viernes, 6 de mayo de 2016

Chaqueta





Diez años sin abrir la puerta izquierda del armario donde él guardaba su ropa. Llegó de trabajar esa noche, se tomó un tinto y encendió el televisor. Vio los titulares del noticiero y le dio la espalda a la pantalla mientras se soltaba el pelo. Se paró frente al armario dio vuelta a la llave que estaba pegada de la chapa  y la sostuvo ahí unos minutos sin abrirla. No la abrió. Giro la llave al lado contrario y se sentó en la cama. Esa noche tampoco pudo sacar la chaqueta de cuero café que le regaló meses antes de que él enfermara.

jueves, 5 de mayo de 2016

Tragedia




Cuando llegó a la casa de su cuñada y le preguntaron cómo se sentía, no vaciló en decir que era una tragedia, Una tragedia. Tenía la voz ahogada y ese gesto que no le faltaba, como si la estuvieran persiguiendo. Una semana después juan llamó a decirle a su hermana que Raquel estaba en el hospital.  Un sagrado constante la obligó a consultar al médico. Del sangrado empezó hablar el mismo día que respondió a su cuñada que estar embarazada era una tragedia. Estaba de once semanas cuando fue al hospital y perdió el bebé. Juan estaba triste, su hermana que se debatía entre la tristeza y el enfado le dijo en dos ocasiones que Raquel nunca había querido tener ese bebé. Raquel decía que era una tragedia y que ahora ella qué iba hacer, que se iba a deprimir mucho. Que tragedia.

miércoles, 4 de mayo de 2016

Cansada.




Ella estaba muy aburrida, se había graduado de enfermera y tenía fe en conseguir trabajo en una de las clínicas grandes. No fue así y se cansó de esperar. Su papá le pidió ayuda a uno de sus amigos y le consiguió el empleo. Un puesto de salud a punto de caerse, ubicado en la zona rural, a cinco horas en chiva de la ciudad por trochas mal tenidas. Ella se levantaba todos los días, miraba la neblina asentada y las vacas peludas en las lomas y decía: estoy cansada enferma y aburrida. Tomaba tinto y fumaba cigarrillo Derby. Repartía medicamentos de los pocos que tenía a los enfermos que iban al puesto y hacia campañas de planificación que a nadie le interesaban. Pasados los días dejo de estar en el puesto de saludo que también era su casa y salió a recorrer la vereda con un botiquín. Llegaba en la noche cansada y decía: estoy cansada.

martes, 3 de mayo de 2016

49



No se siembran árboles frutales al bordo del camino, ni de la carretera. La gente se roba las frutas, las tumban sin dejarlas madurar siquiera y si no alcanzan la rama le pegan con una vara larga hasta que se caiga y no importa el daño que le hagan al árbol; o le tiran piedras y no pueden condenar a un árbol a que sea apedreado sólo por el lugar en el que decidieron plantarlo. Amparo escuchó con atención al señor. Estaban negociando una orquídea silvestre que él había bajado de un naranjo que estaba en su huerta. Las orquídeas como esas, nacen donde ellas quieren, dijo Amparó, y vea, eso no evita que alguien las baje y se las lleve. El señor estaba de acuerdo con Amparo, él ya tenía sus años y siempre había vivido en la montaña y nunca había visto que le tiraran piedras a una flor. Aunque tampoco había visto que pagaran tan bien por ellas.

Papá



Está, pero no está tanto. Está en la mañana cuando me levanto, en la noche no está. En la noche me duermo, no sé qué pasa o sino pasa, estoy dormido, muy profundo. Está en los sueños a veces, pero no siempre lindo y que me guste a veces está feo y no lo quiero ver, pero lo sigo viendo, porque no despierto. Está, pero no siempre para mí, a veces está para otros y entonces no está, lo veo ahí en la sala pero no debo hablar y escuchar tampoco, nada de lo que dicen. Y yo no pregunto qué hace.

domingo, 1 de mayo de 2016

ver



De lejos, ver de lejos, me dijo el viejo, lo mejor o lo peor que le puede pasar uno, no sé. es ver bien, ver de lejos. Después de un tiempo a uno sólo le queda eso, lo que vea de lejos. Porque todo pasa lejos, todo fue hace tiempo, o es en otra parte, y entonces uno es alguien que mira de lejos. y me dijo el viejo también que si veía bien que entonces me conformara con lo que pudiera ver y que no pensara en ver otras cosas.

Fragmentos 2

La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...