jueves, 8 de marzo de 2018

Marcos 56


¿Para dónde va? Le preguntó la mamá a Marcos viéndolo salir con un costal de cabuya debajo del brazo. A botar al malparido perro ese del señor de la tienda de la esquina. Cómo así que a botar un perro Marcos, usted es que se empendejó o qué, no sabe que eso del maltrato animal ya está dando dizque cárcel. Cuál maltrato ama, yo no le estoy pegando ni nada, yo lo que hago es ir a tirarlo por allá lejos a ver si lo adopta alguien más, y lo trato bonito y todo lo acaricio y le doy piquitos y lo cargo en este costal véalo lo lindo. La semana pasada fui y lo deje allá arriba en La Marina y el berraco perro que es inteligente como el solo ama, volvió y llegó ahí a la tienda. Aunque viéndolo bien ma uno no sabe en este caso quien sería el criminal, el señor de la tienda que es el autor intelectual o yo que soy el actor material. Oiga mijo y usted porque no se consigue un trabajo permanente de tiempo completo en vez de estar por ahí metiéndose en bobadas. No ama yo ya le dije al señor de la tienda que está es la última vez que yo le boto ese perro, porque ya lo he botado dos veces, como le parece mami que la primera vez fui y lo deje por allá en Andalucía y ahí volvió el perro a la tienda dos semanas después con las uñas pintadas y con moñitos en las orejas, por eso le digo que eso maltrato no es, a ese animal lo que le va es bien yéndose para otra parte. Mucho cuidado mijo, dijo la mamá de Marcos. Fresca mami que como el perro ya me conoce no hay peligro de que me muerda.

Marcos 57


Es que uno ya no sabe quién es quién y se lo digo yo don Marcos que pasó por acá todas las noches. Yo a veces no sé si yo soy el que vigila el barrio o el que está dando papaya para que lo roben o lo secuestren, porque vea que uno no sabe y de pronto sea con uno que revivan esa prácticas delictivas. ¿Si me ve como estoy hablando de elegante don Marcos? es que usted no cree pero uno oyendo las judiciales en la emisora todos los días aprende mucho. Entonces por eso lo que le venía diciendo, que eso puede que esa mata de sábila que usted tenían en el balcón se la robaron por hacerle el daño a usted o de pronto la necesitaban, es que como le digo don Marcos uno puede juzgar porque uno ya no sabe quién es quién, eso puede que con esa matica de sábila suya ahora le estén refrescando las quemaduras a alguien, a un ladrón que se robó algo caliente o así. Y hablando de todo un poquito don Marcos, de ladrones y todo eso, usted me va pagar lo de este mes de una vez, vea que uno no puede andar vigilando el barrio de regalado tampoco. Listo don Marcos yo le digo a su mamá, yo cuadro con ella.

lunes, 5 de marzo de 2018

Marcos 58


Pero cómo carajos nos venimos nosotros desde Tuluá hasta por acá, tras de qué putas. Marcos estaba sentado en una silla plástica tomando coca cola en vaso desechable de siete onzas; por lo menos no la mermaron con hielo, agregó Marcos.
La fiesta era para celebrar los 90 años de la tía Melva que estaba sentada en el centro de la sala de la casa en una silla que parecía un trono aunque la tía Melva en vez de reina parecía más una momia.
Es que nadie lo obligó a venir, le dijo el tío a Marcos y la esposa gorda del tío repitió la misma frase como si estuviera traduciendo al tío. Si no estuviéramos tan lejos me iba pero por acá en la puta mierda no queda otra que esperar, dijo Marcos. Eso se va yendo caminando suave que por ahí lo alcanzamos en la carretera, de madrugada cuando ya vayamos para la casa, dijo la mujer gorda del tío. No tía, gracias, yo espero. Andaban en la camioneta del tío soltero que a diferencia de los otros tíos tiene camioneta porque no tiene mujer. Estaban las tías, otros tíos, unos primos, el abuelo, Marcos y la mamá. Todos estaban entretenidos hablando con la familia menos Marcos.
Oiga tía y usted baila todavía, le dijo Marcos a la tía Melva ofreciéndole la mano para que se levantará de la silla y bailaran el merengue que estaba sonando. Deje quieta a la tía, Marcos, no la moleste, le decía su mamá, y el abuelo, y los primos y todos, pero Marcos se puso a bailar con la tía.
Vea tía y usted porque no le dijo a estos vergajos hijos suyos que se las dan de platudos y todo que hicieran algo más animado, por lo menos hubieran traído ron, bastante ron. Cómo así que usted no puede tomar tía, como no va poder, eso un trago no la cae mal a nadie. No tía cual diabetes y cual corazón eso de todos modos de algo se tiene uno que morir, le dijo Marcos. La tía se volvió a sentar, la ayudo uno de sus hijos que casi se la arrebató a Marcos en la pista de baile que era también la sala de la casa. Por lo menos yo tenía ganas de entretener a la viejita. Pal velorio si me vengo preparado con un litro de ron, esto no me pasa dos veces, se dijo Marcos. 

viernes, 2 de marzo de 2018

Marcos 59


Tía no se siente ahí que la acaba de partir, Le dijo Marcos a la mujer de uno de sus tíos una tarde que estaban en la casa del abuelo almorzando en familia. La silla estaba rajada y Marcos por reflejo quiso proteger el culo gordo de la mujer de su tío de un buen golpe contra el suelo. La señora no entendió muy bien que la sugerencia de Marcos era puro gesto de filantropía. Pues es que todos no somos unos flacuchentos viciosos como usted, le dijo la gorda, fastidiada y ofendida. Pero por qué tan grosera, si yo no le dije gorda, le dije que no se siente ahí que la acaba de partir, no hay que tener mucho sentido común para ver que mientras más pesado sea el que se siente más posibilidades hay de que se parta, le dijo Marcos sonriente como si le divirtiera la situación. El grosero es siempre usted Marcos, le dijo el tío queriendo defender a su mujer y la señora agregó que ella hacía poco había estado sentada en esa silla, lo dijo con sobrades como si estuviera demostrando que Marcos estaba hablando mierda. Entonces fue usted la que la partió, si ve, es lo que le digo, los culos grandes pasan factura. Se Pasó Marcos, ahora sí se pasó, le dijo su tío y a las palabras las siguió un puño en el pómulo derecho de Marcos. Si ve es lo que le digo los culos grandes pasan factura, dijo marcos sobándose la cara mientras salia de la casa. 

martes, 27 de febrero de 2018

Marcos 60


No le diga nada a esa señora vaya de una vez a la secretaría de educación y se queja allá y pida que la echen, si quiere vamos juntos que yo soy amigo del secretario y del alcalde, le dijo Marcos a su hermana. El problema era que la profesora no le ponía nunca un 5 a su sobrino aunque las tareas estuvieran bien hechas y además le devolvía al niño los cuadernos llenos de tachones con marcador rojo en donde no había que poner tachones. Esa señora se la montó al niño porque es cansón, es por eso, y lo peor es que me lo va a desanimar al niño, le va coger pereza a estudiar si esa señora lo sigue jodiendo así. No mija es lo que yo le digo camine y hagamos que la echen de una vez. Marcos no estaba mintiendo, si de algo puede presumir es de la cantidad de amigos importantes que tiene. La mamá de Marcos les dice a las vecinas que no hay nada como ser vago para conseguir amigos. Marcos dice que para hacer amistades hay que invertir tiempo. Yo no quiero que echen a la profe yo lo que quiero es que no se la monte al niño, dijo la hermana de Marcos. Oiga mijo y a usted cuantas veces es lo han echado del trabajo, preguntó la mamá de Marcos. Lo que pasa mamá es que a mí más de una vez me la han montado, por mal trabajador no ha sido sino por bronca de los jefes, dijo Marcos. De todos modos si quiere hace echar a esa profesora me cuenta le dijo Marcos a su hermana. Y ese de dónde sacó que puede ir haciendo echar a la gente así como si nada, le preguntó la hermana a la mamá. Pues de más que él habla de lo que conoce y quién mejor que él para hablar de despidos.

lunes, 26 de febrero de 2018

Marcos 61


Marcos no se ha ganado nuca la lotería, tampoco se ha ganado un sueldo completo, no ganarse la lotería es algo que le molesta. Perra suerte uno no estar hecho para ganarse nada en la vida. Marcos dijo eso el lunes por la noche cuando estaba en el centro comercial comprando una empanada de cambray que estaba inflada y medio vacía como un paquete de papas. Le sobraron unas monedas de 500 pesos que echo en un dispensador lleno de pelotas de caucho muy coloridas. Él quería una roja o una verde o una con lunares como los de Kusama, la artista japonesa que le pone lunares a todo. Le hubiera gustado sacar una que parecía pintada por Rothko o una que parecía un balón de baloncesto pequeñito, pero no le salió ninguna de esas y se tuvo que conformar con una pelota blanca sin gracia. Marcos guardó la pelota en el bolsillo de la pantaloneta y sigo maldiciendo su suerte, ni para sacar la hijueputa pelota que quiero, con todas las bonitas que hay y me tiene que salir la fea. Voy a seguir yendo todos los días sacar pelotas hasta que me salga la que quiero le dijo Marcos a su mamá y ella le preguntó que de dónde iba a sacar las monedas. Siempre la misma cosa con usted, a toda ahora hablando de plata, uno viene a contarle que hay pelotas de caucho bonitas y usted hablando de monedas, cómo si las monedas rebotaran, dijo Marcos encerrándose en el cuarto a jugar con la pelota. 

sábado, 24 de febrero de 2018

Marcos 62


Señor así no puedo llevar esto mire que no hay de dónde agarrarlo ni nada, dice la muchacha en la tienda señalando una bolsa con tres gajas de plátano que está sobre el mostrador. Marcos necesita comprar un desodorante en papeleta pero el tendero no lo atiende porque sigue buscando una bolsa con orejas que le sirva a la muchacha que no dice bolsa sino chuspa. Marcos sabe que el tendero no tiene bolsas grandes de más de doce kilos donde quepan sin timidez tres gajas de plátano verde, que seguro son para un sancocho que no va hacer la muchacha porque tiene la uñas pintadas y no tiene cara de pelar biches. Marcos le repite al tendero que necesita una papeleta de desodorante y el tendero sigue sin prestarle atención. Saca bolsas de todos los rincones y las mira con cuidado buscando algún roto que las imposibilite para llevar plátanos en su interior. Que cosa tan berraca con este pendejo se dice Marcos y mira la muchacha que espera impaciente. El tendero sigue sin encontrar en donde empacar los plátanos y Marcos le dice que él se va a poner a venderle bolsas grandes a los tenderos porque parece buen negocio. El tendero lo mira mal y Marcos levanta la bolsa del mostrador y le pregunta a la muchacha para dónde va con eso que él la acompaña y le lleva la bolsa para que no sufra. La muchacha le da las gracias y le dice que ahí adelantico que son dos cuadras no más. Marcos camina al lado de la muchacha y ella al lado de él pero como queriendo alejarse y tocándose cada tanto la nariz. Marcos le dice que a veces comprar desodorante es demorado.

Fragmentos 2

La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...