No sé quién prepara a los recreacionistas de Tuluá, pero todos hablan con voz nasal, y me vale chimba que la recomendación para escribir sea la de evitar caer en la tentación de totalizar porque yo hablo de los recreacionistas a los que he oído y no hay uno solo que no hable como payaso del siglo pasado. Lo digo porque el día de hoy la concentración de los docentes en paro se realizó en el parque recreacional de una caja de compensación en la que estamos metidas las personas que andamos en esto de dar clases y dizque inspirar el aprendizaje.
Allá la recreacionista con sus voz horrible invitaba a los profesores a bailar y a gritar y a participar en un montón de tonterías que según ella servían para que nos pusiéramos contentos, la gente no le copiaba mucho a su llamado y ella nos dijo: "no puedo creer que ustedes sean así, gente tan aburrida, yo no sé cómo hacen para dar clase, yo nunca quisiera estar en una clase con ustedes", lo dijo y se rio, bacana esa tipa, no la tiró prendida, una verdad frontal y a los miembros de un sindicato poderoso y se quedó como si nada, si no fuera por la voz nasal hasta me hubiera llegado al corazón.
Lo bueno es que entre tanta gente siempre resulta el que si se quiere disfrutar esas maricadas y entonces hubo gente que bailó y gente que jugó parques y domino y otros que jugaron fútbol y así. La reforma que motivo el paro ya se hundió en el congreso, podremos volver a los colegios a dar clase y a sentir de nuevo la displicencia de los estudiantes. La verdad, es que yo no sé cómo hace la gente para estar contenta. De dónde saca ganas de estar en el mundo. No lo sé, menos mal que tampoco es algo que tenga que saber porque de eso no se tratan las pruebas de estado ni las pruebas Pisa, a nadie le preguntan si está contento o cree que la vida vale la pena.