miércoles, 7 de febrero de 2024

Tinta

Se sabe de buena manera que tener oro es tener dinero. Se sabe también que el cáncer ocasiona temor. Lo anterior es un asco, ningún intento de relato breve debería comenzar así. También la oración anterior es tonta y además atrevida, porque, se sabe también que el lector debe tener acceso solo al resultado final y no al intento o al desecho. Afirmación que tendría credibilidad si quien redacta esto fuera un escritor o un editor o un editor. Lo mejor es no seguir, dejar así. Aceptar la imposibilidad del surgimiento de un relato. Aunque también podría probar el que redacta con el ya famoso y efectivo había una vez y decir que Había una vez un hombre que intentaba redactar un relato sin lograrlo. 

lunes, 5 de febrero de 2024

Gafas rotas

Conservar la calma. Tiene la frase aferrada desde que era un niño. Lleva años repitiéndola. Conservar la calma, conservar la calma, conservar la calma. Lo repite incluso en los momentos más calmados de su vida. Es su mantra, su rosario, su oración. Se lo dijeron por primera vez cuando aplastó a tres pollitos con las manos hasta que los mató. Y se lo volvió a decir cuando encerró al gato en un tarro de manteca lefrit y lo pateó una y otra vez contra la pared. Se lo dijeron también cuando mojó la cola del perro con gasolina y le prendió fuego. Conservar la calma. Eso, conservar la calma. El día que ese niño se cayó de la escalera después de que lo empujara, ese día repetía, observando con atención como le chorreaba la sangre por la frente, mantener la calma, repetir la calma. También cuando oyó a la mujer gafas grandes, decir que él debía estar internado, repitió que debía tener calma, lo repitió mientras buscaba el bate y lo repitió después mientras lo usaba. 

jueves, 1 de febrero de 2024

Abandonado

Estos son los días más tristes en la vida del señor Pinzón. Cortó de tajo con sus amigos y se encerró. Lo acompaña una dalia fucsia que riega dos veces por semana. Si ella se hubiera llevado también esa mata, él sería el único con necesidad de agua en esa casa. 

martes, 30 de enero de 2024

Ella no quiere que él se vaya.

Piénsalo bien, oyó decir, antes de colgar. Tuvo la impresión de que no era una recomendación. Había algo impositivo en el tono con el que fue pronunciada la frase. Cómo podía hacerlo. No tenía una fórmula ni conocía la técnica indicada para conseguirlo. Cómo iba a pensar bien. Quería irse. Quedarse ahí un día más, eso sería negarse a pensar. Se iba, estaba decidido. 

viernes, 19 de enero de 2024

Rodar

Tiempo atrás, cuando se dirigía a su trabajo, Alirio rodó por un abismo. Al final del mismo encontró un tesoro. También perdió una pierna y los dientes. En el pueblo, con envidia, lo llaman el pata sola. Él los mira con desprecio desde lo alto de la torre de su suntuoso caserón. 

martes, 19 de diciembre de 2023

Fragmento #10

Creen que llegué con una varita mágica. Pero no. Así no fue. Acá no hubo magia. De ninguna manera. Rechazamos de todas las formas posibles la existencia de la magia. Acá hubo un proceso. Una serie de sucesos del que ustedes no se percataron. Por eso llegamos. Esa cadena de eventos que se movió en silencio permitió que hoy tengamos una posibilidad de futuro. Lo hicimos juntos. Este logro es nuestro. Cada uno de nosotros hizo lo que tenía que hacer. Sacrificamos mucho. Eso lo sabemos todos. No fui yo. El logro es de ustedes. Ahora tendremos que conquistar el territorio y hacernos de un lugar. Será nuestro nuevo hogar. Cueste lo que cueste empezaremos de nuevo. Todos saben lo que se viene. Vamos a tener las armas listas y cargadas. Le ganaremos al miedo. Avanzaremos.

lunes, 18 de diciembre de 2023

Fragmento #9

Le dio la vuelta al terreno y observó con detenimiento. Era lo que se esperaba y nada más. Se había preparado durante años. Justo en ese punto tendría que armar su carpa. Se quedaría sola y esperaría el evento. Ella era el receptor de la señal. Desde niña había aceptado su destino. Había un mensaje que las personas debían conocer y se revelaría a través suyo. Permaneció en el cerro repitiendo los mantras aprendidos en las interminables jornadas de práctica. Tenía que volver con el mensaje. Volver sin ese mensaje no era una opción. Estuvo ahí diez días. Aguantó allí dos días más después de que se acabó la comida. Le iban a creer. Sabía que dijera lo que dijera le iban a creer. Tal vez ese era el mensaje. Sentir tal seguridad. El convencimiento absoluto de que podía decir lo que quisiera. Desarmó la carpa y recogió sus cosas y empezó a bajar.  La vieron acercarse al pueblo y fueron a su encuentro. Querían oírla. Esperaban saber. Ella pidió agua antes de decir cualquier otra cosa. Alguien le entregó una cantimplora. Bebió con ganas y luego supo que podía hablar. Dijo lo que quiso.

Fragmentos 2

La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...