El tipo está sentado en el sofá buscando en la televisión el canal en el que siempre ve los partidos de fútbol y no lo encuentra. Va del canal 1 al 350 y no da con el puto canal que siempre pasa los partidos del campeonato nacional, aprieta fuerte el control y sigue hundiendo el botón, procurando ir más despacio.
A su espalda, al fondo de la sala en la mesa del comedor que está cubierta de cuadernos, colores, ega, papeles de celofán, tijeras y recortes de revistas, está el niño haciendo las tareas de la escuela. Ella no va a llegar a la casa hasta las 10 de la noche, estará en clase. Él llega de trabajar a las seis de la tarde se quita el uniforme y se sirve un café que toma en compañía de ella que ya va de salida.
El niño está recortando unos recuadros pequeños en los que hay diversos animales, debe colorear y luego pegar los recortes en un cuadro que le ofrece tres opciones: carnívoros, omnívoros y herbívoros. El niño pregunta de qué color es un conejo y él que ya entendió que se perdió el partido le responde que blancos. El niño le dice que si lo puede pintar rosado y él le pregunta que sí ha visto alguna vez un conejo rosado, el niño le dice que no y él le dice que entonces para qué pregunta bobadas. Él sigue en el sofá y el niño en el comedor. Toma el color rosado y pinta el conejo.
A falta de partidos él ve las noticias y el niño colorea y canta “vive en una piña debajo del mar, Bob esponja” y vuelve a cantar esa misma parte. Él le dice que cante más bajito que no lo deja escuchar el noticiero. El niño obedece por un momento, luego se le olvida y vuelve a subir el volumen. El niño pregunta de qué color puede pintar al león y él le dice que amarillo. El niño le dice que por eso ya lo había pintado amarillo, de qué color son los leopardos y él le dice que como amarillo con manchas negras y el niño le dice que los leopardos corren muy rápido y que no se cansan. Los leopardos sí se cansan dice él. Que no, que no se cansan que corren rápido y no se cansan y que comen venados y que no se cansan, que la profesora les dijo, dice el niño. Claro que se cansa, todo cansa, todos se cansan, de todo se cansa uno peque, le dice él, y dígale a la profesora que sí se cansan. El niño hace una mueca de fastidio parece avergonzado de ese papá que no sabe nada.
El niño pregunta que si el león es carnívoro y él le dice que sí, pregunta luego por la vaca, el caballo, la hiena, el pavo y él responde. El niño vuelve a preguntar y él vuelve a responder y le dice que no le va a repetir más.
El niño va hasta el sofá con la ega y uno de los papelitos recortados y le dice que le ayude a pegarlos que la mamá dijo que le dijera al papá que le ayudara a pegar porque él solo hacía muchos regueros de ega y le quedaba muy feo. Él sigue sentado en el sofá, sigue mirando el televisor, pone un puntico de ega en el centro del papel y le dice al niño que lo riegue y el niño le dice que hay que esparcir la ega y él le dice que eso que esparcir la ega. El niño vuelve a preguntar que si el león es carnívoro y él le responde que sí hombre sí ya le dicho mil veces que sí. El niño pega el león en la columna de los carnívoros, toma otro papel y vuelve al sofá para que el papá le ponga ega.
Él le dice que se apure que le va servir la comida y el niño le dice que ya casi, pega a la hiena en los carnívoros y le dice al papá que ellos son omnívoros porque pueden comer de todo y él le dice que no, que son omnívoros porque comen lo que pueden. El niño vuelve a mirarlo como si el papá no supiera nada. cierra el cuaderno y van juntos a la cocina.