miércoles, 15 de junio de 2016

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James dice que el primer televisor que el vio estaba en la casa de los Gonzales que vivían a media hora de camino de donde él jornaleaba y que todas las noches en semana subían varios a ver programas donde el vecino que los dejaba entrar a la sala. Era buena gente el finado, él era como uno, tenía unos cafetales viejos y no era que le fuera muy bien, pero el televisor se lo regaló un hijo que había estudiado en la universidad, tenía plata. Los que tenían televisor eran poquitos y uno caminaba hasta donde hubiera y lo dejaran a uno ver.

Me acuerdo que vimos vendaval y El gallo de oro, La Marquesa de Yolombó y otro poco de novelas. Cuando se terminaban las novelas la mujer de Gonzales doña Socorro nos daba tinto y el viejo Gonzales empezaba a contar los sustos que le habían metido por ese camino por el que teníamos que volver a la casa y había gente que se cagaba de miedo, es que todo el mundo no es tan verraco y resuelto como he sido yo, decía james. El viejo Gonzales hablaba de duendes y de calaveras y de ánimas y de huacas y otras cosas. James dice que él no vio nunca nada de eso, y él caminaba sin linterna ni nada. Lo que sí dice que lo asusto y no se le olvida nunca fue la vez que vio tres luces subir y bajar dando vueltas sobre el copo de un cedro que estaba más abajo del camino. Los otros jornaleros se habían ido adelante y él iba sólo y el piso tembló se sentía como si el árbol se desprendiera del piso y las luces lo jalaran, pero no pasó nada, las luces se desaparecieron y en el cafetal al otro día trabajando comentaban sobre el temblor. James dice que después de un unos años cuando ya él había dejado el campo para vivir en distintas ciudades se enteró de que lo que había visto se llamaba un ovni. Y que por eso le inquietaba el tema.

martes, 14 de junio de 2016

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Cuando Chucho estaba muy enojado Amparo le servía algo de comer, caliente y suficiente para sobrar. Ella lo conocía y sabía que el hambre lo enfurecía, por eso cuando lo veía haciendo mala cara o cuando pasaba mucho tiempo sin abrir la boca seguro era hambre lo que tenía. Es que uno con hambre es capaz de muchas cosas. Mire que un señor llegó a la casa después de estar todo el día desyerbando quemado de tanto aparar sol y le dijeron que la niña se había ido, que se había volado con ese novio que tenía y el señor más puto que una quema se fue de la casa machete en mano loma arriba a más de una hora de camino a buscar a la niña en la casa de la familia del muchacho. Llegó cansado, ya oscurecía, le ladraron los perros cuando entró al patio de la casa y no saludó, qué donde estaba la niña preguntó y qué donde estaba el jijuputa ese que se la había llevado y que venía a llevársela y que le daba machete al que no la quisiera dejar llevar. Y la mamá del muchacho no le respondió nada, hizo como si no lo hubiera oído y le sirvió agua de panela y el señor con la garganta seca de la rabia y del cansancio se tomó dos tasas. La señora no le dio tiempo de nada y le sirvió comida, frijoles con chicharrón y lo invitó a sentarse y no hubo que insistir mucho para convencerlo de sentarse a la mesa porque el aroma de la comida caliente ya lo tenía convencido. Después de comer el señor se olvidó de machetear a cualquiera y le dijo a la señora que le respondiera ella por el hijo y se comprometiera a que cuidara a la niña y que el muchacho ese le diera buena vida. El señor se volvió para la casa, lleno y calmado. Si esa señora no le ofrece comida al tipo él acaba con esa casa, le dijo Chucho a Amparo. Es que tener hambre da mucha putería.

lunes, 13 de junio de 2016

Lo que lleva con él



David Senna tiene un vecino en silla de ruedas que se queda toda la tarde en la acera de su casa viendo pasar gente, los que aún caminan dice el viejo. Cuando Senna sale le pregunta si va a llover. El viejo responde de distintas formas. Yo creo que llueve. Qué hijueputas voy a saber. Deje el miedo que usted no carga ni sal ni azúcar. A David Senna no le importa mojarse, no lo afecta si llueve o no pero le gusta el viejo, le gusta que sea la voz de él lo último que oye cuando cierra la puerta de su casa.

sábado, 11 de junio de 2016

Cinco cosas que una mujer encuentra irresistibles en un hombre. Lista escrita por un hombre aconsejado por unas mujeres



Cinco cosas que una mujer encuentra irresistibles en un hombre. Lista escrita por un hombre aconsejado por unas mujeres

1 que no sea yo
2 que sea otro
3 que ese otro no sea yo
4 “que tenga de eso pa comer con de esto, como es de bueno eso con esto”
5 que el otro tipo sin importar quien sea me tenga a mí al lado.

Todo lo anterior es irresponsable y apresurado, escrito tal vez por un tipo acomplejado que no está en sintonía con el carácter y la seguridad que se respira en este blog.

Entrada publicada por aspirante al cargo de editor web en Cromos o Fucsia.

viernes, 10 de junio de 2016

Contestar



Él no sabe de qué hablar con la gente, yo no sé si es por timidez o por falta de interés, pero si fuera por lo segundo no llamaría a nadie. Es justo eso lo que me parece raro del tipo. Mi hermana dice que normal pero yo no creo. Él llama a las tres de la mañana, no llama a ninguna otra hora. Saluda. Tiene una voz frágil. No dice nada más. Y entonces yo le preguntó qué si le pasa algo, me parece la pregunta más adecuada entendiendo que a menos que sea una emergencia nadie me llama en la madrugada. Él dice que no, que no pasa nada que tranquilo. Yo le digo que entonces para qué llama y me dice que no sabe, que quería escuchar a alguien y yo le digo que tan pendejo, y se lo digo puto porque me despertó. Pero sigue hablando, me dice que vio una película y que lo puso a pensar y que no tiene sueño y que las otras dos personas a las que llamó no le contestaron y que yo sí y que es más cómodo hablar en la madrugada porque es la gente la que hace las preguntas y él sólo tiene que responder. Yo no le preguntó más, le cuelgo y vuelve a llamar, no le contesto. Y mi hermana dice que el raro soy yo que le contesta.

jueves, 9 de junio de 2016

Pequeños desastres.




El cazador del pequeño desastre disfruta ver la cara de tristeza de los infortunados. Observa con cuidado los detalles que en una situación particular pueden generar ese pequeño desastre. El Cazador del pequeño desastre es la memoria viva de la víctima que no puede verse sufriendo. El cazador del desastre quiere siempre estar ahí y ser testigo directo de lo  ocurrido. El pequeño desastre preferido por todos los cazadores es el del derrame, la caída, el chorreado y, su consecuencia inevitable, la mancha. El cazador es feliz viendo como las camisas, blusas, vestidos, pantalones de los comensales se manchan con salsas y vinos entre otros. Y lo que  viene luego, esa prisa para limpiar, mal limpiar la prenda echada a perder. El cazador del pequeño desastre como nadie es un cliente fiel de domicilio, no se puede permitir el peligro de asistir a un restaurante donde pueda ser cazado.

martes, 7 de junio de 2016

Velas




Había una vez en un pueblo pequeñito un señor muy devoto a los santos que necesitaba un milagro. El velón que le bendijo el cura el domingo de resurrección estaba acabado y lo único que tenía para prenderles a los santos eran unas velitas de cumpleaños que no había podido poner en la torta de su hijo mayor que no alcanzó a cumplir los cinco años. Él pito mató a muchos niños en el pueblo antes de que aparecieran con la vacuna. La esposa le decía al señor que cómo iban a hacerle el milagro antes de que el santo de ese día soplara las velas y pidiera el deseo.

Fragmentos 2

La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...