compra casa cuando se va de coroteo.
viernes, 1 de junio de 2018
Marcos
La vecina dice
que hay gente que va a los velorios a pedir que le echen leche al tinto y
marcos no le cree. Que vayan a los velorios a tirarse pedos fétidos que pongan a los acompañantes del muerto a llorosear hasta le creo pero que quieran café con leche en vez de tinto eso si es muy conchudo. Es que el mundo está lleno de conchudos dice la mamá de Marcos, usted es el que no los ve. Pero viendo que se puede acompañar a la gente en el velorio o en el entierro no sé por qué uno se decide por lo primero, tenemos que considerar el entierro como única opción. La vecina cree que lo mejor es ir a todo, al velorio, al entierro y al novenario. Novenarios ya no hace, ahora hacen es un trío de misas y listo, dice la mamá de Marcos. El esposo de la vecina que no es capaz de voltearse solo en la cama y que ya no tiene un solo pelo en la cabeza por la quimioterapia le pide a su mujer que le de un poco de agua y mientras se la toma empieza a quejarse, se queja mucho y Marcos entiende que lo mejor sería irse y visitarlo en otro momento, su mamá lo sigue.
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