martes, 2 de mayo de 2023

Ocurrencia #67 - de 100

El punkero de provincia repite que el punk no muere y por eso anuncia nuevo disco y acá nos envía su primer sencillo, se titula Caspa y desea que lo programemos en nuestro espacio  de baladas de las ocho de la noche, dice el punkero de provincia que el punk no puede seguir siendo compuesto para el punkero y por eso debe llegarle a la jefa del hogar y gomelo enamorado:

Caspa


Ya tengo caspa 

ricos de mierda 

pido la cuenta y 

me voy sin pagar 

caspa caspa caspa 

caspa caspa caspa 

Me pica la cabeza de

pura ansiedad 

caspa ansiosa 

caspa ansiosa 

caspa ansiosa 

billetes de 100 

llenan la piscina 

que no es mía 

que no es mía

lo mío es la caspa 

y la gula en pausa 

por la vida amarga 

caspa caspa caspa 

caspa caspa caspa 











viernes, 28 de abril de 2023

Ocurrencia #66 - de 100

El filósofo de provincia recuerda que su padre tuvo un palito de papayo. No fue un acto pedagógico ni una transmisión de saber ancestral ni ninguna de esas posibilidades convertidas en embustes como consecuencia de la repetición. Se trató de un ejercicio de observación. El niño, que luego sería filósofo de provincia, observó en silencio y con respetuosa distancia como su padre puso en una bolsa con tierra las semillas de papaya. Observó la planta germinada y después estuvo allí cuando su padre la trasplantó en la tierra. Su padre cuidó el palito de papayo y él observó. Un día el filósofo de provincia oyó desde la sala a su padre decirle a la madre que ese papayo había salido macho, luego vio como el padre buscó un machete y tumbó el papayo. El filósofo de provincia, que era niño y todavía no era filósofo, no entendía lo sucedido y su cara de confusión debió ser muy notoria, razón por la cual su madre le explicó que los papayos machos no daban frutos y que por eso el padre no lo iba a cuidar más. El filósofo de provincia recuerda ese hecho y cree que tal vez su pensamiento sea macho y sus ideas sean macho y seguro todo él es un filósofo macho. Es posible que él, el filósofo de provincia, sea un filósofo macho, un filósofo ornamental.










jueves, 27 de abril de 2023

Ocurrencia #65 - de 100

El rol de hijo bobo está cubierto. Toda familia que funciona en este mundo y en los otros que también se inventaron la misma institución saben que cada integrante de ese grupo debe cumplir un rol. El rol de hijo bobo de la familia mía lo ocupo yo. 

Nadie dice en la familia: mie que bien está cumpliendo con su rol, bobo, y uno sabe que lo está haciendo bien. 

Existen muchas formas de ser bobo, en el caso mío yo soy el bobo que no sabe hacer plata, el bobo que no se ha ido de la casa, el bobo que no se casa, el bobo que no es papá, el bobo que tiene un trabajo que no parece un trabajo. El bobo que escribe un blog. El bobo que botó la plata publicando un libro con las comas mal puestas y los párrafos chambones. 

En otras familias está el bobo que vende droga. El bobo que se casó con una mujer que tiene tres hijos de diferente papá. El bobo que quiso robar y se dejó agarrar. El bobo que no come carne. El bobo que sabe hacer plata pero la invierte mal y la pierde. El bobo que embarazó a la novia y se la llevó a vivir a la casa de sus papás. El bobo que no tiene moza. El bobo que tiene moza. El bobo que se gastó la herencia. El bobo que no sirve para nada. El bobo que dice no ser dependiente de la bareta o tener problemas con el alcohol. 

Todos conocemos al bobo de otras familias. Digo bobo porque empecé hablando de mí, pero todo lo que he dicho funciona igual si en lugar de un bobo hay una boba. 

Existen muchos otros roles en las familias, el proveedor, el cuidador, el que da orgullo aunque no de más, el generoso, el ingenuo, el de malas, el estudioso, el sobrecalificado y debe haber de eso en toda familia para que la familia funcione y se mueva. 

Todo esto se aplica mejor a la familia tradicional, pero en el caso de que la familia sea de las nuevas, de esas que se conforman de un ser humano y un animal los roles son los mismos solo que un individuo cumple con varios roles al tiempo. 

El animal puede con facilidad ser el amistoso, el orgulloso, el ingenuo y el bobo que no sabe hacer plata y el otro individuo puede ser el proveedor y el cuidador y el bobo que no se casó y el bobo que no fue papá. Sin importar cuanto se achique la familia el rol no se pierde. 

El rol permanece aunque la institución llamada familia muera porque en caso de que esos suceda lo que vendrá luego será una reorganización de los roles enmarcados en otro concepto de agrupamiento de individuos. 

Ese grupo podrá recibir otro nombre que no sea el de familia pero los roles no, eso seguirán siendo los roles y ordenaran el funcionamiento, la mecánica de lo nuevo. 

La familia son los roles cubiertos en ella y en la familia mía yo soy el bobo que ya les dije. Un bobo potenciado que es parasito y da tristeza, un bobo que de momento no tiene remplazo. 








 

miércoles, 26 de abril de 2023

Ocurrencia #64 - de 100

Tramite. Té luego. Egoístas en la oficina. Inadmisible la demora. Orangutanes de corbata.  Atacan con varas a la gente. Té luego o café. Feo el encuentro. Tropas retiran a los animales. Lesionados algunos. Nostradamus lo pronostico. Correrán huyendo de furiosos orangutanes con corbata que aparecerán en su vidas de la nada. Adaptarse al presente. Té Luego o cerveza. Zafarse debería ser la opción y no esto. Todo formularios que lleno día tras día. Diablesco el presente. Té luego o ya ni eso. 







 


Ocurrencia #63 - de 100

Primero muerto y podrido en un hueco que tomarme un tinto de estos baratos sin azúcar. 

Lo anterior dicho con más volumen del que hacía falta y las miradas en la funeraria no fueron ya más solidarias o empáticas. 

Mi abuela se hubiera reído de la situación, pero en los velorios la familia que llora al muerto no está en disposición de considerar el sentido del humor como herencia. 

De lo que le resultaba gracioso o no a mi abuela no se iba a hablar en su velorio. 

Tal vez la herencia de la abuela iba a terminar siendo la predisposición genética a desarrollar un cáncer que nos matara a todos como la terminó matando a ella. 

De eso se hubiera reído mi abuela. 

Un chiste habría sacado de ahí, uno sobre lo mucho que los pobres tiene para dar, o algo así. 

Me quedé afuera para no molestar más a la familia hablando de la muerte en vano, así calificó el comentario inicial uno de mis tíos, y claro, de eso también se hubiera reído mi abuela. 









 

martes, 25 de abril de 2023

Ocurrencia #62 - de 100

Había una vez en los baños de un centro comercial un hombre verga acechante. Su lugar de operación eran los orinales. Habitaba el lugar dueño de su tiempo, sin prisa y sin tedio. Cuando un hombre se acercaba al orinal y se bajaba el cierre de su pantalón el hombre verga atacaba. Ocupaba el orinal contiguo y se hacía notar con su chorro potente y constante. Al final, antes de que el hombre guardara la suya de nuevo en el pantalón el hombre verga se sacudía la de él, su tocaya, lo hacía con firmeza agitándola contra el orinal y después el sonido, ese sonido del que todos los hombres que se habían encontrado con el hombre verga se acordaban, ese sonido que tantos comentaban. Un sonido que es más fácil reproducir que describir. Basta que cualquier inquieto o curioso tome una manguera larga de unas ocho pulgadas y la golpee contra un orinal, ahí está, ese es el sonido que se queda haciendo eco en el interior de todos los que ya no creen en lo que tienen, de todos los inseguros que nunca más se quieren volver a topar con el hombre verga en ese baño de centro comercial. 









lunes, 24 de abril de 2023

Ocurrencia #61 - de 100

Hola, Virgen María, soy yo, el gordo aquel de Patio Bonito, el frentón de gafas grandes, no le digo mi nombre porque usted ya se lo sabe, para eso es santa y madre del salvador. 

Debe parecerle extraño que le hable después de tanto tiempo, pero tengo una duda y a veces las dudas se toman sus años en aparecer casi agobiantes. 

Usted se tiene que acordar porque usted tiene una memoria celestial, yo lo sé.

Cuando yo era muchacho fui hasta un cerro que tenía su nombre y arrodillado recé un rosario frente a una imagen de bulto de esas que celebra su existencia, antes de encorar ese rosario yo le pedí que me ayudara con una muchacha que me gustaba, yo sé que usted se acuerda. 

Una mona de letra bonita que olía a romero, la que se sabía completo ese bambuco de las cuatro preguntas que cantaban Espinoza y Bedoya, yo sé que usted sabe de quien le habló, no usaba faldas, yo no la vi con una, iba en pantalones y no le gustaba peinarse. 

Yo me sentía enamorado de ella por esa época y por eso le pedí ayuda a usted. 

Me imaginaba besándome con esa muchacha y comiendo patacones con chocolate en una casa con jardín. 

Eran otros tiempo, yo lo entiendo, eso fue mucho antes de agarrarle el gusto a chupar cucas y tomar aguardiente. 

Me disculpa por terminar hablando de eso, pero igual para usted no hay secreto, entonces no tiene sentido disimular en donde he terminando poniendo la boca, madre santa. 

Yo recé con harta fe ese rosario y luego le hablé a la muchacha varias veces esperando que pasara algo y nada pasó. Me siguió gustando y le seguí buscando el lado hasta que me fui a vivir a otra parte y seguro alguna otra me gustó, ya ni me acuerdo. 

Qué pasó, Virgen Santa, acaso era muy difícil esa petición, de pronto usted que todo lo ve vio que no tenía sentido que no había futuro o algo así. 

Tengo la duda porque la escuché en estos día en radio, a esa mona, Virgen mía, estaba pintando una silla cuando la oí, y otra vez, Virgen bendita, sentí el olor a romero, el taller no me olió más a madera y a pintura, no señora, olió a romero y ella, la mona despeinada hablaba del aumento en la actividad de un volcán, una funcionaria del servicio geológico, le decían doctora. Dejé de trabajar y me quedé ahí quieto oyéndola. 

Ni para qué le cuento más, Virgen adorada, usted ya sabe todo, sabe lo que siento y lo que pasa en todas partes. La duda me vino entonces y por eso quiero saber, qué era lo que pedía la monita de letra bonita cuando le rezaba. 

Yo no dudo de su grandeza y su poder, madre santa, yo sé que usted lo puede todo, lo que creo es que yo pedí mal, no pedí lo que era, por eso quiero saber qué pidió ella, qué pedía ella, porque los dos rezamos en el mismo cerro, los dos nos arrodillamos. 

Respóndame madre, explíqueme que pidió ella, cómo lo pidió, tal vez todavía este yo a tiempo de pedir algo más, algo distinto o lo mismo de otro modo.  








Fragmentos 2

La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...