miércoles, 29 de marzo de 2017

Distracciones en el trabajo



Hay un incendio el hijueputa en Santa Clara mire y vera. Me asomé por la ventana y allá en el cerro del frente se veía una torre de humo alta y espesa que ocultaba lo que había detrás. Me ofende mirar incendios donde no hay una gran candelada es como cuando uno pisa una cucaracha que no suena. Eso es como decir que los sordos no disfrutan pisar cucarachas. No se meta con las personas no oyentes no sea atrevido insensible, estamos hablando es de incendios. Seguíamos los dos asomados por la ventana, los vecinos también estaban pendientes del humo. busque el radio y sintonice una emisora a ver si decían algo de lo que pasaba, estaban hablando de un trancón en la avenida 12. Pasa que no confío en el humo, puede haber un humero el verraco y no haber ningún incendio, así como cuando queman colchones viejos, maricadas engañosas como cuando los vecinos hacen asados, huelen muy rico pero la carne es poquita. Usted que va saber si nunca lo invitan a esos asados. No me invitan por eso porque saben que no tienen conque atenderme. Dejamos la charla cuando oímos que en la radio hablaban de Santa Clara, según el lector de noticias en esa parte de la ciudad un grupo de hombres de mediana edad estaba quemando llantas, a la preguntan de por qué lo hacían uno de ellos respondió que era que tenían muchas. Les decimos a los vecinos que no es nada para que no se preocupen. Que va, no les diga nada que ellos también tienen radio, camine mejor sigamos trabajando a ver si terminamos hoy. 

lunes, 27 de marzo de 2017

Cadenas de Whatsapp


En la calle sexta con carrera doce esquina del barrio Alameda hay una fritanguería que está abierta todos los días desde las siete de la mañana hasta las once o doce de la noche, el dueño se llama Edilberto y tiene una panza grande, también la tienen sus hijos y su mujer que me hace pensar en la cantidad de fritanga calentada que han tenido que comer cuando las ventas van mal. A ese lugar voy a tragar hasta la indigestión cuando estoy triste y hacer lo mismo cuando estoy contento pero a modo de celebración.Venden cualquier cosa que se pueda fritar y servir inundada en grasa, a mí me encantan las empanadas y los pasteles de pollo aunque a veces hago mi revolución y como otras cosas.

Como la fritanguería está en la esquina tiene una puerta grande que da a la calle y otra que da a la carrera, la acera es amplia en ambos frentes y en ella están regadas cuatro mesas blancas cada una con cuatro sillas blancas marca rimax, todas están amarradas al piso con cadenas delgadas, cuando cierran las sueltan y las guardan dentro. La estufa y la vitrina de calefacción están también en la acera puestas sobre una larga mesa de madera.

Ayer que iba a comprar cordones para unos zapatos negros que casi no me pongo pasó por mi lado un tipo alto y flaco corriendo, iba medio enredado en unas chanclas horribles en las que me fije justo por el modo en que atentaban contra su estabilidad, gire en una esquina y me di casi de frente con tres muchachos y dos muchas que también venían corriendo y riendo a carcajadas, poco después al que vi fue a don Edilberto corriendo con un machete en la mano en comparación a los muchachos él no corría caminaba. La gente empezaba a amontonarse en las puertas de sus casas para ver esa desigual persecución.

Cuando pasé justo por la acera de la fritanguería vi que la esposa de don Edilberto levantaba las sillas de suelo y el hijo mayor sin camiseta y en chanclas se subía a su moto pidiendo que le pasaran el machete que él sí mataba a esos jijueputas. Yo seguí caminando pero lento dando tiempo de que algo pasará pero ya no quedaba qué, habían dado vuelta dos cuadras más abajo. Unos niñitos gritaban que habían volteado por la cuadra de la iglesia. Lo niñitos informaban deseosos de que algo pasará y yo envidioso de su  deseo di vuelta también y a ver si me encontraba con que el padre o el hijo los había atrapado.

Me quede sin saber que pasó, compré los cordones y me fui para la casa y apenas a los dos días uno de los niñitos que se las daba de informante me contó cómo había terminado todo. Don Edilberto corrió cinco minutos y se le subió la presión, los muchachos iban lejos y ya ni sé veían, don Edilberto siguió corriendo y le dio un soponcio no sé si se infartó o qué el caso según el niño es que se fue al piso y en la caída se cortó la pierna izquierda y se chuzo una artería, los vecinos que estaban de chismosos tuvieron que correr con él para el hospital antes de que la hemorragia se lo llevara. Después de que lo subieran al taxi el niño corrió a la fritanguería a contarles lo que había pasado.

Él dizque no había terminado de hablar y la señora ahí mismo se puso a llorar a los gritos y que ella se iba para la clínica y que su marido su marido, rápidamente guardaron la mesa con la estufa y la vitrina y cerraron y se fueron. Hasta ahí me dijo el niño que había estado presente. Entonces le pregunté por los muchachos qué si los había agarrado o no y me dijo que sí, que el primo de él se había ido detrás del hijo mayor de don Edilberto en la bicicleta y que los encontraron en el parque que queda al lado de la iglesia que estaban ahí sentados riéndose y que el hijo mayor de don Edilberto se bajó de la moto con el machete en la mano y les dijo que cual de todos pedazos de hijuputas malparidos me va pagar lo que se comieron y que empuñaba fuerte el machete pero sin arrimarse mucho a los muchachos y me dijo que me estaba contando así como el primo le había contado a él.

Según el niño y su primo los muchachos se dispersaron cuando vieron al tipo enfurecido con el machete y salieron a correr y que solo dos se quedaron en el parque porque el hijo de don Edilberto les cerró el paso y que a uno de ellos hasta le alcanzó a dar un planazo que lo hizo gritar de miedo y cuando le iba a dar el otro apareció la policía en una patrulla.

El hijo de don Edilberto les explicó que esos dos y otros que se había ido se le había volado de la fritanguería sin pagarle y que él los había perseguido porque a él no lo iban a robar así. Los muchachos decían que ellos no eran ningunos ladrones, la policía los sujetaba para que no se fueran a ir y vigilaban de cerca al hijo de don Edilberto al que ya le había quitado el machete.

Uno de los policías le preguntó cuanto le debían y él dijo que veinte mil pesos y el policía le dijo que si por esa chichigua él había salido a perseguir a uno menores de edad portando un arma y el hijo de don Edilberto le dijo que ningún arma que era una herramienta de trabajo y que esa chichigua podía ser la ganancia del día y que el papá y la mamá de él no se levantaban todos los días a trabajar para que los vieran no más y que él no se iba a dejar robar de ningún hijueputa y que de todas maneras había que buscarlo así la plata se perdiera no más para que la gente viera que no era así no más que se iban sin pagar y que no pasaba nada.

El policía subió a al hijo de don Edilberto a la patrulla y le dijo que iba para la permanencia. Los muchachos seguían diciendo que ellos no eran ningunos ladrones. El policía les preguntó que si no eran unos ladrones entonces porque se habían ido sin pagar y los muchachos sin vacilar le respondieron que lo habían hecho porque en una cadenas de whatsapp les decían que tenía que comer en una fritanguería y volarse sin pagar y si no lo hacían los iba a perseguir la mala suerte y se iban a quedar siete años sin culiar. Mi primo dijo que el policía se quiso reír pero que se aguantó y les ordenó subirse a la patrulla porque también iban para la permanencia. Antes de arrancar Edilberto preguntó por su moto y el policía le dijo que la grúa iba a venir por ella. Mientras eso pasaba por la radio empezaron a reportar casos parecidos de fritangueros tumbados por toda la ciudad.


El niño me dijo que eso hasta había salido en las noticias y yo le dije que no veía noticias, me miró como con pesar y antes de que se fuera le pregunté por don Edilberto y me dijo que seguía en la clínica pero que estaba bien. 

sábado, 25 de marzo de 2017

Usar la cabeza

No hay sombreros, ya no los venden. Dejaron de fabricarlos cuando el crecimiento de las cabezas superó toda dimensión conocida. La materia prima empezó a ser siempre poca y ni usando el cabello para tejerlos hubieran conseguido una producción estable. No fueron más el famoso pueblo del sombrero artesanal que protegía del sol las frentes de presidentes y reinas.  Ahora intentan darle solución a los problemas de vivienda que persisten en las periferias utilizando los cráneos de sus muertos. 

viernes, 24 de marzo de 2017

La noticia era la ingeniería textil

Una señora llama a los noticieros radiales todas las mañanas desde hace dos semanas para pedirle a los periodistas y oyentes que le ayuden a buscar a su hermana. La vieron por última vez cerca de un almacén de telas en el centro. Carmen dice que su hermana se llama Roció y tiene el cabello largo de color castaño, es blanca de estatura media. Los periodistas le preguntan que si tiene alguna sospecha del porqué de la desaparición qué sí Rocío tenía enemigos qué sí ya puso la denuncia en la policía y Carmen responde a veces con calma y otras llorando que la extraña pero que la verdad no es que hablaran mucho y que Rocío es muy reservada.  Nadie da razón de la desaparecida, no la han visto y las autoridades no dan con ella. Después de la segunda semana dudo que la sigan buscando, dice Carmen. Los periodistas responden las llamadas siempre al aire, les viene bien tenerla cuando están cortos de noticias que es casi siempre porque no les gusta hacer reportería. Si la policía no estuviera tan ocupada y si a los periodistas les gustará trabajar sabrían que además de almacén de telas el lugar es también un laboratorio de avanzada en ingeniería textil que está experimentando con la producción prendas con nanotecnología incluida, además de telas que mejoran el camuflaje garantizando una total y verdadera invisibilidad de la que Rocío puede dar fe. 

jueves, 23 de marzo de 2017

Décimo aniversario de la muerte de Tito Vázquez

En el décimo aniversario de la muerte de Tito Vázquez líder comunal, exconcejal, vendedor de rifas, armador de equipos de fútbol aficionado y tomador de tres cervezas o más a día se conmemoró con una misa a la que asistieron familiares, amigos y ya pasados tantos años hasta los enemigos políticos que no son pocos. La eucaristía comenzó diez minutos tarde porque el cura estaba viendo el partido de la selección. Mientras los asistentes esperaron hablaron de temas variados y entre ellos algunos hablaron de Tito y de cómo lo recordaban, de la cantidad de rifas que nadie se había ganado y de lo charlador que era, uno hasta dijo que Tito hubiera podido ser alcalde sino se hubiera muerto tan joven, y otro lo corrigió, si no lo hubieran matado tan joven diga mas bien. El cura interrumpió la charla cuando se acercó al atril cantando. Antes de iniciar con la bendición dijo que la selección estaba muy mala y los amigos se Tito se miraron entre ellos y uno dijo que los mismo decía Tito.


miércoles, 22 de marzo de 2017

Préstamo

Hermano vengo tragándome los pares y todo para llegarle, vea el semáforo está en rojo y todo, dijo el tipo sin bajarse de la moto. Que va hombre pa pagar nadie tiene afán, menos usted, a toda hora es el mismo cuento, viene a querer enredarlo a uno, puras chimbadas, respondió el prestamista con el talonario de recibos en la mano. Tan guevón papi que si no le paga uno que malo y le paga uno y también jode. Bueno sería que viniera a pagar y no dijera nada, calladito entrega el billete y listo, si es verdad que se traga los pares es peor porque me toca prestarle pa que pague el comparendo y saque la moto de los patios y luego aguantármelo diciendo que no me ha podido pagar porque sin moto como iba a trabajar.  ¿Entonces con esto ya le termino de pagar? Dijo el tipo. Sí ya quedamos listos, respondió el prestamista. Entonces présteme otros cien. A dos semanas y ya sabe cómo es. Pero sin acosarme papi que con esta lluvia el negocio se pone pesado. 

martes, 21 de marzo de 2017

La muerte del árbol viejo

Hay una escena en La muerte del árbol viejo una película del año pasado donde un niño le pide a su papá que le ayude a cavar un hoyo grande para enterrar a Nacha su tortuga que encontró muerta cuando volvió del colegio. El papá le dice que no la pueden enterrar porque no tienen jardín, el apartamento es pequeño y en el parque está prohibido abrir huecos. El niño empieza a llorar, no quiere que echen a Nacha a la basura, él necesita enterrarla. El señor lo deja solo en el cuarto llorando sobre la almohada y aparece pocos minutos después con una matera de barro y un par de bolsas con tierra. Cuando el papá está fuera de escena en el cuadro sólo se ve al niño llorando. El papá y el niño entierran a Nacha en el fondo de la matera y luego siembran las únicas semillas que tienen a mano, un par de fríjoles. Me acorde de esa escena ahorita que iba a regar las maticas y no había agua. 

Fragmentos 2

La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...