En
el décimo aniversario de la muerte de Tito Vázquez líder comunal, exconcejal,
vendedor de rifas, armador de equipos de fútbol aficionado y tomador de tres
cervezas o más a día se conmemoró con una misa a la que asistieron familiares,
amigos y ya pasados tantos años hasta los enemigos políticos que no son pocos. La
eucaristía comenzó diez minutos tarde porque el cura estaba viendo el partido
de la selección. Mientras los asistentes esperaron hablaron de temas variados y
entre ellos algunos hablaron de Tito y de cómo lo recordaban, de la cantidad de
rifas que nadie se había ganado y de lo charlador que era, uno hasta dijo que
Tito hubiera podido ser alcalde sino se hubiera muerto tan joven, y otro lo corrigió,
si no lo hubieran matado tan joven diga mas bien. El cura interrumpió la charla cuando
se acercó al atril cantando. Antes de iniciar con la bendición dijo que la
selección estaba muy mala y los amigos se Tito se miraron entre ellos y uno dijo que los mismo decía Tito.
jueves, 23 de marzo de 2017
miércoles, 22 de marzo de 2017
Préstamo
Hermano vengo tragándome
los pares y todo para llegarle, vea el semáforo está en rojo y todo, dijo el
tipo sin bajarse de la moto. Que va hombre pa pagar nadie tiene afán, menos
usted, a toda hora es el mismo cuento, viene a querer enredarlo a uno, puras chimbadas,
respondió el prestamista con el talonario de recibos en la mano. Tan guevón papi
que si no le paga uno que malo y le paga uno y también jode. Bueno sería que
viniera a pagar y no dijera nada, calladito entrega el billete y listo, si es
verdad que se traga los pares es peor porque me toca prestarle pa que pague el
comparendo y saque la moto de los patios y luego aguantármelo diciendo que no
me ha podido pagar porque sin moto como iba a trabajar. ¿Entonces con esto ya le termino de pagar? Dijo
el tipo. Sí ya quedamos listos, respondió el prestamista. Entonces présteme otros
cien. A dos semanas y ya sabe cómo es. Pero sin acosarme papi que con esta lluvia
el negocio se pone pesado.
martes, 21 de marzo de 2017
La muerte del árbol viejo
Hay
una escena en La muerte del árbol viejo una película del año pasado donde un
niño le pide a su papá que le ayude a cavar un hoyo grande para enterrar a
Nacha su tortuga que encontró muerta cuando volvió del colegio. El papá le dice
que no la pueden enterrar porque no tienen jardín, el apartamento es pequeño y
en el parque está prohibido abrir huecos. El niño empieza a llorar, no quiere
que echen a Nacha a la basura, él necesita enterrarla. El señor lo deja solo en
el cuarto llorando sobre la almohada y aparece pocos minutos después con una
matera de barro y un par de bolsas con tierra. Cuando el papá está fuera de escena
en el cuadro sólo se ve al niño llorando. El papá y el niño entierran a Nacha
en el fondo de la matera y luego siembran las únicas semillas que tienen a
mano, un par de fríjoles. Me acorde de esa escena ahorita que iba a regar las
maticas y no había agua.
lunes, 20 de marzo de 2017
Capilla
En
la vía que conduce al corregimiento de La Garza hay una capilla que lleva años en un lento
proceso de restauración que vuelve a iniciar cada que lo dan por terminado,
nunca han tenido plata suficiente para pagar el trabajo completo. En la parte
de atrás de la capilla hay una casa de techo bajo muy ancho y un amplio
corredor sin chambrana en el que se cagan las gallinas, los patos, los gansos y
los piscos cuando la señora no está para espantarlos con una escoba.
El
dueño de la casa vecina sufre cada domingo, la santa misa en la capilla le
genera disgustos incontenibles que sólo pueden imitar los piscos que alborotan las
plumas marchando a sus pies en el patio con las cabezas enrojecidas. Lo que no deja dormir al vecino son diez metros
de largo por tres de ancho de tierra en el lateral derecho de la capilla que son de su
propiedad y en los que se queda la gente que va a misa y no encuentra lugar
adentro.
La
semana pasada la gente que fue a la misa se encontró con una cerca de no más de
medio metro de alto que separaba la propiedad del dueño de la casa de la de la
capilla y la gente que no se pudo ubicar adentro tampoco pudo quedarse afuera o
por lo menos no ahí en ese lateral sino amontonados en la puerta principal.
Aunque
hubiera con que comprar esos metros de tierra el dueño de la casa vecina no los
vendería, no le interesa hacer ningún negocio con la iglesia porque le caen mal
los curas aunque si tuviera con qué compraría la capilla sólo para darse el
gusto de tumbarla. La gente que visita con devoción el lugar mira molesta al
señor y lo tacha de intransigente y el señor dice que si en vez de una capilla
hubiera una escuela o un puesto de salud o algo útil para la sociedad él no
tendría problema en regalar ese trozo de tierra pero que para la iglesia nada, ni chimba.
El
sacerdote dice que no se puede hacer nada porque el vecino tiene derecho a
cercar lo que es suyo. Dentro de ocho días cuando el padre y los feligreses
lleguen a la capilla se van a encontrar con la cancha de tejo que el señor está armando en su propiedad. El señor dice que ojalá el cura no sea nervioso, no sea que se vaya angustiar cuando revienten mecha.
Reunión
El
tipo aburrido de la fila de atrás se come las uñas con una angustia que
observada de lejos contiene un gusto que se antoja imitable y temeroso porque
las uñas se le van acabar y algo más va a querer comer, a nosotros tal vez. Lo peor
es que la profesora parece no darse cuenta de lo tediosa que está la reunión y
sigue hablando y poniendo quejas.
viernes, 17 de marzo de 2017
Grillo
Lejos
en la montaña bajo la cama de un cuarto frío dentro de una bota plástica con
rastros de lodo hay un grillo de los verdes que no cabe en la palma de la mano
del niño que duerme chupándose un dedo. El grillo está incómodo y desvelado pero sabe que está ahí para acompañar al niño. Lo adoptó y cree que puede ser buen padre.
jueves, 16 de marzo de 2017
De cómo elegir donde perder el tiempo
Venía
caminado por la trasversal pasadas las siete de la noche y vi a una señora acompañada
de una muchacha su hija supongo, no sé no le pregunté, estaban escondiéndose tras
un arbusto más bien pobre de follaje aprovechando la escasez de alumbrado
público en el sector. Hablaban bajo y miraban detenidamente a una cantina que
estaba como a cuadra y media en diagonal. Iba seguir pero me gustó como se
veían, algo en ellas me hizo pensar en detectives. Me acordé de una tía de mi
papá que se disfrazaba de hombre y se metía al putiadero del pueblo a pelar con
las muchachas y a sacar a su marido a botellazos. Me quedé con las esperanza de
ver pelea, ellas miraban a la cantina y yo las miraba a ellas sentado en una banca
fingiendo usar el celular. Pasados varios minutos, de la cantina salió un
tipo grande que caminaba muy tieso y les entregó un paquete pequeño que una de
ellas guardó en el bolsillo del pantalón, luego se fueron ellas y se fue el
tipo y yo me quede otro rato ahí.
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