sábado, 8 de abril de 2023

Ocurrencia #47 - de 100

Hablar de más.  cómo es.  Nadie habla de más.  Cuál es el limite. También sería posible hablar de menos.  Quién habla de menos. Conozco a los que hablan poco y conozco a los que no hablan.  Los que hablan de menos, a esos no los he visto y tampoco los he oído, por algo debe ser.  Hablar de más es dar sin esperar nada a cambio, pero el que habla de más es tachado de imprudente y no de generoso.  Un desprendido, el que habla de más lo es, deja que otros sean los  calculadores él va desprevenido y deja que su pensamiento se derrame igual que un caudal, no habla de más, sólo habla. Le gusta hablar, es transparente y no lo sabe. 



jueves, 6 de abril de 2023

Ocurrencia #46 - de 100

Recién cumplido el año de la muerte del caníbal que vendía cauchos para la olla pitadora  en una esquina del centro un nuevo caníbal apareció. Se presentó en el atrio de la iglesia vieja, la de los fundadores. Dijo que ninguna población por pequeña, moderna o tranquila merecía estar sin un caníbal. La responsabilidad de infundir la inquietud y la sospecha permanente iba a ser asumida por él. La idea de que en cualquier momento alguien pueda salir a la calle y no volver y ser masticado y digerido por su prójimo debe permanecer siempre viva y para eso estaba él. Yo siento que estoy preparado y a la altura de las circunstancias. Es que todos estamos acá para aportar a la sociedad y yo sé que mi momento ya llegó. Como nuevo caníbal puedo asegurar que no habrá preferencias, que no iré en contra de la esencia de esto que somos como lo hizo el caníbal anterior, yo los devoraré a todos por igual, para mí no habrá preferencias. La gente rumora que el nuevo caníbal tampoco durará, que cumplir su compromiso no es posible y que nadie puede huir de sus preferencias y de el deseo de experimentar de nuevo un sabor que ya sabe en donde encontrar. 







miércoles, 5 de abril de 2023

Ocurrencia #45 - de 100

En qué pensará la muchacha de los ojos manzanilla cuándo pica las habichuelas.  De qué sueño se desprenderá veloz y cuál será la forma de su caída.  Llevara en silencio las cuentas del orden domestico y visualizará los recibos o por el contrario recordará sus ultimas vacaciones y el sol en la cara y la arena de playa entre los dedos, el sabor de la cerveza fría y a ese muchacho comedido que no miraba a otras y la miraba a ella extender su toalla para tumbarse ahí satisfecha.  No sé, tal vez piense en eso, en picar las habichuelas y en lo que sigue, ponerlas en la olla con agua y encender la estufa y en la pechuga que ya casi se descongela. Así, concreta.  Lo cierto es que yo piqué habichuelas hace un rato y resulté pensando fue en ella y en un moño hecho con cinta roja y en que tal vez, en algún momento de la vida ella y yo picaremos habichuelas a la misma hora y no pasará nada, picaremos habichuelas y ya. 








martes, 4 de abril de 2023

Ocurrencia #44 - de 100

Cuál comedia y dónde el chiste si abrió la boca apenas para que ese olor a podrido lo dejara. 

Ahora vamos a decir entonces que la fetidez da risa y que cuando el espacio se ve tomado por la hediondez uno se tira al piso y se revuelca agarrándose la panza con las manos porque la carcajada lo deja sin aire. 

Sí. sí voy a jugar a lo que juega el resto, eso vamos a decir, que sí es divertido el amiguito y sus mentiras tienen gracia y sus prejuicios son originales. 

Agudeza y sentido del absurdo, quién dijo eso, tonterías sin más, lo gracioso es decirle cabecepolla al calvo y negra gorda a la gorda negra y reírse después, reírse duro de lo que uno dice.  

Lo voy a seguir haciendo a diario, de mí depende el futuro del amiguito y de los otros cien mil como él, necesitan de mí para graduarse de humoristas y llenar teatros como profesionales. 

Desampararlos no es posibles, ninguno merece que le retire mi atención. Vamos a reír y seguiremos riendo como si la comedia estuviera inventándose acá con nosotros y no descomponiéndose descubierta. 

 



 


lunes, 3 de abril de 2023

Ocurrencia #43 - de 100

Ahí el arrume de naranjas, mandarinas y limones, el gigante en chanclas necesita apenas estirar la mano para exprimir esas frutas sobre las paginas de ese libro en el que están impresas las cartas de San Pablo. No hay mensaje cifrado ni código oculto con tintas invisibles. Un día largo para querer descubrir un mundo nuevo sin la necesidad apenas por el ocio. Cítrico, una palabra en la que vivir, fundar una nación en ella ilusionaría a cualquier gigante de espíritu pionero. No hace falta tener más y tampoco menos, pasar en ese lugar esa quietud impuesta con esos arrumes de naranjas, mandarinas y limones inagotables. 






 

jueves, 30 de marzo de 2023

Ocurrencia #42 - de 100

Viejo y perverso cielo eterno, pretendes retenerme en éste hueco y receloso mundo. Por qué, dos y tres veces, por qué. No puedo seguir, no veo el norte ni el sentido de mi misión.

Experimento seguido un dolor y un rumor me dice dentro que esto es todo y no necesito otro siglo ni leer de nuevo todos los libros de Perec porque hoy lo entiendo bien, sé que esos juegos en los que él, Perec, triunfó, no son lo mío. 

No quiero El Secuestro, no quiero retener en mi frio pecho el sonido de E, ni creer que es divertido pretender que puedo reproducir lo hecho por el escritor francés. 

Me quiero ir, ser un tipo corriente y no el detective sin titulo elegido por usted. Quiero se libre por fin de su pregón seductor, pero no sé cómo entré en esto y no sé cómo irme. 


Georges Perec publicó en 1969 La disparition, una novela en la que no utiliza la vocal E, en 1997 la editorial alfaguara publicó una traducción al español titulada El secuestro en la que no se utiliza la vocal A. 









 

Ocurrencia #41 - de 100

He sido muy injusto con mis vecinos, lo reconozco ahora. Mis vecinos me han abierto el mundo y he aprendido algunas cosas. 

Tuve un vecino que golpeaba un tambor se rapaba y decía que era hare krishna, no mataba a las hormigas arrieras aunque se comieran lo que sembraba y lo que hacía era intentar ahuyentarlas, sin ese señor no hubiera entendido que existían vegetarianos y creencias más allá de la cruz. 

Otro vecino, el de las fiestas entre semana y el quipo de sonido potente, me ayudó a descubrir que el vallenato era más que el binomio de oro y Carlos Vives. 

Sin la vecina de las convulsiones y los bajones de azúcar nunca me hubiera convencido de la importancia de inscribirme en un curso de primeros auxilios. 

También está el vecino de Florencia, Caquetá, que me habló tanto de su ciudad y de la gente y de la región y de los ríos que me terminó motivando a llegar hasta allá, de otro modo yo hubiera terminando vacacionando en una playa como tantos. 

Es posible que sea yo el vecino que no hizo otra cosa que ser un vecino, no está ni bien ni mal, pero es cierto que hay vecinos que abren el mundo y de los que se pueden aprender cosas. 















Fragmentos 2

La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...